El Skater

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RubenDepor
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El Skater

Mensaje por RubenDepor » 24 Jul 2017 21:23

Esta historia me ocurrió hace unos meses durante uno de mis viajes. Acababa de llegar a aquella ciudad y lo primero que vi a la salida de la estación fue a a un chico guapísimo que venía patinando sobre una tabla de skateboard, pasó a mi lado y no disimulé a la hora de admirarlo:

Era alto, con la cara ancha, los ojos grandes y de color marrón, las cejas finas, la nariz chata, los labios muy gordos y carnosos, la mandíbula fuerte y cuadrada con un hoyuelo en medio, debía de tener unos veintitrés años; su pelo ligeramente largo, negro y ondulado, llegándole un poco más arriba de los hombros, lo llevaba cubierto con una gorra de color morado que le quedaba genial y en cada una de sus orejas tenía unas dilataciones o extensiones de un par de centímetros de grosor.

Seguí caminando por aquella avenida y ya cerca del centro vi un anuncio en el que se ofrecían habitaciones en el barrio y, como no tenía alojamiento, me dispuse a sacar mi teléfono para contactar, justo en ese momento oí el sonido de unas ruedas rodando por el asfalto y una frenada de skate en seco, era él:

- No llames ahí, es una vieja histérica que no te deja llegar a partir de las 23:00 y te cobra hasta el papel para limpiarte el culo.

Pisaba la tabla de Skate Board en un extremo levantándola del piso, sus pantalones eran apretados y marcaban sus musculadas piernas de una manera increíble, me fijé en su preciosa cara, ancha, con un toque de rudeza y masculina hasta decir basta. Vestía una camiseta sin mangas que dejaban ver sus fortísimos brazos, levantó el derecho para rascarse la nuca mostrando su peludísima axila enmarcada por músculos, era una axila densa y negra poblada de un vello oscuro muy abundante, caótico y rizado, bajó el brazo se golpeó su estómago, que se intuía duro y marcado y se colocó su gigantesco paquete. Observé que tenía un tatuaje en uno de los antebrazos, concretamente era la palabra “Familia” y algo más debajo en letras pequeñas. Aparte de simpático era un auténtico bellezón, y encima skater.

- Gracias. Logré alcanzar a decir.

El chico me miró sonriente, sus grandes ojos marrones se clavaron en los míos, eran tremendamente expresivos y su mirada transmitía una alegría inemnsa. De repente levantó su pie, la tabla golpeó al suelo se subió en esta en una milésima de segundo y continuó patinando entre el tráfico de aquella avenida. Minutos más tarde, llegué a una de las plazas principales de la ciudad, con edificios antiguos, la imponente fachada de la vieja catedral, sus árboles y un skatepark situado en un costado. Tras admirar el lugar, me dirigí hacia el skatepark con un extraño presentimiento y:

Ahí estaba, patinano sin camiseta y mostrando al mundo su cuerpo ancho, atlético y ligeramente musculado, me senté en uno de los bancos cercanos y cuando pasó a menos de dos metros de mí con su fibrado cuerpo completamente empapado en sudor, pude sentir una estela del olor denso y dulzón de sus axilas peludas, lo llamé pero no me hizo caso. Tenía una espalada ancha, fuerte y con un tatuaje tribal que le iba de hombro a hombro, no obstante, lo mejor de aquel cuerpo era ese culo turgente, respingón y grande con unas nalgas dignas de exposición.

Se dirigió hacia una de las rampas y la verdad es que, sin ser Tony Hawk patinaba genial. Tras estar unos minutos recorriendo esa rampa de un extremo a otro, volvió a pasar por mi lado, le grité nuevamente:

- ¡Ey!

- Esta vez sí me prestó atención y mientras me miraba con extrañeza, detuvo su tabla en seco, la picó contra el piso poniéndola en vertical y atrapándola al vuelo por un extremo con su mano derecha se dirigió a mí:

- Te he visto antes… Me dijo pensativo mientras se tocaba el hoyuelo de su barbilla con la otra mano.

Sin camiseta era una auténtica escultura digna de admirar, con ese pecho fuerte y sin rastro de vello, los pectorales prominentes coronados por unos pezones grandes, ovalados y muy carnosos. Tenía las abdominales bastate marcadas, con el surco que las separa muy bien definido y en medio el ombligo, con un labio o pliegue de piel circular rodeando una bolita redonda y saltona que le brotaba en el medio, de este partía una línea de vello negro, denso y espeso que descendían entre sus exquisitos oblicuos, que destacaban en aquel admirable torso escultórico y lampiño, entre sus profundos oblicuos y bajo la línea de vellos que comenzaba a ensancharse se empezaba a ver su pubis peludo, cuyos vellos le sobresalía ligeramente sobre su ajustadísimo pantalón oscuro. El bulto de su entrepierna apuntaba desafiante hacia el frente, sin duda tenía que tener un pollón como para machacar piedra, sus manos también eran muy grandes, igual que sus pies, él era grande (debía de medir cerca de 1,85) y con todos sus miembros inmensos.

- Sí, me dijiste que no llamara a un número hace un rato y como te he visto “de casualidad” pené que a lo mejor sabías, de…

- Ah, sí, tú eres el que iba a llamar a la vieja sargento franquista esa, veo los anuncios que pone a kilómetros, son todos iguales ¡La mujer esa está completamente psicótica, aguanté varios meses viviendo en esa comisaría, no podía ni follar tranquilo y un día me cobró por… Bueno, eso da igual, que la mandé a la mierda al final y me fui a vivir a una casa okupa! Dijo sonriente.

- Ahh, bueno, como me pareció que “entendías” sobre alojamientos y te vi por aquí he pensado que quizás tú….

- ¿Qué si yo sé algo? Pues ahora mismo ni puta idea, loco, hay hoteles y “cosas de esas” por todos lados, mira, justo en la calle…

De repente detuvo su charla, y tras tocarse la barbilla, acariciarse su abdomen desnudo, jugar con su ombligo un intsante y bajar su mano hasta el paquete mientras me miraba fijamente me dijo:

- Aunque claro, a lo mejor no te gusta o no puedes ir a un hotel y por eso estabas buscando algo más barato… Tenía una cara de ensueño, con esos ojos grandes, esas cejas finas, su frente, su piel blanca con unas pocas pecas en cada cachete, y esa boca enmarcadas por esos labios gordos y carnosos sobre esa barbilla de cuento, su gorra, su pelo enmarañado, esas extensiones en sus orejas, era perfecto...Continué:

- Exactamente, busco algo más económico y menos impersonal. Le contesté admirando su atlético torso lampiño brillante por el sudor.

- ¿Cuánto querías pagar? Preguntó mientras llevaba sus dos manos a la parte posterior de su cabeza para recogerse el pelo con una coleta, dejándome una perspectiva sublime de sus sobacos ultrapeludos y un leve aroma que llegó a mi nariz.

- No sé, 20 o 30 euros. Mentí diciendo una cantidad muy por debajo de mi presupuesto.

- ¿Eso por cuántos días?

- ¡No, hombre, eso es por noche! Tenía pensado quedarme unas cuatro o cinco noches.

- Ya, claro… Porque me has caído bien te lo dejo a 25 euros… 25 por cinco noches son... ¡125 euros! Mmmm, tendré que hacerlo más veces… Bueno, ven conmigo.

albert1987
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Mensaje por albert1987 » 25 Jul 2017 01:35

No podia empezar mejor.

Felicidades!
Alex1987

RubenDepor
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Mensaje por RubenDepor » 26 Jul 2017 19:48

- Ya, claro… Porque me has caído bien te lo dejo a 25 euros… 25 por cinco noches son... ¡125 euros! Mmmm, tendré que hacerlo más veces… Bueno, ven conmigo.

Mi cerebro no podía procesar aquello, este skater alto con el torso al descubierto, gorra y bastante más joven que yo me está diciendo que vaya con él? SÍÍÍ, era la respuesta obvia, me levanté del banco mientras le dije:

- ¿A dónde vamos?

- A mi casa, no es muy lejos. Dijo mientras se subía en la tabla y empezaba a desplazarse lentamente y en paralelo a mí.

- Bueno, y cuéntame, un poco, como te llamas que edad tienes…

Sin dejar de patinar me dio la mano y me dijo muy sonriente:

- ¡Buenas tardes, señor, me llamo Tomás Ojeda Cantero y tengo veintitrés años, me gusta el skate, el diseño y todos los vicios y las cosas malas y ahora vamos a ir a mi casa! ¿Y usted, señor formal, quién es?

- Me llamo Rubén, tengo treinta y

- ¿Qué dices, te echaba veintilargos?

-Sí, me suelen echar bastante menos, sí…

- Joder, no sabía que eras tan mayor, bueno, da igual, te dije que vinieras porque pareces tranquilo y no me vas a organizar una fiesta loca ahí, aunque si lo haces tampoco es que me lo vaya a tomar a mal -dijo mientras se reía- mira, puedes hacer lo que quieras, trae a quien quieras y demás; lo único que te pido es que seas igual de buen rollo que yo soy contigo, si haces de comer haces para los dos, si te traes a una mujer nos la follamos entre los dos, lo mismo hago yo siempre con mis amigos, yo siempre comparto la comida, los chochetes, los culos, la marihuana, la cerveza...

A mí todo aquello me estaba empezando a sonar un poco turbio, que si fiestas, drogas, sexo, 23 años… Estaba claro que Tomás no vivía ni en una institución religiosa o militar ni en ninguna familia “normal”, antes había dicho algo de una casa okupa, por lo que le comenté:

- Oye, Tomás, lo que me estabas contando antes de que después de vivir con la vieja sargento, esa que te amargaba la existencia te fuiste a una okupa ¿No será ahí donde me llevas, verdad?

El skater empezó a patinar aún más lento, me miró cabizbajo y dijo:

- Eso fue hace cuatro o cinco años, estuve viviendo en la okupa, luego en Barcelona estudiando y más tarde trabajando en Amsterdam, hasta el año pasado, cuando… Bueno, ocurrió lo que ocurrió y ahora vivo donde vivía de niño… En la casa de mis padres.

- ¿Y qué me estás hablando entonces de drogas, chochetes y fiestas, tus padres están de acuerdo con eso?

- Mis padres no pueden estar de acuerdo ni en desacuerdo porque están muertos. En ese momento me enseño el tatuaje de su antebrazo , con la palabra “FAMILIA” y los nombres de ambos en letras mucho más pequeñas- . El piso lo heredamos mi hermano y yo el año pasado, él trabaja en Copenhague como médico cirujano de no sé que mierda en vinagre, y yo voy viviendo con los diseños que hago: logos, flayers, folletos turísticos, carteles, mira, el cartel del último festival de jazz lo hice yo.

- Siento lo de tus padres.

- Nada, si ya estoy bien, bueno aunque a veces no puedo dejar de pensar en que ya no están y en lo raro que fue su muerte, las circunstancias…

- ¿Por qué raro? Pregunté con curiosidad malsana.

- Se suicidaron, estaban en una secta, poco antes de morir hicieron testamento a favor de ellos y les dieron unos terrenos, les habían transferido dinero y todo y a mi hermano y a mí solo nos dejaron este piso y poco más, bueno, por lo menos puedo vivir en él, podemos vivir en él, mejor dicho. Añadió sonriente.

No solo era guapísimo, alto, fuerte, atlético, encima era tremendamente abierto, simpático, inteligente, con numerosas experiencias, de verdad que mi enamoramiento por Tomás crecía a pasos agigantados. Le estuve contando algunas cosas de mi vida, de mi viaje, mis gustos… Sin mencionarle mi orientación sexual. En un momento dado, el skater picó su tabla contra el piso y tomándola en el aire me dijo, es aquí.

Era un lujoso edificio en la principal avenida de la ciudad. Llegamos al séptimo piso en el ascensor, Tomás seguía sin camiseta -a pesar de la advertencia del portero de ponérsela- y transpirando ríos por cada uno de los poros de su cuerpo, era un olor denso pero tampoco demasiado penetrante, un olor a macho, a hormonas, a sexo joven y desbocado, a fiesta y a lujuria, al abrir la puerta de la casa una bocanada de aire a cerrado con una mezcla de aroma a pies, axilas y marihuana me golpeó en la cara.

Era una casa grandísima, sucia y extremadamente desordenada, el salón estaba lleno de envases de cerveza, ceniceros a rebosar por todos lados, restos de comida, de envoltorios… Incluso un preservativo usado y lleno de semen reseco tirado en la mesa.

- Ven, es por aquí, atravesamos el salón y me condujo por un larguísimo y oscuro correror a cuyos lados se abrían las diferentes habitaciones, una cocina rebosante a loza y chacharros sucios, baños que daba cosa hasta mirarlos (no hablemos de olerlos) y dormitorios con las camas deshechas y llenos con los objetos más inverosímiles, al final del pasillo había una habitación, abrió la puerta y me dijo:

- Aquí, mi habitación de cuando era chico, está más o menos limpia, creo…

Era un cuarto grande, con balcón y baño propio y era verdad que no estaba tan desordenado como el resto, solo algunas cajas polvorientas desentonaban el ambiente, sin yo decir nada, Tomás sacó las cajas, volvió a mí con un juego de llaves y mientras yo estaba en el balcón mirando los tejados de la ciudad, me dijo:

- Bonito ¿verdad? Aquí tienes las llaves, haz lo que quieras, no me pidas permiso para nada, pero recuerda, compartimos y siempre con buena cara y alegría ¿estamos?

- De acuerdo, le dije mientras le ofrecía la mano, Tomás; sin embargo, me apretó contra su torso desnudo y empapado en sudor, pude sentir el pestazo a macho veinteañero de sus sobacos peludos bien de cerca, la dureza de su musculatura, que parecía esculpida en madera y la intensa calidez interior de su cuerpo, joven y grande. Nos abrazamos unos segundos y me dijo mirándome a la cara.

- Sería genial que me pagaras ahora los 125 euros.

- Un momento, no sé si voy a estar cuatro o cinco días ¿Por qué no me dejas quedarme esta noche y ver si me gusta…

- Oiga, oiga, señor formal, la oferta “Hotel Casa “Tomy” Hawk (hizo esa modificación a su nombre en honor al conocido skater) consiste en mínimo cinco noches por 125 euros. Si desea acortar su estancia le aplicaremos la tarifa normal de 55 euros, por lo que deberá pagar a Súper Tomy Skate la suma de… Decía mientras se reía.

- Tomás, estás inventándote esos precios, en tu puta vida has alquilado esta casa, no me extraña porque viendo las condiciones de higiene y lim…

Tomás se puso serio y me dijo con cierta agresividad:

- Mira, con la mierda que estás pagándome no te quejes ¿Te crees que soy imbécil? ¿Qué no sé lo que cuestan las cosas en mi propia ciudad? Si vas a estar tocándome los huevos desde el principio mejor te lo piensas y decides si quieres que vivamos juntos.

Se giró y salió de la habitación dando un portazo para entrar de nuevo un segundo después a decirme:

- Y el pago me lo haces ahora mismo.

Tenía toda la razón del mundo, estaba pagando una miseria por vivir a tres pasos del centro, en un departamento con vistas y en una habitación grande y con baño privado, le di la cantidad que me pedía y salió dejándome solo en el piso, quince minutos más tarde volvía a entrar cargado con bolsas de plástico, productos de limpieza y comenzó a adecentar la cocina; se había vestido únicamente con un pantalón corto de color rojo, por lo que pude admirar sus musculosas piernas velludas, cubiertas por un pelo corto y poco denso, además del tatuaje de su espalda y de su antebrazo, tenía otro en su gemelo izquierdo, una tabla de skate.


Cuando me dispuse a ponerme a limpiar no me dejó ayudarlo, entonces decidí ir a pasear por la ciudad, esa noche, al volver a la casa, vi que estaba todo completamente limpio, con una pulcritud que permitiría comer hasta en las baldosas sin temor a infección. Yo había comprado algo de comida y preparé uno tallarines con salsa de atún calculando en que alcanzara para los dos ese día y el siguiente, respetando así nuestro acuerdo de compartir todo, serían las once de la noche y Tomás no llegaba, yo había cenado una hora atrás y de puro aburrimiento me puse a fisgonear por la casa.

Ya tenía estudiada la habitación que había sido de Tomás, con todas las tablas de skate, una colección de gorras, algún trofeo, libros y fotos de familia y con amigos -la mayoría realmente exquisitos, casi tanto como Tomás- por diferentes skateparks. En ese momento continué por la habitación principal, que en su día fue del fallecido matrimonio y ahora la ocupaba el hijo menor de este, allí el olor a pies, a axila, a marihuana y a sexo era más intenso que en ningún otro lugar. Tenía varias pipas o bongs, papelillos y restos de cannabis por todas partes, en un cajón tenía una caja de preservativos tamaño industrial, en el de abajo un montón de cajas de medicamentos que no había visto en mi vida y esa habitación, era el único lugar del departamento que el skater no se había molestado en asear, estaba claro que la limpieza iba hecha por mí.

En el el resto de la habitaciones no había mucho más de interés, la que había sido de su hermano con una biblioteca de medicina impresionante, un cuarto vestidor inmenso que aún conservaba la elegantísima ropa de la madre, un despacho con un potente Mac donde deduje que el skater haría sus diseños… Algunos cuadros y muebles daban a entender que la familia de Tomás tuvo una buena posición económica que se iba diluyendo por la dejadez de su hijo. Me acosté a dormir siguiendo yo solo en aquella lujosa vivienda pero a eso de las cuatro de la madrugada me despertaron algunos gritos y el sonido de música proveniente del salón, me di la vuelta en la cama y seguí durmiendo.

A la mañana siguiente, reinaba el silencio más absoluto en toda la casa, solo los ronquidos de Tomás, profundos y acompasados, quebraban aquella paz. Me desperté para comprobar con tristeza que la casa había vuelto a retomar casi el lamentable aspecto con el que la había conocido el día anterior, latas de cerveza, ceniceros a rebosar de colillas de tabaco y porros, envases de comida y de cigarrillos, vasos con restos de alcohol por todo el salón, olor a discoteca y suelo pegajoso.

Me dirigí hacia donde provenían los ronquidos, a la habitación principal donde dormía el joven skatero, la puerta estaba entreabierta, la empujé, me acerqué a él y lo vi solo, completamente desnudo y con un preservativo puesto en su descomunal verga.

Era una polla larga y de grosor considerable, pero lo que más impresionaba era su glande, gordo, alargado, puntiagudo y del tamaño de un huevo, a pesar del preservativo que la cubría se podía apreciar perfectamente la forma de su pene, de un tamaño como pocos de los que he visto. Su pubis estaba cubierto de un vello negro, largo, estremadamente rizado y espeso como el Amazonas, sus muslos musuculosos y también peludos, tenía un tatuaje de una estrella sobre la ingle derecha que no le conocía, estaba claro que Tomás era una caja de sorpresas.

Paseé mi vista por su abdomen inferior y sus oblicuos, la híper sensual fila de vello que le llegaba hasta el ombligo, sus abdominales superiores, esos pectorales grandes con sus pezones inmensos ovalados, saltones y carnosos, su fuerte cuello, su lindísima boca entreabierta en mitad de esos labios de fábula, su pelo negro y alborotado…

Estuve admirando cada detalle de su magnífica anatomía largo rato, sus dorsales, cada bloque de sus abdominales, sus rasgos, su cabello… No me pude resistir más, alargué mi mano y toqué su precioso pelo negro, su cuello, acaricié su turgente nuez, bajé paseando las yemas de mis dedos por el canalón que separa sus prominentes pectorales y empecé a pellizcarle un pezón con suma suavidad. Seguí tocándole un pezón con cada mano hasta ponérselos bien duritos, momento en el que adquirieron un tamaño considerable, continué acariciando con mi mano derecha su durísimo abdomen mientras que con la izquierda empezaba a masturbarme, Tomás continuaba roncando de manera intensa. Yo acariciaba su durísimo abdomen y sus tetorras con pasión, podía ver como el vello de sus axilas se escapaba de entre sus brazos y su torso, le toqueteé un poco esos pelitos mientras olía bien de cerca esos sobacos de joven macho, volví a bajar con mis manos para introducir mis dedos entre los pliegues de su ombligo juguetón, me encantaba ver como se le cambiaba de forma a cada movimiento de mi dedo; continué bajando por la línea de vellos para acariciar su acolchado pubis, estaba tan absorto disfrutando de aquel cuerpo que no me di cuenta de cuando los ronquidos cesaron, solo la veloz mano de Tomás dirigiéndose a su pene para quitarse de un rápido movimiento el condón usado la noche anterior, me sacó del encanto y me aterrorizó: ahora tenía que dar muchas explicaciones; pero sin embargo, la voz pastosa de borracho de Tomás me anunció una sorpresa aún mejor:

- Puedes chuparme la polla, no me importa.

juanchito34
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Mensaje por juanchito34 » 27 Jul 2017 04:13

Genial relato! Espero la continuacion! Saludos de Argentina

deivid89
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Mensaje por deivid89 » 27 Jul 2017 21:57

Mola un montón, muy buen inicio del relato, me ha enganchado!! Gracias por publicarlo! :jajajaja:

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roger08
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Mensaje por roger08 » 27 Jul 2017 22:18

El final me dejó :neutral: :neutral: :neutral:

albert1987
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Mensaje por albert1987 » 28 Jul 2017 06:57

Sigue asi..pero ya! :)
Alex1987

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marin
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Mensaje por marin » 28 Jul 2017 18:48

Con seguridad le has de haber chupado la poya y algo mas, continua con el relato.

RubenDepor
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Mensaje por RubenDepor » 29 Jul 2017 22:32

- Puedes chuparme la polla, no me importa.

Dudé, aquello era demasiado bueno para ser cierto y pensé que podía tratarse de una trampa para luego sacarme a golpes y patadas; no obstante, fue Tomás el que tomó mi mano para llevarla a su turgente pectoral mientras me sonreía. Masajeé sus tetorras y sus ya duros pezones, acaricié su estómago y su pubis peludo, recorrí todo el largo de su pinga en semierección y la tomé para empezar a menearla, en seguida creció y tomó un aspecto monumental: grande, inmensa, curvada hacia arriba y con el glande turgente y cabezón, el tronco era duro y soberbio con algunas venas marcadas, pero lo que más me llamaba la atención era sin duda aquel capullo grueso, de color rosado y descomunal, me invitó a seguir con un gesto de su cabeza. Se la acaricié levemente poniendo mi cara a menos de un centímetro de ella, quería estudiarla bien antes de tragármela y sentir el aroma de su polla empalmada:

- ¿No la vas a chupar? No me quité el condón para que tomara el aire. Dijo Tomás con la voz claramente afectada por el alcohol de la noche anterior.

Le di un sonoro beso con mis labios humedecidos en la punta de su glande, lo lamí haciendo movimientos en círculo con mi lengua y me la tragué lo más entera que pude hasta sentir nauseas, con mi otra mano agarraba sus huevos peludos, firmes y grandes mientras que le mamaba de forma rápida y rítmica. Tenía un sabor delicioso gracias al semen seco, entre dulzón y salado, de la noche anterior y me encantaba sentir en mi boca ese chorizo grande, curvado y cabezón, era blandito por fuera y muy duro y firme por dentro.

Tomás se puso de pie y tomó mi cabeza para llevar mi boca a su polla nuevamente, agarré sus nalgas duras y macizas mientras le seguía mamando su pinga grande y morcillona hasta hacerle gemir de placer, en un momento dado me llevé mi mano a mi entrepierna y me agarré la polla para seguir masturbándome con una mano mientras que con la otra magreaba su pectoral y su duro pezón, sobaba sus abdominales, pellizcaba suavemente su ombligo, acariciaba su pubis moreno y peludo, volvía a subir mi mano por sus duras abdominales hacia el otro pectoral para pasarla por su peluda axila, bajarla por su fortísima espalda tatuada y tras sobarle el culo volvía a empezar. El skater agarraba mi cabeza para moverla rítmicamente cuando de repente, paró en seco y me dijo: espera, que voy a mear.

Lo seguí caminando detrás de él, de vez en cuando palmeaba sus duras nalgas turgentes y le acariciaba sus fuertes hombros y su espalda; llegó al baño y con una mano se apoyó en la pared y con la otra se agarró su pene, la meada fue larguísima y abundante y yo mientras le agarraba el culo con mis dos manos, esas nalgas grandes, duras y firmes, de ahí a sus pectorales para pellizcarle las tetillas. Cuando ya estaba terminando de mear, mojó sus dedos con las últimas gotas de pis y lo llevo a mis labios:

- Pruébalo, perra, y ponte de rodillas.

Obedecí y tras probar su meado me arrodillé en el piso para que acto seguido el skater se sacudiera la polla en mi cara regándome con todas las gotas de su orín, se agachó, me tomó del cuello y completamente afectado aún por la bebida me dijo:

- Eres una puta perra, ladra.

- Ouau, ouau.

- Muy bien, perrita, ahora vamos a la cama, camina a cuatro patas.

- Ouau.

- Así, me gusta, que seas obediente, hoy vas a desayunar leche de skatero.

Al llegar a la cama alzó mi torso y me tumbó boca abajo sobre el colchón, de repente sentí su glande picudo en mi ano, quise reaccionar pero un dolor indescriptible recorrió todo mi cuerpo cuando Tomás me la clavó entera, sin contemplaciones y hasta el fondo, el grito que lancé se debió escuchar a un kilómetro.

- ¡Me haces daño!

Me fue sacando la polla muy lentamente y justo al llegar su glande a mi esfinter se recostó sobre mí y me dijo al oído.

- ¿Y qué? Hace un momento estabas metiéndome mano, sobándome las tetas y mi ombligo porque te creías que estaba durmiendo pero te corté justo cuando ibas a pasar a mi polla, fui amigo y te la ofrecí, ahora tienes la oportunidad de devolverme el favor pero no compartes, que triste. toma tu decisión, Rubén.

Aunque era consciente de la manipulación a la que me estaba sometiendo y de su estado etílico quería que me follara pero no me dejó que le dijera que sí, sin esperar respuesta, volvió a hundir su tranca hasta el fondo de mi culo sin ningún tipo de contemplación.

- ¡Dale Tomás, dale, sííííí! Dige gimiendo como una bestia.

El skater volvió a poner su boca junto a mi oreja mientras me culeaba más suavemente, esta vez no me la metía entera, sino agarrando su polla con la mano y metiendo solo la parte delantera. Tomás comenzaba a transpirar y cuando menos me lo esperaba empezó a lamerme la oreja y el cuello sin dejar de penetrarme.

- ¡Sigue, Tomás, sigue follándome, me gusta! Dije mientras en el dolor comenzaba a sentir placer, especialmente cuando mi anfitrión agarró mi pene y comenzó a masturbarme.

- ¿Te gusta, perra? Di: gracias, Tomy.

- Gracias, Toooomy, ah, ah.

- ¡ Gracias por follarme el culo y machacarme la polla, Tomy, dilo! Me exigió mientras volvía a incrementar la intensidad de sus pinganzos y a meterla cada vez más al fondo, al mismo tiempo, empezó a masturbarme con una velocidad y una precisión que me causaban un placer sublime.

- ¡Graciaaaas, por ahhh, ahh, folllar, ahhh, follarme el cu, ahh, ah !! Lograba mascullar entre gemidos.

- ¡Dilo, perra! Justo en ese instante dejó de masturbarme, me lanzó un escupitajo en la nuca y siguió enculándome pero con una tranquilidad y una calma inesperadas.

- ¡ Gracias por follarme el culo y machacarme la polla, Tomy! Dije mientras el placer me invadía.

Tomás sacó su pene de mi culo, me acarició la cabeza, juntó sus labios con los míos y nos besamos largamente, fue un beso eterno, mientras nos acariciábamos el uno al otro con una ternura que no tenía nada que ver con lo que sucedió minutos antes, su boca sabía a alcohol pero la manera de la que entrelazábamos nuestras lenguas me miró a la cara fijamente y acariciándome el pelo me dijo:

- Nos vamos a llevar muy bien solamente porque así TÚ lo has decidido.

Me juntó a su cuerpo, y dirigí mi cara hacia mis axilas, comencé a lamer la separación entre su pectoral y el brazo y me dijo sonriente:

- ¿Eso es lo que querías, no, perrita, mi sobaco guarro? Acto seguido levantó ambos brazos, la selva de sus pelos se entrelazaba de una forma caótica, la olí bien unos segundos mientras acariciaba aquella espesura con las yemas de mis dedos antes de atacarla con mis labios y mi lengua, Tomás gemía de placer por los movimientos circulares que le hacía con la punta de mi lengua, rizando -más aún- ese vello denso y oloroso, le di muchos lengüetazos a cada axila, le comí bien los pezones y seguí bajando hasta tragarme su tranca larga y con ese glande en forma de huevo, era exquisita, en un momento dado Tomás se puso de rodillas sobre el colchón mientras yo estaba de rodillas en el suelo me agarró del pelo fuerte y me dijo:

- Toma, esto es leche de skatero y no se desperdicia, bébetela toda.

Tras su noche anterior repleta de sexo soltó una corrida más bien escasa, pero con un sabor delicioso, me la comí mientras acariciaba sus abdominales con una mano y con la otra me masturbaba. Tomás, loco de contento, me subió por los brazos, me besó y tirándose de espaldas a la cama conmigo encima abrazado me dijo:

- Fóllame el sobaco para que veas que rico.

Se tumbó en la cama, separó su fuerte brazo e introduje mi pene en él, el sentir todos sus vellos rodeando mi glande me mató de placer, comencé a mover mi polla a toda rapidez hasta que el Skater juntó el brazo contra su cuerpo aprisionando mi pene, aquello era demasiado, seguí moviendo mi polla como si aquello fuera un culo mientras que Tomás hacia fuerza con su brazo , tras unos pocos minutos con mi polla atrapada en esa axila peluda cargada de masculinidad eyaculé hasta hacer que la leche se escapara por todos lados, nos reímos los dos. Le sugerí a Tomás que nos ducháramos juntos, en cambio, optó por fumar un cigarrillo y seguir durmiendo con todo mi semen en su axila, brazo, costado…

Me duché pensando en lo maravilloso de lo que acababa de suceder, hacía menos de 24 horas que había visto al hombre más guapo de la ciudad y esta mañana, había eyaculado en su cuerpo y me había permitido que lo tocara, lamiera y succionara su polla, aparte de follarme el culo. Tras terminar de ducharme volví a su habitación y ahí seguía durmiendo con todo mi semen en su axila. Acaricié su cuerpo y su pelo varias veces antes de salir, con especial atención a su pene, sus testículos y sus fortísimos muslos peludos.

Esa tarde, al volver a la casa me encontré a Tomás muy serio, vestido con una camisa de botones y manga corta y llevando una gorra negra que le quedaba genial, nada más verme me dedicó con mirada inquisitorial mientras me pedía que me sentara en frente de él:

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maldonao
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Mensaje por maldonao » 30 Jul 2017 02:34

Genial, sorpresivo y excitante. Por favor continúa.
Buscando la verdad....

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