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Rompiendo barreras [Marcos Llorente x Marco Asensio]

#1
Este es el primer relato que hago, lo voy a hacer relatando el punto de vista de Marco Asensio, espero que os guste :)

Capítulo 1: Emociones encontradas

Hacía ya varias semanas que habíamos aterrizado en EEUU para empezar la pretemporada de este año. Las instalaciones de los equipos americanos son excelentes, piscinas, pistas de atletismo o gimnasios son algunas de las instalaciones que tenía la ciudad deportiva del New York Red Bulls. El sorteo de la International Champions Cup de este año nos había emparejado con el Atlético de Madrid, y eso tenía cierta motivación para mí, no sólo por el hecho de tener que enfrentarnos a nuestro rival de siempre (coda que siempre es una gran fuente de motivación) sino que iba a volver a reencontrarme con Marcos Llorente. En efecto, no es nada nuevo para mí el que muestro cierta simpatía, agrado o atracción hacia Marcos, puesto que siempre nos hemos llevado muy bien, pero en los últimos días, hasta antes de que él se fuera del club, había desarrollado un elevado grado de atracción hacia él que yo no podía explicar. Era bastante ridículo porque yo sabía de antemano que mi orientación sexual es ‘hetero’, pero ¿y si realmente no estaba seguro de lo que realmente me gustaba? ¿Cómo podía reaccionar yo cuando tuviera que quitarle la pelota o regatearle?
/Dos días antes del partido/
El entrenamiento que el míster nos había preparado para la tarde fue realmente agotador. Estaba preparado para que pudiéramos llegar en forma al partido, y eso implicaba mucho físico. Yo sólo necesitaba echarme una siesta después de esa paliza, y era justo lo que iba a hacer. Mientras iba caminando hacia mi habitación, Lucas se me acercó.
-Oye Marco, ¿te vienes a dar una vuelta por la ciudad conmigo? - Me preguntó Lucas.
-Que va, estoy muy cansado, tenía planeado echarme un rato, si eso vamos mañana-. Le respondí yo.
Había notado que de un tiempo a esta parte Lucas se había acercado mucho más a mí, entiéndase como que creo que se había enamorado de mí, pero no estaba 100% seguro de ello, solo era una corazonada, pero esa mirada tan relumbrante cuando me había pedido dar ese paseo provocó que empezara a sospechar de ello.
Nada más llegar a mi habitación bajé un poco la persiana para que no entrase tanta luz del sol, dejé el móvil en la mesa y me acosté en la cama. Pasaron unos 20 minutos cuando de pronto me vibró el teléfono. Me incorporé, cogí el móvil y procedí a leer el mensaje. Era Marcos. Quería quedar conmigo en media hora para dar un paseo. Podía sonar raro que a falta de dos días para el partido estuviéramos quedando dos jugadores de equipos rivales para hacer Dios sabe qué. Le contesté: ‘’de acuerdo, ahora nos vemos’’. Él iba a venir a por mí, en el fondo no estábamos tan lejos el uno del otro. Su respuesta fue escueta: ‘’Vale, te espero en vuestra puerta’’. Pero lo que más me llamó la atención fue que terminó su mensaje con el Emoji del beso. Eso provocó una sensación extraña en mí, no nueva, pero sí más intensa, ¿qué pretendía con eso? Procedí a darme una ducha caliente y a vestirme. Salí a la calle en vaqueros y con una chaqueta azul, acompañado de unas gafas de sol, por aquello de ser un poco discreto de cara a los fans.

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Me apoyé en una vaya para esperar a Marcos mientras miraba mi móvil. Pasaron unos cuantos minutos cuando escuché a lo lejos su voz.

¡Marco!- Gritaba a lo lejos Llorente.

Me dispuse a caminar hacia él. Podía verle lo bien vestido que iba, eso es muy común en él. Iba vestido con una camisa y unos pantalones blancos, también llevaba gafas de sol para taparse un poco.

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-Cuánto tiempo, ¿verdad?- Me decía con una sonrisa.

Si, ha pasado bastante tiempo desde la última vez que nos vimos en persona. Ha sido todo un cúmulo de sensaciones  emociones contrapuestas-. Le respondí yo mientras me empezaban a invadir los nervios.

-Se te nota nervioso, ¿estás bien?- Me preguntó mientras que me agarró de la mano.

En ese momento estaba al borde de un ataque de nervios, me estaba cogiendo de la mano. Tuve que mirar hacia otro lado para esconder el rubor de mis mejillas y que él no se diera cuenta de lo que me estaba pasando.

-Quiero que sepas que te he echado mucho de menos. He extrañado todo ese tiempo que pasábamos juntos. Eso ha sido lo más difícil de asimilar por mi parte. He tenido una sensación extraña, pero mi corazón me decía que debía de cortar con mi chica y así lo hice. mi cabeza parece tener otros planes a los que yo no puedo negar, así que solo lo he asimilado y he seguido hacia delante-. Me contaba mientras íbamos paseando por un parque donde no había mucha gente.

Yo estaba algo sorprendido por lo que me había contado, ¿por qué iba a dejar a su novia si les iba tan bien? ¿Otros planes? Y lo peor de todo, ¿con quién? Puedo admitir que en ese momento yo estaba muy celoso, estaba evadido de todo, incluso de Marcos. Estaba a solas con mis pensamientos y mi propio ego, hasta que Marcos me empezó a zarandear, reclamando mi atención.

-Marco, oye Marco, que estoy aquí, tengo algo importante que hacer y me preguntaba si tú podrías echarme una mano-. Me preguntaba mientras me zarandeaba para que volviera a la tierra.

-¿Qué decías? Ah por supuesto-. Le respondí con nervios y titubeando.

-Vale, pero tienes que cerrar los ojos-. Me respondió con una sonrisa un tanto pícara.

Entre tanto, Marcos me agarró de las manos a la vez que yo cerré los ojos. No veía nada, solo notaba la calidez de su mano, cuando de pronto, de forma sorpresiva noté sus labios en los míos. Mi corazón casi explotó en ese instante. Él me estaba besando, no me lo podía creer. Está colado por mí. Yo solo seguí el beso, el dominaba mu boca y mi lengua pues la experiencia también marcaba en esos instantes. Fue el minuto más maravilloso de mi vida. Notaba como su lengua exploraba mi boca y como me daba lamidas en la mía. Fue una sensación maravillosa, una pena que no durase más tiempo. Al rato acabamos de besarnos y le dije:

-Marcos, y-yo...- No me dejó terminar ya que me puso un dedo en la boca.

-Tranquilo Marco, esto tiene que ser nuestro pequeño secreto, además te he dicho que te he echado mucho de menos-. Me respondió guiñándome un ojo.

Seguimos caminando por el parque agarrados de la mano, cual pareja sentimental pero sin declarar, durante un buen rato hasta que llegó el momento del adiós. Marcos me acompañó hasta mi calle y allí me dio otro pequeño pico en los labios y se despidió de mi. Yo caminé muy pensativo a mi habitación, me desnudé, me puse el pijama y me acosté en la cama tratando de asimilar todo lo que había pasado en este día.

Continuará...

Fin del primer capítulo. Espero que os haya gustado

Rompiendo barreras [Marcos Llorente x Marco Asensio]

#2
Os traigo el segundo capítulo, tiene salseo rico. Espero que os guste

Capítulo 2: Tentaciones.

El de hoy había sido un día muy largo, con una montaña rusa de emociones bastante intensa. Acababa de ponerme el pijama, puse a cargar el móvil y me tumbé boca arriba en la cama. Por mi cabeza solo pasaba una escena, la del beso. Era increíble que me hubiera besado, ni en mis mejores sueños me había pasado nada igual. En mi cabeza solo resonaba una pregunta: ¿eres realmente hetero? Yo no podía parar de pensar sobre mi condición sexual, ya había dicho que sentía una sensación muy rara cada vez que veía a Llorente, una sensación que no he sentido aún con ninguna chica. Pasaba el tiempo y no podía pegar ojo, me puse de costado, encogí mis rodillas, miré hacia donde estaba mi móvil y lancé un leve suspiro para después cerrar los ojos y adentrarme en un profundo sueño.

/Sueño de Marco/

Después de quedarme embobado mirando a Marcos, éste me dio una palmadita en la espalda.

-Oye Asensio, vamos despierta, vuelve a la Tierra-. Me dijo mientras se reía.
-Oh ya, lo siento, solo estaba inmerso en mis pensamientos-. Le dije mientras me rascaba la cabeza y la agachaba en señal de arrepentimiento.
-Tranquilo, no pasa nada-. Me respondió agarrándome de la mano.
-Bueno, ¿al final vamos a ir a comer o no? Le pregunté insistentemente pues mi estómago no paraba de rugir.
-Está claro, ¿no? Solo hay que escuchar al león que ruge ahí abajo-. Me replicó en tono burlesco.
Me agarró de la mano y me llevó corriendo, tuve que acelerar rápido para no caerme pues había sido brusco e inesperado, calle abajo durante un buen rato. Después de una larga carrera llegamos al hotel donde se alojaba el Atlético de Madrid. Antes de entrar, Marcos me dijo que me pusiera las gafas de sol para que no me reconocieran mientras él le decía a la seguridad que yo era un amigo suyo, para así evitar levantar sospechas.

-Vamos ven-. Me dijo Marcos, indicándome con la mano que entrara al ascensor.

Yo le hice caso. Nos metimos los dos solos en el ascensor, el cual tenía muchos botones y la mayoría se activaban con una llave que te debían de dar cuando alquilabas la habitación, yo suponía que las plantas bloqueadas estaban reservadas para gente como Marcos y yo, es decir, para gente importante que realizaba eventos, jugaba partidos… Una vez dentro se cerraron las puertas. Marcos dijo que íbamos al piso 23. Yo seguía pensando en la situación del parque y en el beso cuando, de repente, Marcos me agarró de la camiseta y me empezó a besar la boca. No paraba, era muy intenso. Metía sus manos debajo de mi camiseta, me acariciaba el pecho y los pezones.

-Te va a faltar América para correr, rey-. Me dijo Marcos con una mirada muy provocativa.

Yo no quería ser menos y, en un arrebato de orgullo le empujé contra la pared del ascensor, aún íbamos por el piso 9, y le abracé, rodeándole su espalda con mis brazos, después le empecé a besar bruscamente, le metía la lengua hasta donde podía, tenía que dominarle a él antes de que lo hiciera conmigo. No me gusta ser el juguete de nadie. Ambos seguíamos besándonos hasta que el pitido del ascensor nos indicó que habíamos llegado a nuestra planta. Lo confieso, tenía un calentón tremendo, y creo que Llorente también. Estaba claro que uno de los dos no iba a salir caminando del hotel. Fuimos caminando medianamente ‘’normales’’ hasta la habitación de Marcos. Estábamos un poco despeinados, pero eso no parecía importarnos a ninguno de los dos.

-Vamos Marcos, quieres abrir la puerta-. Le decía con bastante nerviosismo y pasión.
-Vale, tranquilo fiera, estás desatado-. Me respondió de forma sensual.
-No te hagas el interesante ahora-. Le repliqué yo mirando para otro lado.
-Bueno, ya está-. Dijo mientras abría la puerta y me invitaba a pasar primero.

Entramos los dos en la habitación, no era muy grande, obviamente era un hotel no la Casa Blanca, pero tenía suficiente espacio para albergar a dos personas. Tenía una cama empotrada a la pared y un baño con una bañera y una ducha. Mientras yo inspeccionaba la habitación, Marcos había aprovechado para quitarse la camiseta.
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-Oye baby, ¿vienes o no?- Me preguntó con una sonrisa.

En ese momento me bloqueé, me había quedado embobado mirando su cuerpo. Es guapísimo, se cuida mucho y tiene unos abdominales tremendos. Mientras le miraba notaba que un bulto crecía en mis pantalones, estaba muy excitado por la escena que estaba presenciando, era como si él supiera lo que yo necesitaba en ese momento. Al cabo de unos segundos mi polla estaba completamente erecta, y fue en ese momento cuan Marcos se levantó y se acercó a mí.
-Oh vaya, ¿qué tenemos aquí?- Me susurró al oído mientras me masajeaba el pene. -Vamos nene, quítate la camiseta, tengo derecho a ver que escondes ahí abajo-. Me seguía susurrando al mismo tiempo que mi excitación me desbordaba.
-Cla-claro, lo que me pidas Marcos-. Obedecí a su petición sin rechistar.

Después de sus palabras yo me quité la camiseta, ayudado por Marcos que estaba deseoso de verme sin ella. En ese momento me abrazó y me empezó a besar los pezones y a acariciarme la polla. Yo estaba ardiendo, no podía de dejar de sentirme muy bien, pero al mismo tiempo intentaba detenerle.
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-No Marco, no intentes pararme, o será peor-. Me hablaba mientras me seguía acariciando el pene.
-Lo sé, pero esto no está bien, yo…- No pude acabar mi frase cuando me tapó la boca con su meno y me susurró al oído:
-He trabajado mucho, ahora te toca a ti, yo también quiero sentir algo más de calor-. Me susurró al mismo tiempo que se sentaba en la cama mirándome a mi y luego mirándose el bulto que tenía en el pantalón.

Yo entendí perfectamente la referencia que él me pedía. Me acerqué a él y me puse de rodillas delante suyo. Le empecé a bajar el pantalón mientras le miraba a los ojos. Tiene unos ojos preciosos. Después del pantalón le quité los bóxers y le dejé totalmente desnudo. Sin ropa ganaba mucho más. Más tarde empecé por faena, fui directo al tema. Le cogí el pene con una mano, era bastante grande e imponente, y le empecé a masturbar. Podía ver la cara de placer que Marcos me ponía, a la vez que me hizo un gesto para que me desnudara también. Acepté y me quité la poca ropa que me quedaba. Después agarré su polla con la mano y empecé a larmérsela como un helado. Yo no paraba de pasar mi lengua húmeda por el tronco de su polla. Él, sin embargo, solo gemía, de placer, lo que me excitaba más aún. Después de chupársela un rato me pidió que le hiciera una buena mamada.

-Vamos Marco, enséñame que puedes hacer-. Me dijo con una mirada muy pervertida.

Yo metí su pene en mi boca, sabía muy rico. Empecé a pasar mi lengua por su glande, era el primer rabo que me comía nunca. Yo le hacía la mamada de forma suave, pero él, en un arrebato pasional, me agarró del pelo y empezó a follarme la boca. Estaba desatado y era culpa mía, solo podía mantener la boca bien abierta y aguantar sus embites. Empezó a follar mi boca muy rápido y fuerte, no paraba de gemir mientras que yo trataba de no atragantarme. Estaba cerca, se lo notaba.

-Ah Marco, estoy muy cerca, tienes una garganta muy profunda. Prepárate-. Me decía entre jadeos y gemidos.

Me agarró la cabeza y metió su enorme polla hasta el fondo de mi boca. Yo traté de zafarme pero no pude, me tenía sometido. En ese momento soltó un grito de placer y su leche caliente empezó a desbordarme en la boca. Fue bestial, se corrió tanto que acabé tosiendo y escupiendo semen al suelo.

/Fin del sueño/

Yo me desperté bruscamente. ¿había pasado de verdad o solo fue un sueño? Miré mis piernas y noté que tenía una erección notable. Fui al baño para masturbarme, estaba muy excitado por el sueño, y acabé sacando mucha leche. Después me metí en la ducha y procedí a bajar con los demás para desayunar.

Continuará...

Rompiendo barreras [Marcos Llorente x Marco Asensio]

#4
Os dejo el tercer capítulo, espero que os guste :)

Capítulo 3: Emociones fuertes

Antes de ir a desayunar me dispuse a entrar en el baño para ducharme ya que necesitaba despejarme, había tenido un día muy intenso y solo necesitaba relajarme un poco. Nada más entrar al baño me quité la camiseta y luego me quité los pantalones y los bóxers. Una vez desnudo procedí a abrir el agua para ducharme. Estuve unos 10 minutos debajo del agua caliente, me gusta ducharme con agua caliente cuando estoy tenso y preocupado. Salí de la ducha, cogí la toalla y me sequé el cuerpo y el pelo, me enrollé la toalla en la cintura y fui al armario para ponerme la ropa. Un par de minutos después salí de la habitación, cerré la puerta con llave y me dispuse a recorrer el pasillo para ir al ascensor. Yo iba centrado en mis pensamientos cuando una voz a lo lejos me llamó.

-¡Ey Marco!- Me dijo a lo lejos.

Yo paré en seco, volví de mis pensamientos y alcé la cabeza para ver a la otra persona. Era Lucas, que también llegaba un poco tarde a desayunar.

-Hola Lucas, ¿también vas con prisa?- Le pregunté.
-Si, es que me he quedado dormido-. Me respondió mientras soltaba una carcajada.
-Ya veo-. Le respondí yo de forma un poco seca.
-¿Estás bien Marco?- Me preguntó Lucas con un tono de preocupación.
-Si, ¿por?- Le respondí algo más animado.
-No sé, te había notado algo preocupado y pensaba que te pasaba algo-. Me devolvió la respuesta con una sonrisa y mirándome a los ojos.

Lucas y yo seguíamos conversando de diversos temas, fútbol, videojuegos o temas varios era sobre lo que estábamos hablando mientras cruzábamos el pasillo del hotel para llegar al ascensor. Yo también me iba dando cuenta de que Lucas no paraba de mirarme con unos ojos muy brillantes, como si estuviese enamorado de mí, eso, obviamente, me provocó algo más de inseguridad pues no tenía bastante con lo que había pasado ayer con Llorente como para que Lucas buscase tema conmigo. Llegamos al ascensor y esperemos unos segundos hasta que paró en nuestro piso. Nos metimos los dos, para bajar del piso 15 al 3, que es donde estaba el comedor. El ambiente era algo extraño, era muy tenso y ninguno de los dos decía nada.

-Oye Marco, puede que no sea este el mejor momento, pero hace ya mucho tiempo que tengo que decirte una cosa muy importante-. Habló Lucas para romper el silencio.

Después de su comentario solo me dio tiempo a mirarle, cuando, de pronto, me agarró de la cadera y acercó su cabeza con la mía. No me lo podía creer, Lucas estaba a punto de besarme, en medio del ascensor. No tuve tiempo de reaccionar porque estaba en estado de shock. Yo solo cerré los ojos a la vez que una sensación ardiente recorría mi cuerpo, de pies a cabeza. Lucas juntó sus labios con los míos y ambos disfrutamos de un beso maravilloso. Lucas no paraba de explorar mi boca con su lengua al mismo tiempo que yo le lamía la suya. Cuando acabó de besarme un pequeño hilo de saliva dejó el único rastro de aquel maravilloso momento.

-Lucas, y-yo…- Dije tartamudeando cuando Lucas me tapó la boca con la mano.
-Marco, ni una palabra de lo que acaba de suceder, por favor-. Me advirtió Lucas.

Yo no pude volver a mirarle a la cara, no porque estuviera enfadado sino porque estaba aún asimilando lo que había pasado. Después de llegar al comedor estuvimos desayunando durante una media hora. Después descansamos una hora más y luego entrenamos durante casi toda la mañana. Fue un entrenamiento duro, como todos los entrenos de la pretemporada. Tras acabar de entrenar yo me fui a la habitación sin hablar con nadie. Antes de llegar a mi cuarto recibí un mensaje de Marcos. Quería volver a verme. Yo le respondí de manera afirmativa, pero, para mi sorpresa, me lo encontré en el pasillo de mi habitación. Me estaba esperando. Yo me sorprendí muchísimo ya que no me esperaba para nada que fuera tan rápido.

-Hola Marco, espero no haberte sorprendido mucho-. Me dijo con una sonrisa.
-No, bueno si, es decir no, digo si… bueno, solo necesito una ducha-. Le dije a Marcos mientras trataba de contener mi nerviosismo. Solté la primera tontería que se me pasó por la cabeza, pero parecía que Marcos sabía aprovechar todas las oportunidades que se le presentaban, y más si era para cortejarme.
-Bueno, pues si quieres puedo acompañarte a ducharte-. Me dijo con una sonrisa en cara.
-¿Por qué no?- Le respondí con un marcado rubor en mi cara, lo que me hizo que no pensara la respuesta que le había dado.
-Pues vamos-. Me respondió Llorente a la vez que se ponía detrás de mí y me rodeaba la cintura con sus brazos, dándome un abrazo.

Metí la llave en la cerradura y abrí la puerta, di paso a Marcos, para mostrar modales, y le ofrecí esperar en la cama sentado mientras yo me iba a dar una ducha para quitarme el sudor de esta mañana.

-Oye Marcos, quédate en la cama mientras yo me doy una duchita-. Le dije mientras me iba a quitar la camiseta.
-Vale, yo te espero-. Me dijo sonriente.

Yo procedí a quitarme la ropa mientras veía a Marcos sentarse en la cama. Me quité los pantalones y la camiseta, quedándome en calzoncillos mientras me recorría una sensación eléctrica por mi cuerpo porque, aunque hayamos hecho duchas comunes todos juntos, nunca había estado en mi intimidad con nadie. Yo estaba embobado en mis pensamientos y no me di cuenta de que Marcos ya no estaba en la cama. En un descuido mío se coló en el baño conmigo, me agarró de la cintura y me tapó la boca con la mano mientras me susurraba al oído.

-No hace falta que te duches, bebé, vas a sudar un poco más-. Me dijo en un tono bastante excitante mientras me dio un pequeño mordisco en la oreja.

Yo solo podía doblegarme ante él y aceptar sus exigencias. Marcos me empujó a la cama mientras me miraba con deseo. Quería hacerme suyo, que le regalase mi virginidad.

-Marcos, por favor…- Traté de decirle que parase, pero me cortó con un beso. Empezó a besarme mucho y a pasar su mano por mi pecho, mis pezones y mi abdomen. Notaba como su mano y sus dedos subían y bajaban levemente en mis abdominales. Yo sentía un calentón tremendo a medida que me besaba y me chupaba la lengua. Marcos seguía tocándome los pezones cuando empezó a bajar su mano por mi pecho, pasando por mis abdominales y mi ombligo hasta que llegó a la zona de mi pene. Empezó a masajearme el pene por encima del calzoncillo. Me dejó de besar.

-¿Te gusta Marco?- Me preguntó Llorente.
-Mu-mucho-. Le respondí mientras lo gozaba mucho.

Llorente se quitó la camiseta y, nada más dejarla en el suelo, yo le agarré del brazo y le tiré a la cama, me subí encima suyo y le empecé a besar, esta vez dominando yo su boca. Me lo estaba pasando bastante bien y estaba bastante cómodo en esta posición, pero, para mi mala suerte, escuché que alguien llamó a la puerta. Estaba incrédulo, ahora no.

Continuará…

Rompiendo barreras [Marcos Llorente x Marco Asensio]

#5
Lo he estado pensando y creo que voy a añadir otros jugadores como Odegaard, Brahim, Lucas Vázquez o João Félix, para dar algo más de variedad al relato. Espero que os guste

Capítulo 4: Pecado

Después de escuchar que alguien llamaba a la puerta le dije a Marcos que recogiera toda mi ropa y la suya y que se escondiera en el baño para que no le encontrasen. Yo me bajé de sus piernas, cogí una toalla y me la enrollé en la cintura. A continuación, me dirigí a la puerta y la abrí. Al otro lado estaban esperando Brahim y Odegaard.

-Ey chicos, ¿sucede algo?- Pregunté a ambos.

Ellos se me quedaron mirando un rato, como me pasó con Lucas en el ascensor, al mismo que tiempo que yo me ruborizaba un poco.

-No, bueno, queríamos saber si querrías pasear por la ciudad con Martin y conmigo-. Me preguntó Brahim mientras me miraba, notándose un tono nervioso por la situación en la que nos encontrábamos.
-Si, tenemos la tarde libre y queríamos saber si querías venir. También van a venir Jovic y Lucas-. Apuntilló Odegaard la propuesta de Brahim.
-Claro, ¿por qué no?- Respondí sonriente.

Ambos chicos, sin que yo pudiese hacer nada, decidieron pasar a mi habitación. Yo me puse muy nervioso porque Marcos seguía en el baño, y no me apetecía que se corriera la voz de que había estado en nuestra concentración, y mucho menos que había venido para cortejarme e intentar acostarse conmigo. También es cierto que corría el rumor por el vestuario que tanto Brahim como Odegaard estaban saliendo juntos, pero nadie tenía ninguna prueba sólida ya que solo se les veía mucho tiempo juntos y que su relación era excelente. Estuvimos los tres charlando un buen rato de varios temas y, con el paso del tiempo, se me olvidó que estaba Marcos en mi baño. Al rato escuchamos un ruido, como si se hubiera caído un baso o algo cerámico, ya que había sonado a roto. Martin se levantó de la cama y se dirigió al baño para explorar.

-No Martin, ¿dónde vas?- Le pregunté bastante nervioso
-A mirar lo que se ha caído, ¿por? ¿Por qué tanto nerviosismo?- Me hablaba mientras se dirigía al baño.

Martin abrió la puerta del baño y se encontró a Marcos agachado recogiendo los cristales del bote de jabón que había tirado al suelo sin querer, ya que estaba pegando el oído a la pared para escuchar la conversación.

-Vaya, vaya-. Dijo Martin sorprendido. -¿Qué tenemos aquí?- concluyó tendiéndole la mano a Marcos.
-Esto no es lo que parece-. Respondió Marcos al mismo tiempo que agarraba la mano de Odegaard para levantarse.
-Oye Asensio, si tenías un lío con un jugador rival podrías habérnoslo dicho, te hubiéramos dejado tranquilo-. Dijo Brahim en un tono burlón mientras me abrazó del cuello con su brazo.
-Ha pasado mucho tiempo sin vernos, chicos-. Dijo Llorente tratando de quitar tensión a la situación.
-Bueno, ya que estamos solos los cuatro, se me ocurre una idea para divertirnos un rato todos-. Hablaba Odegaard con una leve sonrisa y una mirada algo pervertida dirigida hacia Brahim y yo.

Ese comentario provocó que Brahim y yo nos sonrojásemos un poco al mismo tiempo que nos quedamos un poco en shock. Al menos ya sabíamos que Brahim y Odegaard estaban saliendo juntos, pero la situación en la que estábamos era algo incómoda.

-Creo que ya sé por dónde vas, Martin-. Mencionó Llorente guiñándonos el ojo a Brahim y a mí.
-Pero Martin, si hace poco que hemos empezado a salir juntos, ¿no lo ves un poco precipitado?- Dijo Brahim bastante nervioso.
-Es verdad Marcos, recién nos hemos dado nuestros primeros besos, esto es ir demasiado rápido-. Dije yo.

Brahim y yo empezábamos a asimilar que nos iba a tocar ser la parte ‘’pasiva’’ de la pareja e intentábamos por todos los medios convencerles de que tener sexo ahora era muy precipitado. Por su parte, tanto Marcos como Martin no tenían ningún reparo en intentar follar con nosotros.

-Pero, ¿qué dices Marco? Si parecía que te estabas divirtiendo encima de mí, además, tu cuerpo me dice lo contrario-. Dijo Llorente mirándome los bajos.
-Precipitado, ¿en serio? ¿Crees que me importa?- Respondió Martin a Brahim al mismo tiempo que se acercaba al joven.

Yo miré a Brahim y, al igual que yo, tenía una erección bastante notable en sus pantalones. Martin se había ‘’apropiado’’ de Brahim, se le escuchaba gemir mientras el joven noruego le besaba el cuello y acariciaba su pecho metiendo sus manos entre la camiseta.

-Ah Martin-. Se le escuchaba a Brahim gemir mientras disfrutaba del momento.
-Ven aquí ‘’Marquito’’-. Dijo Llorente acercándose a mí.

Marcos se me acercó, me abrazó y empezó a besarme los labios poco a poco. A continuación, empezó a acariciar mi pecho desnudo, ya que aún estaba con la toalla enrollada en mi cintura. Yo solamente podía resistirme, pero él me agarró de las manos, me las levantó y quedé a su merced. En ese momento decidí rendirme y acceder a sus peticiones.

-Ahora si que serás solo mío, Marco-. Me dijo Llorente en tono pervertido y con una mirada muy pícara.
-S-si Marcos-. Le respondí en un tono de sumisión al mismo tiempo que mi cara se enrojecía un poco.

Mientras tanto, la otra pareja había empezado muy fuerte. Odegaard y Brahim estaban ya en bóxers, se podía escuchar mucho los excitantes gemidos de Brahim y los comentarios pervertidos que hacía Odegaard. El joven noruego estaba besando y lamiendo el pecho de Brahim, jugaba con sus pezones, masajeaba también el pene y acariciaba sus abdominales.

-Vamos Martin, sé que puedes hacerlo mejor-. Dijo Brahim tratando de provocar a Odegaard.
-No me tientes cielo, que aún eres virgen-. Respondió Martin mirándole en señal de desafío.

Martin parecía excitarse mucho con los gemidos y comentarios de Brahim, también parecía que se enfadaba un poco con él y, de repente, le dio una bofetada a Brahim, le agarró de la cintura y le puso de rodillas frente a él.

-Vamos chavalín, a ver si sabes usar esa lengua tan bien como la usas hablando-. Dijo Odegaard.

Brahim le quitó los boxers al noruego y empezó a hacerle una mamada. Se podían oír los gemidos de Martin, los cuales parecía poner como una moto a Marcos.

-Vamos ‘’Marquito’’ yo también quiero mi parte-. Me dijo Marcos mientras se sentó en la cama.

Yo me arrodillé también, le bajé los calzoncillos y empecé a hacerle una paja a Marcos. Yo tenía prisa así que me metí su rabo hasta el fondo de la boca. Marcos, la ver el ímpetu que le ponía yo, me agarró del pelo y empezó a follarme la boca bastante rápido. Yo me atragantaba a la vez que me daban arcadas. Con una mano me daba bofetadas y con la otra me agarraba del pelo. Después de un rato, Martin propuso cambiar las parejas.

-Vamos a cambiar de bocas, que quiero follarme la de Marco también-. Dijo Odegaard muy excitado.
-Está bien Martin-. Respondió Llorente mientras se levantó, aún agarrándome del pelo, y se acercó a Odegaard para apartar a Brahim y luego obligarme a tragarme la polla noruega, la cual era de unos 18cm más o menos.
-Ven aquí Brahim, vas a catar un buen rabo español-. Dijo Llorente agarrando a Brahim de las manos.
-Voy a hacerlo lo mejor que sé-. Respondió el joven Brahim a Marcos.

Odegaard pareció seguir la tónica que usaba Llorente conmigo. Marcos, por otro lado, metió su rabo de 20cm en la boca de Brahim. No parecía que la boca de Brahim fuera tan profunda como la mía ya que empezó a tener arcadas mientras aún estaban sin introducir unos 3cm de la polla de Marcos. Odegaard empezó a follarme la boca muy rápido, me agarró del pelo con las dos manos mientras introducía y sacaba sus 18cm de mi boca. Estuvieron unos cinco minutos follando nuestras bocas.

-M-me voy correr Brahim-. Dijo Marcos entre gemidos.
-Yo también Marco, prepárate para recibir la leche, bebé-. Me indicó Odegaard.

Brahim y yo nos miramos a la cara y, entre dos grandes gemidos de placer, ambos se corrieron en nuestras bocas. Nuestros nuevos novios acabaron jadeando bastante, pero les dio tiempo a indicarnos a Brahim y a mí que nos besáramos para mezclar el semen. Brahim y yo nos besamos, abrazándonos, mezclando el semen con nuestras lenguas. Después del beso nos lo tragamos todo y acabamos los cuatro acostados en mi cama, acabamos bastante cansados de esa maravillosa tarde.

-Esto hay que repetirlo-. Dijimos Brahim y yo antes de recostarnos en el pecho de nuestros amantes.

Continuará…

Espero que os haya gustado el capítulo, en el siguiente habrá más salseo

Rompiendo barreras [Marcos Llorente x Marco Asensio]

#6
Lamento haber tardado tanto en subir el capítulo pero es que no encontré inspiración. Espero que les guste mucho.

Capítulo 5: Al siguiente nivel

Después de pasar uno de los mejores momentos de mi vida con Martin, Marcos y Brahim, los cuatro nos quedamos dormidos en mi cama, estábamos un poco apretados pero eso no importaba. Pasó como una hora cuando Brahim y Marcos se despertaron. Ellos estaban charlando un poco apartados de la cama para no despertarnos a Martin y a mí. Ambos se fueron a dar un paseo y nos dejaron durmiendo.Al cabo de unos 10 minutos, más o menos, Martin se despertó y, como no encontró a su chico, empezó a acariciarme el cabello.Yo esbocé una leve sonrisa mientras dormía, parece ser que me gustaba esa sensación. Al cabo de un rato yo me desperté de la siesta, miré en busca de Llorente y solo crucé la mirada con Odegaard, el cual me sonrió.

-Buenas tardes bello durmiente-. Me dijo el joven jugador noruego.
-Buenas…- Le respondí yo mientras me desperezaba.
-¿Qué? ¿Te lo has pasado bien?- Me respondió Martin.
-S-si…- Le respondí en un tono algo nervioso.
-Pues si quieres podemos seguir un rato más, ¿sabes? Aprovechando que estamos los dos solos-. Respondió odegaard mientras me abrazaba y me acariciaba el pecho.

Yo me empecé a poner muy nervioso. Martin es de los chicos más guapos que se me han cruzado desde que estoy en el Real Madrid pero sé que su corazón estaba ligado a otra persona y yo no podía perder mi virginidad con él. Mientras yo mostraba cierta indecisión, el joven jugador noruego se abalanzó sobre mí y me empezó a besar mucho, por suerte para mí sabía besar mejor que Marcos. Después de un rato besándonos y acariciando nuestros rabos, Brahim y Marcos llamaron a la puerta. Yo me puse unos bóxers y Martin se vistió. Abrí la puerta y entró Marcos y salió Martin.

-Bueno chicos, nos vemos-. Dijo Brahim.
-Está bien, nos vemos-. Respondió Llorente.

Cerré la puerta mientras saludaba a los chicos y en ese momento nos quedamos solos Llorente y yo

-Bueno Chencho, nos hemos quedado tú y yo solos-. Dijo Llorente abrazándome por la espalda.
-Sí, estamos solos Marquitos-. Le dije cariñosamente mientras recostaba mi cabeza en su brazo.
-Bueno, ¿crees qué debemos de acabar los que empezamos antes los cuatro? Eso sí, espero que la leche noruega de Odegaard no sea más adictiva que la mía, que si no tendré que hacer algo para mejorar-. Dijo Marcos mientras me acariciaba las mejillas con su mano.
-Bueno, eso depende de si aún te sobra energía para aguantar un segundo asalto-. Le respondí en tono pícaro.
-Cuidadito con lo que sale por esa boquita, Marquito, no querrás arrepentirte y luego no poder sentarte durante una semana, y si no me crees puedes preguntarle a João Félix, que el pobre estuvo varios días sin poder sentarse cómodamente-. Respondió Marcos devolviéndome el reto y en un tono algo molesto.

En ese momento yo me corté bastante, me quedé muy rayado con la contestación que me había soltado. Por un lado me agradaba el poder picarle con mis comentarios y que se excitase de esa manera, a mi me gusta mucho cuando se ponía en plan ‘’machito indomable’’ pero, por otro lado, me molestaba que me contestase de esa manera, en ese plan borde.

-Bueno, yo… no creo que haya dicho nada malo para que te pusieras así, lo siento-. Le respondí preocupado.
-No, tranquilo Chencho…- Respondió dándome la espalda y enfadado.

En ese momento yo me acerqué, preocupado, hacia él, le puse una mano en la espalda y dije su nombre. De pronto, él se giró y se abalanzó sobre mí para acabar ambos cayéndonos al suelo, Marcos encima mío.

-Oye, ¿a qué ha venido e….- Marcos no me dejó terminar porque me tapó rápidamente la boca con su mano.
-Shhhh, no digas nada bebé, vas a disfrutar hoy como una perra. A un macho como yo no se le provoca de esa manera y, en caso de hacerlo, atente a las consecuencias-. Me respondió mientras me susurraba al oído para después darme un leve mordisco en él.

Yo no podía creer que esto estuviera pasándome en este momento. Estaba desatado. Podía notar su gran erección rozarme el abdomen, aún cubierto por la toalla. yo empezaba a calentarme por su culpa y, al cabo de unos segundos desarrollé mi erección, la cual se marcaba más puesto que la toalla era muy fina y me delataba con bastante facilidad.

-Vaya, veo que mi niño está más caliente que el sol-. Me dijo Marcos con un leve sonrojo y mirándome a los ojos fijamente.
-Bueno… y-yo…- Yo le respondí bastante nervioso y tratando de disimular y esconderme de esa vergonzosa situación.
-Mmm, creo que debemos de ponernos manos a la obra y trabajar de una vez-. Replicó Llorente.

En ese momento Marcos dirigió su mirada hacia mí, se arrodilló y me cogió en brazos como a una princesa.

-Tranquilo guapo, no voy a ser tan duro en tu primera vez, a no ser que me provoques mucho. También tengo un lado romántico y cariñoso-. Dijo Marcos mientras me llevaba a la cama al mismo tiempo que me besaba los labios.

Marcos me dejó suavemente en la cama, me dedicó una sonrisa y procedió a quitarse la camiseta. Yo no podía parar de mirarle, me quedé embobado mirando su pecho. Me estaba poniendo a mil y solo quería comerle a besos los pezones y los abdominales. Después de quitarse la camiseta me hizo un gesto para que me acercara y le quitara los pantalones. Yo iba a proceder a quitarse el cinturón cuando me dijo:

-Así no Chencho, no uses las manos, usa la boca-. Me dijo.

Acerqué mi cabeza a su pantalón y empecé a intentar quitarle el cinturón con mi boca. Marcos me acariciaba la cabeza mientras yo trabajaba. Después de un rato intentándolo logré quitarle el dichoso cinturón. La siguiente parte la hice en seguida, el pantalón fue más sencillo de quitar. Marcos se quedó en boxers.

-Bueno Marquito, ahora te toca trabajarme un poco más-. Dijo sensualmente mientras dejaba ver el enorme bulto que marcaba en los calzoncillos

Yo me acerqué, le quité los bóxers y empecé a masejear su gran rabo. Marco solo gemía mientras me decía que no parase. Yo le hice caso y seguía masajeando su polla. Después de masturbarle un rato me agarró de la cabeza y me ordenó que le empezara a chupar la polla. Yo me puse manos a la obra y metí su gran rabo en mi boca. Empecé a lamerlo con mi lengua como si fuera un helado. Lo sacaba de mi boca para poder saborearlo todo con mi lengua. Chupé todo el tronco y el glande, lo masturbé y le chupé los huevos también. Por suerte estaba totalmente depilado y podía saborear a la perfección su miembro.

-Joder Chencho, quien diría que eres virgen, dios, lo haces genial-. Me decía Marcos entre gemidos.

Estuve como unos cinco minutos chupando y amando su polla hasta que él decidió coger las riendas.

-No lo haces nada mal, pero voy a enseñarte a usar a la perfección esa boquita tuya que me tiene loco-. Dijo mirándome a los ojos y en un tono muy pervertido.

Sacó su polla de mi boca, me dio una bofetada y me agarró del pelo para meter su rabo hasta el fondo de mi boca. Su polla estaba en mi garganta y tocaba mi campanilla. Me daba un poco de arcada, pues era enorme. Marco empezó a follarme la garganta muy rápido y fuerte al mismo tiempo que gemía y gemía. No paraba de lanzarme cumplidos al mismo tiempo que me daba alguna bofetada. Después de una maravillosa follada de boca paró. Yo estaba jadeando pero también estaba muy caliente. Marcos me arrancó la toalla de la cadera, me levantó, me agarró de la cintura y me miró a la cara.

-Has sido un niño muy bueno, Marquito, pero, ¿no crees que ahora me tienes tú que dar algo a mí?- Me dijo sensualmente y acariciando nuestros dos rabos a la vez con la otra mano.
-¿Qu-qué quieres de mí?- Le respondí en tono inocente como si la cosa no fuera conmigo.
-Bueno, creo que lo sabes muy bien-. Me replicó dándome un leve beso en los labios.

Yo me sonrojé muchísimo y él lo notaba. Sabía que estaba algo asustado por ser mi primera vez pero también sabía que me moría de ganas de ser follado por él.

-Tranquilo Marco, lo has lubricado bien, no te va a doler, confía en mí-. Me dijo al oído mientras me tumbaba lentamente en la cama.

Marcos me tumbó boca arriba en la cama, en una postura en la cual ambos nos podía mirar y compartir el placer al mismo tiempo. Se empezó a masturbar al tiempo que me pidió que levantara mis piernas. Obedecí sus órdenes y con su mano izquierda flexionó aún más mi pierna contra mi muslo.

-Vaya, que flexible eres-. Me dijo en tono burlón.
-¿Vamos a hacerlo sin condón?- Le respondí yo preocupado.

Antes de poder esperar un “sí’’ o un “no”por respuesta, deslizó su enorme rabo en mi culo. Entró a la perfección pero yo solté un grito de dolor tremendo. Marcos, precavido como siempre, ya me había tapado fuerte la boca con su mano para que esa única prueba de que estábamos follando se diluyera en la habitación donde solo podíamos escucharla nosotros dos.

-Ves, te dije que no te iba a doler-. Respondió sin moverse para no hacerme daño.

Yo aún no me había acostumbrado a su polla cuando empezó a follarme. Sacaba y metía el rabo dentro de mí lentamente. Yo solo podía lanzar gemidos y gritos de dolor que, para mi desgracia o placer, se convertían en estimulantes excitantes para mi incansable macho. Al escuchar mis gemidos, Marcos, entró en modo “depredador” y empezó a follarme con más dureza. Mi culo, en pompa, parecía que me iba a explotar de lo duro que me estaba follando. Alguna lágrima del dolor que tenía recorría mis mejillas, pero eso no impedía que me siguiera follando bien duro. Estuvimos follando bastante rato. Me puso a cuatro patas para follarme con suavidad. Al final acabé cabalgando al amor de mi vida, a mi potro, yo era su jinete. Subía y bajaba a mi ritmo, despacio, pero a veces él se movía para follarme mucho más rápido. Marcos empezó a masturbarme, parecíamos estar llegando al final. Yo no duré ni un minuto y me corrí muchísimo, descargando en la cara y el pecho de Marcos. Eso pareció enfadarle un poco. Me desmontó, me puso de rodillas y se masturbó, pidiéndome que abriera la boca, para acabar corriéndose en toda mi cara y en mi boca. yo me tragué todo el semen que pude, saboreándolo bien pues estaba delicioso. Ambos acabamos jadeando. Había sido la mejor tarde de mi vida, pero estaba agotado y acabé por dormirme con él en mi cama.

Continuará…


Espero que os haya gustado.
 
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