Las Mejores Piezas De La Poesía

General || Actualidad y cultura, pasado y futuro, también desde el punto de vista gay.
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Franco_22
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Un clásico.

Mensaje por Franco_22 » 14 Nov 2013 22:24

"En Paz" (Amado Nervo).
Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

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Franco_22
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Mensaje por Franco_22 » 17 Nov 2013 01:17

Uno de los mejores poemas elegíacos de habla hispana. Federico García Lorca lamenta en verso la embestida mortal que, en medio de una lidia, acabó con la vida del célebre torero Ignacio Sanchez Mejías. Aunque cono conocida por el nombre único de "Llanto por Ignacio Sánchez Mejías", la obra se compone de 4 elegías que aquí les dejo.

"Llanto por Ignacio Sánchez Mejías" (Federico García Lorca).

"La cogida y la muerte"
A las cinco de la tarde.

Eran las cinco en punto de la tarde.

Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.

Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.

Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde.

El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde.

Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.

Ya luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.

Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.

Comenzaron los sones del bordón
a las cinco de la tarde.

Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.

En las esquinas grupos de silencio
a las cinco de la tarde.

¡Y el toro, solo corazón arriba!
a las cinco de la tarde.

Cuando el sudor de nieve fue llegando
a las cinco de la tarde,

cuando la plaza se cubrió de yodo
a las cinco de la tarde,

la muerte puso huevos en la herida
a las cinco de la tarde.

A las cinco de la tarde.

A las cinco en punto de la tarde.

Un ataúd con ruedas es la cama
a las cinco de la tarde.

Huesos y flautas suenan en su oído
a las cinco de la tarde.

El toro ya mugía por su frente
a las cinco de la tarde.

El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.

A lo lejos ya viene la gangrena
a las cinco de la tarde.

Trompa de lirio por las verdes ingles
a las cinco de la tarde.

Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,

y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.

A las cinco de la tarde.

¡Ay qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!

"La sangre derramada"
¡Que no quiero verla!

Dile a la luna que venga,
que no quiero ver la sangre
de Ignacio sobre la arena.

¡Que no quiero verla!

La luna de par en par,
caballo de nubes quietas,
y la plaza gris del sueño
con sauces en las barreras

¡Que no quiero verla!

Que mi recuerdo se quema.
¡Avisad a los jazmines
con su blancura pequeña!

¡Que no quiero verla!

La vaca del viejo mundo
pasaba su triste lengua
sobre un hocico de sangres
derramadas en la arena,
y los toros de Guisando,
casi muerte y casi piedra,
mugieron como dos siglos
hartos de pisar la tierra.

No.

¡Que no quiero verla!

Por las gradas sube Ignacio
con toda su muerte a cuestas.
Buscaba el amanecer,
y el amanecer no era.
Busca su perfil seguro,
y el sueño lo desorienta.
Buscaba su hermoso cuerpo
y encontró su sangre abierta.
¡No me digáis que la vea!
No quiero sentir el chorro
cada vez con menos fuerza;
ese chorro que ilumina
los tendidos y se vuelca
sobre la pana y el cuero
de muchedumbre sedienta.
¡Quién me grita que me asome!
¡No me digáis que la vea!
No se cerraron sus ojos
cuando vio los cuernos cerca,
pero las madres terribles
levantaron la cabeza.
Y a través de las ganaderías,
hubo un aire de voces secretas
que gritaban a toros celestes,
mayorales de pálida niebla.
No hubo príncipe en Sevilla
que comparársele pueda,
ni espada como su espada,
ni corazón tan de veras.
Como un rio de leones
su maravillosa fuerza,
y como un torso de mármol
su dibujada prudencia.
Aire de Roma andaluza
le doraba la cabeza
donde su risa era un nardo
de sal y de inteligencia.
¡Qué gran torero en la plaza!
¡Qué gran serrano en la sierra!
¡Qué blando con las espigas!
¡Qué duro con las espuelas!
¡Qué tierno con el rocío!
¡Qué deslumbrante en la feria!
¡Qué tremendo con las últimas
banderillas de tiniebla!
Pero ya duerme sin fin.
Ya los musgos y la hierba
abren con dedos seguros
la flor de su calavera.
Y su sangre ya viene cantando:
cantando por marismas y praderas,
resbalando por cuernos ateridos
vacilando sin alma por la niebla,
tropezando con miles de pezuñas
como una larga, oscura, triste lengua,
para formar un charco de agonía
junto al Guadalquivir de las estrellas.
¡Oh blanco muro de España!
¡Oh negro toro de pena!
¡Oh sangre dura de Ignacio!
¡Oh ruiseñor de sus venas!
No.

¡Que no quiero verla!

Que no hay cáliz que la contenga,
que no hay golondrinas que se la beban,
no hay escarcha de luz que la enfríe,
no hay canto ni diluvio de azucenas,
no hay cristal que la cubra de plata.
No.

¡Yo no quiero verla!

"Cuerpo presente"
La piedra es una frente donde los sueños gimen
sin tener agua curva ni cipreses helados.
La piedra es una espalda para llevar al tiempo
con árboles de lágrimas y cintas y planetas.

Yo he visto lluvias grises correr hacia las olas
levantando sus tiernos brazos acribillados,
para no ser cazadas por la piedra tendida
que desata sus miembros sin empapar la sangre.

Porque la piedra coge simientes y nublados,
esqueletos de alondras y lobos de penumbra;
pero no da sonidos, ni cristales, ni fuego,
sino plazas y plazas y otras plazas sin muros.

Ya está sobre la piedra Ignacio el bien nacido.
Ya se acabó; ¿qué pasa? Contemplad su figura:
la muerte le ha cubierto de pálidos azufres
y le ha puesto cabeza de oscuro minotauro.

Ya se acabó. La lluvia penetra por su boca.
El aire como loco deja su pecho hundido,
y el Amor, empapado con lágrimas de nieve
se calienta en la cumbre de las ganaderías.

¿Qué dicen? Un silencio con hedores reposa.
Estamos con un cuerpo presente que se esfuma,
con una forma clara que tuvo ruiseñores
y la vemos llenarse de agujeros sin fondo.

¿Quién arruga el sudario? ¡No es verdad lo que dice!
Aquí no canta nadie, ni llora en el rincón,
ni pica las espuelas, ni espanta la serpiente:
aquí no quiero más que los ojos redondos
para ver ese cuerpo sin posible descanso.

Yo quiero ver aquí los hombres de voz dura.
Los que doman caballos y dominan los ríos;
los hombres que les suena el esqueleto y cantan
con una boca llena de sol y pedernales.

Aquí quiero yo verlos. Delante de la piedra.
Delante de este cuerpo con las riendas quebradas.
Yo quiero que me enseñen dónde está la salida
para este capitán atado por la muerte.

Yo quiero que me enseñen un llanto como un río
que tenga dulces nieblas y profundas orillas,
para llevar el cuerpo de Ignacio y que se pierda
sin escuchar el doble resuello de los toros.

Que se pierda en la plaza redonda de la luna
que finge cuando niña doliente res inmóvil;
que se pierda en la noche sin canto de los peces
y en la maleza blanca del humo congelado.

No quiero que le tapen la cara con pañuelos
para que se acostumbre con la muerte que lleva.
Vete, Ignacio: No sientas el caliente bramido.
Duerme, vuela, reposa: ¡También se muere el mar!

"Alma ausente"
No te conoce el toro ni la higuera,
ni caballos ni hormigas de tu casa.
No te conoce el niño ni la tarde
porque te has muerto para siempre.

No te conoce el lomo de la piedra,
ni el raso negro donde te destrozas.
No te conoce tu recuerdo mudo
porque te has muerto para siempre.

El otoño vendrá con caracolas,
uva de niebla y monjes agrupados,
pero nadie querrá mirar tus ojos
porque te has muerto para siempre.

Porque te has muerto para siempre,
como todos los muertos de la Tierra,
como todos los muertos que se olvidan
en un montón de perros apagados.

No te conoce nadie. No. Pero yo te canto.
Yo canto para luego tu perfil y tu gracia.
La madurez insigne de tu conocimiento.
Tu apetencia de muerte y el gusto de tu boca.
La tristeza que tuvo tu valiente alegría.
Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace,
un andaluz tan claro, tan rico de aventura.
Yo canto su elegancia con palabras que gimen
y recuerdo una brisa triste por los olivos.

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Mensaje por Franco_22 » 19 Nov 2013 00:06

El Romanticismo es un movimiento cultural (no sólo literario) que ha florecido con características diversas en distintos países aunque manteniendo en todos determinados rasgos que lo singularizan y distinguen. Ha arrojado grandes autores de la talla Byron, Shelley, Pushkin y hasta el mismo Heine, entre muchísmos otros. Se trata de un movimiento cultural amplio que no debe confundirse con la simple oda al amor romántico.
En este marco, dejaré una pieza de uno de los principales exponentes de este movimiento en España. Gustavo Adolfo Bécquer, cuyo nombre ha alcanzado la inmortalidad a instancias de sus conocidas "Rimas".

Rima LXVI (en algunas ediciones figura como Rima LXVII).
¿De dónde vengo?... El más horrible y áspero
de los senderos busca,
las huellas de unos pies ensangrentados
sobre la roca dura;

los despojos de un alma hecha jirones
en las zarzas agudas,
te dirán el camino
que conduce a mi cuna.

¿Adónde voy? El más sombrío y triste
de los páramos cruza;
valle de eternas nieves y de eternas
melancólicas brumas.

En donde esté una piedra solitaria
sin inscripción alguna,
donde habite el olvido,
allí estará mi tumba.

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Mensaje por EFB » 19 Nov 2013 17:47

Mario Benedetti


Los formales y el frío

Quién iba a prever que el amor, ese informal
se dedicara a ellos tan formales

mientras almorzaban por primera vez
ella muy lenta y él no tanto
y hablaban con sospechosa objetividad
de grandes temas en dos volúmenes
su sonrisa, la de ella,
era como un augurio o una fábula
su mirada, la de él, tomaba nota
de cómo eran sus ojos, los de ella,
pero sus palabras, las de él,
no se enteraban de esa dulce encuesta

como siempre o como casi siempre
la política condujo a la cultura
así que por la noche concurrieron al teatro
sin tocarse una uña o un ojal
ni siquiera una hebilla o una manga
y como a la salida hacía bastante frío
y ella no tenía medias
sólo sandalias por las que asomaban
unos dedos muy blancos e indefensos
fue preciso meterse en un boliche

y ya que el mozo demoraba tanto
ellos optaron por la confidencia
extra seca y sin hielo por favor
cuando llegaron a su casa, la de ella,
ya el frío estaba en sus labios ,los de él,
de modo que ella fábula y augurio
le dio refugio y café instantáneos

una hora apenas de biografía y nostalgias
hasta que al fin sobrevino un silencio
como se sabe en estos casos es bravo
decir algo que realmente no sobre

él probó sólo falta que me quede a dormir
y ella probó por qué no te quedas
y él no me lo digas dos veces
y ella bueno por qué no te quedas

de manera que él se quedó en principio
a besar sin usura sus pies fríos, los de ella,
después ella besó sus labios, los de él,
que a esa altura ya no estaban tan fríos
y sucesivamente así
mientras los grandes temas
dormían el sueño que ellos no durmieron.

* * *

La única contribución que puedo hacer a este hilo, es este poema. Una vez conocí a alguien que me recitó la parte que está en negrita :sonrojo:

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Mensaje por Franco_22 » 19 Nov 2013 22:17

EFB escribió:La única contribución que puedo hacer a este hilo, es este poema. Una vez conocí a alguien que me recitó la parte que está en negrita :sonrojo:

¿Así que recitación? Recuerdo haberte comentado que, en mis días de universidad, tome un curso de declamación (recitación) y tú [TACHADO]fingiste[/TACHADO] declaraste no saber en qué consistía esa disciplina...Y ahora resulta que al señor le recitan. Bizcochito escondedor...

Mario Benedetti es un gran autor. Me gusta mucho su prosa. Aunque es comentario para otro hilo, no podría dejar de mencionar cuánto me gustó su libro "Gracias por el fuego", fabuloso retrato de una atormentada relación padre/hijo.

También yo te recitaré algo. Y lo mejor es que, al tener que imaginarlo, podrás endilgarle la voz que más te guste. Tomaré prestada, nuevamente, una rima de Bécquer.

De lo poco de vida que me resta
diera con gusto los mejores años,
por saber lo que a otros
de mí has hablado.

Y esta vida mortal, y de la eterna
lo que me toque, si me toca algo,
por saber lo que a solas
de mí has pensado.

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Mensaje por EFB » 19 Nov 2013 22:26

Franco_22 escribió:¿Así que recitación? Recuerdo haberte comentado que, en mis días de universidad, tome un curso de declamación (recitación) y tú [TACHADO]fingiste[/TACHADO] declaraste no saber en qué consistía esa disciplina...Y ahora resulta que al señor le recitan. Bizcochito escondedor...

Disculpe pero, no. No me lo habías comentado :eek: Vaya con Franquito... tienes golpes escondidos :jiji:





Franco_22 escribió:También yo te recitaré algo. Y lo mejor es que, al tener que imaginarlo, podrás endilgarle la voz que más te guste. Tomaré prestada, nuevamente, una rima de Bécquer.

De lo poco de vida que me resta
diera con gusto los mejores años,
por saber lo que a otros
de mí has hablado.

Y esta vida mortal, y de la eterna
lo que me toque, si me toca algo,
por saber lo que a solas
de mí has pensado.

Voz y acento :guinyo:

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Mensaje por Franco_22 » 19 Nov 2013 22:35

EFB escribió:Disculpe pero, no. No me lo habías comentado :eek: Vaya con Franquito... tienes golpes escondidos :jiji:

Sí, te lo he comentado. Lo recuerdo perfectamente. Esa es la atención que me prestas :mmllll: . Dijiste no saber que era la declamación y te respondí que se trataba del arte de interpretar un poema para un auditorio. Si hasta hablamos de cierto poema de Platón dedicado a Aster.

"Contemplas la estrellas,
ojalá fuera yo, estrella mía
esos cielos de mil ojos,
para contemplarte a tí".

¿Tampoco te acuerdas? :mmllll:

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Mensaje por EFB » 19 Nov 2013 22:49

Franco_22 escribió:Sí, te lo he comentado. Lo recuerdo perfectamente. Esa es la atención que me prestas :mmllll: . Dijiste no saber que era la declamación y te respondí que se trataba del arte de interpretar un poema para un auditorio. Si hasta hablamos de cierto poema de Platón dedicado a Aster.

"Contemplas la estrellas,
ojalá fuera yo, estrella mía
esos cielos de mil ojos,
para contemplarte a tí".

¿Tampoco te acuerdas? :mmllll:

Ahora que lo dices :p iensa: sí que recuerdo algo de la declamación.... no sabía lo que era y me lo explicaste.

Me arrastrabas a unas horas intempestivas, y Bizcochito, el pobre, no quería explicaciones, sinó que le arroparas bajo tu manto y le permitieses dormir a tu lado.

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Mensaje por Franco_22 » 19 Nov 2013 23:00

EFB escribió:Ahora que lo dices :p iensa: sí que recuerdo algo de la declamación.... no sabía lo que era y me lo explicaste.
Me arrastrabas a unas horas intempestivas, y Bizcochito, el pobre, no quería explicaciones, sinó que le arroparas bajo tu manto y le permitieses dormir a tu lado.

¿Bizcochito resucitado? Pero si hace menos de 24 horas yacia inerte en su tumba.
Cómo has reculado ante el más que justificado reclamo por tu desatención. Lo que puede un berrinche a tiempo. Habrá que hacerlo más a menudo.

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Mensaje por EFB » 19 Nov 2013 23:10

Franco_22 escribió:
EFB escribió: Me arrastrabas a unas horas intempestivas, y Bizcochito, el pobre, no quería explicaciones, sinó que le arroparas bajo tu manto y le permitieses dormir a tu lado.

¿Bizcochito resucitado? Pero si hace menos de 24 horas yacia inerte en su tumba.
Cómo has reculado ante el más que justificado reclamo por tu desatención. Lo que puede un berrinche a tiempo. Habrá que hacerlo más a menudo.

Dónde ves tú a Bizcochito? Hablo en tiempos pretéritos, donde Bizcochito permanecía al otro lado de la pantalla en la nocturnidad de los cielos españoles. Bizcochito estaba más vivo que nunca :sonrojo:

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