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Relato Gay - Empotrado por mi tio

#1
Gracias a mi primo me convertí en toda una puta, mi primo hacía de mí su juguete sexual y realizaba conmigo todas sus perversiones sexuales que sus novias nunca le hubieran dejado hacer...

Por motivos de estudios vivía en casa de mis tíos, era fácil que mi primo me follara cuando quisiera, y siempre tomábamos precauciones para que sus padres no nos pillaran follando como cosacos.

Aún así, pasados unos meses desde nuestra primera follada, notaba que mi tío me miraba de un modo extraño, con cierta sonrisa de complicidad... Ya hacía tiempo que había comunicado a toda la familia mi salida del armario, así que era abiertamente gay.

Claro, que el rollo con mi primo lo llevábamos en secreto... En mi cabeza, pensaba que mi tío sospechaba que su hijo me follaba a menudo, pero no me daba ningún indicio que lo supiera.

La verdad, es que mi tío me gustaba, rondaba los 50 y estaba de muy buen ver, con sus brazos musculados y sus manos fuertes y grandes (había trabajado muchos años de albañil). Muy atractivo de cara, con el mentón pronunciado y unos ojos verdes cautivadores.

Hacía tiempo que se había quedado calvo, pero eso le daba un punto de macarra-chulazo a su aspecto. Y lo que más me gustaba e intentaba disimular que lo miraba, su paquete bien marcado. Sabía del tamaño XL de mi primo (entre 22-23 cm) así que quién sabe si el padre gastaba el mismo calibre.

Mi tío se dedicaba por aquel entonces a conducir camiones y con la empresa le salió una serie de viajes a Alemania, en principio no tenía que saber alemán, pero en sus primeros viajes me preguntó si le podía acompañar ya que yo hablaba un poco de alemán, por mis estudios en turismo.

Tal proposición no me pareció extraña ni sospeché nada raro, además me iba a ganar unas perras en verano, así que acepté de buen agrado. De hecho, hablándolo con mi primo le pareció una buena idea. La noche antes de partir a Alemania, mi primo estuvo toda la noche jodiéndome a saco, para calmar sus ansias de sexo (íbamos a estar una semana sin vernos...)

Cuando me subí al camión, mi tío me preguntó al verme la cara de cansancio: - Que, ¿una mala noche? , con una ligera sonrisa de las suyas... Yo intenté disimular, comentando que si estaba nervioso por el viaje y por si sabría defenderme con el idioma.

Pasamos las primeras horas de ruta hablando sobre mí, mi tío parecía muy interesado en mi homosexualidad, si tenía novio, si había tenido problemas con alguien por ser gay... el muy machote estaba dispuesto a defenderme.

Fue una conversación muy agradable y me gustó que se preocupara por mí.

- Ya le dije a tu padre que te cuidaría como a un hijo más, así que puedes contar conmigo para lo que quieras - me soltó mi tío.

Paramos para hacer noche en un motel de carretera, aún nos quedaban unas horas para llegar a destino, así que era conveniente descansar un poco. Para abaratar costos pillamos una habitación doble. Mientras mi tío descansaba antes de ir a cenar, yo aproveché para acicalarme un poco y afeitarme.

Desde el baño lo podía ver tumbado en la cama, con solo unos calzoncillos. Podía oír sus ronquidos de macho y sobre todo, ver su pronunciado pectoral cubierto de pelo y si su paquete cambiaba de tamaño... Tenía que controlarme, ya que con la toalla puesta no podría disimular mi bulto...

Pasados unos minutos se despertó y entró al baño preguntándome si me importaba que se diera una ducha, quería lavarse antes de ir a cenar.

- Al contrario tío. Intentando no ruborizarme.

Sin ningún tipo de reparo se desnudó en el baño, sin poder evitarlo mis ojos se clavaron en su culo prieto y en su hermosa entrepierna, que como había imaginado, apuntaba maneras como la de mi primo, y lo que me puso más nervioso, estaba morcillón...

A través de la mampara de la ducha seguí contemplando que su polla no iba en descenso, al contrario, parecía que se empalmaba más. Al parecer por su cabeza pasaban imágenes que le ponían cachondo...

Al poco salió de la ducha y con la toalla a la cintura era inevitable que no marcara paquete. Eso me puso a 100 y tuve que hacer mil esfuerzos para ocultar mi erección... Al pasar detrás de mí y coger su desodorante su paquete rozó mi culo y ese contacto hizo que tuviera un escalofrío y se me erizaran todos los pelos de mi cuerpo.

Algo debió notar en mi cara, porque al dejar el desodorante volvió a rozarse y esta vez con más fuerza, estaba
claro que quería que notara su erección. Sin ningún tipo de pudor lo miré por el espejo y en su cara había una mirada de lascivia y deseo, aquello me turbó y me sonrojé.

- Sobrino, hace tiempo que sé que mi hijo te folla... os descubrí una noche y esa escena me puso con el cipote tieso y acabé pajeándome en el baño... me soltó con decisión y sin parar de reírse pícaramente.

- Desde entonces tengo sueños con la posibilidad de probar tu culo, de follarte salvajemente y que puedas comprobar quién de los dos (padre o hijo) te sabe complacer mejor...

Ante semejante confesión no supe como reaccionar, me puse rojo de vergüenza pero también de calentura. Mi tío quería follarme como un animal y eso era hacer uno de mis sueños realidad!! Así que sin apenas pensarlo acepté y arqueé más el culo para que su paquete siguiera rozándome.

- Te he visto mamársela a mi hijo con los calzoncillos puestos, sé que te da gran placer comer buenos paquetes, ¿qué tal si me la comes por encima de la toalla?. Ya verás como mi bulto te gustará...

Dicho y hecho me giré y puse mis manos sobre su impresionante bulto, mucho más aumentado desde que salió de la ducha. Me arrodillé ante semejante monumento de erección humana y comí su paquete, resiguiendo las curvas de su glande, el bulto que marcaban sus bolas, su inabarcable tronco... que cabe decir que mi toalla hacía minutos
que marcaba mi erección, aquello me estaba poniendo a 100!!

Pronto la toalla no pudo resistir su impresionante erección, así que la dejó caer... su pollón me golpeó en la cara!! Lo que había imaginado, igual que la de mi primo en tamaño y quizás un poco más gruesa. Aquello era un ejemplo viril de la expresión “de tal palo tal astilla”.

- Te gusta, ¿ehh? Ya ves que la naturaleza genética ha ido bien con nosotros. Era tal y como lo había imaginado, tu manera de comerte un paquete pone cachondo a cualquiera.

Ahora no dejes que se enfríe y come cuanto tu boca pueda tragar. Acaté sus órdenes, semejante miembro no se podía dejar escapar. Primero lamí su poderoso capullo circuncidado, reseguí las venas marcadas de su tronco, succioné sus pelotas con pasión desenfrenada.

Al poco, su enorme pollón me estaba perforando la boca y a pesar de las arcadas dejé que me follara hasta la traquea como un animal.

- Mmmm, así, que gusto me da follarte la boca, ábrela bien y hazme gemir de placer!! - Sus órdenes eran placer para mí y seguí devorando y llenando de saliva su poderosa arma folladora.

Pasado un rato, desclavó la polla de mi boca y me soltó:

- Muy bien boca tragona, ya veo que oralmente te portas muy bien, mi hijo te ha entrenado bien. Ahora veamos que tal se porta tu culo...

Con sus brazos musculosos me levantó, sus manos agarraban y separaban mis nalgas y con su enorme estaca erecta empezó a darme puntillazos en el ano. Mi saliva le había dejado la polla bien lubricada y mi culo hacía rato que estaba hambriento de polla, así que los dos factores hicieron que su pollón se clavara de una tirada.

Dios!! Rugí de placer y dolor, su estaca me estaba perforando como un caballo en celo. A pesar de las folladas de mi primo, mi culo tuvo que adaptarse a ese nuevo grosor y a la fuerza viril de mi tío. Sus manos y brazos llevaban el ritmo de la penetración y pasados unos minutos disminuyó el dolor y aumentó el placer.

Su polla entraba y salía con facilidad, apoderándose de todos los rincones de mi culo. Sin dejar de penetrarme me llevó a la cama y allí me tumbó como un perro, a cuatro patas iba a seguir reventándome el culo!

- Que buen culo tienes sobrino, pensaba que no soportarías tantas embestidas de mi pollón!! Ahora entiendo que mi hijo te folle cada dos por tres!! - soltó entre jadeos de fiera.

De su cara caían enormes goterones de sudor que al tocar mi espalda hacían que me excitara más.

Me daba un enorme placer que me follara como a una perra, sus jadeos y gemidos me ponían cerdaco y su ritmo de frenética follada animal me pedían que siguiera follándome a saco. Mi polla hacía rato que babeaba y con tanta embestida y esa presión en mi próstata hicieron que me corriera con grandes chorros de lefa.

- ¿Ya no podías aguantar más, eh sobrino? Tranquilo que no voy a tardar en correrme y sabrás lo que es una buena preñada... me soltó mi tío rugiendo como un león.

Siguió penetrándome como un animal y rugiendo y jadeando aumentando el ritmo en cada embestida. Sus pelotas rebotaban en mis nalgas con gran fuerza, pronto soltarían todo su contenido....

- Uff, argh, mmm, estoy a punto de correrme... siiiiiii, jadeaba y gritaba mi tío.

- Sí tío, préñame gritaba yo sediento de leche en mi culo.

Con una fuerza descomunal me dió una última clavada hasta el fondo de mi culo y borbotones de semen me llenaron.

- Siiiiiiiiii, toma toda mi lefa sobrino!!!! mmmmmmm. Él siguió empotrándome y su lechazo salía disparado con fuerza, resbalando por mis huevos y nalgas.

Así estuvo unos minutos más y desclavándola de mi culo me llevó su polla a la boca para que le limpiara las últimas gotas de lefa. Que néctar más delicioso y abundante!!!

Como vió que me gustaba tragarme su leche con sus dedos gruesos recogió los restos de esperma que había en mi cuerpo y me los dió a beber.

Con inmenso placer succioné sus dedos hasta dejarlos bien limpios.

- Muy bien sobrino, como sabes complacer a un buen macho. Y tu cara de placer me indica que estás dispuesto a repetir.

- ¡Claro que sí tío!! Una follada así no se puede desperdiciar, úsame cuánto quieras y cuándo quieras, no podré negarme. Dije yo, dando un último chupetazo a sus dedos...

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