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Rompiendo barreras [Marcos Llorente x Marco Asensio]

#12
Lamento haber tardado tanto en subir el capítulo pero es que no encontré inspiración. Espero que les guste mucho.

Capítulo 6: Pretendiente

Después de estar follando toda la tarde, Marcos y yo nos quedamos dormidos en mi cama. Después de dormir unas 10 horas, me desperté primero, a eso de las 9 y media. Fui a la ventana y levanté la persiana para que entrara algo de luz por ella. Luego me senté en la cama, al lado de mi nuevo novio y empecé a acariciarle el pelo. Al mismo tiempo, se me empezaron a pasar por la cabeza todo lo que vivimos ayer él y yo.Ya sé que esa tarde de placer fue espontánea, pero lo pude sentir de maravilla. Para ser mi primera vez fue genial, la disfrute muchísimo y espero que podamos seguir haciéndolo más tiempo. Sin embargo, un sentimiento de culpa me invadió un segundo después. Me empecé a replantear si lo que había surgido era un polvo de un día o solamente el inicio de algo más duradero. Yo lo que quiero es poder llegar a algo más que una tarde de sexo espontáneo en un hotel de Nueva York. Yo seguía sumergido en mis pensamientos hasta que Marcos se despertó una media hora más tarde, más o menos, y, lo primero que hizo fue acercarse a mí para besarme apasionadamente en la boca.

-Buenos días Chencho-. Me dijo Marcos después de besarme y removiéndome el pelo con su mano.
-Buenos días Marcos-. Le respondí agachando la cabeza por su gesto, al mismo tiempo que le dedicaba una sonrisa.
-¿Qué tal has dormido?- Me preguntó.
-Bien, bastante bien-. Le respondí yo bostezando.
-Me alegro Chencho, ahora vístete rápido y vamos a desayunar-. Me respondió mientras se ponía los pantalones.
-Oye Marcos, ¿no crees que sería una situación muy incómoda si mis compañeros te vieran deambular por el hotel de concentración?- Le pregunté a Marcos mientras me ponía la camiseta.
-Y, ¿qué hacemos entonces? Yo tengo hambre-. Replicó Marcos mientras le rugían las tripas.
-Bueno, nosotros tenemos día libre, así que si quieres podemos esperar en mi cuarto hasta que puedas salir del hotel sin ser visto-. Dije yo.
-Joder Marco, eso es mucho tiempo, y no quiero esperar tanto-. Me respondió algo enfadado.
-Pues busca la manera de entretenerte con algo-. Le repliqué algo molesto.
-Marco, jugar con juguetes es un poco aburrido-. Dijo con una sonrisa pícara.

Yo seguía a lo mío, sin darme cuenta de que Marcos quería entretenerse conmigo, de ahí que dijera que jugar con juguetes era aburrido.

-Bueno, entonces, ¿por qué me divierto contigo?- Advirtió Marcos sonriendo.

Yo me sonrojé una barbaridad en el instante que él soltó esa frase. Lo bueno es que ahora sí sabía que se lo pasaba bien conmigo en la cama. Después de seguir charlando durante unos minutos, le pedí que se quedara en mi cuarto mientras yo me iba a desayunar.

-No tardes Chencho, y trae algo para mí-. Dijo Marcos algo preocupado.
- Está bien -. Le respondí yo.

Nada más vestirme con una ropa adecuada para entrenar, salí de la habitación, cerré la puerta y me dirigí al ascensor para ir a desayunar con los demás. Por el camino, yo estaba pensando y excitándome con la maravillosa noche que pasamos los dos. De repente, tras haber pasado un par de puertas, un chico salió de su cuarto, o esa fue mi intención.

-Marco, ven-. Me dijo.
-Hola Lucas, ¿qué tal? ¿También vienes a desayunar?- Le pregunté yo.

Rápidamente Lucas me agarró del brazo y me metió en su cuarto. Cerró la puerta con llave y me empujó hacia su cama.

-Tú y yo tenemos cuentas pendientes-. Me dijo sonriendo pervertidamente.
-¿Cuentas? ¿Qué dices Lucas?- Le respondí yo algo nervioso.
-Si Marco. ¿Te acuerdas de lo que pasó el otro día en el ascensor? Pues quiero terminar lo que empezamos, no me gusta dejar las cosas a medias-. Me respondió mientras se quitaba la camiseta y se desabrochaba el cinturón de los pantalones.
-Pero Lucas, no creo que debamos hacer esto ahora-. Le hablaba bastante nervioso hasta que me cortó poniéndome la mano en la boca.
-No pasa nada, tenemos unas horas libres antes del entrenamiento, además te servirá de calentamiento-. Me dijo Lucas al oído.
-Pero yo no quiero…- Dije antes de que me volviera a tapar los labios con su dedo.
-Tranquilo Marco, te escuché gemir ayer, quiero comprobar todo lo puta que puedes llegar a ser, además, me pones muchísimo, y oportunidades así no hay que dejarlas escapar-. Dijo Lucas quitándose los pantalones.

En ese momento yo empecé a calentarme también. No pensé en que opinaría Marcos si se enteraba, sólo estaba centrado en follar con Lucas. Quería demostrarle lo zorra que soy en la cama. Yo estaba a mil. Miraba el cuerpo semi desnudo de Lucas y notaba como crecía una erección dentro de mis pantalones. Lucas se acercó a mí y me empezó a besar de forma brusca. Notaba como su lengua exploraba toda mi boca, como me mordía los labios y también notaba que me estaba desabrochando el cinturón para quitarme los pantalones. Era una situación muy intensa. Nos detuvimos un rato porque Lucas quería que me desnudara.

-Vamos Marco, quítate la ropa. Quiero ver ese cuerpazo que tienes-. Me dijo después de besarme y de darme una suave bofetada en la mejilla.

Yo obedecí su orden y me desnudé.

-Ya está, Lucas-. Le dije.
-Joder Marco, estás muy bien. Que ganas tengo de follarte ese culo, dejártelo rojo y luego correrme en esa carita hermosa que me traes-. Me dijo mientras empezaba a acariciarme los pezones.

Yo empecé a gemir como una perra, lo hacía bastante alto y eso propició que Lucas me empezase a azotar en el culo. Lucas empezó a chuparme los pezones y a acariciarme todo el pecho al ritmo de mis excitantes gemidos. Yo pedía más y él me azotaba más fuerte.

-Joder Marco, eres muy vicioso. No sé si has desayunado, pero espero que tengas hambre-. Dijo Lucas señalándose el rabo.

Yo entendí lo que me pedía y me puse manos a la obra. Me arrodillé delante suyo y empecé a masturbar a Lucas. Notaba cómo le crecía una sonrisa de placer y de pronto empezó a soltar unos excitantes gemidos. Al rato me agarró del pelo y empezó a follarme la boca. Me daba embestidas con su pene de unos 19 cm. Notaba como cada vez que lo sacaba de mi boca y me lo volvía a meter hasta el fondo, tocaba mi campanilla, provocándome alguna arcada. Seguía chupándole su delicioso rabo mientras Lucas estaba pendiente del móvil.

-Quieto Marco, no quiero descargar todavía-. Dijo mientras me agarraba del pelo para obligarme a parar de chupar.
-Lo siento Lucas-. Le dije yo, pensando que me había pasado un poco con la intensidad de la mamada.
-Cállate-. Dijo después de lanzarme a la cama para después ponerme boca arriba, con el culo en pompa y con mis piernas en mis brazos.
-No quiero follar, Lucas, por favor-. Le suplicaba.
-Tranquilo, lo vas a gozar. Además hay que aprovechar esta flexibilidad que tienes-. Dijo Lucas antes de empezar a lamerme el culo.

Yo empecé a gozar de nuevo al notar su húmeda lengua recorrer mi culo. Empezó a llamarme las nalgas y a masturbarme, provocando en mí muchísimo placer. Yo seguía excitándole con cada gemido que salía de mi boca, y él solamente empezaba a calentarse más y más, lo que le llevaba a azotar mi culo. La fase de preparación solo duró un par de minutos y, después, procedió a acercar su polla a mi culo para empezar a follarme. Yo le rogué muchas veces que no lo hiciera, pero solo recibía un par de azotes y algunas bofetadas. Después introdujo su rabo dentro de mí, a lo bestia. Yo solté un grito de dolor.

-Te gusta, ¿eh Marco?- Me preguntó mientras intensificaba las embestidas.

Yo no podía contestarle porque las sacudidas que me daba me impedían gesticular alguna palabra. Lo único que salía de mi boca eran gemidos y algunos gritos de dolor. Realmente tenía un buen rabo y era todo un semental en la cama. Tuvimos una fase donde la velocidad y la fuerza eran constantes, pero me duró poco y lo bueno empezó ahora. Lucas aumentó la fuerza de las embestidas, me estaba follando bastante más fuerte de lo que me lo hizo Marcos. Yo sólo soltaba gemidos de dolor, pero no parecían que provocasen un efecto de compasión hacia Lucas. Lucas empezó a azotar me las nalgas y a llamarme perra. A mi me gustaba esta sensación. Yo quería más y más. Después de follarme en esa pose Lucas sacó su polla de mi culo y se tumbó en la cama, después me hizo un gesto para que le cabalgase y yo obedecí. Me senté en su rabo y empecé a cabalgarle a un ritmo constante.

-Joder Marco, no lo haces tan mal como pensaba, me lo estoy pasando de fábula-. Dijo Lucas entre gemidos.

Yo seguía cabalgando a mi nuevo potro hasta que alguien llamó a la puerta. Poco después la abrió, porque se ve que también debía de tener una llave de la habitación. El chico cerró con llave y se giró. Era Reguilón.

-Hola Regui, casi te pierdes la fiesta-. Dijo Lucas, el cual parecía poco sorprendido de verle.
-Madre mía, iba a hacerme una paja, que me encanta hacerlas después de levantarme, cuando vi tu mensaje. Tuve que ir a recepción a pedir la llave, pero ya estoy aquí. Joder Marco, que bien te ves ahíarriba, espero que tengas mucha hambre y una buena boca, porque te vas a hartar de comer rabo-. Dijo Regui acercándose a la cama y desnudándose mientras tanto.

Reguilón se subió a la cama, me agarró del pelo y me obligó a comerme su polla. Yo estaba llenísimo. Mi culo follado brutalmente por Lucas y mientras tanto Regui me estaba dando el biberón. Reguilón me follaba la boca muy rápido y Lucas me agarró del culo y empezó a follarme más fuerte. El sitio se convirtió en un lugar donde sólo salían gemidos y más gemidos. Yo me masturbaba mientras mis compañeros se divertían conmigo. Yo estaba ya a punto de correrme y Regui y Lucas también.

-Joder, que boquita tienes-. Dijo Regui.
-Yo casi estoy-. Dijo Lucas gimiendo.

Dejaron de follarme y me empujaron hacia el suelo. Yo me arrodillé delante suyo.

-Hora de desayunar Marco-. Dijo Regui masturbándose.
-Esta es la mejor parte-. Dijo Lucas haciendo lo mismo.
-¿A qué estáis esperando? Tengo hambre-. Respondí yo entre gemidos al mismo tiempo que descargué todo mi semen en mi pecho.

Lucas le pasó un brazo por la cadera a Regui y Regui pasó su brazo por el hombro de Lucas, mientras se masturbaban cerca de mi cara. Yo estaba arrodillado y les estaba mirando con la boca abierta y con la lengua fuera. Después de un minuto ambos chicos se corrieron un montón en toda mi cara y mi boca, al mismo tiempo que gemían y paseaban. Yo me tragué la deliciosa leche que cayó en mi boca. Regui me sacó una foto con su móvil para inmortalizar el momento.

-Ha sido genial, pero ahora hay que ducharse-. Dijo el joven lateral mientras me ayudaba a levantarme.
-Si, espero poder volver a jugar contigo Marco-. Dijo Lucas azotando mi culo.

Los tres nos dimos una ducha, para limpiar el rastro de la movida mañana quedaríamos tenido, entre besos, para al final acabar yo mamando sus rabos y recibiendo otra descarga de semen.

Continuará…

Espero que os guste y que la espera haya merecido la pena. He estado muy liado entre las vacaciones y la universidad.
 
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