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#794
Digo, fue para decirle quien manda en este cuartito. Con esa dedeada que él disfrutò mucho porque se movía casi encima de mi dedo, le demostrè que el dedo vengador era yo... cuando se vino, en forma estrepitrosa, por cierto, gimiendo, bufando, moviendose como serpiente, cayò rendido al lado del Gerry. Los dos dormiditos, en pelotas, al lado mio... El Gerardo medio se moviò. Le agarré su manita. Era suave como sus hermosos y varoniles pies. ¡¡Ni modo, amigo -pensé- te cogieron en mi presencia y no quise evitarlo..." pero, como él mismo decìa del otro cabrón, el gran roncador... si sólo fue la cabecita !!!!!!

Despues de repasar segundo a segundo lo que esa noche habia sucedido en nuestro cuartitio y despues de habe analizado lo peligrosamente calientes y fuertes estuvieron los acercamientos entre Gerardo y Orlando, me quedé dormido. Desnudos, los tres, nos quedamos dormidos... como tres cansados ladiadores, como tres mancebos adoníseos que decansaban como dioses después de cruentas y despiadadas batallas. El roce de la piel de Gerardo ya no me motivaba nada. Era, solamente, sentir la piel de un amigo ocasional o circunstancial.... de alguien que ha significado libertinaje en mi vida. NO lo quiero. Siento algo de afecto por él. Pero no debo de dejar de reconocer que con este cabròn he recorrido pasajes peligrosos de la vida. He goazado, definitivamente, pero con Gerry he dado un paso mas allá de lo simple y de lo cotidiano. He dejado de ser el chico tranquis tranquis que no mata una mosca. He dejado de ser el cachondo médico que espìa a sus vecinos de cuarto para se el orquestador de autènticas bacanales. Ese dia me senti realmente cansado. Al ver los rostros de los dos chicos, junto a los cuales he gozado y disfrutado algunos de los más gloriosos orgasmos de mi vida, me sentì triste porque finalmente sé que tuve mucho que ver en las desvirgada anal de los dos. Uno lo pedìa, el otro no. Por eso sentì miedo; miedo a lo que desee ahora pueda suceer. Miedo porque para gozar tanto como he gozado, he tenido que ver cómo ellos hacen algo que probablemente no deseaban hacer; digo, como hombres que son sentirse violados, cogidos, debe ser muy desgradable y frustrante.... sobre todo cuando de por medio hay drogas, como es el caso de Gerardo, que el día en que se lo cogieron lucía medio groggi.....
Me prometì alejar el cuarto a Orlando, que guapo y caliente como era, no dejaba de ser una amenaza. Soñé, en lo poco que me quedaba de la noche, que alguien despedazaba mi cabeza. Soñé que la sangre brotaba de los cuerpos mutilados de Gerardo y mìo. Orlando nos destruía por coraje y por odio, por haberl cogido....
Temprano, Gerardo despertò y fue al baño. Me hice pendejo un rato y no pasaba nada. Ni un ruido. Pensé que este bato se habia quedado dormido en la taza del baño, pero no. Luego de un rato volviò a la cama. Algo pensaba pero no decìa nada. Yo lo veia y fingìa dormir.
Esa tarde, como otros dias, nadie dijo nada. Pero ese silencio ya me lo sé y no auguraba nada bueno.. Debìa hacer algo pero ya. Hablé con Orlando esa misma noche y le pregunte que qué onda. Lo interrogué, en ausencia de Gerardo porque cuando él saliò en la tarde al centro de la ciudad, revisé sus cosas y me di cuenta de que una tirilla de tabletas de Diazepam (las guardo porque siempre los tengo en mi kit personal para el manejo de pacientes epilépticos) estaba abierta y en su mochila. Cuando vi el faltante en mi caja de medicamente me encabronè al tope. Me dijo que no sabìa como habia llegado a su mochila !!!! "sabes que podrìas haberlo matado, pinche loco???- le dije lo más tranquilo que pude- ... pero ni me contestes, porque se ve que eres un estùpido ignorante....y no tienes porqué fingir demencia.." y rematé con algo que no deseaba pero que tuve que decirle porque creo que era lo mejor: "no le diré nada a Gerardo de esto, pero quiero que te vayas"....
Gerry cambiò desede ese dìa.. Dejò de ser el chico alegre de siempre y se volviò tacirutno y escondido. Ya no lo volvìo a ver sonreir n i a ser el extrovertido sexual de antes. Creo que la magia del momento se esfumaba como agua. Orlando aùn durò una semana más en la casa y como pude evitè una confrontaciòn. Gerardo me preguntó que qué habìa sucedido porque no recordaba nada. Tenía dudas sobre la cogida que le dieron. Como sólo fue discretita, discretita, acabé asegurándole que Orlando le mamó y le chupeteó el culo hasta cansarse pero que nadie lo había penetrado. Eso pareciò tranquilizarlo, pero la actitud evasiva de Orlando no acababa de gustarle... sin decirse nada se enojaron entre si, sobre todo porque Orlando sin saberlo estaba aceptando su culpa.... y solito se fue alejando del grupo. Cuando se fue, un viernes por la mañana, aprovechando la ausencia de nosotros, ya la tensiòn era mucha y no le hablábamos salvo para lo indisensable... Fue cuando Gerry habló y volvìo a ser el mismo cabrón loco y ocurrente de siempre :"hijo de la chingada. Se largò como las chachas". Esa noche él fue el feliz chicuelo de siempre. Se masturbò después de dias de no hacerlo, al menos enfrente de nosotros y me molestò y estuvo jode y jode como siempre solía hacerlo. Sonrei para mis adentros mientras me la jalaba al lado de él y mientras él besaba ardientemente mis tetillas. Gracias, a Dios - pensé- Gerry està de vuelta!!!!!". Esa noche eruptamos semen en nuestros respectivos abdómenes y nos lo embadurnamos el uno al otro con singular alegría...

#795
como siempre una buena continuacion, aunque un poco triste por que se fue orlando peor supono que un nuevo inquilino abra de llegar o no bhalo??
[font="Fixedsys"]:silbido ...[/font]

#800
Balo que buen relato.
Hace tiempo empezaste un relato cuyo protagonista era un medico residente joven,creo se llamaba Pablito,que bueno lo siguieras.
 
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