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La Hiena

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DINOSAURIO
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Mensaje por DINOSAURIO » 09 Ene 2014 05:58

Que bueno que te regreso la inspiración mi querido Acussy.
Ya extrañaba a la Hiena y a Angel... Pero más a ti. :jiji:

Btw, gracias por la explicación que me diste por mensaje.

Te mando un dinosaludo jajaja

Un abrazo :D

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darko18
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Mensaje por darko18 » 10 Ene 2014 06:01

Daaaaa que bonito, como siempre, me es grato leerte, gracias acuuuu!

marin
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Mensaje por marin » 10 Ene 2014 06:04

Te habías tardado en subir el post pero valió la pena la espera.

Acussy
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Mensaje por Acussy » 13 Ene 2014 07:05

— Tanto tiempo sin saber de ti ¿A qué debo el honor de tu llamada?

— Necesito un favor

— Si, lo imaginaba…

— Eres al último que recurriría, créeme

— Suenas desesperado, pero me gusta el tono de tu voz. Te escucho…

— No tengo mucho tiempo, debo recuperar a La Familia o entregarme para que no me maten

— Me he enterado de lo que te pasó, creo que te lo merecías

— ¡No digas estupideces!

— ¿Qué quieres que yo haga?

— Necesito armas, un buen plan, necesito la cabeza de La Hiena

— ¿Y que gano yo?

— Cuando recupere a La Familia serás el segundo al mando

— Jajajajajaja

— ¿De qué te ríes?

— Sabes que La Familia ha ganado mis terrenos, a nadie más q a mi le interesa aniquilarla ¿Qué te hace pensar que me quiero unir?

— Podrías fusionar… La Letra y La Familia en una sola gran comunidad

— Suena bien…

— Entonces ¿Tenemos un trato?

— Ven a verme y platicamos, daré órdenes para que te dejen entrar

— ¿En dónde estás?

— En Colombia, aquí fabrican las mejores armas al más bajo precio

— Por eso te va tan mal… No hay nada como lo que compras en el norte… créeme.

— Esta vez es diferente, muy diferente…

— ¿Y cómo pretendes que vaya para allá? Estoy en México, no tengo en que carme muerto

— Jajajajajajajaja basta, por favor, me vas a matar de risa jajajajajajaja

— Búrlate todo lo que quieras… El que ríe al último ríe mejor

— Con todo lo que te ha pasado creo que hasta la sonrisa has perdido jajajajajajaja, pero eso puede cambiar

— Necesito que me tomes enserio ¡Deja de burlarte!

— Créeme que lo haré. Mandaré un helicóptero por ti. Estas son las coordenadas en donde te recogerá…

— Muy bien, ya sé donde es…

— Por cierto, tu pequeño hijo ha sobresalido mucho, tiene un buen maestro… Y amante

— ¡Cállate! No sabes lo que dices

— Si vamos a hacer negocios juntos te recomiendo que no me alces la voz, después de todo yo soy el de los recursos… Y pues es la verdad, ahora el “Cachorro” es el segundo al mando, rápidamente supero al Mojigato de Manuel, me imagino que regalarle las nalgas al jefe debe tener sus beneficios ¿no? Lo entrenaste bien, resultó ser tan puta como su padre.

— No sabes cómo me arrepiento de no haber matado a la madre de ese bastardo cuando estaba aun en el vientre de su puta madre.

— Bueno, esta vez es diferente… Yo quiero a esos dos muertos ¡Muertos! Así que te esperaré paciente para hablar de muchas clausulas que te van a parecer riesgosas pero, no creo que te puedas negar. Vente preparando para lo que sea

— Lo que sea ya no me impresiona… Créeme

— Muy bien, entonces nos vemos luego… Chau.

— Maldito hijo de puta! Pero aun que me quede sin una gota de dignidad me voy a vengar, lo juro por la Santísima que lo haré…


Ángel y La Hiena se encontraban de vuelta, estaban tan relajados y felices que nada podía derrumbar la sonrisa pintada con lienzos que portaban en sus caras…


— Me choca verte sonreír…

— ¡Vete al Huevo Manuel!

— Jajajajajajaja es broma.

— Ya Manuel, no lo hagas enojar, mira que me costó mucho trabajo que se pusiera de buenas

— Nada que una mamada no pueda solucionar —Dijo Manuel mientras giraba el volante


Ángel y La Hiena le dieron un zape para que se callara y se limitara a conducir sin estarlos molestando, como era su costumbre


— Bueno, creo que llegamos

— ¿Y los rusos?

— Como me dijiste que lo aplazara me dijeron que se les complicaría llegar a tiempo, pero que harían lo posible, que si no estaban aquí cuando llegáramos, que fuéramos tan amables de esperarlos, ellos llegarán solo que a su tiempo.

— ¿Y el barco?

— Es ese que está ahí

— ¿Dónde? —Preguntó Ángel sacando la cabeza

— Ese…

— No pinches mames!!!

— Manuel eso es un puto Monstruo!

— Dicen que es más grande que el Titanic

— Pero ¿No que aun no se construye un algo de esa magnitud? Hasta donde sé no existe un barco así de grande

— Cachorro, la mafia es muy discreta con sus juguetes tamaño industrial, nosotros superamos a cualquier película maricona de Hollywood

— Wow, me puedo dar cuenta de eso

— Nuestros hombres están en varias embarcaciones , rodean todo lo largo, lo alto y profundo

— No te habrás traído a todos ¿O si Manuel?

— Pues yo no quería, pero al enterarse todos quisieron venir, no supuse que fuera tan mala idea

— ¿Incluso los de Ares se encuentran aquí?

— No, ya sabes que Ares nos vigila desde lejos. Sus hombres se han dispersado, a veces dudo que sigan de nuestro lado ¡Pero ya deja de preocuparte! Me pones nervioso…


La Hiena, Manuel y Ángel esperaron mientras recorrían el puerto… Hacía mucho tiempo que no visitaban el mar por placer, de hecho nunca lo habían hecho por placer.


— Qué bueno que llegas Jefe, justamente estaba terminando el plan… Por cierto, que raro debe ser que te llamen Jefe sin serlo en realidad jajajajajaja

— Deja de burlarte…

— Lo bueno es que es tu apodo de pila, así que no me voy a acostumbrar a llamarte de otra manera

— Haz lo que quieras ¿Cuál es el plan?

— Antes que todo necesito que me firmes esto…

— ¿Qué carajo es?

— Es un documento donde me entregas toda tu voluntad, serás uno de mis hombres de hoy en adelante. Si quieres venganza la conseguirás, pero estarás bajo mis órdenes

— Yo trabajo por mi cuenta

— Si no lo quieres te puedo matar en este mismo instante, yo solo derribaré a la Familia, con o sin ti, solo te estoy haciendo un favor

— Te detesto

— Vamos, fírmalo

— Lo tengo que leer primero

— No hay tiempo, lo único que importa es que si no cumples con todo lo que yo te digo te mataremos, así de fácil… Claro que si cumples y nos ayudas como debes, crecerás tanto o más que en tu antigua Familia…

— Está bien… No estoy muy conforme pero creo que no tengo otra opción

— Exactamente…

— Ahora sí, ¿Cuál es el plan?

— Lee…


Jesús Felipe empezó a leer un archivo escrito en Word, mostraba un mapa y junto había un radar mostrando todos los puntos donde había armas custodiando el barco que La Hiena tenía a su cargo


— ¡Estás loco! Yo no voy a hacer eso…

— Acabas de firmar que si lo harás, harás todo lo que yo te diga… No seas tan tonto, no tienes más salida que confiar en mi

— Pero eso me arriesga a mi más de lo que he estaba allá afuera, su recurrí a ti es por ayuda, no para que me mates

— Todos te buscan Jefe, todos quieren tu cabeza, no sé cómo le has hecho para escaparte a tanto mafioso… Debes millones, que estúpido fuiste al perder tanto en tan poco tiempo

— Yo no lo voy a hacer

— Bueno… Chicos, Llévenselo y mátenlo afuera…

— No, no, no! Agg!!! Está bien, esta bien ¡Suéltenme desgraciados!


Los dos guaruras que ya habían tomado de los brazos a Jesús Felipe y lo habían alzado de su silla, estaban tan ansiosos de matarlo que fue cuestión de segundos para que casi lo sacaran de ese cuarto.

— Necesitamos una carnada y tu eres perfecto

— No creo que salga bien

— Lo saldrá… créeme


Ángel y Manuel dejaron a La Hiena en el puerto, quiso subirse al barco para ver que todo estuviese bien, aquellos dos cobardes dijeron que ni locos se vuelven a subir a uno de esos, el trauma aun no se les pasaba.


— Aquí te esperamos —Dijo Manuel sentado

— Si, si, aquí te esperamos.

— Maricones —Dijo La Hiena mientras abordaba


La Hiena subió al barco mientras todos sus hombres le daban la bienvenida. Pasaron unos 20 minutos mientras la Hiena se entraba de todo lo que iba a negociar cuando en eso


— ¡Manuel, Manuel!

— ¿Qué pasa Cecilio?

— Han Capturado Al Jefe

— ¿Seguía vivo?

— Si y al parecer él se entregó, ya sabes, después de que lo destituyeron pasó a ser una amenaza menor, pero se entregó y está revelando información

— ¿Qué tipo de información? Él no sabe nada…

— En estos momentos está siendo trasladado

— No mames… Que grueso

— Manuel… Nos está delatando

— ¿Qué?


Una ola de patrullas, helicópteros, botes con sirenas y sin fin de motocicletas se dejaron caer como parvada de cuervos al atardecer


— ¡Puta madre!

— ¿Qué hacemos?

— Ángel, avísale a La Hiena! Esto es una emboscada…

— Mi padre se está vengando

— No sé como tienes el valor de seguirlo llamando así

— ¡Todos alerta!


Los Hombres de La Hiena estaban rodeados, tenían buen armamento y confiaban en que los Rusos vendrían a hacerles el paro y salvarlos


— Hiena, déjate de mamadas, sabemos lo que tramas… Hemos interceptado a tus amiguitos extranjeros, ya no los esperes a cenar, están siendo trasladados a máxima seguridad… ¡Ríndete o muere!

Ángel corrió por los andenes del inmenso barco


— La Hiena ¡Has visto a La Hiena!

— No Ángel, pero nos dio la orden de poneros en posición ¿Qué pasa?

— Pues nada, al parecer nos está llevando la chingada ¡Encuentren a La Hiena!


Ángel siguió buscando hasta que salió a la proa y vio a su amado, tan tranquilo contemplando el alumbrado de las sirenas que no dejaban de apuntar.

Cientos de marinos y cuerpos del FBI estaban listos para partirles la madre en cuatro gajos si estos no se rendían


— Fue bastante estúpido ¿En que estaba pensando cuando dije que sí?

— No, esto no es tu culpa… Es de… Es de Jesús Felipe

— ¿Él que tiene que ver en todo esto?

— Me temo que todo

— Hiena, Ríndete o te disparamos

— Estos pendejos no saben que si nos disparan se mueren con nosotros…

— ¿Por eso estas tan tranquilo?

— Nos hemos enfrentado a peores situaciones, como siempre les daremos pelea y ganaremos


La Hiena le dio un beso en la boca a Ángel, llenándolo de confianza y seguridad de que todo saldría bien, como siempre.

Mientras tanto, Jesús Felipe iba esposado en un camión blindado, junto a seis custodios encapuchados que tenían armas suficientes como para que te de diarrea con tan solo verlas


— Fue mejor así —Dijo uno de ellos —Eres tan escurridizo que nos estábamos cansando de buscarte, aparte tu cabeza ya no vale tanto como antes

— Eso está por cambiar… —Dijo Jesus Felipe Sonriendo

— ¡No tienes derecho a hablar!


Cientos de camionetas obscuras y polarizadas detuvieron en seco a aquel camión blindado, la puerta se abrió de golpe y sin poder apuntar para defenderse, los custodios fueron perforados por varias balas que pasaban a través de un silenciador…


— Muy bien… Ahora a lo que sigue ¡vámonos!

— Si JeFe! —Dijeron cien hombres en coro.


La Hiena y sus hombres esperaban pacientes a que todos sus perseguidores se cansaran y empezaran el ataque; si algo saben hacer bien las fieras, es esperar el tiempo necesario para poder atacar a su enemigo y salir victoriosos.
Ángel se encontraba por primera vez en muchísimo tiempo temblando de miedo, pero con todo y eso se encontraba firme parado junto a La Hiena como todo uno de los grandes, esperando a tomar decisiones en el campo de batalla.


— Esto se va a poner feo Cachorro, cada vez llegan más y más…

— No te preocupes, saldemos de esta. — Dijo Ángel sujetándole la mano a La Hiena

— Lo mejor es que nos dividamos, consigue más hombres y pídele a Ares que nos apoye en lo que sea

— Si Hiena!


Ángel se apartó de La Hiena haciendo que cada centímetro que se alejaba de él se sintiera como un abismo de distancia.

Varios Helicópteros empezaron a descender y a tirar sus escaleras para abordar el barco, pero afortunadamente La Hiena tenía un plan y abusando de la estupidez de sus contrincantes, decidió actuar.

— No, no disparen… Nos rendimos —Dijo con las manos arriba

Todos los cuerpos armados que el gobierno había entrenado para matarlo se quedaron anonadados, era algo que no podían creer, algo para lo que no estaban preparados. Nadie nunca pensó vivir para ver a La Hiena rendirse.

La Hiena descendió del barco, muchos elementos estaban apuntándolo y esperándolo para esposarlo; La Hiena, desarmado y con las manos en alto le lanzó una sonrisa a sus opresores mientras miraba a escondidas al ojo alerta de Manuel, el cual sabía perfectamente que hacer


— ¡Fuego! —Gritó Manuel a lo lejos


De la nada, cientos de hombres que inundaban el puerto como un hormiguero alborotado salieron de los lugares menos pensados, acabando uno por uno con todos los que intentaran atacar a su líder.

No tuvieron oportunidad, el factor sorpresa y la vulnerabilidad son una de las peores debilidades, en el campo de batalla nadie es tan perfecto como las fieras de la ciudad. Unos simples e inexpertos militares y marinos no tienen la mínima oportunidad, no pueden hacerles frente no considerarse un buen rival.

La Hiena al no tener amenaza alguna, regresó a al barco corriendo, antes de abrir fuego ordenó que todo el plutonio que se encontraba a su cargo fuera extraído del barco en uno de sus más nuevos y equipados submarinos que lo vigilaban de cerca para que nada pudiera importunarlo desde ningún lugar, ni si quiera la profundidad del mar.

Los Elementos que atacaban a la familia no podían dispararle al barco pues temían que algún efecto nuclear se desatara si lanzaban algún proyectil mal encaminado, la ignorancia también funciona como arma


— Manuel ¿Cómo va todo por ese lado?

— Mal Hiena, no sé cuanto podamos aguantar, no hemos tenido pérdidas pero cada vez llegan más, lo bueno es que aun no nos dan con todo

— ¿Y qué pasará cuando lo hagan?

— Entonces si nos cargó la chingada…

— Maldita sea. Necesito que te escabullas y llegues a la casa, no tienes que ser visto por nadie. Cuando llegues te diré que hacer

— Enseguida Hiena, te ladro cuando llegue

— Cambio y fuera… Y Manuel!!

— Si?

— Cuídate mucho…

— Tú también.


Muchos barcos habían sido hundidos, para fortuna de La Hiena eran embarcaciones enemigas, pero para su desfortuna llegaban más, mientras su número de hombres no podía incrementar.


— ¡Hiena!

— Ángel!

— Pensé que no te encontraría, he llamado a Ares, hará todo lo que pueda para ayudarnos y salir ileso de esto

— Maldito hijo de perra, bueno, que haga lo que quiera pero que nos saqué de esta

— Saldremos, ya verás que sí


La Hiena vio la cara de Ángel y le sonrió sin pensarlo, pensando en lo mucho que le agradaba sentir el apoyo de alguien en los momentos más desagradables de la vida. Le asqueaba la idea de saber que estaba enamorado, pero eso no significaba que también le encantara.


— Te amo


La Hiena retrocedió, aun no sabía qué hacer cada vez que escuchaba esas palabras, solo se limitó a sonrojar su piel y voltear la mirada al suelo


— Jajajajajaja, yo se que tu también

— Ya, no hay tiempo…

— ¡Hiena!

— ¿Qué sucede?

— Cada vez nos tienen más acorralados, creo que ya descubrieron que no hay plutonio y están sacando cada vez más municiones, esos hijos de su puta madre nos están metiendo los puños por el ano

— Iugh —Dijo Ángel

— No retrocedan ¡No retrocedan! ¡Vamos Ángel!


La Hiena y Ángel salieron corriendo, preparan sus armas y se dividieron en lugares estratégicos

Desde fuera la cosa se veía mortal, Ángel sentía un pánico inaudito al ver como tantas balas resplandecían en la obscuridad buscando matarlo a él o a alguno de sus hombres… Estaba esperanzado en que un milagro los salvara


— ¡Ángel! ¡Cuidado! —Gritó La Hiena


Ángel volteó, un soldado mal herido le apuntaba desangrándose y cuando este vio que se había percatado de su presencia, le disparó con toda la intención de atravesar algo más que su corazón


— ¡¡¡NOOO!!! —Gritó La Hiena


Afortunadamente uno de los hombres de La Familia lo remató desde la distancia, matándolo para que no siguiera causando problemas


— Ángel, respóndeme ¿estás bien?

— S-Si… Me alcancé a mover a tiempo

— Estas sangrando mucho ¿Dónde fue?

— En el hombro, no es nada

— ¡Como verga no va a ser nada! Vamos para adentro


La Hiena tomó en sus brazos a Ángel, lo cargó y corrió hasta la entrada del barco, esquivando cualquier bala que les designaban a ellos dos, lograron entrar sanos y salvos


— Pronto, necesito primeros auxilios!


Nadie acudió al llamado de La Hiena, cada vez había menos hombres y los que quedaban estaban peleando a todo lo que daba.


— Maldita sea, vamos Ángel








Acu.

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Big_Huge_Love
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Mensaje por Big_Huge_Love » 14 Ene 2014 02:28

Asi que después de todo El Jefe iría a contraatacar... vaya cosa tan compleja... Just one thing... Creo que hubieras cortado el episodio por la mitad, estuvo un poco largo.

Enfin, saludos!
[font="Palatino Linotype"]Vine por los chicos guapos... y me quedé por los chicos lindos[/font]

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haruwhite
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Mensaje por haruwhite » 14 Ene 2014 03:01

Waaah me siento como cuando termino el hobbit 2 - se corta en la parte interesante, en espera de la siguiente actualización.

PD. Muy guapo el acussy.

Acussy
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Mensaje por Acussy » 14 Ene 2014 06:20

Big_Huge_Love escribió:Asi que después de todo El Jefe iría a contraatacar... vaya cosa tan compleja... Just one thing... Creo que hubieras cortado el episodio por la mitad, estuvo un poco largo.

Enfin, saludos!



En la estructura original, estaba estipulado q concluyera cuando el jefe es liberado de la camioneta blindada, ahí debía terminar... Originalmente...

Pero luego dije... Naaaaah... tal vez si lo prolongo un poquito más. De hecho me cupo todo en una sola página, así q no pensé q fuera tan largo


lo siento, no lo vuelvo a hacer :cry:




pd: [SPOILER]gracias por lo de guapo, haru :sonrojo: [/SPOILER]





aCu.

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rogudi
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Mensaje por rogudi » 14 Ene 2014 10:54

acussy,el de la foto de tu avatar,si eres tu estas muy guapo,tienes una bella sonrisa y unos labios sexy,sensuales y una hermosa dentadura,considereme uno mas de tus fans,un fuerte abrazo,saludos.

Acussy
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Mensaje por Acussy » 21 Ene 2014 20:25

Ángel y La Hiena estaban en un cubículo, encerrados para que nadie los interrumpiera


— ¿Cómo te encuentras?

— Bien, no te preocupes

— Te necesito al frente, esto no debe ser impedimento para ti, recuerda que las personas normales se pueden permitir un descanso, pero tú y yo no lo somos, debemos de seguir peleando.

— Hiena… No te prometo que pueda, pero lo intentaré

— Cachorro… Mi Cachorro… —Dijo La Hiena acariciando la cara de Ángel


La Hiena se acercó y lo besó con el amor más profundo que nacía desde su infinito y renovado corazón, con la pasión que solo se siente a un ser amado y con la ternura y protección que con la que Dios crea las alas de sus ángeles más preciados.


— Manos arriba —Gritó una voz interrumpiendo tan bello momento


Cientos de policías entraron derrumbando la puerta de una patada


— ¡Maldita sea!

— Hasta aquí llegaste Hiena, tus hombres se han rendido, no quedan menos de 100, estas frito cabrón


La Hiena por primera vez se sintió indefenso, como si un león hubiese cachado robando su presa: estaba perdido y frustrado.

En otra ocasión La Hiena hubiese resistido, infringido contra todo un ejercito y luchado sin temor a salir lastimado; sin embargo Ángel estaba ahí, ahora ya no se podía dar el lujo de arriesgar su vida, estaba temblando ante la impotencia de saber que había perdido, no sabía cómo iba a acabar eso pero sabía que acabaría mal.

La Hiena y Ángel salieron esposados y escoltados del barco, Ángel recibió primeros auxilios para que no se desangrara, era importante para la “Justicia” mantenerlo vivo hasta que sacaran toda la información posible.

Los hombres de La Hiena estaban afuera, la mayoría muertos, los pocos que quedaban, sin balas y sin fuerzas se encontraban esposados, subiéndose en camiones para ser trasladados…


— No te preocupes Hiena —Dijo uno de los militares —Trataremos de mandarte a una prisión donde te violen todos los días, sabemos que te gusta el arroz con popote Jajajajajaja


La Hiena se imaginaba mil maneras de cómo iba a matar a ese insolente en cuanto tuviera la oportunidad, nadie se reía de él y vivía para contarlo.


— Hiena ¿Todo está perdido?

— No cachorro, aun no…

— Listo —Dijo otro de los militares —Sepárenme a esos dos


La hiena no soportó la idea de perder a Ángel, no tenía la seguridad de saber si lo volvería a ver, el pánico entro en él y tuvo la sensación de morirse por un instante al ver como a empujones se llevaban a Ángel lejos de él.

La Hiena sollozaba por dentro, no quería llorar en frente de los que lo capturaron, sin embargo Ángel no aguantó las ganas, gritaba como desesperado, desgarrándose su herida recién curada para tratar de soltarse y escaparse con La Hiena. No tuvo oportunidad, los soldados que lo llevaban le propiciaron un par de golpes que lo dejaron tumbado, llorando, viendo como La Hiena también hacia lo mismo para correr a defenderlo sin tener ningún éxito.


— ¡Ángel! —Gritó La Hiena mientras lo metían a un camión


La Hiena no pudo ver más a Ángel, se sintió destrozado, humillado, quería matar a todos en ese momento, se mordió el labio sangrándoselo por la fuerza del enojo que en ese momento se apoderaba de su cuerpo y que no podía manifestarlo de otra manera.

Para Ángel era el fin, el fin de todo, sabía que la muerte era su mejor opción pero también sabía que lo harían sufrir en vida, tanto como para no dejarlo morir en mil años.

La Hiena se paralizó, estaba perdido, estaba derrotado y por primera vez: La Hiena no sabía qué hacer.

Los camiones empezaron a avanzar, todo estaba yéndose al carajo, sabía que no había salvación, esta vez ni el inframundo podía meter la mano para evitar lo inevitable.

Por muchos años La Hiena había vivido con el miedo de ese momento, sabía que algún día iba a llegar pero, jamás contaba con que el amor lo iba a empeorar todo. La Hiena se arrepintió muchísimo de amar a Ángel, las cosas hubiesen sido más fáciles, no hubiese sufrido tanto de no haberlo amado, en ese momento odiaba ese sentimiento, ese lado tan amargo de saber que el ser querido estaba siendo dividido por una distancia infinita y que no sabía si algún día terminaría. Él también se quería morir.

La Hiena había sido capturado, la familia había sido reducida a cenizas, la libertad que ellos gozaban pero que sabían que corrían el riesgo de perderla en cualquier momento, había tomado por fin el control. Estaban derrotados.

Emprendieron su camino hacia algún lugar donde serían cruelmente golpeados y sentenciados, como bien había dicho La Hiena antes, las cosas habían cambiado, los nuevos mandatarios no habían jugado bien sus cartas, los habían traicionado y su exceso de confianza les había cobrado muy caro ese descuido.

La Hiena había perdido más que su gran ejercito, había perdido la luz de sus ojos, estaba más nervioso por el destino de Ángel que por el suyo propio, necesitaba saber que iba a pasar, que alguien le asegurara que Ángel estaría bien, dispuesto a pedirles que lo mataran a él pero a su Cachorro lo dejaran en libertad. El amor tiene mil formas de hacerte tan infeliz como cualquiera de los siete infiernos.

Un nudo en la garganta, un par de sombras desgastadas, las ganas de gritar: Te quiero ¡No te vayas! Nada parecía que tuviera final, el sentimiento era mutuo, no era el miedo por lo que les esperaba, sino el miedo por no estar juntos, por saber que no sabrían si existiría un reencuentro, el pavor de no saber que iba a pasar con su corazón, si latiría a la par una vez más o si moriría con el recuerdo de un amor fugaz y trágico que había llegado a su final.

El silencio de la celda de La Hiena lo esperaba, la seguridad que los rodeaba era inmensa. Sin hombres, sin armas, sin fuerzas y sin Ángel, La Hiena no sabía qué hacer, ni siquiera la Muerte tenía la solución para su terrible destino, que por mucho que le doliera, sabía que ya estaba escrito por las leyes de la vida, ahora le tocaba perder, como nunca lo hubiese imaginado.

La Hiena se burlaba de su situación mientras por dentro temblaba de incertidumbre


— ¡No te rías! —Gritó un militar pegándole con el rifle en el costado

— Y quien me lo va a ordenar ¿Tú? Un simple gato sin voz ni mando


La Hiena lo escupió en la cara, sabía que las consecuencias iban a ser inmediatas, pero no tenía miedo al dolor, él buscaba que lo dejaran inconsciente para no seguir sufriendo esa cruel realidad, quería que lo dejaran medio muerto para que el dolor físico se apoderara de su mente y se olvidara del infierno que el amor que sentía lo estaba sometiendo.


— Jaja… —Dijo el militar limpiándose la cara —No Hiena, por más que lo busques no te mataremos aquí. Tenemos ordenes de que eres intocable


Diciendo eso, le dio otro golpe con la culata del rifle, dejando a La Hiena sin aire y con las mismas ganas de morir.


Un enfrenón de película de acción dejo a todos en el suelo, La Hiena se rompió la nariz al no poder meter las manos y golpearse la cara contra el suelo, los militares estaban desconcertados y también tumbados gritando maldiciones al conductor


— ¡Que puta madre pasa!


Tiros, sonidos de helicópteros, multiples rechinidos de llantas tapando el paso, sonidos de huesos rompiéndose ante las balas que los destrozaban al contacto.


— Manuel… —Dijo La Hiena con una sonrisa llena de esperanza


Con la destreza de La Hiena, se pudo quitar las esposas de las manos, aprovechó el momento y desarmó a uno de los militares matándolos en pocos segundos, sabía que no había mucho tiempo que perder. Esperó un par de minutos dentro, ideando un plan para salir y para que nadie supiera que ya estaba libre, listo para buscar una huida memorable.

La Puerta del camión donde trasladaban a La Hiena se abrió


— Por fin —Pensó La Hiena, con el único objetivo de buscar a Ángel


Entre las luces y destellos de las balas que surcaban el espacio entre un enemigo y otro, La Hiena pudo divisar a su salvador, lo primero que vio fue esa delgada silueta que tanto conocía, que tanto amaba y que tanto esperaba abrazar, aun que hubiesen pasado menos de 30 minutos que no lo tenía entre sus brazos, estaba desesperado por tenerlo tan cerca como pudiese


— ¡Angel! —Gritó La Hiena con una mezcla de felicidad y satisfacción


La Hiena pudo ver el rostro de Ángel, con los ojos oxidados por las lágrimas, llenos de horror, con una mano que le tapaba la boca, con las manos en la espalda siendo cruelmente lastimado por alguien que entre las sombras se encontraba y lo detenía a dar un paso hacia La Hiena.


— Sorpresa…


En ese momento La Hiena pidió que las cosas continuaran como estaban, que siguiera preso, que lo llevaran a una prisión, lo que fuera con tal de no ver lo que estaba parado frente a él.


— ¿Qué carajo haces aquí?

— Pues vine a saludarte… Mira…


Jesus Fernando se dio la vuelta lentamente, con todo y Ángel siendo estrujado por sus propias manos, dejando ver a La Hiena el inmenso ejercito que se le había asignado, mostrándole a La Hiena la masacre de la que él estaba a cargo, como si fuese el encargado de las tropas del infierno al invadir el mismísimo cielo


— ¿Qué es lo que haces? —Dijo La Hiena con voz suave

— Vengo por lo que es mío, pero para poder matarte, primero tengo que quitar a los ineptos que te capturaron… Dame las gracias.

Ángel lloraba mientras su padre lo silenciaba con su mano, cada vez le alzaba más el brazo para que este sintiera el dolor de su herida aun latente.


— ¡Déjalo!

— Pensé que te desesperaba… Antes lo querías ver muerto. Pues que crees, te voy a conceder ese deseo


El Jefe sacó una pistola y la apuntó contra la cabeza de Ángel


— No te atrevas ¡Soy yo al que quieres muerto!

— Sí, pero verte sufrir primero sería delicioso

— No te atrevas

— ¿O qué? ¿Me vas a matar? Esta vez no tienes nada para ganar, Hiena…

— No estés tan seguro, sabes que yo siempre gano

— Pero esta vez es diferente, no sabes cómo me arrepiento de no haberte matado cuando tuve la oportunidad, a ti y a este bastardo

— ¡Cállate! No sabes cómo me arrepiento yo de no haberte disparado cuando pude hacerlo

— Jamás hubieses matado a quien te hizo la Fiera que eres

— Pues esta fiera es la misma que te va a matar, eso te lo prometo

— Pues mientras eso pasa, yo te haré sufrir todo lo que me hiciste pasar a mí, te arrepentirás de haberme traicionado, de haberme dejado en la calle, escapando, mi vida pendía de un hilo, pero es al revés, te voy a hacer pagar todas y cada una… Empezando matando a este hijo de puta… ¿listo?

— No te atrevas… —Dijo La Hiena temiendo lo peor

— ¡¡¡AAAAAAHHHHHHH!!! —Grito El Jefe


Ángel tenía práctica, ya no era el niño que su papá conocía, ahora era un matón que se podía cuidar solo, de quien fuera. Con una gran rapidez sacó un cuchillo que siempre cargaba en escondido, mientras su padre alardeaba de la manera cruel en la que iba a tratar a La Hiena esté aprovechó ese descuido y como todo un predador hirió de gravedad a su amenaza, quien se olvidó de que a una fiera nunca se le descuida ni un segundo, sino tienes la oportunidad de matarla inmediatamente, esta no te perdonará. Ángel hizo que su padre tirara su arma al suelo, sorprendido por el dolor y por la maniobra de este.

El Jefe por inercia soltó a Ángel, haciendo que este cayera mágicamente en el pecho de La Hiena.


— ¡Ángel!

— Hiena —Dijo Ángel abrazándolo

— Vamos, no hay tiempo ¡Corre!


El Jefe recuperó su arma y empezó a disparar. La Hiena y Ángel corrían esquivando las balas.


— No te detengas

— Estamos rodeados ¿Qué haremos?

— ¡Solo no te detengas!


La Hiena y Ángel estaban cada vez más cerca de morir, pero su suerte de perros había salvado otra vez de morir en las peores circunstancias, no sabían cuanto les iba a durar esa racha pero la aprovecharían hasta la última gota. Rendirse no era opción para ninguno de los dos


— Esto no termina aquí, esto va a seguir

— Lo sé, pero no te preocupes… Yo seré el Ángel que incendie el infierno, yo te salvaré.

— Mi Ángel de la Guarda…


La Hiena y Ángel se dieron un beso apasionado, ocultándose de los hombres de El Jefe, acariciando sus caras ensangrentadas y llenas de plomo, tomando su saliva como agua dulce en el desierto, despidiéndose por si las dudas, por si aquel fuera su último momento


— Te amo

— Hasta el fin… Contigo…

— Hasta morir.








Acu.

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Mensaje por Big_Huge_Love » 22 Ene 2014 03:10

No me tientes... que desde hace un año llevo con la idea de escribir una ópera sobre Pablo Escobar y sus hitos, traiciones y venganzas... y esta escena me da ideas, jajaja... Podrías tu escribir el libretto?

Saludos!
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Mensaje por Acussy » 22 Ene 2014 04:39

Big_Huge_Love escribió:No me tientes... que desde hace un año llevo con la idea de escribir una ópera sobre Pablo Escobar y sus hitos, traiciones y venganzas... y esta escena me da ideas, jajaja... Podrías tu escribir el libretto?

Saludos!



eso sonó como propuesta de matrimonio :enamorado: :sonrojo: :sonrojo: :sonrojo:



:malapersona:


aCu.

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Mensaje por darko18 » 22 Ene 2014 06:47

Nooooooooo!

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Mensaje por rogudi » 22 Ene 2014 09:48

muy buena continuacion,gracias x este placer de leerte,un abrazo.

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Mensaje por marin » 23 Ene 2014 06:20

Acussi, bonito relato nos estas compartiendo, esa relación erótica de la Hiena y Ángel ese amor sutil y ala vez rudo, ese entorno de maleantes esa descripción de una etapa del México actual, una gran carga de testosterona en el ambiente lo hace a uno estar pendiente de tu próximo post.

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Mensaje por Acussy » 23 Ene 2014 17:22

Muchas gracias por sus comentarios, si me animo a seguir inventando y escribiendo es para complacer a quien lea mis relatos y los invite a sentir algo más allá de un simple cuento, q les sirva como aprendizaje para tener una vida más llena de adrenalina y emociones a flor de piel, espero de corazón aportar un poco de mi mundo al suyo y transportarlos a donde lo imposible, es lo más cotidiano.

Muchas gracias por leerme :o k:




Y como conmemoración al primer año de mi primer Ópera Prima les invito a la continuación, una variación diferente pero igual de emotiva: Otra Historia Más. Es la versión alternativa de una de las Historias más preciadas para mi.


:amigos:



Les reitero mi gratitud por su apoyo y les mando muchos Acubessitos





Los quiere:




Acu.

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Mensaje por DINOSAURIO » 24 Ene 2014 03:40

Qué lindo Acu!
Por cierto, para cuando tu relato de vida? jajaja

Un fuerte abrazo guapeton :amigos:

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Mensaje por Acussy » 24 Ene 2014 20:06

DINOSAURIO escribió:Qué lindo Acu!
Por cierto, para cuando tu relato de vida? jajaja

Un fuerte abrazo guapeton :amigos:


define relato de vida... :p iensa:




aCu.

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Mensaje por DINOSAURIO » 24 Ene 2014 22:03

Acussy escribió:define relato de vida... :p iensa:




aCu.

Tu relato autobiografico, experiencias, amores, sexo :malapersona:
Jajajajajajaja qué dices Acu? Lo escribes aquí o me platicas en privado :jiji: jajaja

:amigos:

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Mensaje por Zebra » 24 Ene 2014 22:39

DINOSAURIO escribió:Tu relato autobiografico, experiencias, amores, sexo :malapersona:
Jajajajajajaja qué dices Acu? Lo escribes aquí o me platicas en privado :jiji: jajaja

:amigos:

Dino eres un embidiozo :nomevaciles: como que solo para ti??

Pero si Acu Mercado comparte la historia de tu vida :malapersona:
Baila como juana la cubana :derisa:

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Mensaje por DINOSAURIO » 24 Ene 2014 23:10

Zebra escribió:Dino eres un embidiozo :nomevaciles: como que solo para ti??

Pero si Acu Mercado comparte la historia de tu vida :malapersona:

No soy envidioso :sonrojo:
Pero que tal y Acu me lo cuenta por mensaje :jiji: y me invita un café jajajaja

Saludos Zebra!

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Mensaje por rogudi » 25 Ene 2014 11:06

dinosaurio y zebra,son un par de acaparadores,mejor cuenta tu autobiografia en el foro,puedo asegurar sera un best seller,gracias acu x tus historias,un fuerte abrazo.

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Mensaje por Acussy » 27 Ene 2014 07:52

Ángel y La Hiena no pudieron huir, los hombres del Jefe eran muy eficaces, además que ellos dos estaban cansados y mal heridos.


— Hasta aquí Hienita, ya no hay más camino


La Hiena y Ángel fueron nuevamente esposados, ahora prisioneros de otro enemigo que los quería muertos.


— Esto no se acaba aquí —Dijo El Jefe —Quiero matarte con estilo

— ¿A dónde vamos?

— Pronto lo sabrás, no será necesario que te lo diga

— No lo mates a él… piensa q es tú puto hijo!

— Yo no tengo ningún puto hijo y si se me da la gana lo mato y punto.


La Hiena se aterrorizaba de que El Jefe matara a Ángel enfrente de él, verlo morir sería la muerte en vida para La Hiena.

— ¿Mi casa?

— Así es… Y ya llegamos

— ¡Qué hacemos en mi puta casa!

— Es hora del espectáculo ¿Listo?


Al entrar, la gran mansión de La Hiena estaba repleta de hombres, enemigos y amigos, claro, los amigos estaban como rehenes, de cierto modo estaban todos unidos y en círculo dejando solo un espacio en medio del gran salón principal, digno para una ejecución pública.


— Yo seré quien acabe con la invencible Hiena, Oh la más feroz de las fieras de la ciudad… Y una puta madre… Todos verán quien es el único jefe… Pobre malnacido

— Si me vas a matar, mátame ya.

— No, yo no te voy a matar, tengo en mente algo mucho mejor… —Dijo El Jefe mientras volteaba a hablar con uno de sus hombres —Tráiganme a Ángel

— Ordenó

— ¿Qué vas a hacer?

— Esto estará divertido, imagínate que voy a obligar a mi hijo, a tu amante; a que te mate

— ¿y eso para qué?

— ¿Qué crees que sienta él cuando lo haga?

— ¡No! Suéltenme —Gritaba Ángel desde el fondo —¿Qué me suelten les digo, hijos de puta!

— Ángel —Gritó el Jefe


Ángel le escupió la cara a su papá justo cuando lo tuvo frente a él


— Maldito mocoso! —Diciendo esto, El Jefe le reventó el labio de una cachetada

— ¡Déjalo, malnacido! —Gritaba La Hiena desesperado mientras lo mantenían esposado.

— ¡Callen a ese hijo de puta!


Los hombres que tenían apresado a La Hiena le dieron varios golpes dejándolo adolorido en el suelo.


— Toma esta pistola

— ¡No Quiero!


El Jefe apuntó, y disparó a uno de los hombres de La Hiena que estaban entre la multitud, Los Hombres de la Hiena eran inconfundibles entre todos los demás.


— Los voy a matar a todos, así que mejor toma la pistola de una vez


Era bien sabido que Ángel tenía mucho cariño por todos sus hombres y los hombres de La Hiena, su corazón compasivo lo hizo crear vínculos que en ese momento, no le favorecían.
Temblando tuvo que aceptar la propuesta de su padre y tomar el arma entre sus manos.


— Ahora, Ángel —Dijo El Jefe mientras apuntaba con una pistola a Ángel mientras caminaba tras de él doblándole el brazo hacia atrás y avanzado —Lo que vas a hacer es muy fácil, ya lo has hecho varias veces, solo que ahora será a este pendejo, el que te encanta que te meta la verga hasta q sangres, a ese lo vas a matar… No sin antes golpearlo hasta que se te destrocen las manos.

— ¿Y si no quiero?

— Oh si, vas a querer…


El Jefe lanzó otro disparo, matando a otro de los hombres de La Hiena, pero no les disparaba para una muerte inmediata, les disparaba en cierto lugar para que se desangraran y sufrieran cada segundo una muerte bastante miserable. Eso era lo que le podía mucho a Ángel, ver sufrir a los suyos.


— No lo voy a hacer.

— Entonces mira…


Varios hombres pusieron de rodillas a La Hiena, con la cara ensangrentada, le hicieron la cabeza hacia atrás y con unas tijeras de carnicero, se dispusieron a cortarle una oreja…


— Al puro estilo de tu padrino de bautizo, el mocha orejas…

— ¡No, no le hagan daño!

— Por eso ve y pégale


Ángel empezó a llorar, no soportó la idea de hacerle daño a La Hiena, estaba temblando mientras caminaba con su padre que lo tomaba de su brazo herido.


— Pégale


La Hiena, quien estaba con la cabeza colgando hacia abajo, levantó la mirada y le sonrió a Ángel

Ángel no pudo y se abalanzó contra su padre, pero fue inútil porque lo interceptaron inmediatamente, como consecuencia por la rebeldía de Ángel, mataron así a 5 hombres más de La Hiena, esta vez a patadas.


— Mátame de una vez…

— No puedo, primero tengo que ver sufrirlos a los dos. No sabes como disfruto este momento, más que nada en el mundo…


Ángel seguía llorando, frente a la Hiena, con la única misión de partirle la cara


— ¡Pégale! — Dijo el Jefe disparando y matando a otro de sus hombres
Ángel le volteó la cada a La Hiena de una bofetada. Ángel lloraba mientras lo hacía, La Hiena solo se dignaba a cerrar los ojos y apretar la mandíbula.

— ¡Eso no le dolió!


El Jefe tomó de las greñas a Ángel y lo arrastró hacia el fondo de un solo jalón.


— Así es como se hace…


El Jefe tomó una pistola y con el mango de esta le abrió la quijada a La Hiena. Ángel dio un fuerte grito de dolor, como si le hubiesen pegado a él, no soportaba la idea de ver como torturaban a La Hiena.


— Ahora ¿le vas a pegar o quieres que le pegue yo?

— ¡Chinga tu madre! —Respondió Ángel mientras veía con odio a su padre


El Jefe no soportó la presión que contenía, le empezó a dar a Ángel una paliza como la que nunca jamás dio en su vida.

La Hiena se retorcía, sabía que si seguía iba a matar a Ángel a puros golpes.


— ¡Vamos! ¡Avancen! —Gritó una voz desde dentro de la casa


Una gran multitud de hombres sin protección alguna, con un paliacate amarrado en la boca y armas de dudosa procedencia invadieron la casa, saliendo de todos lados, empezando a matar a los enemigos

— ¡Manuel! —Dijo La Hiena soltándose de sus distraídos guardias


La Hiena tomó el efecto sorpresa como su aliado y mató a los que lo tenían aprisionado, fue fácil para alguien con tanta experiencia y habilidad.

— ¡Manuel! Pensé que estabas muerto o algo así

— ¡Claro que no! Fui por refuerzos, no son muchos, pero de algo servirán.

— No importa, lo importante es…

— ¡Ángel! —Gritó Manuel mientras veía que varios hombres intentaban matar a golpes a Ángel que yacía mal herido en el piso


La Hiena y Manuel corrieron esquivando las balas y las miles de municiones que explotaban pasando por toda la casa. Corrieron y mataron a los desgraciados que dejaron a Ángel inconsciente, sangrando en el suelo


— Está muy mal —Dijo Manuel

— Necesito curarlo


Ángel, La Hiena y Manuel entraron a un cuarto sin ser vistos por los enemigos, en medio de una guerrilla en su propia casa, La Hiena quien llevaba en brazos al mal herido lo situó en el piso y empezó a limpiarle las heridas. En la mansión de La Hiena siempre había un botiquín de primeros auxilios en cualquier cuarto, así como un extinguidor en cualquier pasillo.

De repente, varias voces interrumpieron el silencio de aquel momento


— Aquí están!


Cientos de balas derrumbaron la puerta, afortunadamente Manuel, Ángel y La Hiena pudieron escapar por una de las ventanas que daba a uno de los jardines de la casa antes que aquellos entraran y los mataran.

— ¡Corre Manuel!

— No, yo los distraigo, toma

— Te trajiste el botiquín?

— Si, Ángel esta perdiendo sangre, véndalo bien y cuídalo

— Gracias Manuel

— Corran, salgan de una puta vez de aquí, yo me encargo Hiena

— Siempre lo haces…


Manuel le dio una sonrisa que seguro expresaba despedida, La Hiena se la devolvió, un privilegió que es para pocos concedido.
Manuel corrió hacia dentro de la mansión para dirigir las tropas y ganar o posiblemente morir peleando.

La Hiena y Ángel se alejaron lo más posible, tantas horas habían pasado que ya estaba amaneciendo y en la ciudad el caos empezaba desde temprano.


— ¡Allá van! ¡Atrápenlos! — Decían varias voces mientras advertían de la huida de Ángel y La Hiena

— Hiena…

— Ángel, no te esfuerces

— No te preocupes por mí, escapa tú

— No estamos escapando, solo vamos a recuperar más fuerza Ángel por favor, no hagas esfuerzo

— ¿Dónde pretendes que vayamos? Me voy a poner bien, no te preocupes

— ¡Que te calles te digo! —Gritó la Hiena mientras corría a toda velocidad


Lograron dejar muy atrás a los hombres de El Jefe. Por fin la Hiena divisó uno de sus lugares favoritos, un panorama perfecto por su alto contenido trivialidad en ese tipo de situaciones.


Un edificio vacío en remodelación era el lugar perfecto para que Ángel se
recuperara tan solo un poco.


— Te tengo que curar Ángel —Dijo La Hiena mientras desesperado buscaba las vendas y gasas

— No te preocupes, estoy bien —Dijo Ángel con una voz agónica

— Te necesito al frente, conmigo, no me puedes fallar…

— Si Hiena…

— Esto no está nada bien —Dijo La Hiena mientras veía cuánta sangre Ángel perdía.


Pero cuando las cosas van mal, siempre pueden empeorar; es como la sal que le pone el destino a la vida para darle más sabor de adrenalina


— Creías que los iba a dejar ir, así de fácil, jajaja, no se molesten en pararse a saludarme —Dijo El Jefe entrando con pistola en mano, lentamente apuntando.

— Hijo de tu puta madre —Dijo La Hiena mientras se acercaba a proteger a Ángel

— No me recibas así, Hiena. Sabes: estas rodeado… Los hombres que llevaste de sorpresa no sirvieron de mucho

— No puede terminar así ¡No puede!

— Si, si puede y lo hará, es mejor que te mate de una vez antes que otra cosa pase.

— No lo harás


La Hiena con una rapidez increíble logro saltar del suelo hasta El Jefe, derrumbándolo con todo su peso, este ni siquiera pudo apretar el gatillo para detenerlo en seco, fue demasiado imprevisto.

No lo podía creer, en segundos estaba tumbado en el suelo, pero se apartó un poco de la Hiena y El Jefe se levantó, tomó una tabla y le pegó en la espalda.


— ¡Ni te atrevas a resistirte, resígnate a que vas a morir aquí!

— No moriré en tus putas manos.


La Hiena se volvió a abalanzar, el Jefe había tirado la pistola muy lejos, intentaba llegar a ella pero para su suerte La Hiena se lo impedía

El Jefe había dejado muy en claro que nadie los molestara, pues él personalmente los iba a matar y saldría con sus cuerpos inertes como prueba de su gran fuerza.

Pero no contaba con que La Hiena era el mejor de ese momento, el estar en el mejor puesto de la mejor mafia Nacional no era solo porque tenía cara bonita, sino porque era un perro peleando y un cerebro negociando.

La Hiena peleaba muy bien, El Jefe subestimó el poder de su enemigo, se olvidó de una regla fundamental de la supervivencia, pese a que sabía que La Hiena era un hijo de puta en todo el sentido de la palabra, pensó que solo se enfrentaba a un pelele, su soberbia lo llevó a su condena y a creer que la Hiena tendría el temperamento para dejarse matar así porque sí.

La Hiena no dejaba pararse al el Jefe, pero este hacia hasta lo imposible por zafarse.


— No es una pelea justa —Dijo El jefe

— Yo estoy herido, no seas pendejo ¡Te voy a matar! —Dijo La Hiena


El Jefe corrió a pedir ayuda a la ventana para que sus hombres lo ayudaran, pero La Hiena lo tomó del estomago y lo aventó con tal fuerza que cuarteo una de las paredes sobre puestas de aquel lugar en remodelación


— No te vas a salvar tan fácil


El Jefe se sentía acorralado, sabía que contra La Hiena tenía mucho que perder, era más experimentado, más fuerte y mucho más joven que él. Sabía que corría gran peligro estar sin su arma

La Hiena corrió hacia él con toda la intención de partirle la cara en dos azotándolo contra alguna esquina de la pared de concreto, pero el jefe se adelantó y con una varilla larga que se encontraba en el suelo hizo tropezar a La Hiena


— Ahora si —Dijo El Jefe tomando un tabique


Se lo aventó a la cara d La Hiena pero esto pudo moverse y esquivar el golpe, desgraciadamente no midió bien y el tabique le cayó en el tobillo y lo dejó un poco adolorido.

Mientras La Hiena se paraba, El jefe tomaba un bancó de madera antes que recuperara el equilibrio se lo partió por detrás de la cabeza, lo tomó por el pecho y lo empujó hacia una puerta donde le rasgó totalmente la playera y lo golpeó con tal fuerza que La Hiena inmediatamente lo trflrjó al desangrase desde la frente hasta la quijada.

Le sacaba el aire con las rodillas mientras lo alternaba con puñetazos y empujones para que La Hiena no tomara ventaja.

El Pecho desnudo de La Hiena estaba bañado de sangre, tan rojo cual pétalo de rosa quemándose lentamente al fuego. Pero la Hiena era de esos que se ponen más bravos por cada golpe que le daban

Se incorporó con rabia y tomó del cuello al Jefe, quien hasta ese momento se reía porque sentía que ya había ganado, subestimando una vez más la fuerza de La Hiena.

Pero La Hiena mal herida de su tobillo no resistió el peso de ambos y se dejo caer en el suelo, su tobillo lo ponía en desventaja.

El jefe se montó en La Hiena y lo empezó a golpear como antes de que este los tumabara.


— Ahora si te vas a arrepentir de haber nacido —Dijo El jefe mientras con una mano lo ahorcaba.


Un pedazo de madera partido a la mitad se encontraba justo junto de la cabeza de La Hiena, El jefe lo vio y sin dudarlo lo tomó, le dio un golpe volteándole la cara mientras el palo se le enterraba y le dejaba astillas en toda la frente mientras lo raspaba.

El Jefe lo miró y sin piedad abalanzó su mano al rostro de La Hiena, para enterrarle es pedazo de madera y atravesarlo en su cabeza.

La Hiena tomó la mano de El Jefe antes de que este lo lastimara. La Hiena con su gran fuerza le torció ambas manos con las que el jefe estaba forcejeando, La Hiena fue capaz solo con su mano derecha cambiarle la jugada y empezar a retrocederle el pedazo de madera con el que lo amenazaba, haciendo que las manos del jefe cambiaran de rumbo y el tiro le saliera por la culata

El Jefe se aprovechó y se abalanzó, tomando el cuello de La Hiena y pegándole con un pedazo de pierda que se encontraba cerca, pero este no se detuvo y sin pensarlo dos veces…


— ¡¡¡Ahhhhh!!! —Gritó el Jefe


La Hiena le había enterrado el pedazo de madera en el ojo, destrozándole todo su tejido ocular, cornea y de más. Metió más de la mitad de aquel pedazo de madera en su ojo, la sangre no se dejó esperar y empezó a salpicar el cuerpo de La Hiena.

La Hiena lo tomó y después lo puso contra el suelo, lo tomó de los pelos y azotándolo fuertemente le gritaba


— ¡Pídeme perdón!

— Perdón Hienita, ¡Perdón! —Gritaba el Jefe con gran dolor —Te lo suplico hiena ¡No por favor! ¡NO! ¡¡¡Hiena, ya no por favor!!!


La Hiena estaba a punto de partirle el cráneo de tanto golpe al Jefe, cuando este, en un intento desesperado pudo alcanzar su arma, sin que la Hiena se diera cuenta para poder evitarlo: El Jefe disparó.








Acu.

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rogudi
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Mensaje por rogudi » 27 Ene 2014 11:02

acu,que buen capitulo tan lleno de accion,amor,sufrimiento,y sangriento,continua x fa un abrazo.

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darko18
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Mensaje por darko18 » 29 Ene 2014 08:55

Gracias!!!!!

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Mensaje por Big_Huge_Love » 30 Ene 2014 03:34

Digo... creo que yo solo me limito a novelas psicológicas y psiquiátricas, no de acción. Y por eso te pedi que escribieras el libreto de mi ópera sobre Escobar, más que nada... ya que tu experiencia te avala. Y musicalmente también la mia aunque poca, jajaja...

Saludos!
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