• Publi Juicy Invitados
  • Publi Juicy Todos

Todo comenzó con un secuestro...

#1
Capitulo 1.


Me presento, me llamo Arturo aunque la verdad es que no importa cómo me llamo ya que nadie usa mi nombre, todo el mundo me llama Nano. No, no es un mote de pandillero o cani tipo Erh Nanoh reshulohh, es el mote que me pusieron mis compañeros de clase cuando era pequeño y un coche mato a mi perro, llamado Nano, estuve 2 semanas enteras en las que solo decía el nombre del perro y todos acabaron por llamarme a mi así.
Tengo una vida bastante peculiar, con dieciocho años que tengo no soy el típico adolescente que estudia, tampoco soy un bala perdida, hace pocos meses, y tras meditarlo mucho me fui de casa, mis padres andaban muy justos de dinero con mis otros dos hermanos, Carolina de 16 años y Guillermo de 12. Cuando me fui, por suerte y las recomendaciones de un amigo conseguí un trabajo que me daba el suficiente dinero para vivir, y dos meses más tarde encontré otro trabajo de paseador de perros con lo que podía ahorrar y ayudar un poco a mi familia aunque yo vivía a 300km de ellos.
Hacia un buen día, era un día muy soleado de otoño. Después de pasear los perros me fui a mi trabajo principal, había una pequeña urbanización a las afueras de la ciudad, yo trabajaba limpiando y cuidando, cuando los dueños no estaban, uno de los chalets de esa urbanización.
Los dueños de la casa, los cuales se habían ido a pasar el otoño y el invierno a su casa principal me dijeron que fuera a limpiar la casa a partir de hoy por la mañana que era cuando ellos se marchaban.
Llego a las 8 de la tarde al Chalet, entro con la llave que tenían escondida los dueños en el patio trasero en una de las macetas y limpio a fondo todo, cocina, comedor, baños, habitaciones, despacho…
Pasan las 12 de la noche pero yo tengo que seguir limpiando, la casa era muy grande y quería dejar todo bien limpio para así poder descansar al día siguiente.
Oigo ruidos en la puerta principal y me asomo por una de las ventanas del piso superior. Había aparcados dos coches negros y uno plateado en la entrada de la casa de enfrente.
-Habrá fiesta o algo ahí en frente, que suerte…-Digo cabizbajo y sigo a lo mío.
Una media hora más tarde bajo a la puerta trasera, conecto la alarma, cierro la puerta con llave y la escondo en su maceta habitual. Voy rodeando la casa desde el patio trasero al delantero.
Miro los coches que había aparcados en la calle y luego echo un vistazo a la puerta delantera.
Había 5 personas en la puerta, del mismo modo que yo me había percatado de su presencia ellos se habían percatado de la mía.
-He llamado a la policía está de camino, más vale que os larguéis.-Digo yo seguro de mí mismo.
Ellos se acercan a mi caminando, cuando están lo suficientemente cerca veo que tres llevan pasamontañas y otros dos no.
Uno de los que lleva pasamontañas, me sujeta fuertemente inmovilizándome. Cuando estoy inmovilizado uno de los que no llevan pasamontañas, mete su mano en mi bolsillo y me coge el móvil.
-El código.- Me ordena.
-No te lo voy a decir.-Digo serio.
El hombre que me tiene sujeto me aprieta en los brazos provocándome un dolor casi inaguantable.
-El código.-Vuelve a ordenarme.
-6523.-
Él mete el código.
-No ha llamado a la policía, vamos a la puerta trasera.-
Vamos los seis a la parte trasera, yo forzado por el que me tenía sujeto y apuntado por armas que llevaban el resto, una pistola, una metralleta y una escopeta de dos cañones.
-La llave y no te resistas o ya sabes lo que te pasará.-
-Bajo esa maceta.-Digo señalando con la mirada.
-Hay alarma ¿Verdad? El código.-
-8977.-Digo yo.
Abren la puerta y entran los tres con armas, el que me tiene sujeto me ata la muñecas.
-Entra, me quedo yo vigilándole.-Dice el que no lleva pasamontañas.
-Sí jefe.-Contesta el otro y entra.
A mí me obligan a sentarme en el suelo, y el que no llevaba pasamontañas, es decir el “Jefe” se sienta en una silla de plástico a mi lado sin quitarme la vista de encima.
-¿Puedo sentarme en una silla?-Pregunto yo
-No, desde el suelo te costará más levantarte si pretendes huir- Me responde serio.
Con mis ojos ya acostumbrados a la oscuridad de la noche me puse a mirarle fijamente examinándolo, por si tenía la oportunidad, describirlo bien a la policía.
Era un hombre moreno, con el pelo no muy corto pero tampoco largo, sus ojos eran verdes y llevaba una barba de 3 días, era ancho de hombros pero no era gordo ni mucho menos, era como una persona normal, iba vestido con una camiseta de un famoso grupo de música y una chaqueta de imitación al cuero, unos vaqueros y una botas.
-¿Cómo te llamas?-Me pregunta, esta vez sin el tono tan autoritario pero aun así muy serio.
-Nano.-Contesto rápidamente.-¿Y tú?- Le pregunto intentando obtener algo de información.
-No te lo puedo decir, si quieres llamarme llámame jefe.-
-Jefe déjame ir.-
EL “jefe” se ríe.
-Sabes que no, para que te voy a dejar ir, para que vayas a la poli y me enchironen ni de coña.-
-¿Y qué vais a hacer conmigo? ¿Matarme?-
-Ya veremos.-Dice muy serio de nuevo.
Me quedo callado y poco después aparece uno de los que llevaban pasamontañas, el de la escopeta.
-Levanta.-Dice mientras me agarra del codo y tira de mí hacia arriba.
Me pongo en pie con dificultad.
-¿Dónde lo llevas?-Pregunta el jefe.
-A la caja fuerte.-Contesta
-No, no se mueve de aquí.-Dice el jefe.
-Dime la combinación.-Me ordena el de la escopeta.
-No la sé.-Contesto yo mirando sus oscuros ojos a través del pasamontañas.
-No me mientas.-Dice dándome con la parte trasera de la escopeta en la mandíbula.
Acto seguido caigo sobre el jefe que seguía sentado y me apoyo en sus rodillas para no caer al suelo.
-Dime la combinación.-Dice poniéndome la escopeta en la sien mientras yo seguía apoyado en las rodillas del jefe.
-Te ha dicho que no la sabe, ve a dentro y averiguadla como hacéis en otras casas.-Dice muy serio el jefe.
El tío de la escopeta se mete en la casa tras echarle una mirada de odio al jefe.
-¿Estás bien?-Pregunta el jefe con su voz seria.
-¿Qué más te da?-Le respondo yo de malas formas.
Ambos nos quedamos callados hasta que, minutos más tarde, salen sus 4 compañeros.
-Ya está todo lo de valor.-Dice uno de los armados con una voz femenina, por lo que pude deducir que era una mujer.
-Bien vámonos.-Dice el jefe.
-Espera, espera. ¿Qué hacemos con él? nos ha visto la cara a nosotros dos.-Dice el otro que no llevaba pasamontañas.
-Yo me encargo de él.-Dice el jefe.
-¿Qué vas a hacer?-
-Lo que tenga que hacer.-
-¿Te lo vas a cargar?-Pregunta otra voz femenina, pero esta vez era una voz mucho más humana, como si realmente le importara mi vida.
-Levanta chico y vámonos.-Dice el jefe.
Rodeamos la casa, el jefe me llevaba cogido por la parte trasera del cuello y el resto iba delante con bolsas, mochilas… cargadas del dinero robado.
-Ya sabéis lo que hay que hacer, estamos en contacto.-Dice el jefe y los otros asienten.
Se meten de dos en dos en los coches, una chica y el que me pego con la escopeta y el que no llevaba pasamontañas con la otra chica. En el coche restante, que era el plateado, obligado por el jefe me siento de copiloto, sin desatarme las manos me pone el cinturón. El resto de coches ya se había ido y el jefe se monta y le da al contacto.
-Te llamabas Nano ¿Verdad?-
-Eso es.-
-Vaya nombrecito.-
-Que te den.-
El jefe suelta una estruendosa carcajada.
-Pórtate bien Nano, si haces alguna tontería te meterás en un lio.-Dice con tono amenazante.
-Ya estoy en un lio, y total ya sé que voy a morir.-
-Hay diferentes formas y momentos de morir, en tu poder está el que no sea demasiado pronto ni doloroso.-
Nos ponemos en marcha.
-¿Puedo preguntarte cosas? Lo digo por socializarme un poco antes de morir.-
-Puedes preguntar lo que quieras, ya decidiré yo a que respondo, pero si tú preguntas yo también preguntaré.-
-¿Cuántos años tienes?
-23 ¿Y tú?-
-18.-Le respondo.
-¿Vives solo?-
-No.-Respondo otra vez.-¿Trabajas o solamente robas a la gente?-
-Soy mecánico.-
-¿De coches?-
-Y motos y lo que me traigan, pero por lo general coches.-
-Me encantan los coches.-Digo yo.
-¿Tienes carnet?-Me pregunta él.
-No.-Respondo yo.
-Vaya, yo que te iba a vender un coche.-Dice con tono serio pero una pequeña sonrisa en la cara.
-¿Tienes novia?-Le pregunto yo.
-No creo que sea de tu interés.-Dice él.-¿Y tú?-
-No-Le contesto fríamente.-¿Me vas a matar?-
-Creo que no deberíamos seguir con esta tontería de las preguntas.-Dice muy serio y sin despegar la vista de la carretera.
Sabía lo que me esperaba, me iba a matar, iba a morir pero no podía hacer nada.
Llegamos a un pueblo una hora y pico más tarde, era un pueblo grande, el jefe se pone a callejear hasta llegar a un enorme portón.
Lo abre con una llave electrónica y mete el coche.
Nada más entrar, y con las luces del coche vi un garaje enorme, con 4 coches aparcados con unas fundas por encima. El jefe para el motor se baja del coche y da la luz. Me quita el cinturón y me conduce por unas escaleras que supuse que daban al piso superior.
Una vez en el piso superior me metió en una habitación, bastante grande, con una gran cama y un sofá.
-¿Tienes que ir al baño?-Me pregunta.
-No.-
-¿Y hambre?-
-Un poco.-
Me desata las manos.
-Desvístete y quédate en gayumbos.-
-¿Perdón?-
-Que lo hagas.-
Le hago caso y me desvisto, me quito la camiseta dejando ver mi pecho sin pelo, me quito los pantalones hasta quedar en unos gayumbos de dibujos como los que suelen llevar los niños pequeños y el jefe esboza una sonrisa.
-No tenía otros limpios ¿Vale?-
-Está bien, túmbate en la cama.-
Le obedezco y me ata las manos y los pies, después sale de la habitación. Minutos más tarde oigo la ducha y al poco rato entra el jefe en boxers negros con un sándwich en un plato. Yo me quedo embobado mirando el cuerpo que del jefe.
Tenía unos pectorales poco marcados pero lo suficiente y sus abdominales se intuían bajo esa brillante piel aun húmeda de la ducha, sus brazos se veían fuertes, y sus piernas, eran simplemente perfectas, con un buen gemelo y un muslo precioso que acababa en un culo más precioso. Todo cubierto por una fina capa de pelo.
-Te he traído esto para que comas, no tenía otra cosa.-Dice mientras me desata las manos de la cama.
Mientras me desataba tenía su paquete a la altura de mi cara y pude intuir perfectamente su forma bajo ese bóxer negro apretado. Me dio la impresión de que no estaba circuncidado y que, pese a estar en reposo tenía un buen pene.
-¿Te pasa algo?-Me pregunta.
-No. ¿Por qué?-
-Te habías quedado embobado.-
-¿Por qué me das de comer? ¿No me vas a matar?-
-No, no soy un asesino.-Dice sentándose a mi lado.
-¿Y por qué me has traído aquí?-
-¿Qué querías que hiciera? No te iba a dejar por ahí me has visto la cara. Por cierto ¿Qué tal tu cara? ¿Te duele? Ese gilipollas siempre usa la fuerza.-
-Me duele un poco, pero se me pasará. Me tienes desconcertado, robas, pero trabajas, me secuestras pero no solo dices que no me vas a matar si no que te preocupas por mi.-
-Termina de cenar e intenta dormir, mañana te aclaro todo.-Dice él.
Termino de cenar y el me ata una mano.
-Soy Leon.-Dice cogiéndome la otra mano y sacudiéndola como en un saludo formal y después ata también esa mano a la cama.-Yo voy a dormir aquí en este sofá que es sofá cama, si necesitas algo me lo dices. Intenta dormir un poco, sé que será difícil después de lo que has pasado pero inténtalo.-
Leon apaga la luz.
-Por cierto, no tengo novia. Ya te he respondido a las tres preguntas que no te respondí antes, mi nombre, si te voy a matar o no y si tengo novia.-Dice en la oscuridad.
Yo no contesto nada, me quedo pensando en que pasará conmigo, ¿moriré? ¿Estaré secuestrado de por vida? ¿Volveré a ver a mi familia? No podía parar de darle vueltas pero finalmente por agotamiento me dormí.

#7
El comienzo más extraño que he leido en un relato, pero la verdad que está muy interesante como dicen todos. Espero la continuación :lenguafrente:
Alea iacta est
 
  • Publicidad +