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El amigo de mis padres

#1
Siempre me había sentido atraído por aquél hombre. Amigo desde hacía mucho tiempo de mis padres, era un habitual en las cenas en casa o en las temporadas de verano, llegando a pasar semanas en casa. Era un algo callado quizás y no perdía demasiado el tiempo con la típica charla del café, prefería darse un baño o incluso hablar de vez en cuando con nosotros. Recuerdo que me fascinaba verlo en bañador porque al ser profesor de educación física tenía un cuerpo atlético, bien formado. Era alto y ancho de espalda pero sobre todo lo que me excitaba era su mitad inferior ya que gracias a su pasión por la bici, tenía unas piernas y sobre todo un culo muy musculado. Era un poco blanco de piel y al final del verano lograba un bronceado que resaltaba sus ojos color miel y que suavizaba su cabello y barba oscuros, la más espesa que había visto. No era especialmente guapo pero tenía unos rasgos afilados y una prominente nariz que lo hacían, al menos para mi, el hombre más atractivo que había visto. Soñaba con su vello corporal, deseaba tocar su pecho o descubrir que ocultaba su prominente paquete. Mientras tanto me conformaba con el clásico accidente de piscina cuando se le bajaba un poco el bañador y dejaba ver parte de su culo… recuerdo que mis padres y los otros amigos se reían, pero yo corría a mi habitación para mansturbarme mientras retenía esa imagen en la cabeza.


El verano de mi 16 cumpleaños recuerdo un momento que me puso a mil, pues como tantas veces mientras los adultos seguían hablando de sus cosas después de comer, él se sentó en una silla con el periódico. No llevaba camiseta por lo que podía ver su gran pecho y como sus grandes pezones rosados dibujaban dos surcos entre el pelo rizado. Me conocía de memoria su ropa de baño y aquel bañador era nuevo, rojo y ancho en la pernera debaja ver sus poderosos muslos casi al completo así que seguí con la mirada su muslo viendo como poco a poco cambiaba de tonalidad a más blanco. Al llegar justo a su entrepierna por la boca de la pata del bañador podía ver la sombra de algo que no sabía muy bien lo que era, pero parecían sus huevos. Aprecié poco a poco como fue abriendo más las piernas y fue entonces cuando pude ver también su polla más clara de piel por encima de sus cojones. Yo que ya estaba empalmado y relamiendo mis labios miré rápidamente su cara y me quedé helado al ver que me estaba mirando fijamente a los ojos. Sentí una mezcla entre miedo y vergüenza y recuerdo que me levanté sin ocultar mi polla empalmada y seguí andando hacía la zona de la casa. Me giré una última vez porque quería de nuevo mirar su cara y aprecié que tenía la vista clavada en mi culo, así que no se si para provocar o porqué me bajé el pantalón para dejar a la vista lo que estaba mirando con asombro y me lo volví a ajustar mientras me iba.


Después de aquello mi relación con él fue más extraña, a veces lo descubrí mirándome fijamente a la cara, otras me tocaba el hombro y rozaba mi cuello con su dedo de una forma muy sexy. Yo por mi parte que sexualmente no podía más y necesitaba de su contacto, intentaba siempre algún tipo de roce con su cuerpo. Pasaba siempre entre él y algún obstáculo frotando mi culo con él, el problema es que era tan alto que al final era mi espalda la que rozaba contra su prominente polla. Pasó el verano y veía que no terminaba de arrancar así que sin ningún tipo de miedo aprovechando que estaba solitaria esa parte de la casa llegué decidido donde el estaba sentado, pasé mi mano por su suave barba y le besé en los labios. Separé mi cara y vi que tenía mi brazo cogido con su fuerte mano como intentando que parara así me enfureci y me di la vuelta para volver a la casa pero de repente él corrió detrás mío y me rodeó con sus brazos y me susurró al oído: por favor espera… Más tarde entendí por qué dijo aquello y es que todos habían decidido ir a la feria por ser el último día que estaba instalada en la ciudad, pero él por supuesto quería quedarse en casa así que yo también lo hice. Cuando escuché los coches de mis padres marcharse con mis tíos y mis hermanos me quité la ropa y me puse un slip blanco que contrastaba con mi piel morena del final del verano. Bajé al salón pero estaba vacío así que me senté en el sofá y encendí la tele y me recosté vigilando las entradas para ver por donde aparecería. Llegó desde la cocina a los 10 minutos con un polo negro y un vaquero marrón corto que le hacía parecer como siempre el hombre más atractivo del mundo, y sin más se sentó junto a mi. Le miré a la cara y él me estaba ya mirando fijamente y noté como abría poco a poco las piernas. Yo he de ser sincero, me había mansturbado y visto porno hasta mas no poder pero no tenía ni idea de qué hacer con aquel hombre. Recuerdo que cogió mi mano y se la llevó a la boca lamiendo despacio la punta de mis dedos y seguidamente se los llevó hacia su entrepierna. Metí mis dedos dentro del pantalón pudiendo notar su polla y una espesa maraña de pelos. Me sentí tan excitado que la polla me dió un latigazo y me empalmé de golpe de una forma tan bestia que incluso me dolía. Desabrochó su pantalón y levantó levemente su cuerpo mientras yo se lo bajaba dejando aún puestos sus calzoncillos. Su paquete era enorme y por la parte de arriba asomaba todo su vello púbico que le llegaba hasta la barriga y casi el pecho. Me incorporé sobre él y empecé a lamer su paquete con el boxer gris aun puesto, ví como se humedecía a la vez que su polla empezaba a crecer hasta que su ropa interior no pudo contenerla más y asomó por la pierna su rosada cabeza. Susurró: quítamelo. Yo los bajé con las dos manos y al final pude ver su polla en todo su esplendor, era proporcionada, recta y asomaba su capullo especialmente rosa encima de unos cojones velludos y también bastante grandes. Intenté meterla entera en mi boca mientras la sostenía con una mano. No pude contener una primera arcada y de mis ojos brotaron leves lágrimas así que él me cogió por la barbilla con suavidad: no tengas prisa, me dijo. Y siguió con su manos avanzando hasta la nuca para apretar poco a poco mi cabeza contra su polla de nuevo. Intentaba respirar por la nariz mientras mi boca estaba totalmente llena de su miembro y el vello de encima me rozaba las mejillas. Empecé a meterla y sacarla de mi boca mientras que en cada entrada frotaba mi lengua contra su generoso capullo, lo que provocaba en él espasmos y notaba como endurecía si polla y tensaba sus huevos. Yo que tenía una erección de caballo mientras, seguí con el slip puesto, y cuando él introdujo por primera vez su mano para tocarme no pude evitar tanta exitación y me corrí de forma fuerte y casi dolorasa sin poder evitar un gran gemido mientras aun tenía su polla entre mis labios. Miré hacía arriba y tenía una sonrisa complice en la cara mientras que se llevaba la mano a la boca para lamer toda la leche que había salido de mi. Con sus labios mojados me agarró con las dos manos el culo y me levantó hasta ponerme sobre él bajando poco a poco el slip hasta quitármelo. Puso sus manos en mi espalda y apretó mi cuerpo contra el suyo hasta que nuestras bocas se encontraron para saborear aun mi lefa en su lengua mientras me apretaba contra su pecho sudado. Llevó sus dedos a mi mano y me dijo: chúpalos. Yo como amante entregado lo hice como si se tratara de su polla y seguido los llevó hasta mi culo empapandolo con ellos y buscando mi ano. Con un poco de fuerza logró meterlo y sentí un pinchazo de placer como nunca había sentido y mientras seguía besándome abrió por completo mi culo con una mano mientras con la otra guió su dura polla a la entrada de mi cuerpo. Con suavidad la metió en mi entera llegando a levantarme en peso con sus caderas. Me agarré a su pelo tirando fuerte por el dolor pero a la vez arqueaba mi espalda para que entrara mejor. Sin miramientos siguió entrando y saliendo de mi sin que yo pudiera hacer otra cosa que agarrarme a él y sentir cada embestida dura pero placentera. Ahogaba mis gemidos con su boca mientras sus manos iban desde mi espalda hasta mi culo para abrirlo aun más buscando imagino llegar más adentro. Cuando sentía que mi cuerpo estaba paralizado se levantó poniéndose detrás de mi y volvió a penetrarme esta vez abrazándome muy fuerte. Estaba totalmente inmovil mientras él seguía y seguía metiendo en mi su polla y aceleró el ritmo hasta hacer casi insoportable su penetración pero no quería decirle que parara. Era tal la excitación que sentía que no quería que acabara, me quería sentir suyo por completo y dejar que hiciera de mi cuerpo lo que quisiera. Me besaba los hombros y pasaba la lengua por mi nuca a la vez que sus manos se dirigían de nuevo a mi polla pero esta vez bajó aún más y me acarició la parte baja de mi ano y mis cojones lo que provocó de nuevo una nueva eyaculación. Creo que él tampoco pudo contenerse y subió el ritmo hasta que me levantó en peso con su polla y gritó de placer a la vez que derramaba dentro de mi su leche. Siguió metiéndola mientras su semen resbalaba por mis muslos y yo lamía su puño que apretaba la parte alta del sofá. Echó mi cuerpo hacía atrás y con su polla aun dentro de mi, algo menos erecta, me besó en la boca de nuevo y me susurró al oído: ha sido mejor de lo que soñaba. Sacó su polla de mi rebañando con el dedo el semén que aun salía de mi culo y besó mi espalda de forma suave mientras el sudor de su caliente cuerpo empapaba el mío provocando calor y frío con cada corriente de aire. Estaba agotado pero a la vez seguía deseando que no acabara por lo que le rogué: por favor sigue. Pude ver como su cara se llenaba con una sonrisa mientras sacaba su lengua y bajaba hasta mi culo para lamerlo. Su carnosa lengua recorría mi ano haciendo círculos y logró meterla por completo, yo que ya me había acostumbrado al dolor de su penetración lo sentí como algo suave y de completo amor hacía mi, puesto que me lo besaba a la vez que seguía metiendo y sacando su lengua. No podía más con la nueva erección que eso me estaba produciendo y me mansturbé a la vez que el seguía trabajando en mi interior. Metió por sorpresa su dedo y no pude hacer otra cosa que correrme por tercera vez aquella noche mientras aquel hombre terminaba sacando su lengua y subiendo de nuevo hasta mi boca mientras me abrazaba. Recogió la ropa y me llevó en peso a la piscina tensando sus músculos y jadeando en mi cara mientras lo besaba deseando estar así para siempre.
 
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