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Diario de un universitario

#104
deivid89 escribió:
27 Jun 2019 23:46
13. El chico bajo el agua

Había acabado el partido. Sergio se había marchado corriendo para no llegar tarde a la cita de su novia y la estrellita del equipo se había ido ya hacia los vestuarios. Mientras allí me había quedado yo en el medio de la grada en un pabellón que poco a poco se había vaciado de público tras la gran algarabía que hubo minutos antes con el triple “in extremis” de Fer que dio la victoria a nuestro equipo.

Bueno, no estaba yo solo, estábamos yo y su camiseta con el número 5. Una camiseta que estaba húmeda por el sudor tras un largo partido, pero no olía mal. Realmente me olía a Fer, ¿olerá bien el sudor de Fer? – Joder Enol, deja de decir y pensar gilipolleces – me dije a mí mismo, ya estaba delirando por tener una camiseta sudada. Lo que no era broma es que de seguir así acabaría teniendo una línea de ropa propia de Fer… ya tenía unos calzoncillos y ahora una camiseta…

Fer me había comentado que bajase y le esperase dónde los vestuarios. Sabía perfectamente dónde eran los vestuarios, ya que en el mismo pabellón estaba al gimnasio al que había ido alguna vez. Salí de la pista central por una de las puertas, bajé unas escaleras y empecé a caminar por un largo pasillo. Seguramente habría un camino más directo al vestuario de equipos, pero prefería ir desde el gimnasio al que siempre iba para no perderme. En un par de minutos pasé los vestuarios generales y al fondo estaba la entrada a los vestuarios de los equipos.

Por suerte junto a la puerta había unas sillas, en plan consulta del médico, así que me acomodé allí aferrado a la camiseta que me había dado Fer hacía unos minutos. Pasaron unos minutos y comenzaba a salir gente, por lo que veía eran compañeros de equipo de Fer, pero no había ni rastro de él. Al cabo de un buen rato de espera ya empezaba a impacientarme, hacía algo de tiempo que ya no salía nadie y poco a poco todo se quedaba en silencio. En esos momentos barajaba un par de opciones… o se lo había tragado la tierra o escapó por otra puerta, porque no era normal.

Justo cuando estaba pensando en irme y retirar hacia el piso, pues supongo que de no verme allí iría hacia casa. Escucho un ruido que viene del interior del vestuario, parece que alguien iba corriendo hacia la puerta, yo sin darme cuenta ya me había alejado por el pasillo e instintivamente giré y miré hacia la puerta.

- ¡Ey Enol! Lo siento tío, siento el retraso. – Era Fer el que salía por la puerta, pero ni si quiera estaba duchado. – Es que tuve ahora una movida…
- Ah, nada no te preocupes. Pensaba que habías ido por otro lado o te había entendido mal. De hecho pensaba ir hacia casa y llamarte para ver dónde nos veíamos.
- Nada, nada, perdona eh. Es que justo al acabar, me cogió el entrenador y me obligó a que me viera el fisioterapeuta por el golpetazo de antes.
- ¿Fue para mucho?
- No, que va, el dolor de la caída, pero no tengo nada. Ya se lo había dicho yo a ellos, pero es que son muy pesados y me tuvieron casi media hora revisando.
- Bueno mejor que te lo miren bien, que luego llegan las lesiones.
- Sí, eso sí. Bueno voy a ducharme y vestirme.
- Vale, te espero aquí. No te preocupes.
- No hombre no, pasa para dentro. ¿Cómo te vas a quedar aquí solo?
- No me importa, además tampoco quiero molestar.
- No queda nadie ya, así que al menos mira, me haces compañía. - ¿de verdad me estaba pidiendo que le acompañase mientras se iba a duchar? ¿de verdad?
- Bueno, como quieras…

Seguí a Fer hacia el interior del vestuario. Era un vestuario bastante amplio, nada más entrar había una zona de taquillas en un lado y al otro zona de lavabos. Más adelante los típicos bancos corridos con sus perchas y por último al fondo la zona de duchas.

- Nada, siéntate por ahí, donde quieras. Intentaré ser rápido. – Me dijo Fer.
- No te preocupes, no hay prisa. – Y no tenía claro que no tenía ninguna prisa, por mí como si estaba una hora debajo de la ducha mientras yo lo pudiese ver.

Tomé asiento y Fer fue hacia una taquilla de donde sacó su bolsa de deporte. Vino hacia la zona de los bancos y se sentó justo frente a mí. En ese momento no pude evitar echarle un repaso mientras abría su bolsa. Allí sentado, sin camiseta… tuve que contenerme porque me apetecía lanzarme sobre él. Se agachó y comenzó a desabrocharse los cordones de sus botas, lo hizo lentamente, parece que no tenía mucha prisa y quizás sea comprensible después del partido. Una vez se las quitó, se deshizo de sus calcetines. Nunca me había fijado en los pies de un chico, pero esta vez sí, y aunque no sabía si era algo normal, me parecían de lo más sexy. Debía de calzar al menos un 45, aunque claro algo normal y acorde a su altura, porque yo también rondaba esa talla.

Pero lo mejor estaba aún por llegar. Se puso de pie y dejo deslizar sus pantalones, aún no lo tenía frente a mí completamente desnudo, pero casi. Bajo sus pantalones llevaba unas mallas deportivas de color rojo completamente ajustadas a su cuerpo, que prácticamente no dejaban casi nada a la imaginación. Le marcaban un culo precioso que me estaba enseñando sin ningún tipo de pudor mientras estaba de espaldas a mí y cogía de su bolsa de deporte los botes de champú y gel. Un par de segundos después se dio media vuelta y quedó frente a mí.

Al menos fui capaz de no quedarme babeando con la boca abierta, porque lo que tenía ante mí me encantaba. Su pecho aún brillaba del sudor por el esfuerzo hecho durante el partido. Si acaso ello remarcaba más su cuerpo, su pecho y sus casi perfectos abdominales. Si seguía mirando hacia abajo, una fina línea de vello que se escondía tras las mallas marcaba el camino hacia la perdición. Intenté no fijarme demasiado así que bajé mi vista, pero lo que veía me gustaba igualmente, unas piernas fuertes que se movían gracias a unos muslos bien desarrollados… ¡Claro! ¿Cómo iba sino a dar esos saltos si no?

Creo que en este momento daría todo mi dinero por poder acariciar con mis manos esas piernas fuertes y subir lentamente hacia sus muslos y sentir el calor de su piel. Pero estaba claro que el objetivo, además quizás de masajear sus piernas tras el esfuerzo, sería llegar a la joya de la corona y poder acariciar y agarrar su paquete. Lo tenía frente a mí y me estaba empezando a hipnotizar, marcaba un buen bulto y gracias a las mallas tan ajustadas, dejaba poco a la imaginación, porque prácticamente se notaba el contorno de su polla y sus pelotas. Me estaba poniendo malo.

- Bueno tío, voy a ducharme. ¿Enol? - Había quedado completamente hipnotizado por el paquete de Fer, y aunque suene a coña era verdad.
- Esto sí, sí. Si quieres te espero fuera, no me importa y bueno que no será cómodo ducharte delante de otra persona.
- Enol, por favor. ¿Y cuándo está todo el equipo? Además que narices, peor que la entrada triunfal que tuve contigo en el piso…
- Ya bueno eso sí…

Estaba muerto de vergüenza, aunque él parece que no le daba importancia alguna, pero yo ya me estaba poniendo rojo, notaba el calor en mis mejillas… - Enol relájate, relájate… - Y sí, debía de relajarme porque sino iba a salir de allí rojo, pero por acabar escaldado.

El problema era que Fer no me ponía las cosas fáciles, porque en vez de irse a una ducha apartadita en una esquina, se metió en la más cercana a mí, en la cual podía ver perfectamente cómo se duchaba. Bueno, lo de poner las cosas fáciles, según se mirase claro está. Aunque en ese momento solo tenía ojos para él. Mientras se metía bajo el agua comenzó a hablar conmigo contándome varias jugadas y anécdotas de partido. Yo, como un autómata, contestaba que sí a todo y le daba la razón a cada cosa que me planteaba. No estaba para pensar, ya que mi único sentido activo era la vista.

Yo tan nervioso y él tan pancho bajo el agua, duchándose ante mí. Si bien, aún no estaba completamente desnudo. No sé por qué, pero entro bajo la ducha con sus mallas, que se iban mojando y ajustándose más aún si se podía con su anatomía. Me estaba poniendo malo, ya que podía prácticamente ver su polla a través de la tela y la situación era completamente morbosa. En ese momento y mientras mi propia polla empezaba a pedir atención, se dio media vuelta, quedando de espaldas a mí y sin darme cuenta, en apenas un segundo se quitó las mallas. Ahora sí, lo tenía completamente desnudo ante mí y solo podía pensar que culazo, pagaría por enjabonárselo yo mismo y bueno, por hacerle otras cosas también.

Tuve que parpadear con fuerza un par de veces, aquello estaba siendo demasiado. Ni en mis sueños pensaba en tener una escena tan erótica y morbosa cómo aquella. Tenía al buenorro de mi compañero de piso duchándose ante mí y con total naturalidad. Si bien, y como me recordó antes ya le había visto desnudo el día que llegué. Fer cogió el champú y empezó a echárselo por la cabeza, justo en ese momento se dio la vuelta y ahora pude verle desnudo por la parte delantera…

En aquel momento solamente pude recrearme en su cuerpo mientras él me hablaba de cosas que me entraban por un oído y me salían por el otro. Solamente podía ver cómo le arrollaba el jabón por su pecho, descendía sus abdominales y se perdía entre el suave y ligero vello que rodeaba su polla. Aunque el momento en el que casi exploto es cuándo coge el jabón y comienza a enjabonarse en “la zona”.

Era increíble ver cómo se masajeaba su polla y sus huevos con el jabón. Pero más increíble aún es como lo hacía mientras me miraba a los ojos y seguía hablando conmigo tan tranquilo de cosas banales… El tema es que parece que le encanta acariciarse y si no fuera porque estaba en un estado de “descoloque” total, juraría que aquello estaba creciendo de tamaño, mientras seguía jugando. En aquel momento mi erección era difícil de disimular, encogía mis piernas todo lo que podía para que no se notase mi paquete.

Aquello se estaba desmadrando y si seguía así me lanzaría a él, así que antes de meter la pata, le comenté que necesitaba ir al baño. Así que me levanté y fui a uno de los lavabos contiguos al vestuario, que estaban dentro de él. Me aclaré con agua fría la cara para intentar rebajar la rojez de mis mejillas y me coloqué como pude la polla dentro de mis bóxers para disimular el empalme que llevaba encima.

Dejé pasar un par de minutos más confiando que Fer ya hubiera salido de la ducha y estuviera vistiéndose. Pero por desgracia, o por suerte, según se mire, justo le pillé cuando estaba cerrando el grifo de la ducha. Estaba de espaldas a mí y se agachó para coger sus mallas del suelo, dejándome ver su perfecto culo sonrosado más allá de sus nalgas. Era una auténtica pieza de perversión, si tuviera el valor suficiente me lanzaría hacia él, lo acariciaría. No, no, mejor, lo sobaría e incluso lo lamería antes de restregar mi polla contra él. A continuación se dio la vuelta, me sonrió al verme y comenzó a caminar hacia el banco donde tenía la ropa. Me estaba derritiendo al ver a su polla y sus pelotas moverse al ritmo de sus pasos, era demasiado y mi intento de disimular mi empalme se iba al traste. Mi polla tenía vida propia y se había movido, se marcaba claramente hacia un lado de mi pantalón, marcándome un paquete considerable. Pero justo en ese momento, Fer giró su cabeza hacia mí y quedó con cara sorprendida al ver como intentaba volver a poner a la bestia en su sitio, rápidamente volvió a girar la cabeza y fue directo a su bolsa de deporte. Quizás no se dio cuenta y simplemente giró la cabeza.

Yo decidí sentarme en el banco con tal de disimular lo máximo posible mi empalme mientras no podía evitar mirar de reojo a Fer. Se secaba todo el cuerpo y seguía desnudo frente a mí tan tranquilo y no demostraba prisa alguna por vestirse, lo que me llevaba a pensar que es posible que no se haya percatado de mi paquete.

Una vez terminó de secarse sacó unos calzoncillos de la bolsa y se los puso. Eran unos bóxer azul marino de CK que le quedaban de puta madre. Le realzaban los glúteos haciéndole un culazo precioso que de nuevo me apetecería devorar. Pero no solo el culo, al darse la vuelta, de nuevo, estos bóxers, le marcaban un buen paquetón, acorde a la buena polla que tenía Fer y que para ser sinceros, tenía unas ganas locas de chupar…

Mis pensamientos no me ayudaban, pero por suerte Fer comenzó a vestirse. Se puso unos pantalones vaqueros ajustados que le sentaban genial y una camisa blanca que también le quedaba genial. Fue hacia un espejo y se peinó, además de echarse su colonia, que le daba un olor magnífico y que ante cualquier mortal caería rendido.

- Bueno, ya estoy listo.
- Perfecto.
- ¿Qué tal estoy? - ¿de verdad me está preguntando esto?
- Esto… Muy bien, te queda genial esa camisa. - Era la verdad.
- Pues entonces todo listo. Que el capitán del equipo tiene que dar una imagen…
- Pues es muy buena…
- Nada, es coña. Más bien a ver si ligamos un poquito hoy y nos llevamos un par de pibitas. - Esa última afirmación ha conseguido acabar con mi empalme, por mucho que me haya dicho Sergio, este sigue pensando en tías…
- Esto, si estaría bien.
- Pues, venga caminando. Nos vamos a cenar…

Fer dejó su bolsa de deporte en una taquilla para no cargar con ella y con las mismas nos fuimos del pabellón para irnos de cenar y buscar “unas pibitas”, aunque yo no necesitaría buscar, lo que necesitaba lo tenía al lado.

Muy bueno  :nodigno: :nodigno: , ya estamos deseando ver como sigue  :helado: :helado:
 

Diario de un universitario

#106
Gracias por los comentarios chicos!!! En cuanto tenga un ratillo me pongo con la continuación, no tengo todo el tiempo libre que me gustaría para estar todo el día escribiendo, pero en cuanto pueda os pondré como sigue! 

Gracias a todos!!
 
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