La Hiena

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Acussy
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La Hiena

Mensaje por Acussy » 28 Sep 2013 07:19

La Hiena



La ciudad es una sabana tan peligrosa y traicionera que no tiene piedad de quien se atreve a cruzarla, solo los más mañosos y ponzoñosos seres pueden habitar en ella.
En el aire, se respira el llanto, los sueños y el dolor de las almas que han perdido su vida y han sido condenadas a merodear hasta el fin de la eternidad.
Hay sombras que vuelven a aparecer al paso de los días, algunas son las mismas de ayer, otras son la última vez que aparecen plasmadas en la pared, desaparecen para nunca volver.


En ese mundo existen dos tipos de fieras: las que dan la vida por los seres queridos y las que quitan la vida por beneficio de sí mismos, todo esto siempre con un común denominador.


Todos, incluso los animales de sangre fría, tienden a defender lo que sienten suyo eliminando al más débil, protegiendo al más fuerte, engañando a quien se deje, comiéndose al que se queje.
Las fieras que la ciudad tiene sueltas son tan parecidas a las de cualquier peligroso ecosistema.


Nosotros, somos un tipo de fiera, lo único que nos diferencia de las demás es que nuestra habilidad para razonar, nos da la desventaja y preferimos escuchar las mentiras que nosotros mismos nos decimos, a ver la realidad que nuestros instintos que imponen un sonante para tratar de evadir el peligro y sobrevivir sin necesidad de pedir auxilio.




Esta es la historia de un hombre que se volvió leyenda, no solo por su particular carácter, sino por lograr ser el rey de las Fieras de la ciudad.








Acu.

Kerox
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Mensaje por Kerox » 28 Sep 2013 10:02

:chan: Muy interesante el preambulo... continua por favor :1porra:

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darko18
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Mensaje por darko18 » 28 Sep 2013 15:20

Oyeeee que buen intro...

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Alberix69
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Mensaje por Alberix69 » 28 Sep 2013 16:12

Vaya...ya era tiempo, que Acussy, nos deleitara, con otra de sus magistrales obras maestras.
Incomparable y exquisita introducción, que nos regala nuestro laureado escritor, y que no hace más que invitarnos a introducirnos ansiosamente en esta nueva trama que promete mucho, por cierto.
¡¡¡Grande Acussy!!!, cuando gustes sube el telón y comienza, a desandar tu nueva narración.

Big_Huge_Love
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Mensaje por Big_Huge_Love » 30 Sep 2013 06:42

Amigo Acussy,

Me vas a matar porque... ya terminaron mis vacaciones y ohhh... se ve que va a estar muy buena la nueva serie. Espero leerla poco a poco!

Saludos
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V!h
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Mensaje por V!h » 30 Sep 2013 06:58

Buen prólogo. Aunque no pude evitar relacionarlo con tu anterior relato. Supongo que las comparaciones no se harán esperar. Pero bueno, puede que esté completamente equivocado. A ver cómo se pone. :o k:
¡Saludos!

Acussy
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Mensaje por Acussy » 01 Oct 2013 03:35

Ciudad de México, 2005




Sebastián Guzmán o mejor conocido como “La Hiena” forma parte de la familia más grande de todo el país y al decir familia, me refiero a la mafia más grande de todo el país.

La Hiena: un hombre de 28 años de edad, se ha dedicado toda su vida al negocio del contrabando de drogas, armas, entre otros trabajos que incrementaban la mortalidad del país; a lo largo de su vida ha enviado 408 personas al inframundo, siendo uno de los más temidos tanto por las autoridades, como por La Familia.

De niño fue abandonado por casualidad en la casa de unos sirvientes que trabajaban para los mayores narcos de México, siendo consentido por todos las personas que ahí pasaban, por lo cual el niño creció entre sangre, cocaína y prostitutas…

Su gran capacidad para los negocios, su vida como garantía de experiencia, su sangre fría y su afición por la adrenalina, hicieron que fuera elegido como uno de los 4 Jefes principales, conformado por los miembros con la mayor práctica en el negocio, difícil era llegar a conseguir esa máxima autoridad.
La Hiena no tuvo problema para sobresalir, consiguiendo el respeto de toda la Familia y alrededores, incluso ha llegado a ser el segundo jefe inmediato al mando, teniendo sobre él, únicamente al “Jefe”.

Regularmente los 4 Jefes no se encargan de casos que arriesguen su vida o donde tengan que hacer algún esfuerzo físico, viven en un mundo de total comodidad donde lo único que utilizan son sus contactos y reputación para dar órdenes y hacer negocios que favorezcan a toda La Familia… Pero La Hiena no era capaz de quedarse de vacaciones por mucho tiempo, lo que lo hacía grande era la entrega que le daba a todo el manejo de su trabajo y ser él quien diera el tiro de gracia.




11:30 p.m.


La Hiena lideraba una emboscada a un Diputado que le debía ya varios encargos a la familia y era tiempo de encargarse de él.

— Hiena, ya tardó mucho, a mí se me hace que este no va a venir, cambio.

— Yo sé que ese güey si viene.

— ¿Y como estas tan seguro? ¡Dijiste que a las nueve estaríamos terminando! Tengo hambre Hienita, ándale, otro día lo pescamos.

— Créeme, a veces la espera vale más de lo que esperas…

— Me emputa que hables así Hiena, no te entiendo ni madres…

— Ya lo vi. Manuel, da la señal

— Si Hiena.


El carro del Diputado venia escoltado por un par de policías municipales, sin embargo el equipo de la Hiena contaba con los recursos necesarios como para vencer a un ejército, así que una simple escolta no sería gran problema.
La Hiena no tardó en cerrarles el camino, desaparecer a las escoltas y encarar al Diputado.


— Bueno, pero si por fin conozco al señor Diputado, por lo que me han hablado de usted, hay varias cosas que no andan bien, ¿Verdad?

— Yo hablé ya con Yacko, el me dijo que…

— A mi ese güey me hace los mandados, es mi gato ¿Acaso no sabes quién soy?

— S-si… tu eres La Hiena

— Exacto.


Sin lamentarse nada La Hiena sacó su navaja y desgarro la garganta del Diputado, manchando de rojo los asientos de piel del coche donde este iba.

— Listos, registren los coches y después llévenselos, aquí no paso nada.

— Hiena —Dijo Manuel —Mira lo que me encontré

— Ves, te dije que por algo se había tardado tanto.


El diputado llevaba consigo un soborno de más de 750 mil pesos en efectivo, sin contar los kilos de cocaína que había comprado.


— Esto, Manuel, son las recompensas de ser paciente. Empaca todo y súbelo a mi auto ¡Rápido!

— Si Hiena, en seguida.


Cuando había un asunto a tratar interno, los cuatro jefes se ponían en contacto y narraban brevemente los hechos.


— Aquí La Hiena, cambio…

— Yacko, Cambio

— Ares, cambio

— ¿Qué paso Hienita, todo bien? — Este último no tiene por que reportar su nombre, pues era el Jefe

— Así es, el tipo este me puso como pretexto que ya había hablado con Yacko, creía que el pasaba sobre mi hahahahahaha, pobre pendejo.

— Algún día yo estuve dándote órdenes Hiena, así que yo no me reiría tanto. —Dijo Yacko

— Bueno, el caso es que esta eliminado ¿alguna otra novedad? —Dijo Ares

— ¿Con que te quedas Hiena? — Dijo el jefe

— Con todo, corrí con suerte, traía un buen cargamento

— Muy bien Hiena, cambio y fuera

— Yacko Fuera

— Hiena no te vayas, quiero hablar contigo —Dijo Ares

— ¿Qué quieres?

— Hay un problema

— Escúpelo que no tengo tiempo.

— El hijo del Jefe, entró a instruirse con nosotros, el pobre no sabe ni como huele la marihuana, es un tremendo idiota para estas cosas

— ¿Y eso qué?

— Pues que Yacko no pudo con él y me lo pasó a mi

— ¿Y tú me lo quieres pasar a mí?

— Es que yo no puedo con él, es muy limítrofe y sabes que yo no trabajo con ese tipo de novatos, no tengo paciencia, además siento que si lo vuelvo a ver: lo voy a matar.

— ¿Pero por que el jefe no me dijo nada ahorita?

— Porque él no sabe que yo te lo voy a pasar a ti, anda, hazme ese favor

— No

— Ponle precio entonces

— Esa voz me agrada más…


Ares y La Hiena discutieron los términos de su acuerdo.

Ares: el tercer jefe al mando, 68 años, el más veterano de los 4, quien alguna fue el líder de toda la familia, se encontraba sustituido por personas que fuesen más capaces por su edad y su sed de dinero. Ares era conocido por ser un ermitaño, no tener mucho contacto con las personas, disfrutar su fortuna solo y por tener contactos internacionales que eran parecidos a él, solo que estos eran los contactos más adinerados de todos. Su historial tiene 377 muertes a su cargo. Solo superado por La Hiena y El jefe.


— Entonces ya quedamos Ares y es bueno saber que puedo contar contigo

— Eres un tremendo cabrón, pero en verdad que estoy tan desesperado que no sabía que hacer, sabes que si algo le llega a pasar a este niñito o que le disguste algo, nos pueden destituir y sinceramente no me quiero arriesgar.

— No te preocupes, mientras tú me pagues yo me hago cargo, total, tendré bastante tiempo libre ahora que termine con lo del banco

— Sobre eso también te quería hablar —Interrumpió Ares —Mi hacker me ha dicho que el investigador que contrataron está muy cerca de descubrirlos en el cierre del trato.

— Ese hijo de su puta madre me ha apretado los huevos lo suficiente, si se llegara a meter en algo de lo mío, se lo carga la chingada, de por sí que le ando trayendo unas ganas...

— Ese niño está obsesionado contigo, créeme, yo sé lo que te digo. Ten cuidado, el trato del banco se te asigno a ti por ser, según el jefe, el único capaz; así que no la cagues porque entonces nos chingas a todos ¿Estamos?

— Hahahahahahaha, ¿cagarla? ni que fuera el inútil de Ares

— Cambio y fuera —Dijo Ares

— Y que coño voy a hacer yo con ese mocoso… —Se preguntaba La Hiena mientras reflexionaba lo que acababa de hacer.




La hiena tenía un acuerdo con el gerente del banco nacional que era un adicto a una droga que La Hiena le preparaba. El joven gerente, perdido en su adicción hizo un pacto con la Familia de encargarse de pagar una gran cantidad de dinero por más de esa droga y distribuirla, ganando el doble de lo que pagaría, solo que lo pensaba pagar vaciando unos pocos millones a más de 20 cuentas de valor trasnacional. Durante toda la semana, La Hiena junto con su equipo estuvieron evadiendo los sistemas de seguridad de las cuentas, así como del banco nacional, pero por ser el único banco que La Familia no había robado, estaba en constante vigilancia.


— Detective ¿está seguro de que hoy es el día?

— Así es, La Hiena está obsesionado con el número 8, así que para dar un golpe como el que quiera dar, esta es la fecha perfecta.


El detective Mauricio acababa de ser asignado al caso de La Familia por autoridades internacionales que no podían seguir aceptando la ineptitud de la justicia nacional que nunca se encargaba de erradicar a La Familia. La diferencia de este detective a los demás, era que él era el único de su especie, pues no se dejaba sobornar; por lo tanto él sí iba ponerle fin a toda La Familia.

Mauricio Lima, un joven de 26 años de edad, poco experimentado pero con mucha inteligencia para su corta edad, había seguido los pasos de La Hiena desde que estaba en la academia como un simple aprendiz, ahora que ya estaba a cargo, estaba muy emocionado por ser el primero en capturar a La Familia, pero en especial a La Hiena.

El momento pactado llegó y La Hiena junto con el gerente ya estaban listos para dar el golpe, teniendo una estrategia perfecta para salir bien librados y sin sospechas. Pero el detective también estaba preparado para dar su golpe.


— Atención a todas las unidades, aquí el detective al mando, prepárense para la señal. Cambio

— Detective estamos a sus órdenes, cambio —Dijeron varias unidades


La gente de La Hiena empezó a llegar al banco desde temprano, y pacientemente esperaron a que se hiciera tarde para empezar el vaciado.


— Estense listos chicos, no pierdan su vista del monitor —Dijo el gerente del banco a todos los encargados de realizar el golpe

— Háganlo —Dio la orden La Hiena

— Es hora —Dijo el detective

— ¿Y qué voy a hacer yo? —Dijo una voz desconocida dentro del equipo de La Hiena

— ¿Y quién coño eres tú?

— Ángel

— ¿Y qué haces aquí?

— Ares me dijo que me fuera con La Hiena, pregunté quién era y me mandaron para acá

— Pero que caraj…

— ¡Hiena! Como dijiste, los policías están vigilándonos.

— Lo sabía, Mau es muy inteligente, lástima que aun sea un escuincle en esto. Es hora de darle su sorpresita.

— Hiena, casi está listo, ya casi tenemos el dinero —Dijo emocionado el gerente que estaba atento a las pantallas.

— Listos, vamos por el detective —Dijo La Hiena —Y encárguense de este niño ¡que no se entrometa! Manuel, da la señal

— Si Hiena


Los policías entraron, se dividieron para encontrar el lugar donde se llevaba a cabo el robo. Los hombres de La Hiena fueron tirándose a todos los policías que se separaban, pensando que no sabían de su presencia.


— Ahí vienen uno —Dijo uno de los hombres de la Hiena —Recuerda, yo lo silencio y tu lo matas

— ¿Qué yo qué? —Dijo Ángel

— Ya los tengo, rápido, ¡Dispara!

— Pero como, es que yo…

— ¡Rápido!


El policía se pudo escapar ocasionando disparos y la muerte a quien lo tenía sujetado.

La Hiena y sus hombres escucharon disparos y rápidamente se toparon con los policías, todo había empezado a salir mal.


— ¡Rápido, cúbranse! —Ordenó la Hiena —Carajo


La Hiena y sus hombres trataron de rodear a los policías sin ser vistos, pero ya varios de sus hombres estaban disparando en contra de la policía.


— Dividámonos, Manuel tú te vas con ellos y cuidas las computadoras, aun no se ha acabado de descargar todo.

— ¿Y yo?— Dijo el gerente

— Tú aquí te quedas.


La Hiena sacó su pistola y atravesó con una bala la cabeza del gerente.


— Vámonos y hagan ver que fue un accidente


La Hiena se separo de su equipo y fue en busca de un escondite, el banco era enorme y tenía muchos lugares para esconderse y no ser visto.


— Por acá ¡síganme! No deben de andar lejos —Decía el detective que había avanzado junto con un par de escoltas


Rápidamente La Hiena supo que le seguían los pasos, pero debía hablar con el detective antes de cualquier cosa, había algo que le intrigaba.

Sin mucho esfuerzo La Hiena encontró al detective con sus hombres y sin darse cuenta, deshaciéndose uno por uno hizo que quedara únicamente el detective de pie.


— Sal de donde estés, sabes que no puedes salir de esta ¡te tenemos rodeado!

— No me voy a dejar mostrar hasta que me digas lo que quiero saber —Dijo La Hiena desde su escondite

— Sal o comienzo a disparar

— Pero si no hay necesidad —Dijo la hiena en el oído del detective, tomando a este por total sorpresa

— ¡Quedas arrestado!

— Pero detective, si la fiesta apenas comienza.


El detective apuntaba firmemente contra La Hiena, no tendría más remedio que disparar si era necesario.


— Las manos contra el suelo

— Como usted diga…


La hiena puso las manos en el sueño e impulsándose con estas, golpeó al detective con sus piernas, desarmándolo.


— Bueno, así nos podemos entender mejor, estando solos tu y yo— Dijo La Hiena acercándose lentamente al detective — ¿Sabías que eres el presidente de mi club de fans? Tienes el record de saber más de mi, que yo mismo.

— Es por que en verdad me sorprende que seas tan inteligente, pero yo he llegado para demostrarte que se te puede superar en pensar.

— Es solo eso o ¿Hay algo más? —Dijo La Hiena mientras ponía contra la pared al detective y apretándole el paquete que llevaba entre las piernas.


El pene del detective se paró, demostrando a La Hiena que sus sospechas eran ciertas


— Yo a ti te gusto —Dijo La Hiena susurrando irónica y seductoramente


El detective se sonrojó, su clara piel se convirtió en una tela roja


— Te voy a atrapar

— ¡Hiena! — Gritaron desde afuera


Alguien entró de golpe al cuarto donde estaban la Hiena y el detective, destrozando la chapa y corriendo hasta el centro de la habitación.


— Dicen los muchachos que ya está listo el vacio de dinero, que si ya nos vamos —Dijo Ángel

— Lo sabía —Dijo el detective desafanándose de La Hiena y tomando su arma

— Maldita sea —Dijo La Hiena


El detective empezó a disparar mientras la Hiena gritaba


— ¡Dispárale!

— Pero yo…

— Mejor ¡Quítate y corre!


Entre disparos, la Hiena y sus hombres lograron escapar de la policía con la cuenta llena por su exitoso golpe al banco.






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marin
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Mensaje por marin » 01 Oct 2013 05:13

Inicias con buen tema, interesante relato.

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Mensaje por Big_Huge_Love » 01 Oct 2013 05:24

Und ich hatte gedachtet, dass ich alle gesehen hat... o sea creía que lo había visto todo y resulta que dos de tus protagonistas se llaman como yo y mi no1... solo tengo que decirte: Danke schön!!! o sea muchas gracias!
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reydeespadas20
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Mensaje por reydeespadas20 » 02 Oct 2013 05:12

muy interesante me gusta muchooo... :amigos:
saludos... :abrazoamarillo:

Acussy
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Mensaje por Acussy » 04 Oct 2013 05:00

— ¿Perdimos hombres?

— Si Hiena…

— ¿Cuántos?

— 7

— Puta madre, yo nunca había perdido ni un solo hombre ¡¿Pero qué carajo sucedió?!

— Hiena —Dijo Manuel —Este mocoso que no quiso obedecer, por su culpa tanto desmadre.

— ¿¡Tu!? No tienes ni un día aquí y ya te quiero matar


La Hiena se acercó con un bate de metal y justo cuando le iba a romper las piernas a Ángel …


— Hiena, es el Jefe, no te has reportado

— Maldita sea…


La hiena azotó el bate en el suelo, haciendo que Ángel saltara del susto y quedara temblando frente a todos.


— La Hiena, cambio

— Yacko, cambio

— Hemos esperado mucho tiempo ¿Q tanto hacían? —Dijo Ares

— Así es ¿cómo estuvo todo Hiena? —Dijo El Jefe

— Bien

— ¿Por qué tengo quejas de que algo salió mal?

— No paso nada

— ¿hay muertos?

— A la hiena se le murió alguien, esto lo voy a disfrutar —Dijo Yacko

— Si, hubo muertes, 7 para ser exactos. La policía supo que se hizo un vaciado de dinero y corroboró que La Familia está tras de todo esto

— En serio… —Dijo el Jefe — ¿Y cómo porque habría pasado eso?

— Qué buena pregunta, imagínense que hoy me llegó sin previo aviso un joven de nombre Ángel, quien tengo entendido es hijo de uno de nosotros, quien no sé de donde heredó gran cantidad de estupidez y arruino todo lo que iba de maravilla.

— ¿Ángel? Él estaba con Ares ¿Qué terminó haciendo contigo?

— Ares no pudo con él y no le culpo, me pidió que yo lo entrenara y acepté, pero jamás imaginé que fuera tan idiota.

— Ángel tiene 18 años y es necesario que ya sepa como es el negocio, pero él no se siente preparado, por eso es necesario que alguien lo prepare y le enseñe como es esta movida

— ¿Y por qué no lo preparas tú? —Dijo La Hiena

— No puedo

— De los 4 eres quien más tiempo libre tiene

— Ese no es tu asunto.

— ¿No puedes con él verdad? Pese a que es tu hijo admites que es incompetente y no sirve para esto

— Eso no tiene nada que ver

— Eres tan patético… Ese niño ni siquiera sabe como agarrar una pistola; pero no hay problema, me hago cargo, el mató a 7 de mis hombres y es justo que pague con su vida esas almas que eran más útiles que el.

— No importa, con tal que aprenda hazle lo que quieras, ahora es tu responsabilidad, Cambio y fuera

— Cambio y fuera —Dijo Yacko

— Pero como se te ocurre decirle eso al jefe

— El trato fue hacerme cargo de él y quitártelo de encima, nunca me dijiste que guardara el secreto. De todos modos tenemos un trato y si no lo cumples te devuelvo a tu pupilo.

— Te odio Hiena, Ares fuera.


La hiena se quedó sentado pensando, no sabía que debía hacer


— Manuel, quiero a Ángel aquí

— En seguida Hiena.


A los pocos minutos, Ángel llegó con Manuel


— ¿Me buscabas Hiena?

— Para ti no soy La Hiena, soy tu jefe y así es como me vas a hablar ¿entendido?

— Si Hiena


La Hiena le soltó un golpe en la cara


— ¡¿Cómo?!

— Si Jefe… —Dijo Ángel sorprendido

— De ahora en adelante trabajaras conmigo, te advierto que estarás bajo el mando de cualquiera de mis hombres, así que no quiero escuchar quejas, si necesitas algo díselo a Manuel y si se acuerda me lo dirá a mi. Hoy me echaste a perder algo que casi nos cuesta la vida y que es el mayor ingreso del año de nuestra familia, si quieres vivir de esto no tienes que ser tan pendejo y presta mucha atención: La próxima que la cagues te daré un castigo que no olvidarás, así que prepárate, cachorro…


Mientras tanto, Mauricio, que casi logra capturar a La Hiena, pensaba en lo sucedido desde su oficina.


— Que habrá pasado conmigo… Él tiene razón, hay algo más que mi trabajo…


Mauricio había dedicado mucho tiempo investigando a La Hiena, admirando sus hazañas y su manera de siempre salir victorioso. Mientras el detective pensaba en la manera tan inesperada en encontrarse cara a cara con La Hiena, este se metía la mano bajo el pantalón, creando una fantasía con su rival, procurando imaginarlo desnudo y disfrutando estar con él. El detective Mauricio fantaseaba seguido con La Hiena, se corría casi todas las noches pensando en él y en el día que lo tenga montado. El detective Mauricio tenía el sueño de que el día en que atrapara a la Hiena, fuese el mismo día en que lo haría suyo.

Por su parte La Hiena sabía que la obsesión del detective por él, iba más allá de lo profesional, en parte eso le agradaba a La Hiena y no le era indiferente, el detective era apuesto y la Hiena gustaba un poco de él. La Hiena había prometido que el día en que el detective lo colmara, lo mataría, no sin antes lo violaría para hacerle sus sueños realidad antes de morir.
Ninguno de los dos sabía a ciencia cierta lo que en un futuro les iba a pasar…










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Mensaje por marin » 04 Oct 2013 14:47

Un romance conflictivo esta en puerta y entre ''machotes''.

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Mensaje por Big_Huge_Love » 05 Oct 2013 03:06

La verdad no tengo estómago para la violencia... pero esta historia me gusta mucho!
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Mensaje por RG_23 » 05 Oct 2013 04:55

Una narco historia :p uppyeyes: :p uppyeyes: :p uppyeyes: que interesante Acussy sigue le esta demasiado interesante, pero eso si, pones algo de narcocorridos y pierdes a un lector :nomevaciles: :nomevaciles: :nomevaciles:
Por lo demas se ve que sera una historia genial, continua pronto :o k: :o k:
Lo importante no es lo que nos hace el destino, sino lo que nosotros hacemos de él"
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Mensaje por Dalessio » 07 Oct 2013 14:23

Continua pronto
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Acussy
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Mensaje por Acussy » 08 Oct 2013 04:25

— ¿Y por qué le dicen La Hiena? — Preguntó Ángel

— Haces muchas preguntas niño —Contesto Manuel


Manuel: 38 años, ha servido a La Hiena de toda la vida, el primer hombre que la Hiena tuvo a su mando, convirtiéndose en su mano derecha con el tiempo. Manuel le tenía mucho cariño a La Hiena, ya que ocupaba el lugar del hijo que nunca tuvo, también La Hiena lo había defendido y ayudado en varias situaciones críticas mostrándole sin palabras lo mucho que lo quería. Manuel era el único que sabía el tipo de persona y el tipo de vida que la Hiena llevaba fuera de los negocios.


— Perdón si hice algo malo, yo solo obedecía órdenes y no supe que hacer

— Ya, no te disculpes, no paso nada, solo que tendrás que pagar ese pequeño descuido

— ¿Cómo?

— No lo sé, La Hiena es quien lo decide

— ¿No me vas a decir por qué le dicen así?

— No sé por qué me obligaron a traerte conmigo

— Anda Manuel, aun falta media hora para llegar, platícame que tengo curiosidad

— Aquí cada quien se gana su apodo, uno nunca se proclama algo que evidentemente no es. La Hiena se burla del dolor ajeno, es como si aunque tuviera a la misma muerte en sus ojos, el se reiría y buscaría la manera de salir bien librado, es capaz hasta de enfrentar al mayor de los Leones, siempre burlándose por lo que desconoce que pasará.

— ¿En serio? —Dijo Ángel impresionado

— Bueno, eso es lo que él dice cuando le preguntan el significado de su apodo, pero la verdad es que cuando era niño era muy cobarde, además ¿has escuchado su risa? Siempre que lo veíamos venir decíamos: “ahí viene la Hienita”

— No puedo creer que me estés confiando esto

— Pues no es ningún secreto, todos lo sabemos y nos encanta molestarlo con eso, solo que desde que lo nombraron uno de los superiores, ahora es difícil recordarle eso sin ser castigado.


Manuel y Ángel llegaron a la casa de La Hiena, una fortaleza de grandes lujos, solo le costó tres asesinatos y un par de toneladas de variadas drogas bien vendidas al extranjero para levantar su palacio.


— Por que huele tan raro…

— Seguro La Hiena está probando nueva mercancía ¡Iré a pedirle que me dé a probar a mi también!


Manuel le dejó todas las cosas a Ángel, corriendo hacia donde se encontraba la Hiena. Ángel no sabía qué hacer con todo lo que llevaba cargando, así que fue en busca de alguien que le dijera


— Disculpa, que debo hacer con todo esto

— No lo sé, pregúntale a Manuel…

— Pero…


Nadie auxiliaba a Ángel, hasta que llegó uno de los hombres de La Hiena a hablar con él.


— Pero por que tardaron tanto, necesitaba estas cosas desde hacer horas, La Hiena no admite retrasos ¿Por qué te quedas ahí parado? ¡Apúrate!

— S-si señor


Ángel entregó las cosas para poder librarse al fin, Ángel quería subir con La Hiena, tenia curiosidad por saber que estaba probando.


— Toma —Dijo uno de los hombres —La Hiena está esperando una alerta muy importante, es vital que se la comuniques en cuanto le llamen ¿puedes hacer eso?

— Si claro

— Necesito salir por unos encargos pero esa alerta no me deja ir, así que, si quieres mantener tu cabeza en su lugar, no la vayas a cagar. Otra cosa, no se te ocurra por ningún motivo molestar a La Hiena, solo si es por la alerta que te digo, de lo contrarío no me hago responsable de lo que pase si lo interrumpes en balde.


Aquel hombre se retiro y Ángel se quedó recargado en la pared con el radio en mano por un par de minutos, esperando a que pasara algo. En eso, la entrada de una alerta desconocida lo sorprendió


— Bueno

— Adelante ¿Quién habla?

— Ángel

— ¿Ángel? Jajajaja y que haces tú contestando el radio privado de La Hiena

— ¿Quién habla?

— Soy Yacko

— Ah… ¿Qué quieres?

— Para empezar que me hables de usted y se más educado al dirigirte a mí, no creas que por ser hijo del jefe no corras riesgo a ser decapitado como todos los inútiles que han pasado por aquí. En fin, comunícame con la Hiena

— No puedo, está ocupado

— Entonces dime si ya recibió La Alerta

— No aun no, yo la estoy esperando

— ¿Tú? Jajajajaja, esto es terrible. Avísame cuando ya la haya recibido. Cambio y fuera

— C-cambio… —Dijo Ángel


Yacko: un hombre de 36 años, con mucha experiencia en los negocios, era famoso por distribuirle y encargarse de asuntos importantes y clandestinos que los “Juniors” de la alta sociedad le pedían, sacaba y arreglaba de problemas a todos los niños ricos que creían que tenían mucha autoridad como para mandar al mundo entero, ese tipo de contactos eran valiosos, pero con forme los “Juniors” crecían, confiaban más en jefes con mayor rango que Yacko, por lo tanto él no tenía muchas posibilidades de avanzar si seguía únicamente con ese tipo de gente, pero él decía que no se arriesgaba a trabajar con alguien que no fuera de su “altura”. De los cuatro era el más odioso y el único que no ha sido ascendido desde que lo nombraron el 4º jefe.
No pasaron menos de 5 minutos cuando el radio empezó a timbrar otra vez


— Adelante —Dijo Ángel

— ¿Ya hicieron la alerta?

— Aun no Yacko

— Me avisas cuando la hayan hecho, cambio


Ángel se quedó recargado nuevamente en la pared. Manuel bajo a donde Ángel se encontraba


— ¿Has visto a Cecilio? —Preguntó Manuel

— ¿Quién es Cecilio?

— El moreno, alto, pelón, con voz de señora y muy amanerado

— Ah, el me dio este radio, me dijo que le pasara una alerta a La Hiena

— Aun no ha llegado nada

— No, solo ha hablado Yacko

— ¿Ese que quiere?

— Que le avise cuando ya haya contestado la alerta

— Pero el no sabe nada de esa llamada, no le habrás dicho que la esperabas

— Si, le dije que aun no la hacían pero que yo la estaba esperando

— Con un carajo niño, eso era confidencial, no tenias por qué contestar otra alerta que no fuera la que te habían dicho, en fin solo haznos pasar esa alerta cuando te llegue

— Si, así lo haré.


El radio volvió a sonar


— Adelante

— Siguen si hacer la alerta —Preguntó Yacko

— Esta bueno, creo que entre más hables menos voy a tener chance de contestar esa alerta ¡Ya no vuelvas a marcar!


Ángel colgó pero inmediatamente le volvieron a marcar!


— Pero con un carajo ¡Ya no marques! ¿Que no entiendes? Ve a chingar a tu madre si no tienes otra cosa mejor que hacer —Gritó Ángel y colgó.


La noche pasó y ninguna alerta entraba, Ángel se empezó a desesperar, cuando en eso vio que alguien llegaba.


— Y bien ¿Cómo te fue? —Dijo Cecilio

— Mal, no entro alerta de nadie más que no fuera Yacko, diciendo que le avisara cuando hicieran la alerta

— No le afirmaste que se haría esa alerta ¿Verdad?

— Le dije que yo le avisaba cuando llamaran, que yo era quien la iba a contestar

— Si serás imbécil, bueno, ya ni modo ¿Y qué pasó con la alerta? ¿Ya la hicieron?

— ¡No! Aun no la hacen —Dijo Ángel desesperado

— ¿Alguien me puede decir porque se tardan tanto en pasarme el maldito radio? Llevo horas esperando esa alerta y nadie se molesta en comunicarme —Dijo La Hiena bajando las escaleras —préstame el teléfono…


Mientras La Hiena revisaba el historial del teléfono, Ángel se percataba de que había bajado con una trusa que dejaba poco a la imaginación, Ángel se puso nervioso por tener una ligera y espontanea atracción hacia su jefe, mientras miraba con discreción como sus grandes nalgas se transparentaban en la delgada tela blanca.


— ¿Pero qué carajo pasó aquí? Es la última llamada registrada la que yo estaba esperando ¿Quién la contestó?


— Yo, pero la última llamada la realizó Yacko y le dije que no molestara más.

— ¡Pues a quien le dijiste que no molestara más era la persona con la que yo debía hablar!

— No pero, yo me fije y..

— ¡Y nada! Manuel, llévate a este pedazo de mierda lejos de mi vista, antes que me manche las manos con su estupidez.

— Si Hiena

— Ahora a ver como resuelvo esto… ¡Maldito mocoso!
Ángel y Manuel se retiraron

— Qué suerte que no era algo que mezclara a toda la Familia, sino, no te la acabarías, este es negocio exclusivo de La Hiena y por tu salud espero que pueda solucionarlo. En verdad que esta vez si la cagaste

— No fue mi intención, lo juro, pero es que Yacko…

— No existen pretextos para tu ineptitud, solo espera tu castigo y no digas ni una sola palabra.


Ángel se fue a su cuarto, asustado y temeroso por las consecuencias, no sabía que esperar, esta vez ni su padre lo podría ayudar. Cansado de pensar, Ángel bajó a disculparse con La Hiena, cuando escuchó:


— Buenas noticias Hiena, los Hombres de Ares dicen que están acabando a los hombres del detective Mauricio, como no significa nada para Ares, te ofrece que seas tú quien lo mate o si no lo hará él.

— Vamos, necesito distraerme y salir de aquí…


Ángel se quedó con las ganas de hablar con La Hiena, sabía que tenía que remediar su falta, aun que era nuevo, tenía muchas ideas para poder complacer a su jefe, aun que no tuviera una idea exacta de que hacer en esos casos.

Ángel: un joven de 18 años de edad, último hijo del quinto matrimonio del Jefe de La Familia, era el único que no sabía cómo se manejaba el negocio, el único que no quería ser parte de la mafia y el único al que se le había entrenado de esa manera. Un chico con temor a los conflictos, a la toma de decisiones y con tiempo solamente para soñar.


— ¿Cómo te sientes Hiena?

— Mal, quisiera romperle la cara a ese hijo de puta, no sé quien fue capaz de dejarlo a cargo, con esta ya van dos

— Tenle paciencia, sabes que es difícil aprender esto

— Pero no es difícil adquirir sentido común. En fin, hablemos de otra cosa

— El detective no espera que tu vayas

— Eso es lo que quiero.


La Hiena, Manuel y sus hombres llegaron y empezaron a rodear el área, como habían dicho, los hombres de Ares tenían acorralado al Detective, que se encontraba solo en ese lugar, pues todos sus hombres habían sido ya asesinados.

El detective se encontraba escondido entre aquel edificio, burlando a los hombres de Ares, tratando de eliminar a la mayor cantidad posible de enemigos.


— Aquí yo entro solo —Dijo La Hiena


Pronto el detective se encontraba en lo más alto, podía ver perfectamente los movimientos que hacían desde fuera, escondido entre los escombros del último piso, se sentó a descansar y esperar a que la situación se calmara y pudiera escapar


— Pero que sorpresa —Dijo La Hiena

— ¿¡Como es que siempre me asustas!? ¿Vienes por mi cabeza? Bueno, prefiero esto a morir en manos de las de Ares

— Tu y yo tenemos muchas cuentas pendientes, Mau, desde que apareciste no has hecho otra cosa que entrometerte y hacer más tardado mis asuntos, me desesperas, me entorpeces, así que no te preocupes, lo que pasará hoy no significa nada, es solo que hay cosas de las cuales no me puedo esperar.

— ¿A que te refieres?

— Yo seré quien te arrincone, yo seré quien te desarme, yo seré quien te ponga punto final… No dejaré que alguien que no sea yo acabe contigo, así que no te preocupes, hoy podrás vivir.


La Hiena se acerco muy lentamente al detective, estaba viéndolo de pies a cabeza; Mauricio se puso muy nervioso, temblando, su seguridad se fue a los suelos, no sabía que intentaba hacer La Hiena a tan corta distancia y sobre todo, teniendo todas las de perder en ese momento. El juraba que lo iba a matar.


— ¿Qué haces?

— Nada… —Dijo La Hiena en voz baja y sonriendo

— No Hiena, suéltame

— No…

— ¡No Hiena! ¡Basta!

— ¡Aquí no tienes opción! —Dijo La Hiena mientras tomaba bruscamente la quijada del detective —Aquí vas a hacer lo q yo te diga —Susurró a su oído


Inmediatamente pasó su lengua por la oreja del Detective, lo cual lo sorprendió y este trató de soltarse.


— No te puedes ir, entiende que hoy pierdes…

— No Hiena ¿Qué haces? ¡No!


La hiena salto sobre el detective, arrancándole la ropa con una mano, rasgando desde su chamarra de piel hasta su ropa interior


— ¡No! ¡Por Favor NO! —Gritaba Mauricio

— No me digas que no te gusta —Dijo La Hiena mientras le acariciaba la entre pierna y lo besaba por el cuello

— ¡¡Suéltame!!

— ¡No!


La Hiena termino de arrancarle toda la ropa que aun estorbaba y rápidamente se desprendió de la suya


— Yo se que tu y yo nos traemos muchas ganas, pa’ que te haces del rogar


El detective tenía la mirada llorosa, él sabía que tenía mucho miedo pero no podía pasar por alto la excitación que esto le ocasionaba. El miedo también era porque él nunca había tenido sexo con un hombre y le frustraba que La Hiena se hubiera dado cuenta de sus secretos…

— Te voy a tirar, putito… —Dijo La Hiena


La Hiena tomó del hombro a Mauricio, con tal fuerza lo puso en cuatro, se puso condón y escupiéndole en el ano, lo penetró sin piedad.


— Nooo! Nooooo!!! Ahh!!! —gritaba y gemía Mauricio

— Ya cállate, maricón


La Hiena se salió completamente y puse de frente al detective

— Abre tu boquita y ¡Chúpamela!


Mauricio no lo pensó dos veces y le mamó el pene La Hiena, saboreándolo como no tienen una idea.

— Ahh… —La Hiena disfrutaba


El detective tocaba el cuerpo de La Hiena desesperadamente, por fin se le hacían realidad sus fantasías.

— No sabía que la mamaras tan bien…

— Ah… Y eso que nunca lo había hecho en mi vida —Dijo Mauricio

— Síguele…


La hiena hacia al detective atragantarse metiéndole de golpe su pene y hacerlo arquear.


— Ya me quiero venir


La Hiena se paro y cargo al detective, penetrándole mientras lo tenía en el aire, lo puso contra la pared y lo penetro hasta sacarle el aire, utilizando únicamente la fuerza de su cadera. Todos los músculos de su espalda y de su trasero se marcaban por la fuerza que utilizaba, los dos disfrutaban el momento, aun que Mauricio al principio lo negara.
No pasó mucho tiempo para que Mauricio se viniera, no soporto el placer de tener a la hiena penetrándolo con todo.


— No estuvo mal, para ser tu primera vez —Dijo la Hiena

— ¡¿Qué?! —Respondió Mauricio, sorprendido y avergonzado


La hiena se puso sus pantalones, se abrochó su camisa y se fue, sin decir una palabra


— ¿A dónde vas? ¡Responde! —Gritaba Mauricio mientras se encontraba desnudo en el suelo.


La Hiena solo se limito a alzar la mano y un par de sus dedos mientras caminaba dando la espalda al detective, simbolizando una despedida…


— ¿Qué pasó con el detective? —Dijo Ares

— Nada, el sigue vivo, déjalo que escape

— ¿Por qué debería hacer eso?

— Porque ese güey es mi presa, yo siempre he respetado a tus víctimas así que si eres solidario respetaras a las mias

— A mi no me importa mucho su cabeza, pero el Jefe lo quiere muerto cuanto antes, allá tu

— Ya sabes que yo me las arreglo con él

— Bueno, yo te dije que vinieras para que lo mataras, ya que yo me largo del país hoy, el Jefe cree que hoy ese detective deja de caminar

— Ya te dije que yo me arreglo con el Jefe

— Está bien, tal vez nos veamos en un par de meses…

— Nos vemos Ares.


En la casa de La Hiena, Ángel lo esperaba en su cuarto, pensando una y otra vez en la excusa que le iba a decir para que lo perdonara.


— Ya llegó La Hiena, mete su coche al garaje, cambio —Escuchó Ángel

— Ya vine… —Pensó


Ángel, temblando se movía para todos lados, no sabía q hacer, los nervios lo habían traicionado, todo lo q tenía planeado decir se le olvidó; tenía pánico de hablar con La Hiena.


— Si le digo algo, me va a matar… —Pensaba Ángel


Los pasos de La Hiena se estaban acercando, Ángel los podía oír bien y sabía que tenía poco tiempo para recuperar todo el valor que lo había hecho llegar ahí o escapar lo antes posible antes que alguien lo viera, opto por la segunda opción. Lástima que cuando se decidió a salir de ahí ya era muy tarde, pues La Hiena estaba abriendo su cuarto.



— Ya me jodí… ¿Qué hago? ¿Qué hago? Ay por favor Diosito Santo, ayúdame, por favor, por favor, por favor…


La Hiena entró a su cuarto, prendió la luz y gritó:


— ¡Manuel!

— ¿Si Hiena?

— No quiero que nadie me moleste, para nada, si hay algún problema resuélvelo tú. Nadie puede venir a molestarme ¿entendido?

— Si Hiena

— Y asegúrate que todo este bien, cualquier cosa voy sobre tu cabeza, así que no dudes si para resolver algo: debes cortar alguna.

— Claro Hiena 

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Mensaje por Acussy » 08 Oct 2013 04:27

Ángel se encontraba escondido en el típico closet de ranuras blancas que algunos cuartos suelen tener, viendo temeroso todo lo que La Hiena hacia dentro de la intimidad de su soledad.

La Hiena cerró las puertas de su lujoso cuarto, se escuchó como puso seguro y se aseguró de que la sombra de Manuel desapareciera, recargo las manos en la puerta y agachó la cabeza.


— Uff… —Suspiró

Ángel se encontraba tan nervioso que su inconsciente y consiente estaban de acuerdo con delatarse, no soportaba la presión de esa situación. Sin embargo, algo dentro de él, que era más poderoso que nada, lo obligaba a quedarse dentro de su escondite, deseando que algo excitante y perverso pasara, la mente y el pene de Ángel empezaron a activarse solo de pensar en que la Hiena se pudiera desnudar.

Ángel creía mucho en los Horóscopos, por muy tonto que parezca, él decía que los Libra siempre tenían suerte en el peor de sus días. Ese día mientras esperaba la alerta, escuchó por la Radio su horóscopo diario que decía que algo interesante le pasaría, pese a que iba a ser un mal día, el final le agradaría, aun que habría un giro inesperado que todo lo cambiaría.

Ángel no dejaba de pensar en que la Hiena se metiera a bañar o algo así, su mente adolescente estaba dándole ideas muy intensas, cosa que nunca le había pasado.

Dicen que la casualidad no existe, solo lo inevitable y suerte o no, Ángel vio lo que quería.

La Hiena se aparto de la puerta, camino lentamente hacia su cama, tenía la cabeza hacia arriba y sus manos tras su cuello, estaba muy pensativo.

La hiena hizo algo que muchos suelen hacer cuando estamos solos, porque hay veces que necesitamos hablar en voz alta lo que pensamos y sentimos, pues no podemos decirlo en frente de los demás, hay que optar por la soledad.


— Ja… Mau… —Dijo la Hiena sonriendo.

— ¿Mau? —Pensó Ángel

— Me asusta, yo también creo sentir algo, es como el gato que se enamora del ratón, hahahaha, que pendejo soy… Antes de que me clave más prefiero matarte. De otro modo yo moriré…


La hiena siguió caminando, cuando llegó a su cama se empezó a quitar la camisa, luego la camiseta, Ángel lo veía con la boca seca. Podía ver bien, su espalda: estaba marcada, tenía unos tatuajes interesantes; rápidamente la Hiena se quitó los pantalones, ni siquiera se molestó en desabrocharse el cinturón o quitarse la ropa interior. En segundos la Hiena estaba parado casi frente a Ángel, totalmente desnudo. Su pene colgaba y se balanceaba al ritmo q la hiena caminaba, Ángel estaba hipnotizado por las piernas, el pecho tan marcado, su abdomen duro y plano, a la Hiena nunca le gustó tener cuadros, así que trabajaba su abdomen para no marcarlo pero si para endurecerlo y presumir sus perfectos oblicuos.

La Hiena caminó hacia su tocador, posó en el espejo como si estuviese en una sesión de fotos, Ángel se excitaba más. La hiena sacó su mezcla especial de hierbas y popper e inhaló un poco.

Ángel, en su inocencia no sabía ni siquiera lo que era, pensaba que era cocaína y que se iba a poner como loco.

La Hiena se acostó en su cama y se empezó a excitar, pronto se estaba masturbando.


— Mauricio… Prometo que esta no es la última vez que te lo meto… —La Hiena hablaba mientras se tocaba

— ¡Que! —Dijo Ángel en voz muy alta… —Ya la cague —Dijo cuando reacciono de lo que había hecho


Bastaron segundos para que la Hiena estuviera frente al closet y abriera la puerta. Ángel era blanco, pero de lo pálido que se puso ya era transparente.

— Qué demonios haces aquí —Dijo la hiena con la quijada apretada de coraje.

— Perdón, es que yo…

— Ven para acá idiotita —Dijo la Hiena mientras jalaba del cabello a Ángel

— ¡No! ¡Me duele! ¡Ay!

— ¡Cállate!


La Hiena aventó a Ángel al suelo, le dio un par de fuertes cachetadas y justo cuando le iba a romper la cara con su gran puño suena su radio directo. El cual siempre, a menos que este mal herido o muerto, debe contestar inmediatamente.

La hiena se detuvo en seco, sus ojos rojos y furiosos estaban imaginando satisfacer su rabia viendo la sangre de aquel que se había atrevido a invadir el espacio personal de la Hiena, cosa que era pena de muerte en ese lugar.

La Hiena se enojo más por el radio que sonaba y que tenía que ir a contestar.


— ¡Que!

— ¡A mí no me contestas así!

— ¡Pues entonces no estés chingando!

— ¡Qué puta madre te pasa!

— ¡Y a ti que te importa! ¡¿Que madres quieres?!

— Eres un malnacido, recuerda que tú no eres más que un huérfano, criado por los criados, del cual tuve misericordia y hoy estas donde estas por mí, así que no vuelvas a gritarme o te mando al infierno con los padres que nunca te quisieron.

La Hiena tenía deseos de tomar su CZ y dispararle en la cabeza a los dos, tanto al padre como al hijo.

Pasaron unos segundos en silencio, solo se escuchaba el nerviosismo de todos manifestado en fuerte latidos de corazón.

— ¿Qué sucede?

— Así está mejor —Dijo el Jefe —Por tan estúpida pelea, se me ha olvidado lo que te iba a decir. Cuando me acuerde te vuelvo a timbrar, cambio y fuera.


Ciego de frustración La Hiena tomó a Ángel de las greñas y lo aventó contra el piso, fuera de su habitación. Cerró la puerta con un golpe que hizo caer varias cosas pegadas a la pared.

— ¿Qué pasó? —Dijo Manuel quien había ido a ver qué sucedía

— Nada —Dijo Ángel limpiándose las lágrimas.


De repente, La Hiena salió de su cuarto, vestido, poniéndose una chamarra de cuero mientras caminaba hacia Ángel quien ya estaba bajando las escaleras

— Vámonos —Dijo la Hiena jalando a Ángel del brazo, sin molestarse en detenerse

— ¿A don…


Ángel no pudo terminar de hablar, pues la Hiena por aquí escuchó el sonido de su voz lo calló con un puñetazo en la cara


— La próxima vez que hables no voy a fallar, esta vez si te tiro los dientes.


Ángel miraba a la Hiena con odio, con miedo, pero increíblemente lo único que le importaba en ese momento era que su Jefe no estuviera molesto con él, le dolía más el haberlo hecho enojar que los golpes que le daba.

Con mucha prisa, La Hiena subió a Ángel en la parte de atrás de su coche, mientras el conducía como si no tuviera frenos.

Ángel quería hablar y llorar, pero temía quedarse sin dientes y aun peor, seguir haciéndolo enojar.

El coche se movía muy deprisa, Ángel veía como se desaparecían los edificios y la carretera se iba quedando sola al paso del tiempo, hasta llegar a un punto donde solo la pradera abarcaba todo lo largo y ancho de su vista.

Ángel pensó que la Hiena debió haber atravesado mínimo un estado, pues ya era de noche, llevaban horas de camino; por fin La Hiena se detuvo en un camino de terracería, las colinas verdes se veían fluorescentes por el reflejo de la luna y las estrellas q casi tapaban el cielo, era un paisaje bastante hermoso, lástima que fuese un lugar maldito.


— Sígueme…









Acu.

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Mensaje por darko18 » 08 Oct 2013 20:52

Que miedo, está padre tu relato, saludos.

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Mensaje por Dalessio » 08 Oct 2013 22:37

Sigye esta muy padre
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Aaron Martin
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Mensaje por Aaron Martin » 09 Oct 2013 05:48

Acu de verdad lograste que tu historia me atrapara desde el primer post, admiro mucho tu forma de escribir, gracias por hacerla y espero que no tardes en continuarla, esta buenísima.

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Mensaje por Dalessio » 10 Oct 2013 00:22

estoy bien prendido
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Mensaje por Big_Huge_Love » 10 Oct 2013 02:50

No se porqué creo que La Hiena es un poco como Sullivan Stapleton... malote, malote, malote y bien sexoso... Encarna en efecto, toda la animalidad del hombre, el sadismo, las pasiones oscuras y todo aquello que muchas veces la sociedad busca suprimir, eliminar, desaparecer... irónicamente por el mismo medio de la violencia... Compleja esta especie la humana.

Saludos!
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Mensaje por Acussy » 10 Oct 2013 05:53

Los dos caminaron por una media hora, subían y bajaban colinas y atravesaban campos… Ángel estaba pensando que este era su castigo pues estaba sufriendo mucho.

Al llegar a una colina, la última de una cadena bastante larga, La Hiena se sentó, saco un porro y lo prendió.


—Siéntate —Dijo la Hiena —Sabes, este lugar es muy importante para mí, aquí aprendí a ser una Fiera, créeme que si te vuelvo a ver, serás bienvenido de nuevo a mi equipo. Pero como sé que aquí te vas a morir, pues creo que nos veremos en el infierno, hahaha


Ángel se le quedaba mirando a La Hiena, no entendía lo que decía.
La Hiena knockeo a ángel de un golpe y lo dejo tirado en aquel lugar; cuando este despertó, se dio cuenta de que estaba solo, prácticamente en medio de la nada.

Ángel no tenía ni la menor idea de donde estaba, La Hiena nunca le dijo su ubicación, no recordaba el camino que habían tomado y solo se dedico a vagabundear para encontrar alguna salida.

Se sentía perdido, adolorido, estaba temeroso por tanta obscuridad y silencio que lo rodeaban.

Pudieron haber pasado horas desde que La Hiena abandonó a Ángel en aquel lugar, el caminaba con la esperanza de que en algún momento vería la luz de alguna casa o carretera que le indicara donde estaba, pero esa posibilidad estaba agotándolo pues no encontraba nada por más que caminara.
Por suerte, ese día la Luna estaba llena y alumbrando el suelo. Pareciera que un foco tenue hacia que la obscuridad no fuera tan penetrante.

Muy a lo lejos Ángel vio una pequeña luz que parpadeaba, corrió a averiguar de dónde provenía, con la esperanza de que pudieran ayudarlo a salir de ahí.

Cuando se acercó, pudo ver que el campo abierto aun continuaba, pero había una muy pequeña capilla de mampostería, esas que están en varios lugares especiales para poner algún bulto sagrado.


— Qué raro lugar para una virgen —Pensó Ángel.

— Aquí no hay ninguna virgen

— ¿Quién dijo eso?


Ángel volteó asustado por la voz desconocida que le hablaba a sus espaldas.


— Disculpa si te asuste

— No, no se preocupe, es que estoy muy estresado. Estoy perdido y estoy buscando a alguien, pero no veo a nada ni a nadie.

— Tú no te preocupes, pronto saldrás de aquí, pero ven, te daré un poco de agua porque te ves muy cansado.

— Muchas gracias.


Aquella persona llevo a Ángel hacia un árbol seco, donde colgaba algo como un jorongo negro, había varias cosas que parecían ser de la pertenencia de esa persona y justo de entre las raíces brotaba un nacimiento de agua.


— Esta agua es la más refrescante que probaras en tu vida, anda, toma la que quieras


Ángel metió la cara al agua y bebió hasta que se llenó.


— Ahh… Es verdad, esta agua esta buenísima…

— Es que brota de la tierra, no es un nacimiento de agua normal, por eso es que se puso un altar cerca, para que esta fuente de vida nunca se secara.

— Oh ya veo —Dijo Ángel impresionado — ¿Y tu cuidas este lugar?

— Algo así, como estos rumbos son mi hogar a veces vengo a checar que todo esté bien por acá o por otros lugares cercanos.


Ángel se quedo callado y la persona también, de pronto Ángel empezó a llorar, desconsoladamente y con un sentimiento tan profundo que no lo pudo aguantar


— ¿Pero qué te pasa?

— No es nada —Dijo Ángel con la nariz tapada

— Nadie llora por nada

— Es que no es por algo en especial… Es por todo en general.

— ¿Cómo está eso?

— Mi vida no es fácil, tengo un padre horrible, unos hermanos horribles, no sé quien fue mi madre con certeza y pese a eso, ahora me quieren ver muerto.

— ¿Quién te quiere ver muerto?

— La Hiena

— ¿Quién es esa?

— Es mi jefe, mi padre me obligo a trabajar en el negocio familiar, la Hiena es quien me está entrenando para después ser uno de los negociantes más importantes, pero como he hecho perdidas al negocio familiar, ya no me soportan y me quieren matar.

— Bueno, me imagino que tipo de negocio es, no te preocupes yo no te juzgaré.

— Gracias —Dijo Ángel desbaratándose en llanto


Aquella persona lo miró y sin pensarlo lo abrazó


— Ya pequeño, créeme que quien te quiera ver muerto, no va a vivir para poder verlo.

— Es que, no sé que hice mal, yo si me quiero morir, esta vida es patética, no tiene chiste… Con decirle que es la primera vez en 5 años que alguien me abraza. No sé que le hice a Dios para que me deje vivir así, es este infierno, se que todos los jóvenes de mi edad se quejan por boberías pero, creo que mi caso es especial, sufrir y sufrir sin nada que ganar.

— Créeme, las cosas siempre pasan por Algo, Dios nunca nos manda una enseñanza de a gratis, por algo debemos de vivir lo que nos toca

— Pero esto es un abuso, se ensañó conmigo

— Hay gente que sufre más que tu

— No creo que alguien sufra más que yo…

— Siempre hay alguien que está peor que nosotros, pero somos tan egoístas que pensamos que lo que nos pasa es lo peor del mundo, cuando nunca vemos lo bueno y lo que tenemos, es solo hasta que lo perdemos cuando apreciamos nuestros pequeños detalles que a diario hacemos invisibles pero que son lo más importante de la vida.

— Lo único que falta que me quiten, es la vida… Yo juraba que me iba a morir aquí, pero cuando desperté vi que solo estaba dormido y no muerto, me sentí tan mal de ni siquiera pude hacer eso bien…

— ¿Qué? ¿Morir? No digas eso, aun no es tu tiempo, tienes mucha luz que se ve que no se va a apagar hasta que ilumines lo suficiente como para poder apagarte después

— ¿Qué quiere decir eso?

— Por cierto, hace algún tiempo también vino un joven, como de tu edad, estaba perdido, incluso mal herido. Lo encontré cerca de donde te encontré a ti, le di agua y hablamos por mucho tiempo, cuando amaneció, pude ver que era otra persona, encontró el camino a casa. Por ejemplo, créeme que él estaba peor que tú.

— Yo ya no se si quiero regresar a casa.

— Tienes que regresar, aun tienes mucho que vivir.

— Ni siquiera le veo la salida a este camino.

— No hace falta que encuentres una salida, la salida solita te va a encontrar


Una potente luz alumbró el lugar donde estaba Ángel


— ¡Ángel!

— ¿Manuel?... ¡Manuel!


Manuel apareció con una lámpara enorme para poder ver más en aquel lugar, Ángel al ver a Manuel corrió hacia él y lo abrazó como señal de alivio


— Que gusto me da verte Manuel ¿Cómo me encontraste?

— Te cuento en el camino, vámonos que este lugar me da miedo

— Espera me voy a despedir


Ángel volvió a donde estaba platicando con aquella persona, pero no lo encontró, solo vio sus cosas y aquel jorongo negro que seguía colgado


— Seguramente le dio pena ver a alguien más y se fue a esconder —Dijo Ángel

— ¡Ángel! ¡Ya vámonos!

— ¡Voy!

— Caminemos, la camioneta no está muy lejos, pero por acá los coches no entran.


Manuel y Ángel se dirigieron hacia la casa, faltaría un par de horas para que llegaran así que Manuel le recomendó a Ángel que se durmiera.


— Estoy tan cansado, creo que no podre despertar hasta pasado mañana

— Pues hasta entonces —Dijo Manuel

— ¿Cómo me encontraste?

— Fue fácil, si conoces a la Hiena tan bien como yo… Cuando vi que no estabas le pregunté a La Hiena donde te habías metido, pese a que no me dijo, supe inmediatamente al ver su cara en donde te encontrabas. Hace ya unos años, el tuvo una persecución que casi les cuesta la vida al Jefe y a Ares, y lo desterraron a lo más profundo del inframundo como dice él; después de casi matarlo a golpes, el Jefe lo dejo tirado esperando a que se muriera. En la noche, el Jefe me dio las coordenadas para encontrar ese lugar, la conciencia le impidió dejar a La Hiena morir. Yo pensaba que iba a ser tarde, por la paliza que le acomodaron ese día yo juraba que lo iba a encontrar muerto, de hecho llevaba flores y una pala por si tenía que hacer algo con el cuerpo. Cuando iba llegando, vi que la Hiena se encontraba en la carretera, cuando me vio se emociono como tú al verme, se subió conmigo y nos fuimos a la casa, justo como ahora.

— Si, la persona con la que estaba me contó que hace años pasó algo similar por ahí, que así como yo otro se perdió. ¿por cierto, sabes de qué santito es el altar que pusieron en ese lugar?

— No sé, yo no me fijé, pero pregúntale a La Hiena, el si sabe

— Si me vuelve a ver, me mata. Creo que me voy a tener que escapar.

— No es necesario, creo que La Hiena te va a comprender.

— No.

— Si…


Ángel no pudo más, el sueño lo venció y no despertó hasta el día siguiente. Nadie lo interrumpió.




— Solo respóndeme algo ¿Por qué lo llevaste a ese lugar? Si querías matarlo, nada te costaba volarle la cabeza de un disparo.

— Quería que sufriera, un disparo es muerte inmediata, así no tiene sentido matar a la gente…

— Pero así has matado a cientos…

— Pero es trabajo, esto ya es personal.

— ¿Personal? ¿Desde cuándo tienes tu algo personal q no sea el trabajo?

— Mira, a mi no me importa que sea tu hijo, o q sea el hijo del Papa, me vale madres, lo único que consigue este niño es buscarme problemas

— ¿Y qué debo de hacer con él? ¿Matarlo?

— Yo no sé, no es mi hijo, yo intenté matarlo pero el desgraciado volvió.

— Sabes bien que no puedo exponer a nadie de mi familia, además es mi único hijo vivo que me dirige la palabra

— Si sigues así dejará de dirigirte la palabra, lo vas a matar

— En ese caso será mejor que lo deje ir, hiciste bien en perderlo, pero esta vez haremos que él se pierda, dile que ya es libre, dale el dinero suficiente y mándalo al culo del mundo si quieres.

— Hablaré con él, mañana estará en otro continente

— Despídeme de él, dile que fue… Bueno dile que… No sé, dile algo que los padres dicen cuando mandan a sus hijos a otro continente.

— Yo me encargo

— Me avisas cualquier cosa.

— Hiena fuera.


Ángel ya había despertado, estaba recostado pensando en lo que le había pasado, tenía muchas dudas en su cabeza. Él pensaba que no era tan inútil como todos decían, solo que nadie le había dado la oportunidad para demostrarlo…


— Vámonos


La Hiena entró al cuarto de Ángel sin tocar, lo tomo de un brazo y lo bajó hasta la cochera


— ¿A dónde me llevas? ¡Déjame ponerme tan siquiera mis pantalones!

— No hay tiempo.

— ¿Me vas a volver a perder? —Dijo Ángel con los ojos inundados de lágrimas, estaba seguro de que lo iban a matar

— No, esta vez no

— ¿Entonces?

— Esta vez sabrás donde estas…

— ¿Cómo?


Ángel y La Hiena iban a empezar a platicar sobre la libertad definitiva que su padre le acababa de otorgar, cuando de momento, sin predecirlo…


— ¡MIERDA!

— ¡AAAAAA!

— ¿ESTAS BIEN?

— Hiena… Estas Rodeado… No Trates de Hacer Nada Estúpido...










Acu.

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Dalessio
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Mensaje por Dalessio » 10 Oct 2013 14:25

Sigue continua con el relato gracias
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Big_Huge_Love
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Mensaje por Big_Huge_Love » 11 Oct 2013 04:07

y los interludios místicos de Acussy comienzan... pero así es la vida no? Lo inesperado, lo religioso puede ocurrir en los momentos mas inesperados...

Saludos!
[font="Palatino Linotype"]Vine por los chicos guapos... y me quedé por los chicos lindos[/font]

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