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Relatos de Futbolistas

#1312
Yo os dejo un capitulo de un relato que estoy haciendo entre Marco Asensio y Marcos Llorente. Espero que os guste

El de hoy había sido un día muy largo, con una montaña rusa de emociones bastante intensa. Acababa de ponerme el pijama, puse a cargar el móvil y me tumbé boca arriba en la cama. Por mi cabeza solo pasaba una escena, la del beso. Era increíble que me hubiera besado, ni en mis mejores sueños me había pasado nada igual. En mi cabeza solo resonaba una pregunta: ¿eres realmente hetero? Yo no podía parar de pensar sobre mi condición sexual, ya había dicho que sentía una sensación muy rara cada vez que veía a Llorente, una sensación que no he sentido aún con ninguna chica. Pasaba el tiempo y no podía pegar ojo, me puse de costado, encogí mis rodillas, miré hacia donde estaba mi móvil y lancé un leve suspiro para después cerrar los ojos y adentrarme en un profundo sueño.

/Sueño de Marco/

Después de quedarme embobado mirando a Marcos, éste me dio una palmadita en la espalda.

-Oye Asensio, vamos despierta, vuelve a la Tierra-. Me dijo mientras se reía.
-Oh ya, lo siento, solo estaba inmerso en mis pensamientos-. Le dije mientras me rascaba la cabeza y la agachaba en señal de arrepentimiento.
-Tranquilo, no pasa nada-. Me respondió agarrándome de la mano.
-Bueno, ¿al final vamos a ir a comer o no? Le pregunté insistentemente pues mi estómago no paraba de rugir.
-Está claro, ¿no? Solo hay que escuchar al león que ruge ahí abajo-. Me replicó en tono burlesco.
Me agarró de la mano y me llevó corriendo, tuve que acelerar rápido para no caerme pues había sido brusco e inesperado, calle abajo durante un buen rato. Después de una larga carrera llegamos al hotel donde se alojaba el Atlético de Madrid. Antes de entrar, Marcos me dijo que me pusiera las gafas de sol para que no me reconocieran mientras él le decía a la seguridad que yo era un amigo suyo, para así evitar levantar sospechas.

-Vamos ven-. Me dijo Marcos, indicándome con la mano que entrara al ascensor.

Yo le hice caso. Nos metimos los dos solos en el ascensor, el cual tenía muchos botones y la mayoría se activaban con una llave que te debían de dar cuando alquilabas la habitación, yo suponía que las plantas bloqueadas estaban reservadas para gente como Marcos y yo, es decir, para gente importante que realizaba eventos, jugaba partidos… Una vez dentro se cerraron las puertas. Marcos dijo que íbamos al piso 23. Yo seguía pensando en la situación del parque y en el beso cuando, de repente, Marcos me agarró de la camiseta y me empezó a besar la boca. No paraba, era muy intenso. Metía sus manos debajo de mi camiseta, me acariciaba el pecho y los pezones.

-Te va a faltar América para correr, rey-. Me dijo Marcos con una mirada muy provocativa.

Yo no quería ser menos y, en un arrebato de orgullo le empujé contra la pared del ascensor, aún íbamos por el piso 9, y le abracé, rodeándole su espalda con mis brazos, después le empecé a besar bruscamente, le metía la lengua hasta donde podía, tenía que dominarle a él antes de que lo hiciera conmigo. No me gusta ser el juguete de nadie. Ambos seguíamos besándonos hasta que el pitido del ascensor nos indicó que habíamos llegado a nuestra planta. Lo confieso, tenía un calentón tremendo, y creo que Llorente también. Estaba claro que uno de los dos no iba a salir caminando del hotel. Fuimos caminando medianamente ‘’normales’’ hasta la habitación de Marcos. Estábamos un poco despeinados, pero eso no parecía importarnos a ninguno de los dos.

-Vamos Marcos, quieres abrir la puerta-. Le decía con bastante nerviosismo y pasión.
-Vale, tranquilo fiera, estás desatado-. Me respondió de forma sensual.
-No te hagas el interesante ahora-. Le repliqué yo mirando para otro lado.
-Bueno, ya está-. Dijo mientras abría la puerta y me invitaba a pasar primero.

Entramos los dos en la habitación, no era muy grande, obviamente era un hotel no la Casa Blanca, pero tenía suficiente espacio para albergar a dos personas. Tenía una cama empotrada a la pared y un baño con una bañera y una ducha. Mientras yo inspeccionaba la habitación, Marcos había aprovechado para quitarse la camiseta.
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-Oye baby, ¿vienes o no?- Me preguntó con una sonrisa.

En ese momento me bloqueé, me había quedado embobado mirando su cuerpo. Es guapísimo, se cuida mucho y tiene unos abdominales tremendos. Mientras le miraba notaba que un bulto crecía en mis pantalones, estaba muy excitado por la escena que estaba presenciando, era como si él supiera lo que yo necesitaba en ese momento. Al cabo de unos segundos mi polla estaba completamente erecta, y fue en ese momento cuan Marcos se levantó y se acercó a mí.
-Oh vaya, ¿qué tenemos aquí?- Me susurró al oído mientras me masajeaba el pene. -Vamos nene, quítate la camiseta, tengo derecho a ver que escondes ahí abajo-. Me seguía susurrando al mismo tiempo que mi excitación me desbordaba.
-Cla-claro, lo que me pidas Marcos-. Obedecí a su petición sin rechistar.

Después de sus palabras yo me quité la camiseta, ayudado por Marcos que estaba deseoso de verme sin ella. En ese momento me abrazó y me empezó a besar los pezones y a acariciarme la polla. Yo estaba ardiendo, no podía de dejar de sentirme muy bien, pero al mismo tiempo intentaba detenerle.
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-No Marco, no intentes pararme, o será peor-. Me hablaba mientras me seguía acariciando el pene.
-Lo sé, pero esto no está bien, yo…- No pude acabar mi frase cuando me tapó la boca con su meno y me susurró al oído:
-He trabajado mucho, ahora te toca a ti, yo también quiero sentir algo más de calor-. Me susurró al mismo tiempo que se sentaba en la cama mirándome a mi y luego mirándose el bulto que tenía en el pantalón.

Yo entendí perfectamente la referencia que él me pedía. Me acerqué a él y me puse de rodillas delante suyo. Le empecé a bajar el pantalón mientras le miraba a los ojos. Tiene unos ojos preciosos. Después del pantalón le quité los bóxers y le dejé totalmente desnudo. Sin ropa ganaba mucho más. Más tarde empecé por faena, fui directo al tema. Le cogí el pene con una mano, era bastante grande e imponente, y le empecé a masturbar. Podía ver la cara de placer que Marcos me ponía, a la vez que me hizo un gesto para que me desnudara también. Acepté y me quité la poca ropa que me quedaba. Después agarré su polla con la mano y empecé a larmérsela como un helado. Yo no paraba de pasar mi lengua húmeda por el tronco de su polla. Él, sin embargo, solo gemía, de placer, lo que me excitaba más aún. Después de chupársela un rato me pidió que le hiciera una buena mamada.

-Vamos Marco, enséñame que puedes hacer-. Me dijo con una mirada muy pervertida.

Yo metí su pene en mi boca, sabía muy rico. Empecé a pasar mi lengua por su glande, era el primer rabo que me comía nunca. Yo le hacía la mamada de forma suave, pero él, en un arrebato pasional, me agarró del pelo y empezó a follarme la boca. Estaba desatado y era culpa mía, solo podía mantener la boca bien abierta y aguantar sus embites. Empezó a follar mi boca muy rápido y fuerte, no paraba de gemir mientras que yo trataba de no atragantarme. Estaba cerca, se lo notaba.

-Ah Marco, estoy muy cerca, tienes una garganta muy profunda. Prepárate-. Me decía entre jadeos y gemidos.

Me agarró la cabeza y metió su enorme polla hasta el fondo de mi boca. Yo traté de zafarme pero no pude, me tenía sometido. En ese momento soltó un grito de placer y su leche caliente empezó a desbordarme en la boca. Fue bestial, se corrió tanto que acabé tosiendo y escupiendo semen al suelo.

/Fin del sueño/

Yo me desperté bruscamente. ¿había pasado de verdad o solo fue un sueño? Miré mis piernas y noté que tenía una erección notable. Fui al baño para masturbarme, estaba muy excitado por el sueño, y acabé sacando mucha leche. Después me metí en la ducha y procedí a bajar con los demás para desayunar.

Relatos de Futbolistas

#1315
Os dejo el tercer capítulo, espero que os guste :)

Capítulo 3: Emociones fuertes

Antes de ir a desayunar me dispuse a entrar en el baño para ducharme ya que necesitaba despejarme, había tenido un día muy intenso y solo necesitaba relajarme un poco. Nada más entrar al baño me quité la camiseta y luego me quité los pantalones y los bóxers. Una vez desnudo procedí a abrir el agua para ducharme. Estuve unos 10 minutos debajo del agua caliente, me gusta ducharme con agua caliente cuando estoy tenso y preocupado. Salí de la ducha, cogí la toalla y me sequé el cuerpo y el pelo, me enrollé la toalla en la cintura y fui al armario para ponerme la ropa. Un par de minutos después salí de la habitación, cerré la puerta con llave y me dispuse a recorrer el pasillo para ir al ascensor. Yo iba centrado en mis pensamientos cuando una voz a lo lejos me llamó.

-¡Ey Marco!- Me dijo a lo lejos.

Yo paré en seco, volví de mis pensamientos y alcé la cabeza para ver a la otra persona. Era Lucas, que también llegaba un poco tarde a desayunar.

-Hola Lucas, ¿también vas con prisa?- Le pregunté.
-Si, es que me he quedado dormido-. Me respondió mientras soltaba una carcajada.
-Ya veo-. Le respondí yo de forma un poco seca.
-¿Estás bien Marco?- Me preguntó Lucas con un tono de preocupación.
-Si, ¿por?- Le respondí algo más animado.
-No sé, te había notado algo preocupado y pensaba que te pasaba algo-. Me devolvió la respuesta con una sonrisa y mirándome a los ojos.

Lucas y yo seguíamos conversando de diversos temas, fútbol, videojuegos o temas varios era sobre lo que estábamos hablando mientras cruzábamos el pasillo del hotel para llegar al ascensor. Yo también me iba dando cuenta de que Lucas no paraba de mirarme con unos ojos muy brillantes, como si estuviese enamorado de mí, eso, obviamente, me provocó algo más de inseguridad pues no tenía bastante con lo que había pasado ayer con Llorente como para que Lucas buscase tema conmigo. Llegamos al ascensor y esperemos unos segundos hasta que paró en nuestro piso. Nos metimos los dos, para bajar del piso 15 al 3, que es donde estaba el comedor. El ambiente era algo extraño, era muy tenso y ninguno de los dos decía nada.

-Oye Marco, puede que no sea este el mejor momento, pero hace ya mucho tiempo que tengo que decirte una cosa muy importante-. Habló Lucas para romper el silencio.

Después de su comentario solo me dio tiempo a mirarle, cuando, de pronto, me agarró de la cadera y acercó su cabeza con la mía. No me lo podía creer, Lucas estaba a punto de besarme, en medio del ascensor. No tuve tiempo de reaccionar porque estaba en estado de shock. Yo solo cerré los ojos a la vez que una sensación ardiente recorría mi cuerpo, de pies a cabeza. Lucas juntó sus labios con los míos y ambos disfrutamos de un beso maravilloso. Lucas no paraba de explorar mi boca con su lengua al mismo tiempo que yo le lamía la suya. Cuando acabó de besarme un pequeño hilo de saliva dejó el único rastro de aquel maravilloso momento.

-Lucas, y-yo…- Dije tartamudeando cuando Lucas me tapó la boca con la mano.
-Marco, ni una palabra de lo que acaba de suceder, por favor-. Me advirtió Lucas.

Yo no pude volver a mirarle a la cara, no porque estuviera enfadado sino porque estaba aún asimilando lo que había pasado. Después de llegar al comedor estuvimos desayunando durante una media hora. Después descansamos una hora más y luego entrenamos durante casi toda la mañana. Fue un entrenamiento duro, como todos los entrenos de la pretemporada. Tras acabar de entrenar yo me fui a la habitación sin hablar con nadie. Antes de llegar a mi cuarto recibí un mensaje de Marcos. Quería volver a verme. Yo le respondí de manera afirmativa, pero, para mi sorpresa, me lo encontré en el pasillo de mi habitación. Me estaba esperando. Yo me sorprendí muchísimo ya que no me esperaba para nada que fuera tan rápido.

-Hola Marco, espero no haberte sorprendido mucho-. Me dijo con una sonrisa.
-No, bueno si, es decir no, digo si… bueno, solo necesito una ducha-. Le dije a Marcos mientras trataba de contener mi nerviosismo. Solté la primera tontería que se me pasó por la cabeza, pero parecía que Marcos sabía aprovechar todas las oportunidades que se le presentaban, y más si era para cortejarme.
-Bueno, pues si quieres puedo acompañarte a ducharte-. Me dijo con una sonrisa en cara.
-¿Por qué no?- Le respondí con un marcado rubor en mi cara, lo que me hizo que no pensara la respuesta que le había dado.
-Pues vamos-. Me respondió Llorente a la vez que se ponía detrás de mí y me rodeaba la cintura con sus brazos, dándome un abrazo.

Metí la llave en la cerradura y abrí la puerta, di paso a Marcos, para mostrar modales, y le ofrecí esperar en la cama sentado mientras yo me iba a dar una ducha para quitarme el sudor de esta mañana.

-Oye Marcos, quédate en la cama mientras yo me doy una duchita-. Le dije mientras me iba a quitar la camiseta.
-Vale, yo te espero-. Me dijo sonriente.

Yo procedí a quitarme la ropa mientras veía a Marcos sentarse en la cama. Me quité los pantalones y la camiseta, quedándome en calzoncillos mientras me recorría una sensación eléctrica por mi cuerpo porque, aunque hayamos hecho duchas comunes todos juntos, nunca había estado en mi intimidad con nadie. Yo estaba embobado en mis pensamientos y no me di cuenta de que Marcos ya no estaba en la cama. En un descuido mío se coló en el baño conmigo, me agarró de la cintura y me tapó la boca con la mano mientras me susurraba al oído.

-No hace falta que te duches, bebé, vas a sudar un poco más-. Me dijo en un tono bastante excitante mientras me dio un pequeño mordisco en la oreja.

Yo solo podía doblegarme ante él y aceptar sus exigencias. Marcos me empujó a la cama mientras me miraba con deseo. Quería hacerme suyo, que le regalase mi virginidad.

-Marcos, por favor…- Traté de decirle que parase, pero me cortó con un beso. Empezó a besarme mucho y a pasar su mano por mi pecho, mis pezones y mi abdomen. Notaba como su mano y sus dedos subían y bajaban levemente en mis abdominales. Yo sentía un calentón tremendo a medida que me besaba y me chupaba la lengua. Marcos seguía tocándome los pezones cuando empezó a bajar su mano por mi pecho, pasando por mis abdominales y mi ombligo hasta que llegó a la zona de mi pene. Empezó a masajearme el pene por encima del calzoncillo. Me dejó de besar.

-¿Te gusta Marco?- Me preguntó Llorente.
-Mu-mucho-. Le respondí mientras lo gozaba mucho.

Llorente se quitó la camiseta y, nada más dejarla en el suelo, yo le agarré del brazo y le tiré a la cama, me subí encima suyo y le empecé a besar, esta vez dominando yo su boca. Me lo estaba pasando bastante bien y estaba bastante cómodo en esta posición, pero, para mi mala suerte, escuché que alguien llamó a la puerta. Estaba incrédulo, ahora no.

Continuará…

Relatos de Futbolistas

#1318
Lo he estado pensando y creo que voy a añadir otros jugadores como Odegaard, Brahim, Lucas Vázquez o João Félix, para dar algo más de variedad al relato. Espero que os guste

Capítulo 4: Pecado

Después de escuchar que alguien llamaba a la puerta le dije a Marcos que recogiera toda mi ropa y la suya y que se escondiera en el baño para que no le encontrasen. Yo me bajé de sus piernas, cogí una toalla y me la enrollé en la cintura. A continuación, me dirigí a la puerta y la abrí. Al otro lado estaban esperando Brahim y Odegaard.

-Ey chicos, ¿sucede algo?- Pregunté a ambos.

Ellos se me quedaron mirando un rato, como me pasó con Lucas en el ascensor, al mismo que tiempo que yo me ruborizaba un poco.

-No, bueno, queríamos saber si querrías pasear por la ciudad con Martin y conmigo-. Me preguntó Brahim mientras me miraba, notándose un tono nervioso por la situación en la que nos encontrábamos.
-Si, tenemos la tarde libre y queríamos saber si querías venir. También van a venir Jovic y Lucas-. Apuntilló Odegaard la propuesta de Brahim.
-Claro, ¿por qué no?- Respondí sonriente.

Ambos chicos, sin que yo pudiese hacer nada, decidieron pasar a mi habitación. Yo me puse muy nervioso porque Marcos seguía en el baño, y no me apetecía que se corriera la voz de que había estado en nuestra concentración, y mucho menos que había venido para cortejarme e intentar acostarse conmigo. También es cierto que corría el rumor por el vestuario que tanto Brahim como Odegaard estaban saliendo juntos, pero nadie tenía ninguna prueba sólida ya que solo se les veía mucho tiempo juntos y que su relación era excelente. Estuvimos los tres charlando un buen rato de varios temas y, con el paso del tiempo, se me olvidó que estaba Marcos en mi baño. Al rato escuchamos un ruido, como si se hubiera caído un baso o algo cerámico, ya que había sonado a roto. Martin se levantó de la cama y se dirigió al baño para explorar.

-No Martin, ¿dónde vas?- Le pregunté bastante nervioso
-A mirar lo que se ha caído, ¿por? ¿Por qué tanto nerviosismo?- Me hablaba mientras se dirigía al baño.

Martin abrió la puerta del baño y se encontró a Marcos agachado recogiendo los cristales del bote de jabón que había tirado al suelo sin querer, ya que estaba pegando el oído a la pared para escuchar la conversación.

-Vaya, vaya-. Dijo Martin sorprendido. -¿Qué tenemos aquí?- concluyó tendiéndole la mano a Marcos.
-Esto no es lo que parece-. Respondió Marcos al mismo tiempo que agarraba la mano de Odegaard para levantarse.
-Oye Asensio, si tenías un lío con un jugador rival podrías habérnoslo dicho, te hubiéramos dejado tranquilo-. Dijo Brahim en un tono burlón mientras me abrazó del cuello con su brazo.
-Ha pasado mucho tiempo sin vernos, chicos-. Dijo Llorente tratando de quitar tensión a la situación.
-Bueno, ya que estamos solos los cuatro, se me ocurre una idea para divertirnos un rato todos-. Hablaba Odegaard con una leve sonrisa y una mirada algo pervertida dirigida hacia Brahim y yo.

Ese comentario provocó que Brahim y yo nos sonrojásemos un poco al mismo tiempo que nos quedamos un poco en shock. Al menos ya sabíamos que Brahim y Odegaard estaban saliendo juntos, pero la situación en la que estábamos era algo incómoda.

-Creo que ya sé por dónde vas, Martin-. Mencionó Llorente guiñándonos el ojo a Brahim y a mí.
-Pero Martin, si hace poco que hemos empezado a salir juntos, ¿no lo ves un poco precipitado?- Dijo Brahim bastante nervioso.
-Es verdad Marcos, recién nos hemos dado nuestros primeros besos, esto es ir demasiado rápido-. Dije yo.

Brahim y yo empezábamos a asimilar que nos iba a tocar ser la parte ‘’pasiva’’ de la pareja e intentábamos por todos los medios convencerles de que tener sexo ahora era muy precipitado. Por su parte, tanto Marcos como Martin no tenían ningún reparo en intentar follar con nosotros.

-Pero, ¿qué dices Marco? Si parecía que te estabas divirtiendo encima de mí, además, tu cuerpo me dice lo contrario-. Dijo Llorente mirándome los bajos.
-Precipitado, ¿en serio? ¿Crees que me importa?- Respondió Martin a Brahim al mismo tiempo que se acercaba al joven.

Yo miré a Brahim y, al igual que yo, tenía una erección bastante notable en sus pantalones. Martin se había ‘’apropiado’’ de Brahim, se le escuchaba gemir mientras el joven noruego le besaba el cuello y acariciaba su pecho metiendo sus manos entre la camiseta.

-Ah Martin-. Se le escuchaba a Brahim gemir mientras disfrutaba del momento.
-Ven aquí ‘’Marquito’’-. Dijo Llorente acercándose a mí.

Marcos se me acercó, me abrazó y empezó a besarme los labios poco a poco. A continuación, empezó a acariciar mi pecho desnudo, ya que aún estaba con la toalla enrollada en mi cintura. Yo solamente podía resistirme, pero él me agarró de las manos, me las levantó y quedé a su merced. En ese momento decidí rendirme y acceder a sus peticiones.

-Ahora si que serás solo mío, Marco-. Me dijo Llorente en tono pervertido y con una mirada muy pícara.
-S-si Marcos-. Le respondí en un tono de sumisión al mismo tiempo que mi cara se enrojecía un poco.

Mientras tanto, la otra pareja había empezado muy fuerte. Odegaard y Brahim estaban ya en bóxers, se podía escuchar mucho los excitantes gemidos de Brahim y los comentarios pervertidos que hacía Odegaard. El joven noruego estaba besando y lamiendo el pecho de Brahim, jugaba con sus pezones, masajeaba también el pene y acariciaba sus abdominales.

-Vamos Martin, sé que puedes hacerlo mejor-. Dijo Brahim tratando de provocar a Odegaard.
-No me tientes cielo, que aún eres virgen-. Respondió Martin mirándole en señal de desafío.

Martin parecía excitarse mucho con los gemidos y comentarios de Brahim, también parecía que se enfadaba un poco con él y, de repente, le dio una bofetada a Brahim, le agarró de la cintura y le puso de rodillas frente a él.

-Vamos chavalín, a ver si sabes usar esa lengua tan bien como la usas hablando-. Dijo Odegaard.

Brahim le quitó los boxers al noruego y empezó a hacerle una mamada. Se podían oír los gemidos de Martin, los cuales parecía poner como una moto a Marcos.

-Vamos ‘’Marquito’’ yo también quiero mi parte-. Me dijo Marcos mientras se sentó en la cama.

Yo me arrodillé también, le bajé los calzoncillos y empecé a hacerle una paja a Marcos. Yo tenía prisa así que me metí su rabo hasta el fondo de la boca. Marcos, la ver el ímpetu que le ponía yo, me agarró del pelo y empezó a follarme la boca bastante rápido. Yo me atragantaba a la vez que me daban arcadas. Con una mano me daba bofetadas y con la otra me agarraba del pelo. Después de un rato, Martin propuso cambiar las parejas.

-Vamos a cambiar de bocas, que quiero follarme la de Marco también-. Dijo Odegaard muy excitado.
-Está bien Martin-. Respondió Llorente mientras se levantó, aún agarrándome del pelo, y se acercó a Odegaard para apartar a Brahim y luego obligarme a tragarme la polla noruega, la cual era de unos 18cm más o menos.
-Ven aquí Brahim, vas a catar un buen rabo español-. Dijo Llorente agarrando a Brahim de las manos.
-Voy a hacerlo lo mejor que sé-. Respondió el joven Brahim a Marcos.

Odegaard pareció seguir la tónica que usaba Llorente conmigo. Marcos, por otro lado, metió su rabo de 20cm en la boca de Brahim. No parecía que la boca de Brahim fuera tan profunda como la mía ya que empezó a tener arcadas mientras aún estaban sin introducir unos 3cm de la polla de Marcos. Odegaard empezó a follarme la boca muy rápido, me agarró del pelo con las dos manos mientras introducía y sacaba sus 18cm de mi boca. Estuvieron unos cinco minutos follando nuestras bocas.

-M-me voy correr Brahim-. Dijo Marcos entre gemidos.
-Yo también Marco, prepárate para recibir la leche, bebé-. Me indicó Odegaard.

Brahim y yo nos miramos a la cara y, entre dos grandes gemidos de placer, ambos se corrieron en nuestras bocas. Nuestros nuevos novios acabaron jadeando bastante, pero les dio tiempo a indicarnos a Brahim y a mí que nos besáramos para mezclar el semen. Brahim y yo nos besamos, abrazándonos, mezclando el semen con nuestras lenguas. Después del beso nos lo tragamos todo y acabamos los cuatro acostados en mi cama, acabamos bastante cansados de esa maravillosa tarde.

-Esto hay que repetirlo-. Dijimos Brahim y yo antes de recostarnos en el pecho de nuestros amantes.

Continuará…

Espero que os haya gustado el capítulo, en el siguiente habrá más salseo.

Link del relato completo: viewtopic.php?f=40&t=110899
 
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