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La Hiena

#1
La Hiena



La ciudad es una sabana tan peligrosa y traicionera que no tiene piedad de quien se atreve a cruzarla, solo los más mañosos y ponzoñosos seres pueden habitar en ella.
En el aire, se respira el llanto, los sueños y el dolor de las almas que han perdido su vida y han sido condenadas a merodear hasta el fin de la eternidad.
Hay sombras que vuelven a aparecer al paso de los días, algunas son las mismas de ayer, otras son la última vez que aparecen plasmadas en la pared, desaparecen para nunca volver.


En ese mundo existen dos tipos de fieras: las que dan la vida por los seres queridos y las que quitan la vida por beneficio de sí mismos, todo esto siempre con un común denominador.


Todos, incluso los animales de sangre fría, tienden a defender lo que sienten suyo eliminando al más débil, protegiendo al más fuerte, engañando a quien se deje, comiéndose al que se queje.
Las fieras que la ciudad tiene sueltas son tan parecidas a las de cualquier peligroso ecosistema.


Nosotros, somos un tipo de fiera, lo único que nos diferencia de las demás es que nuestra habilidad para razonar, nos da la desventaja y preferimos escuchar las mentiras que nosotros mismos nos decimos, a ver la realidad que nuestros instintos que imponen un sonante para tratar de evadir el peligro y sobrevivir sin necesidad de pedir auxilio.




Esta es la historia de un hombre que se volvió leyenda, no solo por su particular carácter, sino por lograr ser el rey de las Fieras de la ciudad.









Acu.

Incomparable...

#4
Vaya...ya era tiempo, que Acussy, nos deleitara, con otra de sus magistrales obras maestras.
Incomparable y exquisita introducción, que nos regala nuestro laureado escritor, y que no hace más que invitarnos a introducirnos ansiosamente en esta nueva trama que promete mucho, por cierto.
¡¡¡Grande Acussy!!!, cuando gustes sube el telón y comienza, a desandar tu nueva narración.

#5
Amigo Acussy,

Me vas a matar porque... ya terminaron mis vacaciones y ohhh... se ve que va a estar muy buena la nueva serie. Espero leerla poco a poco!

Saludos
[font="Palatino Linotype"]Vine por los chicos guapos... y me quedé por los chicos lindos[/font]

#6
Buen prólogo. Aunque no pude evitar relacionarlo con tu anterior relato. Supongo que las comparaciones no se harán esperar. Pero bueno, puede que esté completamente equivocado. A ver cómo se pone. :o k:
¡Saludos!

Como un espejo viviente, como un anhelo extraviado.

#7
Ciudad de México, 2005




Sebastián Guzmán o mejor conocido como “La Hiena” forma parte de la familia más grande de todo el país y al decir familia, me refiero a la mafia más grande de todo el país.

La Hiena: un hombre de 28 años de edad, se ha dedicado toda su vida al negocio del contrabando de drogas, armas, entre otros trabajos que incrementaban la mortalidad del país; a lo largo de su vida ha enviado 408 personas al inframundo, siendo uno de los más temidos tanto por las autoridades, como por La Familia.

De niño fue abandonado por casualidad en la casa de unos sirvientes que trabajaban para los mayores narcos de México, siendo consentido por todos las personas que ahí pasaban, por lo cual el niño creció entre sangre, cocaína y prostitutas…

Su gran capacidad para los negocios, su vida como garantía de experiencia, su sangre fría y su afición por la adrenalina, hicieron que fuera elegido como uno de los 4 Jefes principales, conformado por los miembros con la mayor práctica en el negocio, difícil era llegar a conseguir esa máxima autoridad.
La Hiena no tuvo problema para sobresalir, consiguiendo el respeto de toda la Familia y alrededores, incluso ha llegado a ser el segundo jefe inmediato al mando, teniendo sobre él, únicamente al “Jefe”.

Regularmente los 4 Jefes no se encargan de casos que arriesguen su vida o donde tengan que hacer algún esfuerzo físico, viven en un mundo de total comodidad donde lo único que utilizan son sus contactos y reputación para dar órdenes y hacer negocios que favorezcan a toda La Familia… Pero La Hiena no era capaz de quedarse de vacaciones por mucho tiempo, lo que lo hacía grande era la entrega que le daba a todo el manejo de su trabajo y ser él quien diera el tiro de gracia.




11:30 p.m.


La Hiena lideraba una emboscada a un Diputado que le debía ya varios encargos a la familia y era tiempo de encargarse de él.

— Hiena, ya tardó mucho, a mí se me hace que este no va a venir, cambio.

— Yo sé que ese güey si viene.

— ¿Y como estas tan seguro? ¡Dijiste que a las nueve estaríamos terminando! Tengo hambre Hienita, ándale, otro día lo pescamos.

— Créeme, a veces la espera vale más de lo que esperas…

— Me emputa que hables así Hiena, no te entiendo ni madres…

— Ya lo vi. Manuel, da la señal

— Si Hiena.


El carro del Diputado venia escoltado por un par de policías municipales, sin embargo el equipo de la Hiena contaba con los recursos necesarios como para vencer a un ejército, así que una simple escolta no sería gran problema.
La Hiena no tardó en cerrarles el camino, desaparecer a las escoltas y encarar al Diputado.


— Bueno, pero si por fin conozco al señor Diputado, por lo que me han hablado de usted, hay varias cosas que no andan bien, ¿Verdad?

— Yo hablé ya con Yacko, el me dijo que…

— A mi ese güey me hace los mandados, es mi gato ¿Acaso no sabes quién soy?

— S-si… tu eres La Hiena

— Exacto.


Sin lamentarse nada La Hiena sacó su navaja y desgarro la garganta del Diputado, manchando de rojo los asientos de piel del coche donde este iba.

— Listos, registren los coches y después llévenselos, aquí no paso nada.

— Hiena —Dijo Manuel —Mira lo que me encontré

— Ves, te dije que por algo se había tardado tanto.


El diputado llevaba consigo un soborno de más de 750 mil pesos en efectivo, sin contar los kilos de cocaína que había comprado.


— Esto, Manuel, son las recompensas de ser paciente. Empaca todo y súbelo a mi auto ¡Rápido!

— Si Hiena, en seguida.


Cuando había un asunto a tratar interno, los cuatro jefes se ponían en contacto y narraban brevemente los hechos.


— Aquí La Hiena, cambio…

— Yacko, Cambio

— Ares, cambio

— ¿Qué paso Hienita, todo bien? — Este último no tiene por que reportar su nombre, pues era el Jefe

— Así es, el tipo este me puso como pretexto que ya había hablado con Yacko, creía que el pasaba sobre mi hahahahahaha, pobre pendejo.

— Algún día yo estuve dándote órdenes Hiena, así que yo no me reiría tanto. —Dijo Yacko

— Bueno, el caso es que esta eliminado ¿alguna otra novedad? —Dijo Ares

— ¿Con que te quedas Hiena? — Dijo el jefe

— Con todo, corrí con suerte, traía un buen cargamento

— Muy bien Hiena, cambio y fuera

— Yacko Fuera

— Hiena no te vayas, quiero hablar contigo —Dijo Ares

— ¿Qué quieres?

— Hay un problema

— Escúpelo que no tengo tiempo.

— El hijo del Jefe, entró a instruirse con nosotros, el pobre no sabe ni como huele la marihuana, es un tremendo idiota para estas cosas

— ¿Y eso qué?

— Pues que Yacko no pudo con él y me lo pasó a mi

— ¿Y tú me lo quieres pasar a mí?

— Es que yo no puedo con él, es muy limítrofe y sabes que yo no trabajo con ese tipo de novatos, no tengo paciencia, además siento que si lo vuelvo a ver: lo voy a matar.

— ¿Pero por que el jefe no me dijo nada ahorita?

— Porque él no sabe que yo te lo voy a pasar a ti, anda, hazme ese favor

— No

— Ponle precio entonces

— Esa voz me agrada más…


Ares y La Hiena discutieron los términos de su acuerdo.

Ares: el tercer jefe al mando, 68 años, el más veterano de los 4, quien alguna fue el líder de toda la familia, se encontraba sustituido por personas que fuesen más capaces por su edad y su sed de dinero. Ares era conocido por ser un ermitaño, no tener mucho contacto con las personas, disfrutar su fortuna solo y por tener contactos internacionales que eran parecidos a él, solo que estos eran los contactos más adinerados de todos. Su historial tiene 377 muertes a su cargo. Solo superado por La Hiena y El jefe.


— Entonces ya quedamos Ares y es bueno saber que puedo contar contigo

— Eres un tremendo cabrón, pero en verdad que estoy tan desesperado que no sabía que hacer, sabes que si algo le llega a pasar a este niñito o que le disguste algo, nos pueden destituir y sinceramente no me quiero arriesgar.

— No te preocupes, mientras tú me pagues yo me hago cargo, total, tendré bastante tiempo libre ahora que termine con lo del banco

— Sobre eso también te quería hablar —Interrumpió Ares —Mi hacker me ha dicho que el investigador que contrataron está muy cerca de descubrirlos en el cierre del trato.

— Ese hijo de su puta madre me ha apretado los huevos lo suficiente, si se llegara a meter en algo de lo mío, se lo carga la chingada, de por sí que le ando trayendo unas ganas...

— Ese niño está obsesionado contigo, créeme, yo sé lo que te digo. Ten cuidado, el trato del banco se te asigno a ti por ser, según el jefe, el único capaz; así que no la cagues porque entonces nos chingas a todos ¿Estamos?

— Hahahahahahaha, ¿cagarla? ni que fuera el inútil de Ares

— Cambio y fuera —Dijo Ares

— Y que coño voy a hacer yo con ese mocoso… —Se preguntaba La Hiena mientras reflexionaba lo que acababa de hacer.




La hiena tenía un acuerdo con el gerente del banco nacional que era un adicto a una droga que La Hiena le preparaba. El joven gerente, perdido en su adicción hizo un pacto con la Familia de encargarse de pagar una gran cantidad de dinero por más de esa droga y distribuirla, ganando el doble de lo que pagaría, solo que lo pensaba pagar vaciando unos pocos millones a más de 20 cuentas de valor trasnacional. Durante toda la semana, La Hiena junto con su equipo estuvieron evadiendo los sistemas de seguridad de las cuentas, así como del banco nacional, pero por ser el único banco que La Familia no había robado, estaba en constante vigilancia.


— Detective ¿está seguro de que hoy es el día?

— Así es, La Hiena está obsesionado con el número 8, así que para dar un golpe como el que quiera dar, esta es la fecha perfecta.


El detective Mauricio acababa de ser asignado al caso de La Familia por autoridades internacionales que no podían seguir aceptando la ineptitud de la justicia nacional que nunca se encargaba de erradicar a La Familia. La diferencia de este detective a los demás, era que él era el único de su especie, pues no se dejaba sobornar; por lo tanto él sí iba ponerle fin a toda La Familia.

Mauricio Lima, un joven de 26 años de edad, poco experimentado pero con mucha inteligencia para su corta edad, había seguido los pasos de La Hiena desde que estaba en la academia como un simple aprendiz, ahora que ya estaba a cargo, estaba muy emocionado por ser el primero en capturar a La Familia, pero en especial a La Hiena.

El momento pactado llegó y La Hiena junto con el gerente ya estaban listos para dar el golpe, teniendo una estrategia perfecta para salir bien librados y sin sospechas. Pero el detective también estaba preparado para dar su golpe.


— Atención a todas las unidades, aquí el detective al mando, prepárense para la señal. Cambio

— Detective estamos a sus órdenes, cambio —Dijeron varias unidades


La gente de La Hiena empezó a llegar al banco desde temprano, y pacientemente esperaron a que se hiciera tarde para empezar el vaciado.


— Estense listos chicos, no pierdan su vista del monitor —Dijo el gerente del banco a todos los encargados de realizar el golpe

— Háganlo —Dio la orden La Hiena

— Es hora —Dijo el detective

— ¿Y qué voy a hacer yo? —Dijo una voz desconocida dentro del equipo de La Hiena

— ¿Y quién coño eres tú?

— Ángel

— ¿Y qué haces aquí?

— Ares me dijo que me fuera con La Hiena, pregunté quién era y me mandaron para acá

— Pero que caraj…

— ¡Hiena! Como dijiste, los policías están vigilándonos.

— Lo sabía, Mau es muy inteligente, lástima que aun sea un escuincle en esto. Es hora de darle su sorpresita.

— Hiena, casi está listo, ya casi tenemos el dinero —Dijo emocionado el gerente que estaba atento a las pantallas.

— Listos, vamos por el detective —Dijo La Hiena —Y encárguense de este niño ¡que no se entrometa! Manuel, da la señal

— Si Hiena


Los policías entraron, se dividieron para encontrar el lugar donde se llevaba a cabo el robo. Los hombres de La Hiena fueron tirándose a todos los policías que se separaban, pensando que no sabían de su presencia.


— Ahí vienen uno —Dijo uno de los hombres de la Hiena —Recuerda, yo lo silencio y tu lo matas

— ¿Qué yo qué? —Dijo Ángel

— Ya los tengo, rápido, ¡Dispara!

— Pero como, es que yo…

— ¡Rápido!


El policía se pudo escapar ocasionando disparos y la muerte a quien lo tenía sujetado.

La Hiena y sus hombres escucharon disparos y rápidamente se toparon con los policías, todo había empezado a salir mal.


— ¡Rápido, cúbranse! —Ordenó la Hiena —Carajo


La Hiena y sus hombres trataron de rodear a los policías sin ser vistos, pero ya varios de sus hombres estaban disparando en contra de la policía.


— Dividámonos, Manuel tú te vas con ellos y cuidas las computadoras, aun no se ha acabado de descargar todo.

— ¿Y yo?— Dijo el gerente

— Tú aquí te quedas.


La Hiena sacó su pistola y atravesó con una bala la cabeza del gerente.


— Vámonos y hagan ver que fue un accidente


La Hiena se separo de su equipo y fue en busca de un escondite, el banco era enorme y tenía muchos lugares para esconderse y no ser visto.


— Por acá ¡síganme! No deben de andar lejos —Decía el detective que había avanzado junto con un par de escoltas


Rápidamente La Hiena supo que le seguían los pasos, pero debía hablar con el detective antes de cualquier cosa, había algo que le intrigaba.

Sin mucho esfuerzo La Hiena encontró al detective con sus hombres y sin darse cuenta, deshaciéndose uno por uno hizo que quedara únicamente el detective de pie.


— Sal de donde estés, sabes que no puedes salir de esta ¡te tenemos rodeado!

— No me voy a dejar mostrar hasta que me digas lo que quiero saber —Dijo La Hiena desde su escondite

— Sal o comienzo a disparar

— Pero si no hay necesidad —Dijo la hiena en el oído del detective, tomando a este por total sorpresa

— ¡Quedas arrestado!

— Pero detective, si la fiesta apenas comienza.


El detective apuntaba firmemente contra La Hiena, no tendría más remedio que disparar si era necesario.


— Las manos contra el suelo

— Como usted diga…


La hiena puso las manos en el sueño e impulsándose con estas, golpeó al detective con sus piernas, desarmándolo.


— Bueno, así nos podemos entender mejor, estando solos tu y yo— Dijo La Hiena acercándose lentamente al detective — ¿Sabías que eres el presidente de mi club de fans? Tienes el record de saber más de mi, que yo mismo.

— Es por que en verdad me sorprende que seas tan inteligente, pero yo he llegado para demostrarte que se te puede superar en pensar.

— Es solo eso o ¿Hay algo más? —Dijo La Hiena mientras ponía contra la pared al detective y apretándole el paquete que llevaba entre las piernas.


El pene del detective se paró, demostrando a La Hiena que sus sospechas eran ciertas


— Yo a ti te gusto —Dijo La Hiena susurrando irónica y seductoramente


El detective se sonrojó, su clara piel se convirtió en una tela roja


— Te voy a atrapar

— ¡Hiena! — Gritaron desde afuera


Alguien entró de golpe al cuarto donde estaban la Hiena y el detective, destrozando la chapa y corriendo hasta el centro de la habitación.


— Dicen los muchachos que ya está listo el vacio de dinero, que si ya nos vamos —Dijo Ángel

— Lo sabía —Dijo el detective desafanándose de La Hiena y tomando su arma

— Maldita sea —Dijo La Hiena


El detective empezó a disparar mientras la Hiena gritaba


— ¡Dispárale!

— Pero yo…

— Mejor ¡Quítate y corre!


Entre disparos, la Hiena y sus hombres lograron escapar de la policía con la cuenta llena por su exitoso golpe al banco.







Acu.

#9
Und ich hatte gedachtet, dass ich alle gesehen hat... o sea creía que lo había visto todo y resulta que dos de tus protagonistas se llaman como yo y mi no1... solo tengo que decirte: Danke schön!!! o sea muchas gracias!
[font="Palatino Linotype"]Vine por los chicos guapos... y me quedé por los chicos lindos[/font]
 
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