El Skater

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roger08
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Mensaje por roger08 » 31 Jul 2017 07:03

Se pone interesante el asunto

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AntonioLaRoda
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Mensaje por AntonioLaRoda » 31 Jul 2017 17:21

Bueno, bueno..., esto se pone más que interesante!

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marin
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Mensaje por marin » 01 Ago 2017 01:18

Al parecer le entraron remordimientos pero no te preocupes ya disfrutaste su polla.

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bcnbuenrab
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Mensaje por bcnbuenrab » 01 Ago 2017 15:22

marin escribió:[SPOILER]Al parecer le entraron remordimientos pero no te preocupes ya disfrutaste su polla.[/SPOILER]

Felicidades,,magnfico y morboso relato, espero la continuacion super excitante!

RubenDepor
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Mensaje por RubenDepor » 02 Ago 2017 18:01

Esa tarde, al volver a la casa me encontré a Tomás muy serio, vestido con una camisa de botones y manga corta y llevando una gorra negra que le quedaba genial, nada más verme me dedicó con mirada inquisitorial mientras me pedía que me sentara en frente de él:

- Rubén, esto es muy desagradable para mí, pero necesito saber por mi tranquilidad si sabes algo de por qué al despertarme tenía semen en mi axila, en parte de mi espalda… Que lo tenga en el pecho o en mi estómago es normal… Pero ahí… ¿Tú sabes algo de eso?

- Tomás, vaya pregunta ¿No te acuerdas de nada de lo que pasó esta mañana?

- ¡No lo soñé!

- Si tu sueño es que te chupé la polla porque me dijiste que era tu perra y que me ibas a dar leche de skater para desayunar, luego me rompiste el culo porque según tú tenía que compartirlo contigo y al final me dejaste que te chupara las axilas, que nunca he visto a nadie con unas axilas tan sensibles, peludas, ricas y apestosas como las tu….

- ¡Para ya! ¿Y eyaculaste en mi cuerpo?

- Sí, tal y como tú me habías sugerido que hiciera.

Tomás se hizo hacia atrás apoyándose en el sillón, se quitó la gorra y se acarició el pelo varias veces con cara pensativa, fui yo el que rompí el silencio:

- ¿Es la primera vez que has estado con otro hombre?

El patinador me miró con curiosidad, dirigió su vista hacia la puerta mientras pensaba y finalmente se dirigió a mí para responderme dubitatíbamente…

- Sí… Bueno, en verdad no.

- ¿Sí o no, Tomy? (esa mañana había descubierto que así era como le gustaba que lo llamaran).

- ¿Para qué lo quieres saber, Rubén? Dijo visiblemente molesto.

- Pues porque no me parece normal tener que estar dando este tipo de explicaciones entre personas adultas.

- ¿Qué explicaciones? Dijo verdaderamente aturdido, empecé a sospechar que -al igual que otros skaters que conozco- Tomy no era muy listo.

- Mira Tomy, te prometo que esto no me había pasado nunca, y con “ESTO” me refiero (ahora el que estaba molesto era yo), a que me levanto por la mañana, voy a tu habitación, tenemos sexo y ahora empiezas a interrogarme como si yo hubiera hecho algo horrible.

- Bueno, Rubén, no te enfades, es que hay detalles que no me encajan ¿Si yo estaba dormido en mi habitación, cómo es que tuvimos sexo?

- Entré a verte, me gustas mucho, en un momento dado te toqué el hombro para decirte que si querías venir conmigo a la plaza, me agarraste del brazo y me dijiste que te chupara la polla. Me sentí fatal al mentirle, pero de lo borracho que estaba esa mañana no se iba a acordar.

- Vale, eso lo explica todo… Dijo sin mucho convencimiento.

- Estabas tan borracho que es normal que no te acuerdes bien…Pero ¿Te atraen los hombres o no? No me respondiste si habías estado con otros más.

Tomy me miró y sonrió, era la primera vez que lo hacía en toda la conversación, se encogió de hombros y me dijo:

- ¿Te puedes creer que no lo sé?

- Sí, me lo creo, cosas más raras he visto, pero ¿me dijiste que habías estado con otros hombres, cierto?

- Sí, bueno… A veces con mis amigos que viste ayer en la plaza, nos compramos una muñeca hinchable y entre todos nos la follamos, luego nos masturbamos los unos a los otros, nos abrazamos… Pero solo de colegueo ¿Eh?

- Yiiá... Dije alargando la palabra.

- Pero no sé, no me gustaría que le hicieran nada a mi culo, no me motiva la idea de chupar pollas, pero si me gusta cuando me la chupan.

- ¿Cuando te la chupa otro hombre también? Esta mañana te gustó.

- Sí, otro hombre, en nuestras fiestecitas a veces algún colega me la ha chupado, y como a mí me gusta pues no me importa que me lo haga quién sea.

- Mi diagnóstico es que eres bisexual activo. Le dije sonriente.

- Anda y no digas tonterías, Rubén. Yo soy Tomás, las etiquetitas esas Freudianas te las guardas, está muy feo eso de clasificar a la gente ¿Te he etiquetado yo a ti con algo?

- No.

- ¡Pues ya está! Anda, dame un abrazo mi amante “gay” (dijo esa palabra con pitorreo).

- ¡Ahora me has clasificado!

- Sí, gay, ven a la cocina para gays que he hecho comida de gays en ollas muy gays. Dijo mientras se reía.

Tomás no me dejó hacer nada con él esa noche, ni al día siguiente ni la otra noche tampoco. Siempre igual de simpático, de buena onda y de abierto; no obstante, cada vez que me acercaba a él más de la cuenta o que le hacía un comentario de índole sexual se apartaba de mí, tuve que mentalizarme de que no quería nada conmigo, que el follarme fue solo una decisión de borracho y que no se sentía atraído por mí; sin embargo, durante mi penúltimo día en su casa pasó algo:

Había llegado a casa de Tomás esa tarde y extrañamente estaba allí, con unos calzoncillos blancos y una gorra morada con la visera hacia atrás, lo saludé y no respondió, simplemente me dirigió una de sus encantadoras sonrisas y me preguntó que si quería ver la televisión con él, tras pasar por mi habitación a cambiarme (me puse una camiseta sin mangas que me marca mucho y un pantalón corto ajustado) me senté a su lado. Yo no paraba de mirarlo mientras mi erección no paraba de crecer, observaba con interés sus tetorras, los vellos que se le escapaban de su axila, su duro abdomen, su bulto, sus fortísimas piernas, sus inmensos pies, largos, anchos y con una ligera capa de vello por encima,

- ¿Qué número calzas, Tomy?

- Un 48, es complicado encontrar zapatillas de ese número. Jajajajajaja.

En ese momento Tomás se acostó en un extremo del sillón y con las plantas de sus pies orientadas hacia mí me dijo.

- Vamos a comparar el tamaño de nuestros pies.

Me tumbé en la misma posición que él, levanté mis pies y los junté con los suyos por las plantas, eran bastante más grandes que los míos, mis dedos llegaban hasta donde comenzaban los suyos, estuvimos un rato así, moviendo nuestras piernas y sin separar nuestros pies, hasta que decidí bajar uno para apoyarlo con suavidad en su entrepierna, Tomy bajó sus pies, me miró con una sonrisa, tomó algo de saliva de su lengua y empezó a restregársela por su gigantesco pezón rosado, yo seguí amasando su pene con mis dos pies, finalmente se quitó su short rojo y los calzoncillos, que eran blancos y ajustados, seguí masturbándolo con mis pies hasta que su polla tomó un tamaño descomunal; para luego saltar hacia su glande gigantesco, se lo cubrí de besos y lamidas antes de tragármelo entero. Que rica polla, grande, con ese cabezón rosado e inmenso con sabor saladito. Con mi mano derecha iba machacándosela mientras se la comía rico y con la izquierda me pajeaba a mí mismo, de vez en cuando soltaba su pene y acariciaba su duro abdomen, sus tetorras y sus axilas, para luego volver con mis dedos a cogerle la polla con la firmeza y el ritmo de mi mano y de mi boca.

Tomy alternaba las caricias entre mi cabeza, mi espalda y su pecho. Solté su pene para lamerle sus pectorales marcados y lampiños, besarle en cada uno de los bloques de sus abdominales con mis labios empapados en saliva, le masajeé sus fuertes muslos, sus rodillas y me llevé el dedo gordo de su enorme pie a mi boca, olía a puro él, le estuve lamiendo un rato hasta que subí con mi lengua por su tatuaje hasta su rodilla, de ahí al otro tatuaje que tiene en la ingle, esa estrella y finalmente me volví a tragar su polla entera y seguí chupándola con un ritmo de máquina de coser, yo seguía masturbándome mientras disfrutaba de aquel cuerpo y de aquel pene, hasta que tragándome los huevos eyaculé una buena lechada, poco tiempo después el skater hacía lo mismo, regándome la cara con un manguerazo que me cegó por un momento.

Nos fundimos en abrazos, oliéndonos bien, juntando nuestros labios y nuestras lenguas, acariciándonos el pelo el uno al otro, mirándonos fijamente y fue en ese momento cuando me lo dijo:

- Me gustas mucho, Rubén.

rubas17
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Mensaje por rubas17 » 03 Ago 2017 05:07

:babas: :babas: :babas: :babas: :babas: que buena continuación, qué pasó después??

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AntonioLaRoda
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Mensaje por AntonioLaRoda » 03 Ago 2017 08:43

Bien, bien. A por otra continuación! 👏🏽👏🏽👏🏽

juanchito34
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Mensaje por juanchito34 » 03 Ago 2017 17:44

Nooo! Q buena continuación, espero la próxima!!! :P

RubenDepor
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Mensaje por RubenDepor » 04 Ago 2017 18:26

- Me gustas mucho, Rubén.

Mi corazón empezó a latir cuarenta mil por hora y me sentí increiblemente bien porque me había dedicado esas palabras tan hermosas, peleamos con nuestras lenguas mientras acariciábamos nuestras espaldas, sentir a aquel joven ejemplar de macho, tan grande, oloroso y bello amándome de esa manera me hacía subir hasta el cielo.

Fue una larga noche de caricias, besos, en las que nos lamimos cada rincón de nuestros cuerpos, nos confesamos secretos y nos abrazamos muchísimo.

A la mañana siguiente estaba durmiendo tan tranquilamente cuando me despertó el sonido de un teclado, me levanté y vi que estaba trabajando en un diseño, un cartel de una conocida marca de ropa, al verme me miró con cierta frialdad y me dijo:

- Buenos días.

Fui a acariciarle el pelo y los hombros y se apartó de mí con brusquedad diciéndome:

- No, ahora, no.

- ¿Se puede saber qué te pasa?

En ese momento se apartó de la mesa y dirigió la silla de ruedas en la que estaba sentado hacia mí y con suma seriedad me declaró muy solemnemente:

- Punto número uno, estoy trabajando, no me toques los huevos cuando estoy trabajando, por favor. Punto número dos, lo que pasó anoche y lo que pasó el otro día cuando te metiste en mi cuarto estando yo completamente borracho es solo SEXO, que tú y yo alguna vez echemos un polvo de vez en cuando no quiere decir que seamos algo más que amigos ¿Correcto? Así que esas chorradas de tocarme el pelo o ponerme nombres ridículos, eso conmigo NO.

- ¿Te he puesto algún nombre ridículo?

- No, pero te veo venir, ya anoche me dio miedo como me mirabas, no te enamores de mí, Rubén, no te enamores, por eso no te di más sexo los últimos dos días, pero ayer tenía tantas ganas y tú a mí me… Bueno, se acabó, espero haber terminado de hacer esta mierda capitalista en unas horas... Y te recuerdo que ayer cociné yo, por lo que espero que estés aquí al mediodía. Disfruta de tu paseo por la ciudad.

- ¡No seas ridículo Tomás, no tienes catorce años, yo me voy a ir en un par de días y no nos vamos a volver a ver! ¿Por qué no disfrutar un poco?

- Primero porque no sabes quién soy y segundo porque no quiero querer a gente que luego se termina yendo, ahora te he dicho que cierres la puerta, a ver si logro concentrarme de nuevo...

Me había dejado completamente descolocado, la noche anterior me dijo que le gustaba y hoy me dice que no se me ocurra enamorarme de él y que no sé quién es… Terminé de cerrar la puerta ¿Qué le pasaba?

Ya casi me conocía toda aquella ciudad que para mí significaba Tomy, esa mañana intenté alejarlo de mis pensamientos porque sabía que -aunque yo le gustara- era un chico completamente desorientado que no sabía lo que deseaba de la vida, para empezar no sabía ni su orientación sexual aunque lo disfrazara de metafísica barata de que no se puede etiquetar blablablá… ¡Imbécil! Es un idiota, que si tiene que acabar “esta mierda capitaliiiista”, lo dice uno que heredó un departamento increíble, tiene gracia… es un puto niñato retrasado, un niño chico, y yo no me acuesto con niños chicos por muy buenos que estén, muy altos que sean y demás… De repente me vi odiando aquella ciudad y odiando a Tomás más aún, decidí volver a la casa para recoger mis cosas y marcharme a mi hogar, total, ya había visto todo lo que tenía que ver. Es más, no pensaba pedirle esa noche a Tomy, que se quedara con el puto dinero, que falta le hacía para comprar drogas, cervezas y condones, a ver si se estropea pronto y se transforma en un viejo que…

De repente, un sonido de ruedas de patines venía de frente, en un instante pensé con excitación que si sería él, alcé la vista y no, eran otros dos skaters distintos que tampoco estaban nada mal.

El de la izquierda tendría unos veintiseis años, llevaba el pelo muy corto y de color castaño claro, casi rubio y luciendo una barba muy bien cuidada, vestía una camiseta de la NBA que mostraba unos brazacos tatuados increíbles, además tenía dos pequeñas dilataciones en cada oreja, los ojos pequeños y achinados, de cara redonda y estaura media, sin embargo tenía un cuerpo más musculado que el de Tomy, era muy velludo y con bastantes tatuajes y desprendía una masculinidad que asustaba. El otro tendría unos veinte, venía sin camiseta, era moreno y flaco, llevaba el pelo rapado por los lados y largo por la parte superior de la cabeza, recogido con una coleta. Su piel era del color del dulce de leche, entre morena y dorada, aunque fuera flaco era pura fibra, con unas abdominales increíbles y nada mal de pecho y hombros, pero lo mejor de todo era su cara, bello hasta decir basta, tenía unos ojos verdes grandísimos que contrastaban con lo oscuro de su piel, y unos rasgos de una delicadeza y perfección que atraían la vista de cualquiera.

Sin embargo, lo más interesante no era lo que mostraban, sino de lo que venían hablando prácticamente a gritos:

- Pues ahora dice que no se toma la medicación porque los efectos secundarios lo dejan para el arrastre, que no controla el skate… Le dijo el joven de pelo largo y piel de bronce a Skater Macho Alfa.

- Y encima está fumando porros como una perra y emborrachándose cada noche, se la está jugando y mucho. Le respondió el tatuado musculoso al joven.

¿Medicación? ¿Efectos secundarios? ¿Subirse al skate? ¿Qué tipo de medicación te da esa clase de efectos secundarios que impide que alguien se suba a un skateboard? ¿Y fumando porros como una perra? Todo ello dicho por otros skaters…

Aunque parezca increíble aún seguía sin atar cabos, básicamente porque todo lo que tuviera que ver con aquella ciudad me importaba una mierda y estaba decidido a recoger mis cosas, largarme para siempre y olvidarme del niñato caprichoso infantiloide de Tomás, por muy skater que fuera y muy rico que estuviera.

No pude hacerlo.

Al abrir la puerta de la casa, lo primero que vi fue a Tomás de pie frente a mí, únicamente vestía unos calzoncillos negros y una gorra del mismo color, quien podría querer alejarse de ese cuerpo escultórico, de esos pezones titánicos y de esa simpatía arrolladora… Vino a mí sonriente, me abrazó y me dijo:

- ¡Hermanito, te dije que trajeras algo de comer!

- Claro, le mentí mientras lo abrazaba ¡Pero hoy no cocino yo, hoy pago un restaurante yo!

- ¡Genial! Voy a cambiarme.

Se puso un pantalón negro muy ajustado y una camiseta sin mangas que le llegaba por los muslos con un estampado de palmeras y, como no, una de sus gorras.

Fuimos a una pizzeria con la idea de pedir varias pizzas y asegurarnos la cena, durante la comida la conversación que tuvimos fue de lo más surrealista; sin embargo, yo estaba deseando en ese momento una buena noche de despedida, a ver si me chupaba la polla o con suerte me dejaba que le desvirgara el culo, si no, con que me dejara masturbarme golpeando mi glande contra su polla me conformaba:

- Entonces ¿Al final te vas mañana sí o sí?

- Claro, tengo que volver a mi ciudad porque el lunes empiezo a trabajar.

- Ahh, vale, que pena que te vayas, me gustaba mucho que vivieras en mi casa, ya sabes lo que te digo… Dijo guiñándome el ojo.

- Bueno, esta noche es la última noche ¿No? Podríamos hacer algo…

- ¡Sí, es verdad, que buena idea!

- ¡Por supuesto, Tomy! Tú y yo, una peli…

- ¡Noooo, no seas aburrido, es tu última noche aquí y hay que celebrarlo por todo lo alto, vamos a hacer un fiestón hasta que nos venga la policía, se lo voy a decir a todo el skatepark y nos vamos a emborrachar como cerdas!

- Genial… Dije sin disimular la ironía que el skater no captó.

- Bueno, pero podríamos pasar la tarde juntos. Dije yo deseoso de leche de skatero.

- Sí, lo había pensado ya, lo que yo como estuve trabajando toda la mañana hoy no he patinado aún, vamos por ahí y me grabas en vídeo.

- Bueno… No era lo que esperaba pero menos es nada, pensé…

Tomy volvió a su casa para sacar su tabla, fuimos al skatepark de la plaza y el espectáculo que tenía ante mis ojos me convenció que era la mejor visita que podía hacer en mi última tarde.

Había skaters desde mi edad hacia abajo, casi todos ellos sin camiseta: morenos, trigueños, rubios, castaños y hasta un pelirrojo. Afeitados, con barbas recortadas y algunos barbudos del todo… Altos, de estatura media, bajitos, con el pelo largo, recogido en coleta, con rastas, con cresta o mohikanos, con peinados de futbolista o completamente rapados. Torsos completamente lampiños, otros rasurados, otros solo con algo de vello en el pecho y la barriga, y algunos de los skaters mayores muy peludos.

Pezones para todos los gustos: grandes, pequeños, medianos, redondos, ovalados, con las puntitas saltonas, con las puntas pequeñas… Lo mismo con los ombligos: profundos, muy profundos, ligeramente hundidos, salidos como botones, formados por pliegues de piel creando formas caprichosas, verticales, redondos, con vello alrededor o solo por debajo, sin él…

Había chicos con el torso, los brazos y las piernas completamente tatuados, algunos incluso hasta en la cara, otros como Tomy con varios de ellos y algunos con uno solo o ninguno.

Vi también al Skater Macho Alfa de esa mañana, estaba con el torso al descubierto y tenía el pecho, el estómago, brazos y piernas cubiertos de un vello denso que semiocultaban sus numerosos tatuajes. Era más musculoso que Tomás y encima llevaba una argolla dorada de grandes dimensiones en el pezón izquierdo que brillaba sobre su fortísimo pecho velludo, cubierto de un pelo rubio, lacio y abundante. Por otro lado estaba el chico moreno con coleta, con su piel bronceada y lampiña brillante por el sudor y esa hermosísima cara.

Yo en teoría estaba allí para filmar a “Tomy Hawk”, tal y como se le conoce en el mundo skate; sin embargo, entre tanto macho era difícil mantener el objetivo en un solo patinador. En uno de esos momentos en que estaba grabando a un rapado barbudo de veintipocos con un paquetazo espectacular y un cuerpo completamente tatuado de escándalo sentí como alguien me tocaba el hombro ¡Era Skater Macho Alfa!

- ¿Puedo hablar contigo? Me preguntó seriamente.

- ¿Sí, claro, sobre qué?

- Sobre Tomás.

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men75mx
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Mensaje por men75mx » 04 Ago 2017 21:12

Uff que buen relato me tienes duro !! Porfavor continúa
ALEXXX :paja:

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