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La Hiena

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darko18
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Mensaje por darko18 » 04 Dic 2013 07:36

Maestro!-!

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DINOSAURIO
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Mensaje por DINOSAURIO » 04 Dic 2013 10:14

Ya haz un libro Acu!
Estuvo buenísimo este capitulo.
Saludos chiquito :D

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Zebra
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Mensaje por Zebra » 04 Dic 2013 14:43

Simplemente genial, fantástico!!!!!
Que capitulo :nodigno: :nodigno: :nodigno: aun no lo puedo creer!! la Hiena y Angel casi pasa pero naaaa :noporra: :noporra: hay si hasta yo me bajonie.
Pero neta pobre Gotas, yo aun tenia la esperanza de un reencuentro con el y Angel :cry2: :cry2:
Sigue pronto Acu :o k: :o k:

Big_Huge_Love
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Mensaje por Big_Huge_Love » 05 Dic 2013 03:27

Sorry, todos sabemos que a final de cuentas La Hiena se va a quedar con su Ángel... pase lo que pase... Preguntota, los rusos volverán a aparecer? No se, es que últimamente he estado combatiendo mafias como parte de mi trabajo en clase de música. Saludos!
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Acussy
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Mensaje por Acussy » 05 Dic 2013 06:11

Big_Huge_Love escribió:Sorry, todos sabemos que a final de cuentas La Hiena se va a quedar con su Ángel...


Y si no pasa así, q te hago? UuU





aCu.

Big_Huge_Love
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Mensaje por Big_Huge_Love » 07 Dic 2013 02:11

Acussy escribió:Y si no pasa así, q te hago? UuU





aCu.

No más bien tu pregunta sería "y si no pasa así, que me haces?"... No quieres ni saberlo, pero lo que si es cierto es que voy a hacer el típico puchero que hacen los fans de George R.R. Martin cuando matan a sus personajes favoritos durante Game of Thrones...

Saludos!
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Acussy
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Mensaje por Acussy » 09 Dic 2013 08:28

Llegando a México, Manuel no vio la sombra ni de La Hiena ni de Ángel; los dos se encerraron en sus cuartos, esto le sorprendió mucho. No supo que podía ser tan grave, le asustaba el problema al que se iba a enfrentar…

La Hiena no necesitó decir que Manuel estaba a cargo, quien conociera a la manada de la Hiena, sabría que Manuel es su mano derecha no por antigüedad, sino por ser el más maldito de todos, solo por debajo de La Hiena.
Como La Hiena lo hubiera hecho, Manuel puso a correr a todos los sirvientes de la casa, indicó que tenían que atender a La Hiena y a Ángel, que estaban enfermos, que no los molestaran y que hicieran mil y un cosas; no porque La Hiena esté indispuesta era significado de que el plan que tenían al llegar de Rusia se suspendiera, al contrario todo debía seguirse al pie de la letra y como buena mano derecha, Manuel lo sabía a la perfección.


— ¿Qué hago?


Manuel pensaba en voz alta ideando un plan, estaba bajo mucha presión y aun no se sentía del todo bien como para tomar el mando de toda una venganza en marcha. Estaba tan desesperado que no vio venir lo peor que se pudiera siquiera imaginar. Un empleado se acerco muy asustado al lado de Manuel, dándole un teléfono…


— El… Jefe… Al… telefóno… Manuel —Dijo temblando el sirviente


Manuel se sorprendió, por un momento pensó que si en el futuro le daba diabetes, le echaría la culpa a ese momento, definitivamente ese momento sería el causante…


— Manuel… Cambio —Dijo con voz firme

— ¿Qué carajo pasó?

— Yo…

— Deja, esta es para mi —Dijo La Hiena arrebatándole el teléfono de las manos a Manuel

— Pero que carajo… ¿No se supone que estas indispuesto?

— ¡Cállate el hocico! —gritó La Hiena

— Si, Hienita —Dijo Manuel retrocediendo

— Hiena, cambio…

— ¿Qué paso? ¿Por qué lo hiciste?

— En donde estas? Sigues en México? A estas alturas ya todos tus amiguitos debieron haberse enojado mucho contigo… ¿O me equivoco?

— ¡Te equivocas! Aun tengo lo suficiente como para matarte ¡hijo de tu puta madre!

— Ey, ey , ey, cuidadito con ese tonito, eh… No me gusta que me hables así… Si es verdad lo que dices, no creo que estuvieras llamándome por teléfono ¿Qué quieres?

— Quiero que te dejes de mamadas, ese dinero no era tuyo Hiena!

— Caíste en lo más bajo! Hahahahahaha ¿Te duele?

— ¿Qué?

— Te duele lo que te está pasando? Porque me imagino que la vida de fugitivo debe ser deliciosa para alguien que no se movía de su silla reclinable

— Cállate, no sabes nada!

— Se lo suficiente como para saber qué quieres que te rescate ¿No es así?

— Ni tú podrías rescatarme

— Y aunque pudiera créeme que no lo intentaría…

— Pero esto no es todo, Hienita, te aseguro que vas a saber de mi, esto no se queda así

— Dudo mucho que esos matones te dejen ir vivo, les prometiste millones… Hahahahahaha!


El Jefe colgó de inmediato, La Hiena sabía que perro que ladra no muerde, por eso se quedó tan tranquilo…


— ¿Por qué le contestaron la llamada?

— Hiena yo…


Manuel no pudo terminar sus palabras, La Hiena lo interrumpió con una bofetada; Manuel tumbado en el piso, otra vez con la boca ensangrentada miraba a La Hiena desde abajo…


— No vuelvan a contestarle una llamada… —Dijo tranquilamente La Hiena


Para todos los que estaban en la casa, era un acontecimiento histórico el ver que La Hiena golpeaba a Manuel, desconocían que era la segunda vez que esto pasaba. Manuel no entendía, lo que le pasaba a La Hiena lo tenía totalmente agobiado, en su cara se veía que no quería saber nada de los problemas que se había creado en la vida; estaba como desgastado, desganado de querer vivir.


— ¿En serio será para tanto? —Se preguntó Manuel —Si me salen con una mamada yo si los mato…


Manuel se levantó, le gritó a todos que se pusieran a trabajar y dejaran de estar parados como idiotas mirando lo que había pasado. Tuvo que darles una o dos patadas a varios hombres para recobrar su rectitud y su autoridad.
Después de esto, Manuel sentía que iba a necesitar unas vacaciones…
Pasaron dos o tal vez tres semanas, Manuel tenía todo en orden, sin embargo la parte final del plan aun no la había revelado La Hiena…


Ni Ángel ni La Hiena habían cambiado mucho, Manuel había intentado de mil y un métodos hacerlos salir de su trance. Ángel parecía estar aun muy asustado y La Hiena parecía estar siempre muy drogado, y si no lo estaba, se ponía de muy malas y eso era peligroso. Sin embargo, Manuel sabía que La Hiena también sentía miedo, algo que lo aterraba y que lo obligaba a comportarse así, solo que no sabía qué era.


— Manuel —Dijo uno de los hombres que se acercó rápidamente hacia donde Manuel pensaba —me habló Cecilio, se quedó atorado en el kilómetro 8, rumbo al desierto de Los Leones, voy a ir por él, trae varias de las cosas que le encargaste.


— Queda lejos— Dijo Manuel pensando —Déjalo así…

— ¿Cómo?

— Yo voy…

— Como quieras Manuel… —Dijo dándole las llaves del auto


Manuel tomó uno de los automóviles más lujosos que tenía, ese en especial se lo había regalado La Hiena unos cumpleaños atrás, para Manuel tenía un significado muy especial. Decidido a salir de la horrible prisión que era para él estar en la casa de La Hiena, fue en busca de Cecilio. Pero con el propósito de alejarse, de despejarse la mente por un momento, por ver más que solo quejas y hombres que parecen niños, leones que parecen liebres…


Manuel conducía a gran velocidad en medio de un largo recorrido, el cielo estrellado le parecía peculiar, nunca había visto noche tan más obscura, la Luna incluso parecía no alumbrar.


Pensando en todo lo que había pasado Manuel se dispuso a olvidar, sacarse por un momento todo eso; tomo con más fuerza el volante y dejó que sus hombros cayeran y se relajaran, puso la radio, encendió un cigarro y se dirigió cantando hacía donde le habían dicho que estaba Cecilio.


— La Luna está llena, pero no alumbra… —Decía Manuel —Este camino yo lo conozco ¿Por qué me vine por aquí? Este camino no me lleva al desierto de los leones…


Manuel lucía espantado, no por haberse perdido, más bien por haberse ubicado…


— ¿Qué pedo? Yo no conduje por aquí…


Manuel ya llevaba rato en carretera, yacía parado en medio de un camino de terracería, las colinas verdes se veían fluorescentes por el reflejo de la luna que por fin se había decidido a brillar sobre la tierra, las estrellas que casi tapaban el cielo y Manuel se sentía una terrible curiosidad por saber lo que ocurría, era una casualidad extraña, pero más extraña era la sensación de adentrarse a la espesura del monte, como si algo lo estuviese llamando.

Con su consiente gritándole que se diera la vuelta y arrancara para salir de ahí, Manuel obedecía al impulso escondido que su subconsciente le ordenaba y caminaba entre el pasto verde.

No pasó mucho tiempo cuando se ubicó, ya había estado otras veces ahí, La Hiena era muy dada a irse a ese lugar cuando algo pasaba, desde aquella vez que Manuel lo encontró mal herido en aquel camino que daba con ese lugar, La Hiena siempre le pedía a Manuel que fuera por él a ese lugar, casi siempre por que La Hiena se le olvidaba llenar el tanque de gasolina y no podía regresar. Siempre que Manuel lo recogía en ese lugar notaba que La Hiena estaba más tranquilo después de quedarse horas allí.

Manuel vio el árbol donde brotaba agua, La Hiena le había platicado muchas veces lo rica que sabía esa agua, pero Manuel nunca había visto que se formara un nacimiento en ese árbol, de hecho no sabía que había un árbol en ese lugar. Manuel iba por la Hiena pero con la misma se regresaba, no le gustaba quedarse allí y mucho menos ver a más de 2 metros de distancia de él, su lema que se decía a sí mismo para ir a ese lugar siempre era: “llegamos, lo buscamos y nos vamos”

Manuel se acercó a aquel árbol con gruesas ramas, era el único árbol cerca, todos los demás se veían tan lejanos… Era muy raro, pero todo el pasto estaba verde y había una que otra flor silvestre, pero ese árbol estaba totalmente seco, no combinaba con toda la vida que lo rodeaba, pero de cierta manera el árbol contribuía a la vida, no por estar viejo y seco quiere decir que este muerto, el árbol en efecto producía un nacimiento de agua, que más vida que eso, era una casualidad extraña.

Manuel se agachó y tomó con sus manos un pequeño sorbo, con miedo por estar en ese lugar, pero intrigado por la curiosidad


— Pues si es cierto, esta agua sabe rica… Muy rica


Manuel siguió tomando, pero con más confianza que en un principio.


— ¿Quiere un vaso?

— ¡¡¡AY CABRÓN!!! ¡NO MAMES! — Gritó Manuel, tirado en el suelo por que sus piernas del susto, ya no le respondieron

— Perdón, perdón — Dijo aquella persona mientras ayudaba a Manuel a levantarse

— No, se preocupe, es que este no es precisamente el lugar donde uno piensa encontrar gente… — Dijo Manuel, pero cuando reaccionó cambio totalmente de actitud — ¿Quién eres? ¿me vas a asaltar? ¡Vengo armado!

— No, no, cálmate… Yo solo te ofrecí un vaso

— ¿Por qué? ¿Quién eres?

— Soy el velador de este lugar, siempre estoy cerca del árbol, como puedes ver mis cosas están colgadas en las ramas, digamos que ya lo tomé como mi perchero oficial jajajajaja

— Jajajajaja… Si muy gracioso —Dijo Manuel asustado cada vez más Bueno, si tienes cara de velador, te recomiendo que duermas, sino vas a quedar sin cara…

— No me preocupa eso, es muy bien pagado este trabajo, dormir es lo de menos…

— Bueno, disculpa, no quise importunarte… Creo que es mejor que me vaya…

— No, espera!


Manuel se detuvo, aun que la verdad, quería salir corriendo y no mirar atrás.


— Ven —Dijo aquella persona

— ¿Qué… Sucede…?

— Tu nunca habías venido por acá

— Se equivoca, he venido varias veces, digamos que es una ruta frecuentada pora

— No, me refiero a este punto, tu nunca habías pasado del altar, mucho menos al árbol, Manuel


A Manuel se le erizaron todos y cada uno de sus bellos corporales, la temperatura era cálida pero él sentía un frio que le recorría hasta el último poro de su piel.


— ¿Cómo… Sabes… Mi-nombr-bre? —Dijo Manuel con las piernas débiles


La Luna se iluminó más, como si se acercara a ver lo que pasaba en aquel lugar, poniendo toda su luz en aquellas verdes colinas. Ese lugar daba todo menos miedo, al parecer era tan tranquilo como cualquier lugar de ensueño y tan hermoso como los paisajes de películas románticas. La Obscuridad era algo que no reinaba mucho. Sin embargo Manuel quería llorar de miedo.


— Yo te conozco, bueno me han platicado mucho de ti…

— ¿qui-quien?

— Santiago….

— Madre de Dios…


Manuel no podía creer que La Hiena le hubiera dicho su nombre real a alguien totalmente extraño, eso lo hacía aun más extraño…


— No lo conozco… —Dijo Manuel obligándose a estar tranquilo

— La Hiena, Hombre! No me digas que no lo conoces… ¿Qué no es por el por quien siempre vienes?


Manuel no sabía qué hacer, regularmente hubiera sacado su pistola e interrogado aquella persona, no le gustaban los rodeos y era lo suficientemente eficiente como para tardarse en conseguir algo que quisiera. Pero en esos momentos solo podía estar de pie, no tenía fuerza, estaba tan asustado que se avergonzaba de él mismo.


— Tranquilo Hombre, soy de confianza, no te asustes… calma


En ese momento Manuel se relajo un poco, como si alguien manipulara su estado de ánimo, el sabia que el miedo que sentía no se podía ir así de fácil, quiso tener más miedo aún pero no pudo, en lugar de eso se sentó a descansar por la fatiga que sentía de haber tenido tanto miedo segundos antes.

— Perdón, es que no estoy acostumbrado a tantas declaraciones

— Lo sé, yo no estoy acostumbrado a ser discreto…

— No, no es eso…

— Pero dime ¿Qué te trae por acá? Me intriga saber que te hizo venir y sin La Hiena ¿Dónde lo dejaste?

— El, se quedó en la casa…

— Y como esta ¿Está bien?

— Si, él está bien…

— ¿Seguro?

— Si, el se encuentra bien

— No te creo…

— Bueno…

— ¿Pasa algo, Manuel?

— Si

— Dime, quizá te pueda ayudar

— ¿Quizá?

— Tu dime lo que sucede, ya después veras

— OK… No sé quien seas pero te lo voy a contar, creo que necesito desahogarme…

— La última vez que supe algo de La Hiena, él estaba de vacaciones con sus hombres, en un lujoso Hotel

— Si, así es… Veo que tienes mucho contacto con La Hiena

— Somos buenos amigos, en verdad

— ¿Y por qué nunca te conocí? La Hiena nunca me habla de ti…

— Lo ha hecho, solo que no te das cuenta

— ¿?

— Pero sigue, sigue…

— Ah bueno, algo pasó en ese lugar, algo que yo no supe que fue, La Hiena se comporta muy extraño y…

— … Y Ángel también.

— Si, él más que nadie, La Hiena de por sí tiene su carácter horrible, pero nunca lo había visto tan… Tan así como ahorita. Y pues Ángel, esta como loco…

— Mmmm… Ya veo… creo saber qué es lo que pasa

— ¿Cómo?

— Más bien, yo sé bien lo que pasa, se cosas que tú ni te imaginas…

— ¿A qué te refieres?

— Tengo la información y la solución que tú buscas, tengo las respuestas
Manuel se paró y se alejo tres pasos hacia atrás

— ¿Qué dices? Creo que estas delirando será mejor que me vaya, yo…

— No, no me entiendes… Si quieres ayudar a La Hiena y a Ángel me tienes que escuchar

Manuel se quedó sorprendido, retomó los pasos que retrocedió y con la expresión en su rostro de “Que carajo estoy haciendo” se quedó en aquel lugar, se sentó en una de las gruesas raíces de aquel árbol y se dispuso a escuchar.

— Ahora, ya que tengo tu atención, necesito discutir algo contigo

— ¿Qué paso?

— Lo que te voy a decir, es confidencial, tan confidencial que no puedo decírtelo simple y sencillamente.

— No te entiendo, hablas como La Hiena, bien pinche enredado

— Por la información quiero que me des algo a cambio

— Mmmm… Extorsión, no, en ese caso no…

— No es extorción

— Claro que sí

— ¿Quieres ayudar o no?

— Si

— Pues entonces escúchame

— Esta bien

— ¡Dios Mío! Que desesperante eres…

— …

— Lo que quiero a cambio no es material, es algo que vale más… Lo que pasa entre Ángel y La Hiena va más allá de un simple mal recuerdo.

— ¿Qué les pasa?

— No es grave, pero si complicado de resolver, pero antes que te diga lo que tienes que hacer me tienes que firmar esto…

— ¿Firmar?

— Si, La Hiena y Ángel si necesitan ayuda, pero es muy difícil conseguir la información que necesitas para podérselas dar. Yo estoy interfiriendo en una situación sin salida, por eso te estoy ofreciendo esta ayuda, por que aprecio a La Hiena. Sé lo delicado que es su caso que estoy dispuesto a ayudar; pero al darte esta información pierdo demasiado ¡Demasiado! El riesgo es muy grande y necesito algo a cambio.

— ¿Mi mayor miedo? —Dijo Manuel leyendo el papel que tenía que firmar — ¿Mi mayor miedo por tu ayuda?

— Así es…

— No entiendo ¿Qué es esto? ¿Una burla?

— No, cuando aceptes esto estarás casi un 50% más cerca de que Ángel y La Hiena se recuperen de su mal estado anémico. Lo único que te pasará será que tendrás que vivir el resto de tu vida con el mayor de tus miedos…

— ¿Y qué pasará con Ángel y La Hiena?

— Ellos no tienen nada que ver con esto, esto es entre tú y yo. A ellos solo les pasará lo que de por sí les iba a pasar. Nada más. Pero para que ellos continúen con su línea de vida tienes que ayudarlos, no sé por qué razón las cosas se complicaron tanto. El ayudarlos tendrá su precio y tú estarás obligado a vivir con tu mayor miedo. Pero créeme, te acostumbrarás, no es nada que te vaya a matar solo algo que te hará recordar la miserable vida que llevarás. Y después nos volveremos a ver…

— Es que no te entiendo

— Tu firma, toma, toma esta pluma

— Pero no tiene tinta…

— Oh, espera

— ¡Auch! ¡Ey! ¿Por qué hiciste eso? ¿Qué te pasa?

— Es que tienes que firmar con sangre

— Tú estás loco

— Ya estas cerca Manuel, Firma, ellos te necesitan

— Está bien… Si me contagiaste una enfermedad con eso vengo y te mato

— Jajajaja que gracioso eres, vamos firma… Eso es… Así el trato estará más que sellado.

— Ya está, esto es lo más loco que he hecho en mi vida.

— Ahora mi parte del trato, ven, vamos a sentarnos…







aCu.

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Mensaje por marin » 09 Dic 2013 12:52

Como que se empieza a poner endemoniada tu historia, lo que no me parece es que lo hagas con Manuel, continua.

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Mensaje por Big_Huge_Love » 10 Dic 2013 03:52

Los seres de la noche son conjugados por la Luna llena,
aquellos que viven bajo la tierra, en el árbol,
en las aguas del pantano o del rio hondo,
la luz blanca llama a esas criaturas,
quienes se develan ante los mortales,
mostrando el ominoso destino que tendrán,
si lidiar con ellas querrán.


Eso es lo que me inspira ese capítulo. Por cierto, se ve que te inspiraste en Poe o Lovecraft... esos cuates me dan miedo, pero al mismo tiempo, los admiro mucho.

Saludos!

[SPOILER]P.D. Por cierto si es arriba del famoso Desierto de los Leones, mi tío conoce al velador... Este pariente mio ya ha visto a la huesuda, al chamuco y a otros seres del inframundo...[/SPOILER]
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Mensaje por Acussy » 10 Dic 2013 06:25

Regularmente dejaría un par de días antes de publicar lo que sigue de la historia, pero estoy tan ansioso q sepan lo q le pasó a Manuel q ya lo estoy preparando para publicarlo xD


Por cierto, mil disculpas por mis horrores ortográficos, créanme que mi obsesión por que salga perfecto me hace fallar muchas veces, les prometería no cometerlos más pero ya mejor lo dejo a la suerte #Sorry




PD: @marin ¿Por que no quieres q le pase nada a Manuel? No se tú, pero a mi, me cae mal. Tal vez lo mate dolorosamente... ¿Q opinas? jajajajajaja ntc (yo también quiero a Manuel)

PD2: @Big_... Pues no se si sea el famoso desierto de Los Leones que yo conozco, pero me imagino q sí, no hay lugar más endemoniado como ese... Pero es un paraíso que uff, siempre he dicho q hadas y elfos habitan ese lugar de día..



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darko18
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Mensaje por darko18 » 10 Dic 2013 07:53

Quiero conocer el desierto de los leones pff muchas gracias Acu Manuel me cae bien :(

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Mensaje por Acussy » 10 Dic 2013 08:21

— Primero con Ángel: Como tú ya lo suponías, el está enamorado de La Hiena, ese placer que siente al temerle ha hecho que no se lo pueda sacar de su mente, esta locamente enamorado de él. En el barco, aquel donde Ángel pudo infiltrarse, algo pasó; una pobre y solitaria alma lo encontró en un mal momento. Ángel bebió mucho una noche, el hombre también… Ángel se vio envuelto en un pensamiento muy penumbroso, por un momento pensaba que La Hiena era el que iba acompañándolo, pero no era así. Por momentos se iba dando cuenta que él hombre con quien estaba pasando el rato no era La Hiena, sino un completo desconocido, todo eso afecto emocionalmente a Ángel, era su primera vez, y para él resultó ser muy traumática, principalmente por los factores que ocasionaron que él cediera, aun que no conscientemente. Cuando estaban en el Hotel, tal y como tú se lo dijiste a La Hiena, subió y habló con Ángel; pero ya sabes cómo son los dos, no se resistieron y empezaron a desvestirse. Lo que ni Ángel ni La Hiena sabían es que abrirían una caja de pandora en sus mentes, que por algo tenían tan guardada que ni ellos mismos se acordaban. Ángel recordó la mala experiencia que su mente había almacenado, simplemente no pudo seguir, enloqueció por miedo y eso siempre pasará hasta que Ángel no sea consciente de lo que hizo, por desgracia los únicos que sabían lo que pasó, eran aquel hombre que ya murió y Ángel, pero estaba tan borracho que no se acuerda.

— Entonces para curar a Ángel solo tengo que hacerlo recordar ese momento en el Barco

— Si, es esta confundido, solamente recordando y teniendo control de sus emociones es como podrá por fin quitarse ese trauma.

— Y a La Hiena

— Ahí viene la parte delicada

— Empieza…

— Tú y La Hiena son muy unidos, eres el único que lo conoce mejor que a nadie

— Así es

— Pero pese a eso La Hiena es muy independiente, no pide permisos, se desaparece y nadie sabe con quién o a donde fue

— Si…

— Hace tiempo, La Hiena no era más que un peón más de La Familia.

— Si

— Pero no cualquiera, él tenía una cierta preferencia… Todos lo notaban, es más, muchos lo envidiaban

— Si… ¿Cómo sabes eso?

— Sé muchas cosas… La Hiena es un líder innato, de por sí iba a brillar en cualquier ambiente, sin embargo alguien influyó para asegurarse que La Hiena estuviera al mando.

— Si, él siempre fue el preferido de El Jefe

— Lo que no sabes es que El Jefe tenía una buena razón por la cual tener como preferido a La Hiena

— ¿Cuál es?

— El Jefe se lo cogía

— ¿¡Que!?

— La Hiena no tendría más de 14 años cuando El Jefe se aprovechó de él, en muchas veces abusaba de su fuerza para forzarlo y penetrarlo…

— No puede ser…

— Hasta que La Hiena supo como manipularlo, borró todos los recuerdos de su memoria y empezó a crear unos nuevos, con una gran ventaja… Ahora él era quien mandaba. El que La Hiena fuera el segundo al mando le sirvió para que El Jefe lo dejara en paz. La Hiena empezó a crecer y ser la peor persona que pudiera existir, El Jefe sintió miedo y lo empezó a respetar. La Hiena ya no recuerda esos momentos, le dan asco. La vez que La Hiena me conoció venía de una muy fuerte persecución. No sé que les hayan inventado pero seguro que no fue la verdad. En aquel entonces La Hiena aun no estaba formado como ahora, el no quiso que El Jefe siguiera abusando de él, puso resistencia, pero el jefe lo obligó, le dio una paliza y justo cuando La Hiena estaba moribundo, Ares entró, detuvo a El Jefe y La Hiena logró escapar. Después que estuvo conmigo y sano sus heridas tuvo las fuerzas para salir y enfrentar al mundo

— Fue la primera vez que vine por él a este lugar

— Así es… Cuando La Hiena tocó a Ángel, Ángel puso la misma expresión, miedo, asco y horror que La Hiena sentía cuando era violado; en ese momento Ángel y La Hiena estaban muy conectados, sus almas estaban fusionándose y los dos sentían lo que el otro… La Hiena sintió ese miedo, ese pavor, supo reconocer lo que era, recordó cuando el sentía esas sensaciones tan horribles. En ese momento La Hiena le había perdido perdón a Ángel por haberlo tratado tan mal, pero después de ver la cara de Ángel cuando lo intentó penetrar, se culpó y pensó que lo estaba forzando y que estaba haciendo lo que más odiaba en la vida. La Hiena se frustró tanto que ahora está pasando por un martirio mental que no te puedes imaginar. La Hiena por primera vez estaba abriendo su corazón, había bajado la guardia, estaba dispuesto a dejar a Ángel entrar a su espacio personal. Pero todo eso se rompió y causo un gran dolor en el espíritu de La Hiena

— ¿Y qué debo hacer?

— En este caso Ángel es quien debe reparar ese daño, pero para que el pueda hacerlo primero tú tienes que ayudarlo, eres la única persona en la que los dos confían, no les puedes fallar… Eres todo lo que ellos tienen y… Ellos son lo único que tú tienes…


A Manuel le rodó una lágrima por su mejilla al escuchar eso, entonces supo qué hacer.


— Gracias

— No me des las gracias, recuerda que tenemos un trato

— Si, es un trato extraño, no sé cómo se pueda cobrar… Pero en fin, seguiré tu juego… Pero dime una cosa ¿Cómo sabes tanto?

— Soy alguien muy intuitivo… Pero no hay tiempo para más preguntas, ve a ver a tus amigos que te necesitan

— Está bien

— Nos veremos pronto, Manuel… ¡Por cierto!


Manuel se detuvo en seco, se puso atento a lo que fuese a decir pero no volteó a verle otra vez la cara.


— Recuérdale a Ángel que es el cachorro, “el cachorro de La Hiena”…


Manuel no entendió bien lo que decía, pero hizo un movimiento en la cabeza indicando que él lo haría, aun que no estuviese seguro de lo que eso trataba de decir.


Por fin Manuel arrancó metiendo el pie hasta el fondo del acelerador


— Ni de coña me vuelvo a meter ahí, sabrá dios quien será esa persona, estaba como que drogado y yo más pendejo por quedarme ahí a escucharlo… Aun que, todo lo que me dijo fue bastante extraño ¿Y si tiene razón?








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Mensaje por Big_Huge_Love » 11 Dic 2013 04:23

Acussy escribió:
— Lo que no sabes es que El Jefe tenía una buena razón por la cual tener como preferido a La Hiena

— ¿Cuál es?

— El Jefe se lo cogía

— ¿¡Que!?

— La Hiena no tendría más de 14 años cuando El Jefe se aprovechó de él, en muchas veces abusaba de su fuerza para forzarlo y penetrarlo…

— No puede ser…


Esta es la revelación más abrumadora que he experimentado desde que Tom Daley salió del clóset... Así que de eso se trata... La Hiena le tiene odio al jefe por haber abusado de él y por matar al detective... esto va a acabar muy mal, creo yo, digo al menos para el jefe... Saludos!
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Mensaje por Acussy » 11 Dic 2013 06:37

Manuel despertó de golpe, estaba en su cama, con el sol entrando por su ventana, supo que era más de medio día. Sus sábanas estaban tan sudadas que podía beber de ellas; durmió lo suficiente como para que la Hiena no lo hubiese molestado aún, el siempre entra de golpe y le empieza a dar guerra como niño chiquito, eso era algo que endiosaba a Manuel, saber que solo él conocía todos los lados más íntimos de la Hiena lo hacía sentir alguien especial y le hacía recordar lo mucho que quería a ese hijo del demonio.

Manuel se paró de su cama, camino hacia la puerta, abrió y cuando vio al pasillo se sorprendió que muchas personas estuvieran afuera, como angustiadas por algo


— ¿Qué sucede? —Dijo Manuel que aun no había sido visto por los que estaban ahí

— ¡Manuel! ¡Por Dios santo! ¡Hay dios mío! —Gritaban varias voces a la vez

— ¡Ya cállense! —Ordenó Manuel

— No grites —Dijo Cecilio —Te va a hacer daño

— ¿Eh?

— ¡Manuel! ¿Cómo te encuentras? —Dijo Ángel que se abría paso entre la gente

— ¡Ángel!


Ángel abrazó muy fuerte a Manuel


— Me diste un susto de muerte


Manuel no entendía que pasaba, de pronto vio sus brazos, sus piernas, su ropa, toco su frente y sintió algo que la cubría


— ¿Qué pasó?

— El médico dijo que tal vez no recordarías, sufriste un trauma muy delicado, tu diagnóstico era casi desahuciado… ¡Pero estás aquí! No sabes cómo me alegro —Ángel empezó a respirar como si quisiera empezar a llorar

— No, no, tranquilo, estoy bien… Es que…


Manuel se mareo, se engento, se dio cuenta de su dolor físico y lo peor de sus graves heridas


— ¡Manuel! —Dijo Ángel —Rápido, llévenlo a la cama


Varios hombres tomaron a Manuel y lo llevaron hasta su cama, como si fuese una frágil hoja de aluminio lo colocaron y taparon.


— ¡Sálganse! —Gritó Ángel. Todos lo obedecieron

— Vaya, sabes cómo imponerte

— Desde que tú perdiste el conocimiento alguien tuvo que estar al mando

— ¿Qué fue lo que sucedió?

— Un accidente

— ¿Pero qué clase?

— Fue horrible —Dijo Ángel agachando la mirada…

— No, no empieces con tus mariconadas y ¡Dime de una puta vez!... ¡Ayyyy! —Se quejó Manuel

— No hagas coraje por que se te van a despegar los puntos

— Su puta madre ¡¿Pues qué me paso?!

— Ibas por Cecilio, pero al parecer perdiste el control de tu auto, no sé si viste algún animal o algo que te hizo desviarte y aventarte de un acantilado, diste vueltas y vueltas y azotaste. Estuviste inconsciente 1 mes. Manuel, estuviste al borde de la Muerte.

— ¿¡UN MES!? ¡¡¡NO PINCHES MAMES!!!

— Los médicos aseguraban que solo un milagro te salvaría


Manuel se alteró demasiado, se espanto, empezó a temblar de pánico y nervios, no lo creía verdad, sentía que las venas se le salían de la piel, todas su heridas le punzaban por el alto grado de adrenalina que producían sus músculos. Estaba tan alterado que de dolor se desmayó…

Ángel había tomado el control, sin La Hiena ni Manuel a cargo de la nueva familia alguien tenía que cargar con el peso de dar las órdenes correspondientes.

Por supuesto La Hiena era ahora el Jefe, Pero Manuel se volvería a desmayar cuando supiera que él era el segundo al mando. Ares por su parte no tuvo ningún problema con lo del barco, él siempre supo las intenciones de Yacko, era muy obvio conociendo a los de su tipo, también fue muy obvio lo que la Hiena pensaba hacer, no por nada lo conocía tan bien, sabía incluso lo que sintió cuando el detective Mauricio murió, él desde un principio se lo advirtió. Por no tener ningún problema, el aceptó al nueva jerarquía solo con la condición de seguir siendo el tercero al mando. Por su parte Ángel quedó sorprendentemente entre los cuatro jefes de la familia, siendo ahora uno de los más respetados. Claro, con la Hiena perdido en su mundo, con Manuel inconsciente y con Ares lejos, todo se lo dejaron a él.


— Alguien tiene que hacer el trabajo sucio —Solía decirse en ese tiempo.


La Familia siguió haciendo negocios. Todos en los altos y bajos mundos se enteraron que la Hiena regaló una carga de importancia mundial a unos viejos amigos rusos, solo por que los fue a visitar. Si en México ninguna autoridad se atrevía a meterse con La Hiena, mucho menos con los rusos.

Ángel aprendió a la mala el manejo de la Familia, pese a ser La Hiena el jefe, él mismo se apartó después de su nombramiento, que como es costumbre, todos los hombres eligieron a sus nuevos líderes, por que los narcotraficantes y asesinos de la Familia son democráticos y en su código de honor no existe la corrupción.

Jesús Fernando se vio involucrado en varios atentados fallidos en contra de La Hiena, pese a que estaba siendo perseguido por infinidad de mafiosos furiosos por su incompetencia en los negocios, lo quería matar lo antes posible, incluso con ese tipo de amenaza en su espalda se decidía a cobrar venganza, tratando de matar, secuestrar, entrar a la fuerza a la casa de La Hiena, en fin, tantas cosas.

Ángel muy valiente se decidió a enfrentarlo, varias veces lo detuvo en intentos poco elaborados de hacerles algo, como ya no tenía ni un solo recurso y ni un solo buen contacto, se valía de lo poco que conseguía.

Con Manuel de pie sería más fácil controlar todo, las cosas se iban arreglando según Ángel, quien había despertado de su horrible pesadilla en el momento que supo que Manuel tuvo un terrible accidente automovilístico.

Los pronósticos eran muy desfavorables, lo sometieron a 3 operaciones de emergencia. Sin necesidad de sedantes Manuel se mantuvo inerte en la cama; sin embargo los doctores optaron por esperar solo un milagro, pues la ciencia no tenía ya más que hacer. La Hiena hizo lo que los doctores le dijeron, un día antes de que Manuel despertará, La Hiena lo había llevado a su casa, sin ningún tipo de cables o tubos; El cuerpo de Manuel sanaba pero sus fuerzas cada vez se desvanecían más y más, con tan bajos signos vitales era cuestión de días para que Manuel dejara de funcionar completamente. Los doctores se sorprendían cada día que pasaba y Manuel seguía con vida.
Manuel despertó al poco rato que se desmayó por su alteración exagerada.


— Ay Diosito, que sea un sueño, que sea un sueño…


Ángel entró rápidamente con comida cuando supo que Manuel se había levantado, la casa tenía cámaras de seguridad por todos lados.


— Necesitas comer comida de verdad, te has alimentado de puros líquidos, estas quedando en los huesos

— No es verdad

— ¡Si lo es!

— ¿Desde cuándo te volviste mi madre?

— Desde que te la partiste en la carretera, desde ese momento…

— Mmmm…

— Vamos, come

— No tengo hambre

— Mira Manuel, no me hagas llamar…

— Ya, ya, me la como pues…


Manuel sí tenía mucha hambre, pero se hizo un poquito del rogar. Empezó a comer con mucha ansiedad pero disfrazándola para que Ángel no se diera cuenta del hambre que tenía.

— ¿Y La Hiena? —Dijo Manuel con la boca llena

— No lo se

— ¿Qué paso con ustedes?

— No mucho, él no me habla ni yo a él, por alguna razón no lo quiero ver a la cara, solo nos hablamos para lo necesario, trabajo y ya, de hecho me ha felicitado por mi avance en esto.

— Ay ya!

— En serio… Me he vuelto bueno en esto

— No, me refiero a que no te has alejado de La Hiena…

— En serio, se que para ambos es incómodo tenernos cara a cara; siento que lo del barco nos dañó; bueno, él debería a estar acostumbrado, pero al menos yo vivo con una angustia terrible desde esos días… Y sé que el pasa por lo mismo.

— Entonces ¿no han hablado?

— Para nada

— ¿Por qué no le hablas?

— No lo sé, no lo puedo ni quiero ver

— ¿Pero por qué?

— ¡No se! Y por lo que veo el siente lo mismo, por alguna razón ya no es igual, algo debió pasar, solo que hasta donde yo recuerdo todo iba bien

— ¿entonces qué paso?

— No sé, desde que veníamos de Rusia me importó poco saber de La Hiena y él de mi

— ¿Recuerdas lo que te paso el día en que te escondiste y te subiste al barco?

— Si

— ¿Qué paso?

— Conocí al Gotas

— ¿Y después?

— ¿Qué quieres decir?

— ¿Cómo se comportaba él?

— Pues, con mucha confianza, de hecho me incomodaba a veces…

— Te debo de confesar que un día La Hiena me mandó a buscarte… Y fui con Pablo a ver si podíamos encontrarte sin ser vistos, te vimos con alguien, la neblina no me dejo ver bien su rostro pero si te pude reconocer a ti, él te besaba…

— Si, ese tipo de cosas hacía, pero créeme que yo sabía por qué era tan aventado, no me caía mal porque era buen tipo, hasta el final me ayudó. Si no hubiera sido por él no hubiera salido como salió todo.

— ¿Te acostaste con él?

— ¡Por Dios Manuel! ¡No! Qué asco…

— Pues él no era feo…

— Pero no es mi tipo

— ¿Cuáles son tu tipo? Los mandones que se ríen gracioso?

— Que gracioso eres Manuel

— En serio no te acuerdas?

— ¿Por qué me preguntas eso?

— Has me moría Ángel…

— ¿pero de qué?

— Te dio algo a tomar?

— Mmmm… Sí, creo que sí, eso no lo había recordado antes…

— ¿Qué fue?

— Una especie de licor con pescado, sabía rica

— ¿Después que pasó?

— No sé, no recuerdo

— ¡Puta madre! Tu nunca recuerdas nada, siempre se te tienen que olvidar las pinches cosas importantes ¡Pareces abuelito!

— No sé, después desperté enfermo, yo creo que por la marea, no sé, estaba muy, muy mal y El Gotas se empezó a portar muy extraño conmigo…

— ¡Te cogió!

— ¡No

— ¡Sí! ¿por q crees que te besaba y todo eso? ¡Te lo metió aprovechándose de que estabas borracho!

— ¡No puede ser!

— ¡Sí!

— ¡No!


Manuel tuvo un recuerdo muy vago, algo que no sentía a menudo, como si su mente le regalara algo parecido a una pista, fue muy extraño pero Manuel pudo recibirla.


— Tú eras el cachorro, El Cachorro de La Hiena…


Ángel se puso pálido, como si estuviese viendo una buena película de terror de Stephen King


— ¿Qué pasa?

— No, nada…

— Ahora resulta que el enfermo eres tú ¿No?

— Sí, creo que ya lo recuerdo…


Ángel sintió vergüenza, ató cabos en cuestión de segundos. Él también sabía que lo que le pasaba no estaba bien, que era extraño que se hubiesen perdido momentos de su vida, momentos que estaba cobrándoselas en el presente sin tener algún antecedente en la memoria de Ángel.

— Recuerdas lo del Hotel…

— Sí, yo recuerdo que… Un momento ¿Como sabes todo esto?

— No lo sé, mis instintos me dicen que decir… ¡Pero eso no importa! ¿Ya recuerdas el por qué no puedes ver a La Hiena a la cara?

— Sí, yo recuerdo que La Hiena y yo… —Ángel hizo una pausa — Pero yo recordé lo que pasó en el barco, de hecho en el barco había tenido un sueño, era como si La Hiena estuviese en ese comento conmigo, pero después me paso exactamente lo que me paso en el Hotel, no me sentí bien después, todo lo contrario, estaba fatal…


— Qué bueno que lo recuerdas. Como ves La Hiena y tu tienen muchas cosas de que hablar. Sobre todo él, tiene que contarte ciertas cosas importantes; tienes que hacerle recordar, él está mal, necesito que vayas y hables con él.

— La última vez, tu lo mandaste a que hablara conmigo… Y mira lo que pasó.

— Mira que cabrón eres ¡Ve y habla con él! Es una orden

— Está bien, hablando de órdenes, La Hiena tiene cosas que decirte también, cuando vaya y le hable le diré que venga a verte

— Está bien


Ángel se salió del cuarto de Manuel.


Salió a caminar un rato. Pensaba en todo lo que ya había recordado, no podía creer que la Hiena y él estuvieran a punto de hacerlo, pero sus recuerdos se apoderaron de él y de su conocimiento. Le daba vergüenza ser tan débil de mente

No sabía dónde estaba La Hiena, así que muy escasamente lo buscó, no tenía las fuerzas para pararse frente a él, mucho menos después de recordar bien lo que pasó.

— ¿Qué me querías ver? —Dijo La Hiena parándose tras Ángel








Acu.

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DINOSAURIO
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Mensaje por DINOSAURIO » 11 Dic 2013 21:08

¿Qué cosas debo decirte para que continues hoy?
Hasta me siento nervioso de la platica que tendran la Hiena y Angel jaja
Gracias por invitarme a leer tu relato hace tiempo, es una obra Acu.

Saludos!

Acussy
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Mensaje por Acussy » 11 Dic 2013 23:15

Ángel pegó un salto de susto, ahogo un grito en su pecho al ver quién era, trató de comportarse, disimular el miedo que sintió y la vergüenza que estaba empezando a brotar en él por estar delante de La Hiena. Se sentía como las primeras veces que lo veía, solo que esta vez algo había cambiado...


— Yo… Es que…

— ¿Querías verme? ¡Si o no!

— S-si

— ¿Qué pasó?

— Es que…

— No tengo mucho tiempo…

— Tenemos que hablar, Hiena…

— Estamos hablando, Ángel —Dijo La Hiena arremedándolo

— Entre los dos pasó algo, algo que no recuerdo bien…

— ¿Qué quieres? ¿De qué hablas?

— De lo que pasó en el Hotel…


La Hiena se petrificó en ese lugar, su expresión se hizo muy dura, como si escondiera algo tras esa piel gruesa y áspera, su frente se humedecía por las gotitas de sudor que le empezaban a brotar


— No sé de qué me hablas —Decía mientras se daba la vuelta

— ¡No! ¡No seas cobarde!


La hiena se detuvo, como si sus pies frenaran de repente.


— Yo no soy ningún cobarde…

— Pues te comportas como uno

— ¡Claro que no!

— Dime lo que pasó ese día, yo no recuerdo, hay cosas que tengo que saber antes de seguir así, contigo…

— No recuerdo nada

— Vamos, dime

— No sé

— ¡Ya!

— ¿Qué?

— Ya entiendo a Manuel cuando se desespera por que siempre le digo que no sé. ¡Si sabes!

— No Ángel, no es algo que quiera recordar

— Pero es necesario

— ¡Los recuerdos siempre son innecesarios!

— Te equivocas, si bien los recuerdos nos hacen daño, también nos pueden ayudar a vivir.

— Yo tengo Alz Heimer

— No seas payaso, en verdad me tienes que ayudar a recordar, por favor.

— Ni siquiera yo puedo recordar.

— Tengo que saber que pasó después de que tu y yo…

— Nada, —Interrumpió La Hiena —No pasó nada

— Si, pasó algo

— Pero no era lo que tenía que pasar.

— ¿Qué sucedió?

— No quiero hablar de eso


Ángel se agobiaba por no obtener las respuestas que necesitaba, estaba seguro de que la Hiena no iba a decir ni media palabra, si dependiera de La Hiena, las cosas iban a seguir igual como hasta ese enconches. Ángel sabía que no iba a sacar nada si seguía hablándole así a La Hiena, así que con todo el valor y dolor de su corazón, con un coraje que jamás en la vida se hubiese imaginado sentir, tomó vuelo e impulso y de un salto y una gran fuerza en la mano, le volteó la cara a La Hiena


— ¡¡¡Dime lo que pasó o te reviento la cara a patadas!!!


Por increíble que parezca, el menudo cuerpo de Ángel obtuvo la suficiente fuerza para derribar a la mole que representaba La Hiena.

Sin miedo, con seguridad y con la necesidad de saber lo que pasaba para solucionar de una vez y por todas la maldita condición que mantenía con La Hiena, Ángel volvió a amenazarlo.

Se acercó de un rápido movimiento y sentándose en su pecho, ahorcándolo con la mano, mirándolo con determinación y con el mismo peligro que una cobra mira advirtiendo a su amenaza que si no le da lo que quiera, por muy indefensa que parezca lo va hacer sufrir de dolor.

La Hiena se intimidó, su mirada se cristalizó, él sabía que tenía la fuerza suficiente para aventar a Ángel y quebrarle todos huesos en tres patadas, pero el simple hecho de lastimarlo hacía a La Hiena olvidarse de cualquier impulso de idiotez que le pasaba en su cabeza.

La Hiena trató de no llorar, pero Ángel quien ya estaba llorando, solo que esta vez de rabia; obligó a La Hiena a mostrar por primera vez ante un simple mortal: su lado más sensible…


— Tú no sabes nada… —Dijo La Hiena limpiándose las lágrimas


Ángel se levantó, más bien la Hiena se levantó y obligó a este a pararse de su pecho, parecía que La Hiena no quería una pelea, estaba con el rabo entre las patas, indefenso y temeroso como cachorro abandonado.


— Pero tú sí, tengo que saberlo, tenemos que salir de esto


Ángel corrió hacia La Hiena y esta vez llorando de un dolor proveniente de lo más oculto en su corazón, fue tanta la emoción que no encontró otra solución para expresar lo que sentía, así que lentamente se acercó y se aferró a su pecho, La Hiena sintió la fragilidad de un alma que lo único que quería era estar sanada de tantas cicatricen innecesarias; pudo apreciar la delicadeza del cariño que Ángel le expresaba en ese momento y que por primera vez La Hiena lo reconocía.

La Hiena cedió y lo abrazó, tuvo que pensar mucho antes de que sus brazos tocaran a Ángel. Una vez que lo hizo y descubrió lo bien que se sentía, lo abrazó con más fuerza, esta vez los dos llorando como si ya no se fuesen a ver más.


— No, Ángel, esto va más allá de lo que te pueda imaginar, de lo que puedas saber, de lo que yo te pueda decir.

— Para mí también es difícil tener que contarte ciertas cosas, pero es necesario que lo sepas…


Ángel le contó lo que había recordado con respecto al Gotas. La Hiena se quedaba inexpresivo, sufriendo cada palabra que Ángel le contaba, imaginándose y retorciéndose de celos cuando se imaginaba la respiración de Ángel mientras el Gotas lo lastimaba y penetraba. Ángel le confesó que el siempre habia querido que fuera La Hiena quien le quitara su castidad, pero en vez de eso ideó su imagen al saber que era penetrado por primera vez, aun que no fuera su sueño anhelado quien lo estuviera desvirgando.


— Te confieso que cuando me enteré que te vieron besando a otro, lo único que quería era verte muerto… No podía lidiar con la idea de que alguien me provocara celos, era ridículo, lo sigue siendo. Por Dios no sé lo que me pasa, te debí matar desde hace mucho pinche tiempo

— ¡Pero no lo hiciste!


A ese punto Ángel estaba que explotaba, no podía encontrar otra mejor manera de explicarle lo poco que le importara lo que La Hiena pensara, él sabía que muy en el fondo, también lo amaba.

Ángel terminó de hablar plantándole un beso a La Hiena, el cual, por muy obligado que estuvo, lo recibió con mucho gusto…

La Hiena empezó a sollozar, estaba literalmente feliz de que Ángel estuviera otra vez muy cerca de él. La Hiena detestaba la estúpida idea de que por fin, estaba enamorado y no podía hacer nada para evitarlo.

La Hiena lloró por sentirse derrotado, por no poder hacer nada para sacarse a Ángel del corazón; lloró por sentirse tan feliz de besar a Ángel, por poder sentir su calor otra vez. Lloró por admitir que el amor es todo lo bonito que siempre dicen que es; lloró porque a los pocos momentos descubrió que es mejor de lo que cualquiera pudiera contar…

Ángel no lloró, cada beso que daba lo hacía sonriendo, satisfecho, agradecido con la vida porque ese momento, pagaba todos los malditos ratos que le había hecho pasar.


— El destino no es cruel… — Pensó mientras acariciaba la piel mojada de la cara de La Hiena.


La Hiena sintió la felicidad de Ángel en ese momento, se olvido de sus prejuicios y empezó a sonreír al dejarse llevar por completo por el sentimiento.


— Sabes que el gotas me hizo un favor —Dijo secándole las lágrimas a La Hiena

— ¿Qué?

— Me puso un apodo

— Es verdad, nunca te bautizamos… Es que al principio te lo juro que me caías muy mal

— Eres un idiota…

— Hahahahahaha…. Pero que te puso?

— Adivina…

— Mmmm, ¿“estupidito”?

— ¡No! —Dijo Ángel ofendido

— ¡No hagas Iris! Es broma… ¿Cómo te puso?

— Cachorro… El cachorro de La Hiena

— Hahahahahahahah No mames! Que mamadas son esas, no, no me gusta

— Pero a mi si, y de hoy en adelante soy el cachorro…

— … El Cachorro de La Hiena…

— Suena bien en tu voz

— ¡No! Lo odio, no lo apruebo

— Yo soy uno de los jefes al mando, no necesito tu aprobación para este tipo de cosas

— Es verdad… Ya eres uno de los grandes y he visto que ya estás preparado…

— Así es… Pero también hay algo para lo que estoy preparado…

— ¿Qué es?

— Para que me digas que te pasó a ti, hay ciertas cosas que me tienes que decir ¿No?


La Hiena se quedó callado, pensativo, como si supiera de lo que Ángel estaba Hablando


— Sobre eso, yo…

— Sabes que puedes confiar en mí… Yo siempre lo haré en ti

— Gracias… —La Hiena sonrió


La Hiena se sentó, prendió un churro y se lo pasó a Ángel


— No gracias, creo que dejare eso por un buen tiempo

— Bien por ti… —Dijo La Hiena Inhalando un buen toque

— Hay cosas que no cambian, eh?

— Haha… No…


La Hiena buscó las palabras, sabía que después de descubrir lo que sentía por Ángel, nada podría ser más bajo en él.


— Algo pasó, hace tiempo… —Dijo La Hiena —No sé cómo fue, solo pasó. Yo era un niño, había pocas veces para jugar, no tenía otro niño con quien platicar. Manuel era muy joven pero tenía tantas cosas que hacer que no le daba tiempo de estar conmigo, a menos que me llevara con él. Admito que dentro de La Familia, las mujeres por muy machorras que sean, también tienen el instinto materno, todas ellas me criaron y me enseñaron a ser un hombre fuerte y decidido…

Ángel se rio un poco, pero se aguanto para no interrumpir a La Hiena


— … Eran duras, pero me dieron mucho cariño, mucha protección, no tuve padres pero ellos los reemplazaron bien. Al principio yo era el centro de atención, consentido por todos, era yo como un Ricky Ricón o algo así… Solo que a diferencia de él, yo si era feliz. Me criaron para ser lo que soy, incluso para ser peor. Maté por primera vez a un hombre a los 8 años, ni siquiera era en defensa propia, sino porque me estaban enseñando a disparar. Soy el más buscado en 8 países desde los 14 años, en fin… Todo eso era bueno, hasta que las cosas empezaron a cambiar. Yo nunca me avergoncé de ser gay, al contrarío, era algo que me gustaba presumir desde que lo descubrí, nadie me reprochó nada, ni me felicitaron, se les hizo de lo más normal; cuando me entero lo que los demás pasan con sus papás cuando no los aceptan pese a que son sus hijos de sangre, me da risa, púes es irónico que a mí me acepten y me siguán tratando igual o mejor siendo lo que sea que soy, mientras a ellos quienes son su descendencia directa, por quien se supone que viven y sufren, por quien se supone que tienes que querer pase lo que pase; se la pasan reprochando mil y un cosas, no los aceptan, los rechazan, a veces las personas que más nos quieren son las que suelen ser más crueles. Pobres bastardos… Hahahahaha. Esto hizo que mi vida empezara a girar en torno a nuevos placeres: conocí el sexo por primera vez a los 11 años, fue lo más horrible que pude hacer. Fue a uno de los novatos que estaban en entrenamiento, de las veces en que la familia recluta buenos hombres por alguna baja inesperada; ese hombre me gustaba, pero él no me veía. Una vez lo vi agarrándole el paquete a otro tipo, creo que él que lo recomendó, supuse que eran pareja y me enoje. Al otro día lo secuestré, yo solo, no necesité mucha ayuda, él era muy debilucho para mí, aun que me doblara la edad… Lo até y lo llevé a una bodega, y como ya lo había visto tantas veces en las pornos, lo violé.


Ángel vomitó…


— ¡¿Qué tienes…?!

— Estoy bien… —Dijo arqueando otra vez…

— ¡No es cierto! Ves porque no quería contarte esto…

— No sé que tenga que ver…

— Pues querías que te contara lo que te tenía que contar ¿No? Pues ahora te chingas y me terminas de escuchar…


Ángel escupió y después se puso en su posición para escuchar atento a La Hiena, esta vez con el estómago vació…


— No te quiero contar todo lo que le hice —Retomó La Hiena —Pero no lo puedo evitar…: lo desgarré por dentro, le metí cuanta cosa encontré, mientras más gritaba de dolor y suplicándome piedad, más me excitaba… Lo torture con mis dientes y con mis manos, mi verga salía y entraba llena de sangre por todo el daño que ya le había hecho. Me la pasaba en grande.


— ¡Ya! No sigas… Por favor…

— Está bien… —Dijo La Hiena Pausando un momento… — Los días pasaron—Retomó haciendo caso omiso de la petición de Ángel — El sexo me había gustado o al menos eso pensaba, mi conciencia estaba tranquila. Un día, antes de cumplir 15 años, tu padre me visitó, todos sabían que el día siguiente se nombraría la nueva jerarquía, tu padre me dijo algo que yo no esperaba, me ofreció el cuarto puesto, por lo que sabía todos iban a votar por él como nuevo Jefe, era obvio, en esos momentos él era el más capacitado. Yo y mi ambición por crecer en el negocio y por ser Nombrado el hombre más joven en subir a uno de los cuatro cargos más importantes, se me hacía la mejor de las ideas, admito que hasta la fecha me sigue gustando tener ese record… Pero bueno, el chiste es que tu padre me prometió ese gran ascenso si yo me dejaba a que él me la metiera. Por supuesto que acepté. Para mí no fue nada, no me dio asco, tampoco me gustó… En esos momentos tu padre fue uno más…


Ángel volvió a vomitar


— ¡No otra vez!


Ángel siguió vomitando…


— No me importa si te desmayas, me hiciste hablar y ahora me escuchas, me vale madre que te mueras, pero morirás por tu culpa…


— No, sigue… sigue…


Ángel terminó de vomitar…


— … Después la cosa empeoró —Dijo La Hiena inclinando la cabeza —El mismo día de los resultados yo estaba seguro de que sería uno de ellos, que mi nombre aparecería en esa lista pues no me había vendido por nada… En efecto, ese día dijeron mi nombre primero, anunciando al cuarto, al menos importante pero al fin y al cabo uno de los 4 jefes. Solo que gane limpiamente, en verdad las personas eligieron mi nombre, eso lo pude corroborar con cualquiera, incluso yo mismo conté las plantillas después, todo estaba bien… Fui a quitarme de la duda y le pregunté a tu padre que era lo que sucedía, me dijo que él ya sabía que yo de por sí iba a quedar, pero es que no se le ocurría otra manera de acostarse conmigo. En ese momento lo odié sin saber que lo llegaría a odiar más… Los días pasaron, él me buscaba y me decía que tuviéramos sexo, otra vez; siempre que lo hacía estaba muy ebrio y cruzado, estaba harto de que me molestara hasta que un día le traté de dar una paliza para que me dejara en paz, sin embargo en aquel entonces tu padre fue nombrado El Jefe principal por ser quien era, definitivamente no era rival para él. Al también estar harto de mi actitud, me tomo a la fuerza. Recuerdo que cuando él me penetraba desgarrándome cada tejido de mi interior, recordaba la cara de aquel hombre al que yo le hice lo mismo, la misma cara debí haber estado poniendo yo cuando tu padre me forzaba y me lastimaba, mientras yo gritaba y suplicaba que parara, hasta que el dolor se convirtió en silencio y el orgullo en mi peor aliado contra eso. Cuando vi esa cara en ti no pude más, me derrumbé… Era como si lo peor que me pudiera pasar en la vida me estuviera pasando, me sentía fatal, odiaba todo lo que existía en mi, te odiaba a ti, a todos pero en especial a tu padre… ¿Quieres vomitar otra vez?


— Si… —Dijo Ángel volteando la cabeza para volver el estomago.

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Mensaje por Acussy » 11 Dic 2013 23:17

La Hiena y Ángel caminaron hacia la cocina, Ángel se enjuagó la boca y tomó un poco de sal de uvas. La Hiena le empezó a contar más detalles de su comportamiento, nada relevante ni nada que lo hiciera volver otra vez.


— Nadie había logrado que pasara algo más que ganas de matar por mi cabeza, nadie hasta que te vi a ti. Tus ojos me recordaban a los míos, era la primera vez que veía esa expresión en la cara de una persona que no fuera yo. Algo muy dentro de mi me decía que tuviera cuidado contigo, que te matara si era necesario, que tu ibas a venir a complicarme más las cosas… Y así lo hiciste, no sé cómo pudiste aferrarte cada vez más a mis pensamientos. Por un momento utilicé a Mauricio como señuelo, el me gustaba y me gustaba jugar ese jueguito de “Atrápame antes que te viole” con él, era divertido, me excitaba, me entretenía, me hacia olvidar que en mi existía una cierta debilidad por ti. Me encariñe con él, me encapriché de él… cuando lo mataron, sufrí, no por amor sino por orgullo. Nadie tenía derecho a quitarle la vida a ese hombre, solo yo. Siempre habíamos respetado a las presas de los demás, es una regla dentro de La Familia, la lealtad que tu padre tanto promulgaba era la misma que ese día frente a mi él quebrantaba. No me quedó más salida que la venganza. Mauricio fue importante, me ayudó a no enamorarme de ti, pero lo perdí y con él la fuerza que representaba para mantenerte alejado de cualquier cosa que me simbolizara…

— Eres un cobarde…

— Para serte sincero, Ángel… —Dijo La Hiena apenado —Yo siempre vi algo especial en ti…

— ¿En serio?

— Sí, una pendejez que no sabía que existía

— ¡Eres un tremendo imbécil!

— Hahahahahahahahahahahaha… —La Hiena se privo de risa

— No es gracioso…

— Si lo es! Espérate a que se lo cuente a Manuel, se va a morir…


La Hiena freno de reír, su semblante cambió, su cara palideció, sus manos no sabían que posición tomar para expresar el malestar que en ese momento sentía todo el cuerpo de La Hiena.


— ¡¡¡Manuel…!!! —Gritó La Hiena parándose de un salto








Acu.

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Mensaje por Big_Huge_Love » 13 Dic 2013 03:49

Vaya, vaya, vaya... así que Manuel tuvo un delirium mortis con el guarda del desierto, aquél que vive en lo más recóndito del bosque y que mi tío conoce por cierto. Ahora veo porque tiene pesadillas muy seguido, conoce a gente del más allá... Creo que eso no vaticina nada muy bueno para mi, ya que también tengo visiones a veces, más místicas o futurísticas que macabras, pero que lo impide... :S... E igual, ya les tocaba a la Hiena y a Ángel su tiempo en el confesionario de la vida, bien por ellos dos!

Saludos!
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marin
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Mensaje por marin » 13 Dic 2013 06:07

Acussy, cada vez me quedo mas prendado de tu relato, Ángel, la Hiena Manuel lo llevas a uno de uno a otro personaje dando como consecuencia para el lector una tremenda revolcada e interés por seguir tu lectura, me preguntabas que porque Manuel pienso que es el personaje del cual se hilan los diferentes sucesos que narras además que para mi es el personaje de mas fuerza que dentro de esa masculinidad se desprenden toda una serie de emociones eróticas que espero pronto las narres., gracias. :amigos:

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Mensaje por Acussy » 13 Dic 2013 06:17

marin escribió:Acussy, cada vez me quedo mas prendado de tu relato, Ángel, la Hiena Manuel lo llevas a uno de uno a otro personaje dando como consecuencia para el lector una tremenda revolcada e interés por seguir tu lectura, me preguntabas que porque Manuel pienso que es el personaje del cual se hilan los diferentes sucesos que narras además que para mi es el personaje de mas fuerza que dentro de esa masculinidad se desprenden toda una serie de emociones eróticas que espero pronto las narres., gracias. :amigos:


Que tipo de emociones? Quieres q narre una escena erótica de Manuel??? No lo sé, es que él yo lo veo más como hetero, aun q sinceramente nunca me había cuestionado su sexualidad xD


por cierto Gracias por tus palabras :)




aCu.

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DINOSAURIO
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Mensaje por DINOSAURIO » 14 Dic 2013 14:20

Acu, siguele :(
Btw, me encontré una foto tuya con tu barbita :jiji:
Fue pura coincidencia, no te estaba acosando :(

Saludos guapo!

marin
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Mensaje por marin » 14 Dic 2013 18:30

Acussy la escena erótica con Manuel bien machote ya sea en rol de hetero, homo o bisexual como a ti se te antoje con seguridad le darás ese toque propio de ti que hace que uno sea tu fiel seguidor, saludos , gracias. :amigos:

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Mensaje por Acussy » 14 Dic 2013 21:49

marin escribió:Acussy la escena erótica con Manuel bien machote ya sea en rol de hetero, homo o bisexual como a ti se te antoje con seguridad le darás ese toque propio de ti que hace que uno sea tu fiel seguidor, saludos , gracias. :amigos:




Bueno, la historia ya esta terminada... No te prometo nada pero si es q encuentro una adaptación apta en el lugar indicado de la conología de la historia prometo poner a Manuel en una situación erótica, aun que eso de describir sexo heterosexual no es muy lo mio, lo intentaré aun q no prometo nada.



:amigos:




aCu.

Acussy
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Mensaje por Acussy » 16 Dic 2013 00:13

— ¿Qué pasa?


La Hiena salió corriendo hacia el cuarto de Manuel, entrando de golpe, tan típico de él… Solo que esta vez no iba a molestar, La Hiena más bien parecía que iba a rescatar a alguien que se ahogaba.


— ¡Manuel!

— ¡Qué pasó! Que milagro…

— ¡Manuel, cállate y dime que te paso!

— ¿De qué hablas?

— Tú mandaste a un hombre a decirme que Ángel quería hablar conmigo, él me dijo que tú lo habías mandado. Ángel me cuestionó cosas, cosas que nadie, ni tú sospecharías ¿Qué le dijiste?

— Nada, además yo no mandé a Nadie… Yo mandé a Ángel, pero nunca le dije a ningún hombre que te dijera algo

— Maldita sea…

— Manuel ¡Que le dijiste a Ángel!

— Nada, solo que necesitabas ayuda…

— ¡NO! Eso es serio, dime exactamente lo que le dijiste…


Manuel sintió que la había cagado, La Hiena tenía cara de preocupado, eso solo pasaba cuando algo no iba a salir nada bien. Manuel sabía que nada bueno venía de ese gesto inusual de La Hiena…
Le contó lo que le dijo a Ángel, La Hiena escuchaba atento y cada vez más preocupado y hasta cierto punto avergonzado…

— ¿Cómo te enteraste de eso?


— ¿Qué cosa?

— ¿¡Quien te dijo tal cosa!?

— No me grites… No sé, no recuerdo, pero lo que le dije a Ángel era algo que debía hacer…

— ¿Cuándo fue que despertaste?

— Hoy…

— Soñaste algo mientras dormías

— Muchas cosas…

— Una en especial que recuerdes, una que te haya dado mucho miedo, no terror, sino miedo…

— Mmm… creo que sí, creo que soñé contigo

— ¿Qué más?

— O bueno no sé, pero iba por ti a ese pinche lugar que queda en el culo del mundo…

— Si, ya se cual ¡Que más!

— Pues no me interrumpas si quieres saber más! No sé, soñé que estaba ahí, platicando con alguien, pero no recuerdo bien quien es… Creo que no lo conocía…


La Hiena salió corriendo

— ¿Qué pasa? —Dijo Ángel quien iba llegando…

— ¡Nada! ¡Quédate aquí Ángel!

— Ni loco, yo voy contigo

— ¡No! Tú siempre lo complicas todo…


Ángel se quedó parado, con la cara inexpresiva de sentir el menos precio de La Hiena. Pese a saber que Ángel ya no era el mismo torpe de antes, La Hiena parecía tener aun razones para considerar incompetente a Ángel, es que uno siempre saber el por qué de las cosas…

La Hiena lo vio con esa expresión de decepción, apenas unos minutos estaban de lo mejor y ahora todo se venía abajo por un simple comentario


— Está bien, vamos… —Dijo La Hiena


La Hiena tomó del brazo a Ángel y como lo muestran las caricaturas, Ángel iba volando mientras La Hiena lo iba jalando.

Apresurados se metieron a uno de los autos de La Hiena

— ¿A dónde vamos?

— Pronto lo verás…


La Hiena hizo la mitad del tiempo en… En pocos minutos llegaron hasta aquel lejano lugar, donde los sueños se hacían realidad y las tormentas se mezclaban con la tempestad.


— ¿Dónde carajo vamos? —Preguntó Ángel alterado reconociendo el camino

— No, esta vez no es por ti, ahora venimos por Manuel

— ¿Qué sucede?

— Creo saber lo que sucede…


La Hiena no tardó en divisar aquel camino de terracería que le era tan familiar, se estacionó y salió a toda velocidad, Ángel lo seguía deprisa por detrás. La Hiena llegó al pequeño altar de asfalto que había en ese lugar, representando a algún santo que hasta ese entonces Ángel desconocía pero siempre conservó la duda de quién era el bulto al que estaba dedicado.


— Pero si es de…

— ¡Donde estas! — Gritó La Hiena

— ¿A quién le hablas?

— Creo que me habla a mi

— ¿Tú? —Dijo La Hiena mientras se acercaba peligrosamente

— ¿Qué pasó?

— ¿Qué le hiciste a Manuel?

— ¿Yo? Me hablas como si fuera algún villano de novela… Claro que no le hice nada

— ¿Por qué lo hiciste? —Preguntó La Hiena acongojado…

— No tenía opción Hiena, tus malas acciones de pronto se juntaron con tus buenas acciones, tu odio y tu naciente amor descompensaron tu existencia, tu energía y tus consecuencias se alteraron, tu destino cambió desequilibradamente y la vida falló en su sistema, el destino que tenían preparado para ti por fallas técnicas era horrible, no solo eso, el de Ángel también, te lo ibas a llevar entre las patas…

— ¿Y yo que tengo que ven en eso? ¿Quién es esa persona? Yo ya había hablado con usted hace tiempo… ¿Conoce a Manuel? ¿Por qué lo conoces, Hiena?

— ¡Cállate Ángel! —Gritó La Hiena —¿Qué trato le hiciste?

— ¿trato?

— No te hagas pendejo, sabes a que me refiero, por Dios a mi no me trates de engañar haciéndote el inocente

— No es nada que no valga la pena pagar, créeme

— ¡Déjalo en paz!

— No se puede, Hiena créeme, así tenía que ser, solo que hay que hacer unos pequeños re ajustes para que todo termine igual

— ¡No! ¡Que le hiciste a Manuel!

— Nada…

— Ángel ¡Convéncelo! Dile que no se lo lleve…

— ¿A quién?


La Hiena empezó a llorar, se tiró de rodillas al pasto y derrotado derramaba lágrimas que le goteaban en sus puños apretados de rabia…


— ¿Qué es lo que pasa aquí? —Preguntó Ángel

— Nada cachorro… Es solo que a La Hiena no le gusta perder… Pero lo que no sabe es que eso no tiene nada que ver. No puedo creer que solo lo hayas traído para convencerme, eso es jugar sucio Hiena

— No entiendo —Dijo Ángel confundido

— Pronto lo entenderás… ¡Y tu también Hiena! Para que lo sepas, no es nada malo, el trato fue algo bueno, de hecho fue el mismo que hice con Ares ya hace mucho tiempo…

— Yo también quiero hacer un trato contigo —Dijo La Hiena

— ¿Qué trato?

— Mi vida por la de Manuel…

— Jajajajajaja, no Hiena, eso no es trato, eso ya es derecho mío y uno muy divino. Nadie apostó la vida…

— ¡Claro que sí! Es tan obvio en ti… ¿Qué puedo hacer para que dejes en paz a Manuel?

— Pues… tengo una solución, solo que para decírtela, nunca tendrás que saber de qué se trata el trato que Manuel firmó conmigo… Ni siquiera le tendrás que preguntar a Ares de que se trata

— ¿por qué?

— Pues porque quiero que lo tomes como un riesgo, tal vez la solución es la contraria a la que piensas, me estas juzgando mal… Así que lo que te propongo es una apuesta…

— Acepto

— Excelente…

— ¡Pero como aceptas una apuesta sin saber de qué se trata! —Gritó Ángel

— Cállate Ángel! —Gritó La Hiena

— Mira, Hiena, por ahora no te puedo decir nada de lo que vas a ganar o de lo que vas a perder, solo sabrás que todo seguirá igual hasta que llegue el momento de jugar

— Está bien

— ¿confías en tu suerte?

— No, confío en que no harás nada que no me gusté…

— Bueno, eso lo veremos… Tal vez te gusté, pero no te va a gustar cuando me burle de ti.

— Entonces tenemos un trato…

— ¡Yo también quiero hacer un trato! —Gritó Ángel

— ¿Tú pequeño cachorro?

— Si, no se que se traman ustedes dos, pero en este negocio he aprendido que todo es posible… Así que si existe la posibilidad de que la Hiena pierda, yo quiero perder con él…

— Eso sería fantástico… ¿pero si gana La Hiena?

— Nunca me separaré de él…

— ¡Eso no es justo! —Gritó La Hiena quejándose por estar involucrado en el trato de Ángel —Ángel no seas ridículo ¡Por Dios!

— Cállate Hiena! —Gritaron los dos juntos.

— Entonces, Ángel, lo tuyo es muy inesperado, pero me fascina la idea de que juegues también

— ¡No Ángel! No se te ocurra…

— ¿Qué tengo que hacer?

— Fírmame este papel…

— ¡Ángel no!... ¡No!

— Pero, no tiene tinta

— Oh, espera…


La Hiena no podía hacer nada, se quedaba observando cómo Ángel firmaba algo que no tenía por qué entrometerlo.


— Listo, ya quedó, al igual que La Hiena sabrás en el momento en que tú tengas que pagar tu deuda… Y tú, Hiena, vas a perder, sabes que es imposible que yo pierda

— Difícil es, imposible no…

— Jajajajaja, me agrada tu actitud… Entonces así quedamos

— ¿Manuel estará bien?

— Sí, pero eso cambiará cuando les cobre su apuesta y el tenga que vivir con el trato que me firmo

— ¡No! Te dije que su vida a cambio de la mía

— Yo te dije que en ningún momento apostamos su vida…

— Eso es mentira!

— Cree lo que quieras Hiena… Por ahora los tengo que dejar, hay cosas que tengo que atender. Nos vemos pronto…


Ángel y La Hiena se subieron a su auto, ellos no tuvieron ningún accidente o un mal sueño.


— Dime que todo esto no fue real

— Lo fue…

— ¿pero por qué?

— Hay cosas que prefiero que no sepas

— Ok, jamás discutiré otra vez esa frase contigo, si no quieres que me entere de algo lo respetaré y no preguntaré nada más

— Excelente…









Acu.

Big_Huge_Love
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Mensaje por Big_Huge_Love » 16 Dic 2013 03:48

Esas son mis impresiones del episodio... El guarda fue como Mefisto y La Hiena, obviamente como el Fausto... De igual forma que el guarda, Mefisto cree que no va perder porque tiene el don de lo sobrenatural, de lo intangible, pero a final de cuentas Fausto fue redimido por su amor... Bueno, eso es lo que dice la versión de Goethe y la que se apega más a mis creencias en particular.

Acussy escribió: La Hiena hizo la mitad del tiempo en… En pocos minutos llegaron hasta aquel lejano lugar, donde los sueños se hacían realidad y las tormentas se mezclaban con la tempestad.

Esta imagen retórica aún sigue siendo un enigma para mi, que no la tormenta es lo mismo que la tempestad? a menos que sea la metáfora más sutil... en fin, si no me equivoco, creo que das a entender de que en ese lugar, también las peores pesadillas pueden ocurrir!

Saludos!
[font="Palatino Linotype"]Vine por los chicos guapos... y me quedé por los chicos lindos[/font]

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