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Relatos de Futbolistas

#1321
Lamento haber tardado tanto en subir el capítulo pero es que no encontré inspiración. Espero que les guste mucho.

Capítulo 5: Al siguiente nivel

Después de pasar uno de los mejores momentos de mi vida con Martin, Marcos y Brahim, los cuatro nos quedamos dormidos en mi cama, estábamos un poco apretados pero eso no importaba. Pasó como una hora cuando Brahim y Marcos se despertaron. Ellos estaban charlando un poco apartados de la cama para no despertarnos a Martin y a mí. Ambos se fueron a dar un paseo y nos dejaron durmiendo.Al cabo de unos 10 minutos, más o menos, Martin se despertó y, como no encontró a su chico, empezó a acariciarme el cabello.Yo esbocé una leve sonrisa mientras dormía, parece ser que me gustaba esa sensación. Al cabo de un rato yo me desperté de la siesta, miré en busca de Llorente y solo crucé la mirada con Odegaard, el cual me sonrió.

-Buenas tardes bello durmiente-. Me dijo el joven jugador noruego.
-Buenas…- Le respondí yo mientras me desperezaba.
-¿Qué? ¿Te lo has pasado bien?- Me respondió Martin.
-S-si…- Le respondí en un tono algo nervioso.
-Pues si quieres podemos seguir un rato más, ¿sabes? Aprovechando que estamos los dos solos-. Respondió odegaard mientras me abrazaba y me acariciaba el pecho.

Yo me empecé a poner muy nervioso. Martin es de los chicos más guapos que se me han cruzado desde que estoy en el Real Madrid pero sé que su corazón estaba ligado a otra persona y yo no podía perder mi virginidad con él. Mientras yo mostraba cierta indecisión, el joven jugador noruego se abalanzó sobre mí y me empezó a besar mucho, por suerte para mí sabía besar mejor que Marcos. Después de un rato besándonos y acariciando nuestros rabos, Brahim y Marcos llamaron a la puerta. Yo me puse unos bóxers y Martin se vistió. Abrí la puerta y entró Marcos y salió Martin.

-Bueno chicos, nos vemos-. Dijo Brahim.
-Está bien, nos vemos-. Respondió Llorente.

Cerré la puerta mientras saludaba a los chicos y en ese momento nos quedamos solos Llorente y yo

-Bueno Chencho, nos hemos quedado tú y yo solos-. Dijo Llorente abrazándome por la espalda.
-Sí, estamos solos Marquitos-. Le dije cariñosamente mientras recostaba mi cabeza en su brazo.
-Bueno, ¿crees qué debemos de acabar los que empezamos antes los cuatro? Eso sí, espero que la leche noruega de Odegaard no sea más adictiva que la mía, que si no tendré que hacer algo para mejorar-. Dijo Marcos mientras me acariciaba las mejillas con su mano.
-Bueno, eso depende de si aún te sobra energía para aguantar un segundo asalto-. Le respondí en tono pícaro.
-Cuidadito con lo que sale por esa boquita, Marquito, no querrás arrepentirte y luego no poder sentarte durante una semana, y si no me crees puedes preguntarle a João Félix, que el pobre estuvo varios días sin poder sentarse cómodamente-. Respondió Marcos devolviéndome el reto y en un tono algo molesto.

En ese momento yo me corté bastante, me quedé muy rayado con la contestación que me había soltado. Por un lado me agradaba el poder picarle con mis comentarios y que se excitase de esa manera, a mi me gusta mucho cuando se ponía en plan ‘’machito indomable’’ pero, por otro lado, me molestaba que me contestase de esa manera, en ese plan borde.

-Bueno, yo… no creo que haya dicho nada malo para que te pusieras así, lo siento-. Le respondí preocupado.
-No, tranquilo Chencho…- Respondió dándome la espalda y enfadado.

En ese momento yo me acerqué, preocupado, hacia él, le puse una mano en la espalda y dije su nombre. De pronto, él se giró y se abalanzó sobre mí para acabar ambos cayéndonos al suelo, Marcos encima mío.

-Oye, ¿a qué ha venido e….- Marcos no me dejó terminar porque me tapó rápidamente la boca con su mano.
-Shhhh, no digas nada bebé, vas a disfrutar hoy como una perra. A un macho como yo no se le provoca de esa manera y, en caso de hacerlo, atente a las consecuencias-. Me respondió mientras me susurraba al oído para después darme un leve mordisco en él.

Yo no podía creer que esto estuviera pasándome en este momento. Estaba desatado. Podía notar su gran erección rozarme el abdomen, aún cubierto por la toalla. yo empezaba a calentarme por su culpa y, al cabo de unos segundos desarrollé mi erección, la cual se marcaba más puesto que la toalla era muy fina y me delataba con bastante facilidad.

-Vaya, veo que mi niño está más caliente que el sol-. Me dijo Marcos con un leve sonrojo y mirándome a los ojos fijamente.
-Bueno… y-yo…- Yo le respondí bastante nervioso y tratando de disimular y esconderme de esa vergonzosa situación.
-Mmm, creo que debemos de ponernos manos a la obra y trabajar de una vez-. Replicó Llorente.

En ese momento Marcos dirigió su mirada hacia mí, se arrodilló y me cogió en brazos como a una princesa.

-Tranquilo guapo, no voy a ser tan duro en tu primera vez, a no ser que me provoques mucho. También tengo un lado romántico y cariñoso-. Dijo Marcos mientras me llevaba a la cama al mismo tiempo que me besaba los labios.

Marcos me dejó suavemente en la cama, me dedicó una sonrisa y procedió a quitarse la camiseta. Yo no podía parar de mirarle, me quedé embobado mirando su pecho. Me estaba poniendo a mil y solo quería comerle a besos los pezones y los abdominales. Después de quitarse la camiseta me hizo un gesto para que me acercara y le quitara los pantalones. Yo iba a proceder a quitarse el cinturón cuando me dijo:

-Así no Chencho, no uses las manos, usa la boca-. Me dijo.

Acerqué mi cabeza a su pantalón y empecé a intentar quitarle el cinturón con mi boca. Marcos me acariciaba la cabeza mientras yo trabajaba. Después de un rato intentándolo logré quitarle el dichoso cinturón. La siguiente parte la hice en seguida, el pantalón fue más sencillo de quitar. Marcos se quedó en boxers.

-Bueno Marquito, ahora te toca trabajarme un poco más-. Dijo sensualmente mientras dejaba ver el enorme bulto que marcaba en los calzoncillos

Yo me acerqué, le quité los bóxers y empecé a masejear su gran rabo. Marco solo gemía mientras me decía que no parase. Yo le hice caso y seguía masajeando su polla. Después de masturbarle un rato me agarró de la cabeza y me ordenó que le empezara a chupar la polla. Yo me puse manos a la obra y metí su gran rabo en mi boca. Empecé a lamerlo con mi lengua como si fuera un helado. Lo sacaba de mi boca para poder saborearlo todo con mi lengua. Chupé todo el tronco y el glande, lo masturbé y le chupé los huevos también. Por suerte estaba totalmente depilado y podía saborear a la perfección su miembro.

-Joder Chencho, quien diría que eres virgen, dios, lo haces genial-. Me decía Marcos entre gemidos.

Estuve como unos cinco minutos chupando y amando su polla hasta que él decidió coger las riendas.

-No lo haces nada mal, pero voy a enseñarte a usar a la perfección esa boquita tuya que me tiene loco-. Dijo mirándome a los ojos y en un tono muy pervertido.

Sacó su polla de mi boca, me dio una bofetada y me agarró del pelo para meter su rabo hasta el fondo de mi boca. Su polla estaba en mi garganta y tocaba mi campanilla. Me daba un poco de arcada, pues era enorme. Marco empezó a follarme la garganta muy rápido y fuerte al mismo tiempo que gemía y gemía. No paraba de lanzarme cumplidos al mismo tiempo que me daba alguna bofetada. Después de una maravillosa follada de boca paró. Yo estaba jadeando pero también estaba muy caliente. Marcos me arrancó la toalla de la cadera, me levantó, me agarró de la cintura y me miró a la cara.

-Has sido un niño muy bueno, Marquito, pero, ¿no crees que ahora me tienes tú que dar algo a mí?- Me dijo sensualmente y acariciando nuestros dos rabos a la vez con la otra mano.
-¿Qu-qué quieres de mí?- Le respondí en tono inocente como si la cosa no fuera conmigo.
-Bueno, creo que lo sabes muy bien-. Me replicó dándome un leve beso en los labios.

Yo me sonrojé muchísimo y él lo notaba. Sabía que estaba algo asustado por ser mi primera vez pero también sabía que me moría de ganas de ser follado por él.

-Tranquilo Marco, lo has lubricado bien, no te va a doler, confía en mí-. Me dijo al oído mientras me tumbaba lentamente en la cama.

Marcos me tumbó boca arriba en la cama, en una postura en la cual ambos nos podía mirar y compartir el placer al mismo tiempo. Se empezó a masturbar al tiempo que me pidió que levantara mis piernas. Obedecí sus órdenes y con su mano izquierda flexionó aún más mi pierna contra mi muslo.

-Vaya, que flexible eres-. Me dijo en tono burlón.
-¿Vamos a hacerlo sin condón?- Le respondí yo preocupado.

Antes de poder esperar un “sí’’ o un “no”por respuesta, deslizó su enorme rabo en mi culo. Entró a la perfección pero yo solté un grito de dolor tremendo. Marcos, precavido como siempre, ya me había tapado fuerte la boca con su mano para que esa única prueba de que estábamos follando se diluyera en la habitación donde solo podíamos escucharla nosotros dos.

-Ves, te dije que no te iba a doler-. Respondió sin moverse para no hacerme daño.

Yo aún no me había acostumbrado a su polla cuando empezó a follarme. Sacaba y metía el rabo dentro de mí lentamente. Yo solo podía lanzar gemidos y gritos de dolor que, para mi desgracia o placer, se convertían en estimulantes excitantes para mi incansable macho. Al escuchar mis gemidos, Marcos, entró en modo “depredador” y empezó a follarme con más dureza. Mi culo, en pompa, parecía que me iba a explotar de lo duro que me estaba follando. Alguna lágrima del dolor que tenía recorría mis mejillas, pero eso no impedía que me siguiera follando bien duro. Estuvimos follando bastante rato. Me puso a cuatro patas para follarme con suavidad. Al final acabé cabalgando al amor de mi vida, a mi potro, yo era su jinete. Subía y bajaba a mi ritmo, despacio, pero a veces él se movía para follarme mucho más rápido. Marcos empezó a masturbarme, parecíamos estar llegando al final. Yo no duré ni un minuto y me corrí muchísimo, descargando en la cara y el pecho de Marcos. Eso pareció enfadarle un poco. Me desmontó, me puso de rodillas y se masturbó, pidiéndome que abriera la boca, para acabar corriéndose en toda mi cara y en mi boca. yo me tragué todo el semen que pude, saboreándolo bien pues estaba delicioso. Ambos acabamos jadeando. Había sido la mejor tarde de mi vida, pero estaba agotado y acabé por dormirme con él en mi cama.

Continuará…


Espero que os haya gustado.

Relato completo: viewtopic.php?f=40&t=110899

Relatos de Futbolistas

#1322
Lamento haber tardado tanto en subir el capítulo pero es que no encontré inspiración. Espero que les guste mucho.

Capítulo 6: Pretendiente

Después de estar follando toda la tarde, Marcos y yo nos quedamos dormidos en mi cama. Después de dormir unas 10 horas, me desperté primero, a eso de las 9 y media. Fui a la ventana y levanté la persiana para que entrara algo de luz por ella. Luego me senté en la cama, al lado de mi nuevo novio y empecé a acariciarle el pelo. Al mismo tiempo, se me empezaron a pasar por la cabeza todo lo que vivimos ayer él y yo.Ya sé que esa tarde de placer fue espontánea, pero lo pude sentir de maravilla. Para ser mi primera vez fue genial, la disfrute muchísimo y espero que podamos seguir haciéndolo más tiempo. Sin embargo, un sentimiento de culpa me invadió un segundo después. Me empecé a replantear si lo que había surgido era un polvo de un día o solamente el inicio de algo más duradero. Yo lo que quiero es poder llegar a algo más que una tarde de sexo espontáneo en un hotel de Nueva York. Yo seguía sumergido en mis pensamientos hasta que Marcos se despertó una media hora más tarde, más o menos, y, lo primero que hizo fue acercarse a mí para besarme apasionadamente en la boca.

-Buenos días Chencho-. Me dijo Marcos después de besarme y removiéndome el pelo con su mano.
-Buenos días Marcos-. Le respondí agachando la cabeza por su gesto, al mismo tiempo que le dedicaba una sonrisa.
-¿Qué tal has dormido?- Me preguntó.
-Bien, bastante bien-. Le respondí yo bostezando.
-Me alegro Chencho, ahora vístete rápido y vamos a desayunar-. Me respondió mientras se ponía los pantalones.
-Oye Marcos, ¿no crees que sería una situación muy incómoda si mis compañeros te vieran deambular por el hotel de concentración?- Le pregunté a Marcos mientras me ponía la camiseta.
-Y, ¿qué hacemos entonces? Yo tengo hambre-. Replicó Marcos mientras le rugían las tripas.
-Bueno, nosotros tenemos día libre, así que si quieres podemos esperar en mi cuarto hasta que puedas salir del hotel sin ser visto-. Dije yo.
-Joder Marco, eso es mucho tiempo, y no quiero esperar tanto-. Me respondió algo enfadado.
-Pues busca la manera de entretenerte con algo-. Le repliqué algo molesto.
-Marco, jugar con juguetes es un poco aburrido-. Dijo con una sonrisa pícara.

Yo seguía a lo mío, sin darme cuenta de que Marcos quería entretenerse conmigo, de ahí que dijera que jugar con juguetes era aburrido.

-Bueno, entonces, ¿por qué me divierto contigo?- Advirtió Marcos sonriendo.

Yo me sonrojé una barbaridad en el instante que él soltó esa frase. Lo bueno es que ahora sí sabía que se lo pasaba bien conmigo en la cama. Después de seguir charlando durante unos minutos, le pedí que se quedara en mi cuarto mientras yo me iba a desayunar.

-No tardes Chencho, y trae algo para mí-. Dijo Marcos algo preocupado.
- Está bien -. Le respondí yo.

Nada más vestirme con una ropa adecuada para entrenar, salí de la habitación, cerré la puerta y me dirigí al ascensor para ir a desayunar con los demás. Por el camino, yo estaba pensando y excitándome con la maravillosa noche que pasamos los dos. De repente, tras haber pasado un par de puertas, un chico salió de su cuarto, o esa fue mi intención.

-Marco, ven-. Me dijo.
-Hola Lucas, ¿qué tal? ¿También vienes a desayunar?- Le pregunté yo.

Rápidamente Lucas me agarró del brazo y me metió en su cuarto. Cerró la puerta con llave y me empujó hacia su cama.

-Tú y yo tenemos cuentas pendientes-. Me dijo sonriendo pervertidamente.
-¿Cuentas? ¿Qué dices Lucas?- Le respondí yo algo nervioso.
-Si Marco. ¿Te acuerdas de lo que pasó el otro día en el ascensor? Pues quiero terminar lo que empezamos, no me gusta dejar las cosas a medias-. Me respondió mientras se quitaba la camiseta y se desabrochaba el cinturón de los pantalones.
-Pero Lucas, no creo que debamos hacer esto ahora-. Le hablaba bastante nervioso hasta que me cortó poniéndome la mano en la boca.
-No pasa nada, tenemos unas horas libres antes del entrenamiento, además te servirá de calentamiento-. Me dijo Lucas al oído.
-Pero yo no quiero…- Dije antes de que me volviera a tapar los labios con su dedo.
-Tranquilo Marco, te escuché gemir ayer, quiero comprobar todo lo puta que puedes llegar a ser, además, me pones muchísimo, y oportunidades así no hay que dejarlas escapar-. Dijo Lucas quitándose los pantalones.

En ese momento yo empecé a calentarme también. No pensé en que opinaría Marcos si se enteraba, sólo estaba centrado en follar con Lucas. Quería demostrarle lo zorra que soy en la cama. Yo estaba a mil. Miraba el cuerpo semi desnudo de Lucas y notaba como crecía una erección dentro de mis pantalones. Lucas se acercó a mí y me empezó a besar de forma brusca. Notaba como su lengua exploraba toda mi boca, como me mordía los labios y también notaba que me estaba desabrochando el cinturón para quitarme los pantalones. Era una situación muy intensa. Nos detuvimos un rato porque Lucas quería que me desnudara.

-Vamos Marco, quítate la ropa. Quiero ver ese cuerpazo que tienes-. Me dijo después de besarme y de darme una suave bofetada en la mejilla.

Yo obedecí su orden y me desnudé.

-Ya está, Lucas-. Le dije.
-Joder Marco, estás muy bien. Que ganas tengo de follarte ese culo, dejártelo rojo y luego correrme en esa carita hermosa que me traes-. Me dijo mientras empezaba a acariciarme los pezones.

Yo empecé a gemir como una perra, lo hacía bastante alto y eso propició que Lucas me empezase a azotar en el culo. Lucas empezó a chuparme los pezones y a acariciarme todo el pecho al ritmo de mis excitantes gemidos. Yo pedía más y él me azotaba más fuerte.

-Joder Marco, eres muy vicioso. No sé si has desayunado, pero espero que tengas hambre-. Dijo Lucas señalándose el rabo.

Yo entendí lo que me pedía y me puse manos a la obra. Me arrodillé delante suyo y empecé a masturbar a Lucas. Notaba cómo le crecía una sonrisa de placer y de pronto empezó a soltar unos excitantes gemidos. Al rato me agarró del pelo y empezó a follarme la boca. Me daba embestidas con su pene de unos 19 cm. Notaba como cada vez que lo sacaba de mi boca y me lo volvía a meter hasta el fondo, tocaba mi campanilla, provocándome alguna arcada. Seguía chupándole su delicioso rabo mientras Lucas estaba pendiente del móvil.

-Quieto Marco, no quiero descargar todavía-. Dijo mientras me agarraba del pelo para obligarme a parar de chupar.
-Lo siento Lucas-. Le dije yo, pensando que me había pasado un poco con la intensidad de la mamada.
-Cállate-. Dijo después de lanzarme a la cama para después ponerme boca arriba, con el culo en pompa y con mis piernas en mis brazos.
-No quiero follar, Lucas, por favor-. Le suplicaba.
-Tranquilo, lo vas a gozar. Además hay que aprovechar esta flexibilidad que tienes-. Dijo Lucas antes de empezar a lamerme el culo.

Yo empecé a gozar de nuevo al notar su húmeda lengua recorrer mi culo. Empezó a llamarme las nalgas y a masturbarme, provocando en mí muchísimo placer. Yo seguía excitándole con cada gemido que salía de mi boca, y él solamente empezaba a calentarse más y más, lo que le llevaba a azotar mi culo. La fase de preparación solo duró un par de minutos y, después, procedió a acercar su polla a mi culo para empezar a follarme. Yo le rogué muchas veces que no lo hiciera, pero solo recibía un par de azotes y algunas bofetadas. Después introdujo su rabo dentro de mí, a lo bestia. Yo solté un grito de dolor.

-Te gusta, ¿eh Marco?- Me preguntó mientras intensificaba las embestidas.

Yo no podía contestarle porque las sacudidas que me daba me impedían gesticular alguna palabra. Lo único que salía de mi boca eran gemidos y algunos gritos de dolor. Realmente tenía un buen rabo y era todo un semental en la cama. Tuvimos una fase donde la velocidad y la fuerza eran constantes, pero me duró poco y lo bueno empezó ahora. Lucas aumentó la fuerza de las embestidas, me estaba follando bastante más fuerte de lo que me lo hizo Marcos. Yo sólo soltaba gemidos de dolor, pero no parecían que provocasen un efecto de compasión hacia Lucas. Lucas empezó a azotar me las nalgas y a llamarme perra. A mi me gustaba esta sensación. Yo quería más y más. Después de follarme en esa pose Lucas sacó su polla de mi culo y se tumbó en la cama, después me hizo un gesto para que le cabalgase y yo obedecí. Me senté en su rabo y empecé a cabalgarle a un ritmo constante.

-Joder Marco, no lo haces tan mal como pensaba, me lo estoy pasando de fábula-. Dijo Lucas entre gemidos.

Yo seguía cabalgando a mi nuevo potro hasta que alguien llamó a la puerta. Poco después la abrió, porque se ve que también debía de tener una llave de la habitación. El chico cerró con llave y se giró. Era Reguilón.

-Hola Regui, casi te pierdes la fiesta-. Dijo Lucas, el cual parecía poco sorprendido de verle.
-Madre mía, iba a hacerme una paja, que me encanta hacerlas después de levantarme, cuando vi tu mensaje. Tuve que ir a recepción a pedir la llave, pero ya estoy aquí. Joder Marco, que bien te ves ahíarriba, espero que tengas mucha hambre y una buena boca, porque te vas a hartar de comer rabo-. Dijo Regui acercándose a la cama y desnudándose mientras tanto.

Reguilón se subió a la cama, me agarró del pelo y me obligó a comerme su polla. Yo estaba llenísimo. Mi culo follado brutalmente por Lucas y mientras tanto Regui me estaba dando el biberón. Reguilón me follaba la boca muy rápido y Lucas me agarró del culo y empezó a follarme más fuerte. El sitio se convirtió en un lugar donde sólo salían gemidos y más gemidos. Yo me masturbaba mientras mis compañeros se divertían conmigo. Yo estaba ya a punto de correrme y Regui y Lucas también.

-Joder, que boquita tienes-. Dijo Regui.
-Yo casi estoy-. Dijo Lucas gimiendo.

Dejaron de follarme y me empujaron hacia el suelo. Yo me arrodillé delante suyo.

-Hora de desayunar Marco-. Dijo Regui masturbándose.
-Esta es la mejor parte-. Dijo Lucas haciendo lo mismo.
-¿A qué estáis esperando? Tengo hambre-. Respondí yo entre gemidos al mismo tiempo que descargué todo mi semen en mi pecho.

Lucas le pasó un brazo por la cadera a Regui y Regui pasó su brazo por el hombro de Lucas, mientras se masturbaban cerca de mi cara. Yo estaba arrodillado y les estaba mirando con la boca abierta y con la lengua fuera. Después de un minuto ambos chicos se corrieron un montón en toda mi cara y mi boca, al mismo tiempo que gemían y paseaban. Yo me tragué la deliciosa leche que cayó en mi boca. Regui me sacó una foto con su móvil para inmortalizar el momento.

-Ha sido genial, pero ahora hay que ducharse-. Dijo el joven lateral mientras me ayudaba a levantarme.
-Si, espero poder volver a jugar contigo Marco-. Dijo Lucas azotando mi culo.

Los tres nos dimos una ducha, para limpiar el rastro de la movida mañana quedaríamos tenido, entre besos, para al final acabar yo mamando sus rabos y recibiendo otra descarga de semen.

Continuará…

Espero que os guste y que la espera haya merecido la pena. He estado muy liado entre las vacaciones y la universidad.

Relato completo: viewtopic.php?f=40&t=110899
 
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