• Publi Juicy Invitados
  • Publi Juicy Todos

#443
Capitulo 61


Leon mira hacia los lados y me busca con la mirada, antes de decirme nada habla con su abogado que se va y luego se dirige hacia mí.
-Pues ya está.-Me dice con tristeza en la voz.
Asiento con la cabeza reteniendo las lágrimas.
-Te saliste del juicio.-Me dice y noto un poco de indignación en sus palabras.
-Sí, lo siento, no podía aguantar más ahí dentro.-
Durante unos segundos ninguno dice nada, la gente pasa a nuestro alrededor mientras nosotros solamente nos miramos.
-Vamos al coche.-Dice Leon.
-¿Al coche? Pero… oí seis años de prisión.-
-Sí, pero me quedan unas horas de libertad, ahora te cuento pero vamos a salir de aquí no quiero pasar ni un minuto más en este edificio.-
Nos dirigimos a la salida y una vez fuera del edificio avanzamos por la concurrida acera hasta llegar a la calle donde habíamos aparcado el coche por la mañana. Durante el trayecto hacia el coche ninguno de los dos dijo una sola palabra, creo que ambos no sabíamos exactamente qué decir. Cuando llegamos al coche nos subimos, yo en el asiento del conductor y Leon en el del copiloto.
-Es mi último día en libertad, bueno y ni siquiera entero me tengo que presentar antes de las ocho de la tarde en la cárcel de aquí.-
-¿Por qué?-
-Es lo que me han dicho que haga.-
-No, ¿qué porque no las luchado? Podías haber intentado rebajar la pena.-
-¿Para qué? ¿Para estar de juicios y recursos dos años para que me rebajen dos meses de prisión y retrasar así dos años la entrada y salir dos años más tarde de la cárcel con más edad y peores oportunidades de reinsertarme? No, mejor aceptar eso, tampoco había mucho más que decir, las cosas estaban claras hice una confesión, yo mismo delate mis delitos, no los iba a negar ahora y declararme inocente.-
-Pero igual luchándolo viendo que tenías trabajo una vida sin delitos… igual de indultaban o te ponían multa o algo que no fuera cárcel.-
-Eso solo pasa en las películas, con todos los robos que yo cometí no iban a dejarme en la calle ni de coña. No sé Nano, igual es culpa mía por haber sido tan positivo y haberlo pintado bien, pero no quería amargarte estos meses, quería que fuéramos felices, y disfrutar antes entrar a la cárcel.-Dice agarrándome la mano que tenía más cerca con las dos suyas y mirándome con sus preciosos ojos verdes, brillantes porque él también estaba tratando de contener las lágrimas.
-No te tienes ¿que disculpar por nada, hemos sido felices, yo al menos lo he sido?-
-Yo también.-
-Bueno, ¿qué quieres hacer estas últimas horas de libertad?-
-Había pensado que podíamos ir a pasar el resto del día al campo, aprovechar para estar completamente libre de edificios, personas… solos tú, yo y la naturaleza. ¿Te apetece?-
-Claro, pero tendremos que ir a por comida para llevar.-
-Siempre pensando en comer.-Dice con tono burlón.
Vamos a comprar comida, aprovechamos para comprar también una manta para comer luego sobre ella. Tras comprar nos subimos en el coche y Leon conduce durante una media hora alejándonos de la ciudad para acabar en un camino lejos de cualquier tipo de civilización, dejamos el coche en un terreno de tierra, Leon se quita el traje y se pone ropa que llevamos en el maletero de recambio por si ocurre algo y continuamos a pie adentrándonos en un bosque de varios tipos de árboles pero principalmente coníferas hasta tras casi otra media hora andando llegar a un pequeño claro del bosque en el que un rió de no más de diez metros de ancho lo atravesaba cortando el bosque en dos mitades. La luz incidía por encima de las copas de los árboles, reflejándose en el agua en la cual se podían ver algunos peces de pequeños.
-¿Aquí está bien no?- Me pregunta Leon.
-Sí, es precioso este sitio.-
-Me alegro que pienses eso no sabía se te gustaría.-
-Sí, me gusta y así tendremos un bonito recuerdo de este día y este sitio. ¿Cómo conociste este sitio?-
-Después de que me dejaras a veces me iba a dar paseos por el campo para desconectar y pensar y un día llegue hasta aquí de casualidad y me gustó mucho, me tiré aquí medio día yo solo disfrutando de la paz y soledad.-
-Pues hoy disfrutaras de la paz pero no de la soledad, no te voy a dejar solo.-
-Tampoco quiero la soledad, prefiero tu compañía.-
Leon me besa.
-Bueno, vamos a prepararnos para comer ¿no? Que con tanto caminar ya viene siendo la hora.-Dice y busca en las bolsas la manta para extenderla a la orilla del rio.
En apenas unos minutos teníamos todo preparado para comer y eso hicimos, comimos con el sonido de fondo del rio y los pájaros cantando desde las ramas de los árboles.
Cuando terminamos de comer nos quedamos tumbados en la manta mirando el cielo, Leon me rodeaba con su brazo y no paraba de sonreírme.
-¿Qué pasa?-Le pregunto con una sonrisa tonta.
-Que pese a todo… estoy disfrutando y muy feliz ahora mismo estando contigo.-
-Te quiero.-
El asiente y me abraza muy fuerte.
-Cómo voy a echar de menos esto.-
-Bueno, te iré a visitar y me podrás abrazar.-
-No será lo mismo.-
-Mejor que nada…-
Leon se queda abrazado a mí y unos minutos más tarde se duerme, seguramente no habría pasado una buena noche por los nervios del juicio.
Un poco más tarde me entran ganas de mear, me levanto intentando no despertar a Leon, camino unos metros hasta unos árboles y lo hago tras de ellos.
-NANO-Oigo como grita Leon.-NANO ¿Dónde ESTÁS?-
-ESTOY MEANDO.-Le respondo también gritando.
Vuelvo donde estaba Leon.
-Joder que susto cuando me he despertado y no estabas.-
¿Por qué? ¿Pensabas que me iba a ir?-
-No, pero no sé me he asustado.-
-A veces estás más tontito, anda ven aquí.-Digo y le beso.
Poco a poco ese beso fue aumentando de intensidad, y Leon metía su mano por debajo de mi camisa acariciándome la espalda.
Me quito la camisa y el hace lo mismo con la suya, nos tumbamos en la manta y nos seguimos besando. Leon comienza a desabrocharme el pantalón y me lo quita junto con los calzoncillos y me empieza a chupar el pene que ya estaba completamente duro. Mi respiración comienza a acelerarse, él a la vez que me la chupa se quita el resto de la ropa y la tira fuera de la manta, acto seguido empieza a lamerme el culo, y a meter algún dedo dentro. Pronto empezó a follarme, notaba a Leon extremadamente caliente, tenía muchas ganas de esto y estaba follándome como nunca. Me la metía de golpe hasta el fondo para lentamente sacarla de nuevo y volver a metérmela, mientras con una de sus manos me masturbaba. Leon aumentó la velocidad de las embestidas y su respiración entrecortada se fusionaba con mis gemidos, ambos estábamos a punto de corrernos en aquel pequeño paraíso de la naturaleza. Unos segundos más tarde me corro en la mano de Leon, él chupo su mano saboreando mi leche y siguió follandome aún más rápido, yo estaba asombrado de cómo podía follarme tan rápido y disfrutaba como nunca, unos minutos después Leon con un estruendoso grito se corre y tras recuperar la respiración cae rendido en la manta a mi lado.
-Que bestia eres.-Le digo.
-¿Qué? ¿Te he hecho daño?-Me pregunta preocupado.
-No, me refería a bestia en el buen sentido, menudo polvazo.-
-Tenía que esforzarme al máximo, que a saber cuándo podemos repetir.-
-Buff se ha notado tu esfuerzo.-
Nos quedamos un rato desnudos tonteando hasta que se hizo la temida hora de irnos.
-Vamos que si no voy a llegar tarde y no quiero líos ya el primer día.-Dice Leon metiéndome prisa mientras recogemos.

Muchas gracias por leerlo y vuestros comentarios, se agradecen y animan a seguir escribiendo, habrá un nuevo capitulo en dos semanas, espero que este os haya gustado, un abrazo.

#445
Capitulo 62


Caminamos cogidos de la mano de vuelta por el bosque, con el sol del atardecer a nuestras espaladas. Avanzábamos sin decir nada, parece increíble que una pareja como la nuestra tras todo lo que ha pasado llegue a tener momentos en los que ninguno de los dos tiene palabras.
Cada paso que dábamos nos acercaba más a la cruel realidad y nos alejaba de la idílica tarde que habíamos pasado.
Al llegar al coche metemos todo en el maletero.
-¿Conduzco yo?-Me pregunta Leon rompiendo el silencio.
-Si quieres conducir.-Digo encogiéndome de hombros y extendiendo la mano en la que sujetaba las llaves.
Ambos nos subimos al coche.
Leon conduce hacia la cárcel que se encontraba a una media hora de nuestra ciudad.
-Bueno la hora llego.-Dijo Leon a escasos kilómetros de llegar a la prisión.
-Por desgracia…-
-No es el fin.-
-Lo sé pero no deja de ser una puta mierda, una putísima mierda.-
-Es lo que pasa cuando somos niños malos.-
-Pero a este niño malo yo lo he reeducado, ya no es malo no tendrían que encerrarle.-
-¿ya no soy malo?-Pregunta con tono burlón y levantando una ceja.
-Eso parece, aunque el resto del mundo no lo vea así, yo te conozco y eres un buenazo.-
-Te enamoraste de mi cuando era malo, asique debo suponer que ahora ya no te gusto por ser bueno.-Dice intentando picarme.
-En el fondo nunca has sido malo, y algo dentro de mí lo sabía, por eso he confiado en ti después de todo.-
-Igual te he engañado todo este tiempo y soy muy malo.-
-Pues si me has engañado al menos me llevo un coche y un montón de orgasmos.-
Ambos nos reímos.
-La verdad es que lo hemos pasado muy bien juntos, una pena que siempre cuando mejor estamos nos pase algo que nos aleja.-Dice él.
-Al menos esta vez no nos aleja para siempre, hablaremos y nos veremos cuando sean los días de visita.-
-Sí…-
Desde el coche se empezaban a ver los muros y rejas de la cárcel, apenas un par de minutos y estaríamos allí.
-Oye.-Digo.
-¿Qué pasa?-
-No me vayas a poner los cuernos que ahí sois todos tíos y…-
Leon se vuelve a reír.
-Que te lo digo enserio.-
-Tranquilo, que mientras seamos novios no toco a otro hombre, no te me vayas a poner celoso a estas alturas de la relación.-
-Es que antes te podía tener servido de sexo para que no te fueras con otro ahora… igual la necesidad te puede.-
-Me controlaré.-Dice riéndose de nuevo.
Leon aparca en un pequeño parking que había frente a las rejas de la prisión. Nos bajamos del coche.
-Nano, sé que te lo he dicho muchas veces pero necesito decirlo una más, muchas gracias por estar conmigo pese a todo, y siento haberte hecho pasar por esto…-
-Le…-
-Shhh. No he terminado. Ahora va a venir un momento muy duro, uno más, pero no quiero que ninguno lloremos, quiero que nos quedemos con lo bueno de este día, el rato que hemos pasado juntos, disfrutando sin preocupaciones, sin nadie ni nada que nos molestara.-
-Está bien.-
-Te quiero mucho Nano.-
Leon me abraza muy fuerte.
-Yo también te quiero.-Digo intentando no llorar mientras nos abrazamos.
Al separarnos me da un pequeño beso.
-Nos veremos pronto, en cuanto pueda te llamo.-
Sonrió forzadamente porque lo que me apetecía era llorar y asiento con la cabeza.
Sin decir nada más Leon se acerca a la puerta que estaba junto a una garita de la que sale un policía y se pone a hablar con Leon, el policía abre la puerta y Leon entra.
Me subo en el coche, miro a hacia la cárcel y suspiro antes de arrancar el coche y conducir hasta casa.
Durante el trayecto no paro de preguntarme que voy a hacer solo en casa, ya me había acostumbrado a vivir con Leon y ahora volvía a estar solo.
Aparco en la puerta del edificio y mientras subo por las escaleras miro el móvil, no lo había mirado en todo el día y tenía varias llamadas perdidas de Borja y de Enrique.
Antes de entrar en mi casa llamo a la de Borja, que abre la puerta con un trozo de bocadillo en la boca y otro en la mano.
-Hola.-Dice casi atragantándose y haciendo un gesto como para que pasara a su casa.
-Hola.-Digo mientras entro arrastrando desganadamente mis pies sobre la tarima.
-¿Qué ha pasado al final? Estaba preocupado como ninguno contestabais al teléfono.-
-Es que nos hemos ido de escapada al campo.-
-¿Entonces ha ido todo bien? ¿Dónde está Leon?-
-En la cárcel, después del campo lo he dejado allí. Allí durante seis putos años.-
-¿Seis años?-
-Sí, seis.-
Le cuento todo lo que ha pasado durante el día mientras el termina de comer su bocadillo.
-Bueno el tiempo pasa muy deprisa, ya verás cómo en nada se han pasado y está todo igual.-Dice en un intento, bastante malo, de animarme.-Será acostumbrarse a ver a Leon una o dos veces al mes.-
En ese momento Enrique me llama por teléfono, le respondo y le hago un muy breve resumen de todo ya que no tenía muchas ganas de seguir con lo mismo otra vez.
-Me voy a casa.-Le digo a Borja cuando dejo de hablar con Enrique.
-¿No quieres quedarte aquí?-
-No, prefiero estar solo y empezar a acostumbrarme además tú estás trabajando mucho y necesitas descansar-
-Como quieras, si necesitas algo ya sabes dónde estoy.-
-Gracias Borja.-
Subo a casa y sin dar la luz me meto al baño, andaba como un alma en pena, y me quite la ropa y me dispuse a darme una larga ducha caliente.
Cuando llevo un rato ya bajo el agua llaman al timbre, supuse que era Borja.
Me puse una toalla alrededor de la cintura y fui a abrir la puerta.
-Traigo birras y comida basura.-Dice Rubén cuando abro la puerta, levantando unas cervezas en una mano y una bolsa bastante llena de comida poco sana.
Le hago un gesto con la cabeza indicándole que pase y cierro la puerta.
-Voy a…-Digo y él sonríe y asiente con la cabeza.
Termino de ducharme, me visto y voy al salón donde me esperaba Rubén.
-He metido el resto de las cervezas en la nevera.-Me dice mientras me da una y él bebe otra.
-Enrique me ha contado lo que ha pasado, lo siento mucho.-
-La verdad no me apetece ahora hablar más del tema.-
-Y por eso he venido, para distraerte.-Dice Rubén.-Pues anda que no tengo historias para contarte durante días o semanas.-
Rubén estuvo contando historias de cuando vivíamos juntos y anécdotas de cosas que nos pasaban, en fin, contando cosas que no me hicieran pensar en nada negativo de lo que había pasado durante el día.
La verdad es que a Rubén se le había dado muy bien distraerme, me conocía, sabia como tratarme y como sacar a ese niño interior que llevo dentro, ese niño que el realmente conoció cuando íbamos juntos al instituto.
-Estoy cansado voy a ir a sobar.-Digo a altas horas de la madrugada.
-Muy bien entonces me voy, si necesitas más cervezas y compañía avísame.-Dice y me guiña un ojo.
-Quédate a dormir, es tarde ya para ir por ahí.-
-¿Contigo?-
-No hombre, conmigo no, tú en el sofá y yo en la cama.-
-Ah vale, vale, entonces sí.-
Ambos nos fuimos a dormir.
-Rubén.-Digo en voz alta desde mi cama para que me oiga desde el sofá.
-Dime.-
-Gracias por venir.-
-Para eso estamos los amigos.-

Espero que os haya gustado este capitulo pese a ser algo triste porque finalmente Leon acabó en la carcel. Muchas gracias por seguir leyendome, en dos semanas un nuevo capitulo. Un saludo.

#446
Wow, no pudo esperar en saber que giro dará la historia.
[font="Comic Sans MS"]
There are as many loves as there are hearts.
[/font]

#447
Capitulo 63


Por la mañana al despertar, Rubén se había ido, dejó una nota en la encimera de la cocina diciendo que se iba a trabajar al gimnasio. Yo aun seguía de vacaciones, bueno, me quedaba solamente ese fin de semana libre y luego volvería a trabajar.
Me preparo el desayuno, veo la mermelada de Leon que acabaría en la basura ya que yo no la comía, por un momento me puse triste pero duro poco, me había levantado mucho más optimista, al fin y al cabo Leon no estaba muerto.
Mientras desayuno, Borja entra en casa con la llave que le di para emergencias.
-Hola, ¿Cómo estás?-
-Bien, o eso creo, ¿Qué haces aquí?-Le pregunto-¿No tienes que trabajar?-
-Hoy trabajo desde casa, así me quedo aquí contigo por si necesitas algo.- Dice alzando el ordenador que tenía en la mano.
-Borja yo te lo agradezco, estoy triste y es normal cuando meten a tu novio en la cárcel pero no pasa nada, no necesito que me cuides, no te lo digo a malas, pero es que si todos me tratáis como si estuviera mal cuando no lo estoy entonces puede que si empiece a estar mal, ¿no sé si me entiendes?-
-Vale, lo entiendo. Vaya cambio de mentalidad más repentino.-
-Sí, pero de nada sirve que este seis años deprimido hasta que Leon salga de la cárcel.-
-Vale, pues me parece genial, pero yo ya he dicho que hoy trabajaba desde casa asique o me quedo aquí o me bajo a la mía.-
-Puedes quedarte aquí conmigo ya sabes que siempre eres bien recibido pero actúa normal conmigo como si no pasara nada.-
-Vale.-
-Por cierto Leon dejo una caja debajo de la cama con cosas para ti, no sé qué hay no la he mirado.-
-Sí, me había dicho que la dejaba, me dijo que eran cosas de la moto y la documentación, me dijo que la vendiera y me quedara con el dinero para pagarme parte de lo que me debe de cuando te compramos el coche, yo le dije que no hacía falta, pero insistió en que me la quedara y la vendiera.-
-Ah pues a mí de eso no me había comentado nada.-
-Si no quieres no la vendo.-Dice Borja.
-No, no, véndela es de Leon te la ha dado el sabrá lo que hace, cuando te vayas de casa no te olvides de coger la caja y bajarla a tu casa. Por cierto ¿Te gusta la mermelada?-
-Eh sí, alguna vez la como.-
-Pues llévate estos botes que son de Leon y a mí no me gusta y se van a estropear.-
Mientras Borja trabajaba en el sofá con el ordenador yo me puse a recoger la casa, empaquete la ropa de Leon, la mayoría para guardarla y una poca para llevársela a la cárcel porque les dejan usar su propia ropa.
Borja comió en casa y luego se fue a una reunión que tenía con un cliente.
Yo fui al gimnasio a entrenar y así veía a Enrique un rato.
Le dije lo mismo que a Borja, que estaba bien y me tratara normal. Mientras estaba en el gimnasio varias de las personas que suelo entrenar me preguntaron que cuando volvería a trabajar, parecía que algunos me echaban de menos.
-¿Quieres cenar en casa esta noche?-Me pregunta Enrique cuando me voy a ir.
-Venga vale.-
-Genial pues a las diez y media te esperamos allí.-
-Puedo quedarme a ayudaros a recoger así acabáis antes.-
-¿No te importa?-
-Que me va a importar.-
Mientras hacía tiempo para la hora de cerrar empecé a entrenar a algunos clientes como si ya me hubiera reincorporado a trabajar, poco después recibo una llamada de un número extraño.-
-¿Sí?-Respondo al teléfono.
-Nano soy Leon.-
-Leon, ¿Qué tal allí?-
-Pues, no muy bien la verdad, pero no tengo mucho tiempo para contarte, te llamaba para decirte que el domingo a las cinco de la tarde tengo he pedido comunicar contigo y me lo han concedido así que ven a verme a esa hora por favor, llega sobre las cuatro y media porque te harán pasar varios controles.-
-Vale, pero ¿Estas bien?-
-Sí, Nano, estoy bien no te preocupes.-
-Vale, pues el domingo allí estaré necesitas que te lleve algo aparte de la ropa.-
No se oye nada al teléfono, Leon ya no estaba al otro lado de la línea, la llamada se había acabado.
Tenía una sensación agridulce, por un lado tener noticias de Leon y oír su voz me había alegrado mucho pero su tono de voz y sus palabras parecían de preocupación y eso me había hecho polvo.
Continúe con lo que estaba haciendo hasta que nos fuimos a casa de enrique a cenar, después de una ducha rápida en el gimnasio para quitar el olor a sudor.
Cenamos los cuatro, Enrique, Helena, Rubén y yo, cuando acabe de cenar me fui a casa y me metí directamente a la cama aunque los nervios por ir a ver a Leon el domingo hicieron que me costara conciliar el sueño.
El domingo por la tarde, salí con tiempo suficiente de casa para llegar a la prisión y pasar los controles que me había dicho, estaba muy nervioso ya que yo nunca había entrado en una cárcel ni para hacer una visita.
Aparqué cerca de la puerta principal en un aparcamiento para visitantes y en la primera puerta estaba un policía que comprobó mi documentación y tras ver que estaba en orden llamo a otro compañero para que me acompañara al interior. En el interior registraron la caja de ropa que traía para Leon y me cachearon para ver si llevaba algo que no debía, como no fue así me dejaron entrar, se llevaron el paquete y me dijeron que lo revisarían otra vez más a fondo y que ellos se lo entregarían a Leon, a mí me acompañaron hasta una sala donde había varias mesas alejadas las unas de las otras y me dijeron que me sentara en una y esperase.
Espere unos minutos y vi aparecer a Leon acompañado de un guardia.
-Leon.-Dije sonriendo cuando lo vi de lejos pero mi expresión fue cambiando al ver que tenía un ojo morado y varias heridas en el labio y la cara.

Siento no haberlo podido publicar ayer pero aquí os dejo el nuevo capitulo, en dos semanas el siguiente! Un saludo.
 
  • Publicidad +